Un millon de dolares a quien descifre el jerogrifico

Un pez bajo un tejado. Una figura de palo sin cabeza. Una serie de líneas que parecen un rastrillo de jardín.

Un baño público o piscina en el yacimiento arqueológico de Mohenjo-daro, una de las principales ciudades de la civilización del Valle del Indo, situada en la actual provincia pakistaní de Sindh. DEA/W. BUSS/De Agostini Editorial/Getty Images

Estos símbolos forman parte de una escritura totalmente indescifrable de una sofisticada civilización antigua de miles de años de antigüedad. Y siguen siendo un misterio perdurable que ha suscitado acalorados debates, amenazas de muerte a investigadores y premios en metálico por la codiciada respuesta.

Muchos sellos tenían este motivo común, a menudo descrito como un unicornio, aunque otros sostienen que era un toro. DEA/G. NIMATALLAH/De Agostini Editorial/Getty Images

El último de estos premios lo ofreció el mes pasado el ministro principal de un estado indio: un millón de dólares a quien pueda descifrar la escritura de la civilización del Valle del Indo, que se extendía por lo que hoy es Pakistán y el norte de la India.

Sello de piedra inscrito con la escritura del valle del Indo y que representa un rinoceronte indio, hallado en Mohenjo-daro. DEA/A. DAGLI ORTI/De Agostini Editorial/Getty Images

Rajesh P. N. Rao, profesor de informática de la Universidad de Washington que lleva más de una década trabajando en la escritura, afirma: “Si logramos descifrarla por completo, podremos resolver una cuestión realmente importante sobre la prehistoria del sur de Asia”.

Esta ilustración muestra el interior reconstruido de un edificio residencial de Mohenjo-daro, en la civilización del Indo.  Dea Picture Library/De Agostini/Getty Images

Si se descifra, la escritura podría ofrecer una visión de una civilización de la Edad de Bronce que se cree que rivalizaba con el antiguo Egipto y Mesopotamia. Algunos creen que este vasto dominio albergó a millones de personas, con ciudades que presumían de una planificación urbana avanzada, pesos y medidas estandarizados y extensas rutas comerciales.

El Gran Baño, una de las estructuras más conocidas del yacimiento arqueológico de Mohenjo-Daro. Ivar Sigurdson/iStockphoto/Getty Images

Y lo que quizá sea más importante, podría ayudar a responder preguntas fundamentales sobre quiénes eran los habitantes del valle del Indo y sus descendientes, un debate políticamente tenso sobre las controvertidas raíces de la India moderna y sus habitantes autóctonos.

“Cualquiera que sea el grupo que reivindique esa civilización, podrá afirmar que fue uno de los primeros en tener una planificación urbana y un comercio asombroso, y que navegaba por los mares para comerciar a escala mundial”, explica Rao.

“Tiene mucho caché si puedes afirmar que: ‘Era nuestra gente que hacía eso’”.

Aunque la escritura sigue sin resolverse desde que se publicaron sus primeras muestras en 1875, sí sabemos algo sobre la cultura del Valle del Indo en sí, gracias a las excavaciones arqueológicas de grandes ciudades como Mohenjo-daro, situada en la actual provincia pakistaní de Sindh, a unos 510 kilómetros al noreste de Karachi.

Estas ciudades se diseñaron siguiendo un sistema de cuadrícula como el de Nueva York o Barcelona, y estaban equipadas con sistemas de drenaje y gestión del agua, características que en aquel momento “no tenían parangón en la historia”, según un artículo.

A lo largo del segundo y tercer milenios a.C., los mercaderes del Indo comerciaban con pueblos del golfo Pérsico y Medio Oriente, y sus barcos traían lingotes de cobre, perlas, especias y marfil. Fabricaban joyas de oro y plata y construían asentamientos y colonias lejanas.

Finalmente, hacia 1800 a.C. -más de 1.000 años antes del nacimiento de la antigua Roma- la civilización se derrumbó y la gente emigró a aldeas más pequeñas. Algunos creen que el cambio en el clima fue el factor determinante, con pruebas de largas sequías, cambios de temperatura y precipitaciones impredecibles que podrían haber dañado la agricultura en esos últimos siglos.

Pero lo que sabemos de la civilización del Indo es limitado en comparación con la riqueza de la información disponible sobre sus contemporáneas, como el antiguo Egipto, Mesopotamia y los mayas. Esto se debe en gran parte a la escritura indescifrable, que se encontró en artefactos como cerámica y sellos de piedra.

Hay varias razones por las que ha sido tan difícil de descifrar. En primer lugar, no hay tantos artefactos para analizar: los arqueólogos solo han encontrado unas 4.000 inscripciones, frente a los 5 millones de palabras que se calcula que tiene el antiguo egipcio, que incluye jeroglíficos y otras variantes.

Muchas de esas reliquias del Indo son muy pequeñas, a menudo sellos de piedra que miden una pulgada cuadrada, lo que significa que su escritura es corta y la mayoría de las secuencias contienen solo cuatro o cinco símbolos.

Además, y esto es crucial, aún no existe un artefacto bilingüe que contenga la escritura del Valle del Indo y su traducción a otro idioma, como la Piedra Rosetta para el egipcio y el griego antiguos. Tampoco tenemos pistas, como los nombres de gobernantes reconocidos del Indo, que puedan ayudar a descifrar la escritura, del mismo modo que los nombres de Cleopatra y Ptolomeo ayudaron a descifrar el egipcio antiguo.

Hay algunas cosas en las que los expertos están de acuerdo. La mayoría cree que se escribía de derecha a izquierda, y muchos especulan que se utilizaba con fines religiosos y económicos, como por ejemplo para marcar artículos para el comercio. Incluso hay algunas interpretaciones de los signos en las que coinciden varios expertos: por ejemplo, una figura de palo sin cabeza que representa a una persona.

Sin embargo, hasta que no se encuentre un equivalente a la Piedra Rosetta, estas teorías seguirán sin demostrarse. “No se ha alcanzado la unanimidad ni siquiera en las cuestiones básicas”, escribieron los expertos en el Indo Jagat Pati Joshi y Asko Parpola en un libro de 1987 que catalogaba cientos de sellos e inscripciones.

Incluso décadas después, “aún no se ha descifrado ni un solo signo”, afirma Nisha Yadav, investigadora del Instituto Tata de Investigación Fundamental de Bombay, que trabajó con Rao en el proyecto y lleva casi 20 años estudiando la escritura.

Para algunos, resolver la escritura no es solo curiosidad intelectual o estudio académico: es una cuestión existencial de alto riesgo.

Porque creen que podría zanjar la polémica sobre quiénes eran exactamente los pueblos del Indo y en qué dirección fluyó la migración, dentro o fuera de la India.

Hay dos grupos principales que luchan por reivindicar la civilización del Indo. Un grupo sostiene que la escritura está vinculada a lenguas indoeuropeas como el sánscrito antiguo, que dio origen a muchas lenguas habladas actualmente en el norte de la India.

La mayoría de los estudiosos creen que los emigrantes arios de Asia Central trajeron las lenguas indoeuropeas a la India. Pero este grupo sostiene que fue al revés: que el sánscrito y sus parientes se originaron en la civilización del Valle del Indo y se extendieron hacia Europa, dijo Rao.

Describió su afirmación como: “Para empezar, todo estaba en la India… Nada vino de fuera”.

Hay un segundo grupo que cree que la escritura está vinculada a la familia de lenguas dravídicas que hoy se hablan mayoritariamente en el sur de la India, lo que sugiere que las lenguas dravídicas fueron las primeras que se hablaron en la región antes de ser expulsadas por la llegada de los arios al norte.

M. K. Stalin, el líder del estado sureño de Tamil Nadu que ofreció el premio de un millón de dólares, se encuentra entre los que creen que la lengua del Indo era un antepasado dravidiano, teoría que Rao describió como la más “tradicional”, aunque hay estudios respetados een ambos bandos.

También hay quien, como el experto en el Indo Iravatham Mahadevan, sostiene que el debate no tiene sentido, ya que la distinción entre arios del norte y dravidianos del sur no está clara.

“No hay pueblos dravídicos ni arios, al igual que los pakistaníes y los indios son racialmente muy similares”, declaró en una entrevista en 1998.

“Ambos somos producto de un larguísimo periodo de matrimonios mixtos, ha habido migraciones… Ahora no se puede segregar racialmente a ningún elemento de la población india”.

Aun así, la cuestión es delicada. En una charla TED de 2011, Rao afirmó haber recibido cartas de odio tras publicar algunos de sus hallazgos. Otros investigadores han descrito haber recibido amenazas de muerte, como Steve Farmer, quien, junto con sus colegas, sorprendió al mundo académico en 2004 al argumentar que la escritura del Indo no representa una lengua en absoluto, sino que es simplemente un conjunto de símbolos como los que veríamos en las señales de tráfico modernas.

A pesar de estas tensiones, la escritura ha apasionado durante mucho tiempo a investigadores y aficionados, y algunos han dedicado sus carreras al enigma.

Algunos, como Parpola -uno de los eminentes expertos en la materia-, han intentado descifrar el significado de ciertos signos. Por ejemplo, sugiere, en muchas lenguas dravídicas las palabras “pez” y “estrella” suenan igual, y las estrellas se utilizaban a menudo para simbolizar deidades en otras escrituras antiguas, por lo que los símbolos del Indo que parecen peces podrían representar dioses.

Otros investigadores, como Rao y Yadav, se centran más en encontrar patrones dentro de la escritura. Para ello, entrenan modelos informáticos que analizan una cadena de signos y, a continuación, eliminan ciertos signos hasta que el ordenador puede adivinar con precisión cuáles son los símbolos que faltan.

Esto es útil por varias razones: podemos comprender mejor los patrones de funcionamiento de la escritura -por ejemplo, la letra “Q” suele ir seguida de la “U” en inglés- y puede ayudar a los investigadores a rellenar los huecos de los artefactos con signos dañados o ausentes.

Conocer estos patrones comunes puede ayudar a identificar secuencias que no siguen las reglas. Yadav se refirió a sellos hallados en Asia Occidental, lejos del valle del Indo, que, aunque utilizaban los mismos signos del Indo, seguían patrones totalmente distintos, lo que sugiere que la escritura pudo evolucionar para utilizarse en distintas lenguas, de forma similar al alfabeto latino.

También están los aficionados al rompecabezas que quieren intentar resolverlo. Con el anuncio del premio de un millón de dólares -aunque sin información clara sobre dónde se puede solicitar-, los aficionados han acudido en masa a los expertos para compartir ansiosamente sus teorías.

“Antes recibía uno o dos correos electrónicos a la semana. Pero ahora, tras el anuncio del premio, recibo casi todos los días”, explica Rao. Proceden de todo tipo de personas de todo el mundo, escriben en distintos idiomas e incluso hay familias que trabajan juntas en el rompecabezas.

Después de tantos años, Rao oscila entre el optimismo y la resignación. Cualquier nuevo avance requeriría un trabajo de equipo multidisciplinar internacional, una financiación enorme e incluso negociaciones políticas para permitir excavaciones en zonas fronterizas disputadas por India y Pakistán, afirma.

Pero en los días buenos, mantiene la esperanza. Lo mismo le ocurre a Yadav, fascinado por la civilización del Valle del Indo desde que la conoció en cuarto curso. Incluso sin la promesa de una solución, la belleza de la tarea la atrae año tras año.

“Estoy deseando trabajar en el problema todos los días”, afirma. “Si desciframos la escritura, abriremos una ventana a la vida y la ideología de los pueblos del Indo. Llegaremos a saber muchas cosas sobre nuestros antepasados… qué pensaban, en qué se centraban”.

Estos detalles “se nos ocultan hoy en día”, añadió. “Eso me mantiene más pegado al problema que cualquier otra cosa”.

Aishwarya S Iyer de CNN contribuyó a este reporte.

https://cnnespanol.cnn.com/2025/03/02/mundo/escritura-valle-indo-trax

Hallan en templos de Karnak joyas de la XXVI dinastía (664-525)

El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, en colaboración con la misión arqueológica egipcio-francesa del Centro Franco-Egipcio de Estudios de los Templos de Karnak (CFEETK), ha anunciado un importante hallazgo en el sector noroeste de los templos de Karnak. Se trata de una colección de joyas y amuletos de oro y piedras preciosas que datan del inicio de la dinastía XXVI (664-525 a.C.), una de las etapas clave del Egipto tardío.

El descubrimiento tuvo lugar durante las excavaciones realizadas por la misión arqueológica en la zona norte del complejo de Karnak, uno de los sitios religiosos más importantes del antiguo Egipto. Los arqueólogos encontraron un pequeño recipiente de cerámica roto, pero completo en sus partes, que contenía un conjunto de piezas de joyería en excelente estado de conservación.

Entre los objetos recuperados se encuentran varios anillos de oro y otros metales preciosos, pequeñas estatuillas y amuletos dorados, incluyendo un raro tríptico de la tríada tebana conformada por las deidades Amón, Mut y Jonsu. También se hallaron broches metálicos y amuletos con representaciones de dioses en formas animales, además de un gran número de cuentas decorativas, algunas de ellas recubiertas de oro.

El ministro de Turismo y Antigüedades de Egipto, el Sr. Sherif Fathy, destacó la importancia de este descubrimiento y elogió la cooperación entre Egipto y Francia en el ámbito arqueológico:

Esta excavación forma parte de un proyecto más amplio destinado a mejorar la experiencia turística en Karnak, uno de los complejos de templos más visitados del país.

Dentro de este plan de desarrollo, se han modernizado los recorridos turísticos, instalado un nuevo sistema de iluminación y llevado a cabo la restauración y reinstalación del santuario de Amenhotep I en el museo al aire libre del sitio. Todas estas iniciativas buscan no solo preservar el patrimonio histórico, sino también hacer del complejo de Karnak un destino aún más atractivo para visitantes nacionales e internacionales.

Por su parte, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, el Dr. Mohamed Ismail Khaled, resaltó que este hallazgo contribuye a ampliar el conocimiento sobre el templo y su evolución a lo largo del primer milenio antes de Cristo. Afirmó que los objetos recuperados permitirán a los investigadores obtener una visión más clara sobre la vida religiosa y el uso de amuletos y joyas en la sociedad egipcia durante la dinastía XXVI.

El equipo arqueológico, dirigido por el Dr. Abdel Ghaffar Wagdy, director general de Antigüedades de Luxor y jefe de la misión por parte de Egipto, ha comenzado las labores de restauración y documentación de las piezas halladas. Se espera que, una vez completado este proceso, los objetos sean exhibidos en el Museo de Luxor, donde los visitantes podrán apreciar su valor histórico y artístico.

Desde el lado francés, el director de la misión, el Dr. Jérémie Hourdin, explicó que los trabajos en la zona norte de Karnak han revelado estructuras de adobe de grandes dimensiones que probablemente fueron utilizadas como almacenes o talleres relacionados con las actividades del templo. Según los expertos, estas construcciones datan también de la dinastía XXVI y ofrecen pistas valiosas sobre la organización y funcionamiento del complejo en esa época.

Los templos de Karnak continúan siendo una fuente inagotable de descubrimientos arqueológicos. Su vasta extensión y la riqueza de su historia han convertido a este sitio en un punto de referencia clave para la egiptología mundial. Cada nuevo hallazgo, como esta colección de joyas y amuletos, permite reconstruir con mayor precisión el esplendor del antiguo Egipto y comprender mejor sus prácticas religiosas y culturales.

Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

Wikipedia

La Brujula Verde

Hallan objetos de la era vikinga bajo el hielo por el calentamiento

El cambio climático está provocando estragos en el planeta, como el deshielo de los glaciares, pero la ausencia de hielo en Noruega ha empezado a ser tan útil que ha desvelado numerosos artefactos ocultos de hace más de 1.700 años.

Imagen de un accesorio para caballos de hace decenas de siglos

Existe un nuevo campo de investigación en la búsqueda de objetos y sociedades del pasado, que ha sido apodado como arqueología glacial. El deshielo de los glaciares está permitiendo investigaciones en lugares antes inaccesibles. En este reciente campo, parece que Noruega lleva la voz cantante, dado que en el país nórdico se han podido recuperar alrededor de 4.500 artefactos desde que comenzaron a desvelarse los secretos ocultos bajo el hielo.

Imagen de la flecha encontrada en el condado noruego de Innlandet

Los hallazgos realizados en Noruega representan la mitad de los descubrimientos realizados en el marco de la arqueología glacial en todo el mundo, según la información publicada en la página web del proyecto Secret of Ice un programa conjunto del Museo de Historia Cultural de Oslo y el Concejo del Condado de Innlandet.

Esven Finstad, codirector del proyecto Secrets of Ice y en declaraciones recogidas en el medio Business Insider, asegura que han tenido suerte en que las antiguas rutas comerciales pasaran por los glaciares, que ahora se están derritiendo. Ahora, un tesoro de artefactos se abre ante sus pies.

Entre los artefactos que se han ido recuperando, podemos observar un objeto que permitía caminar sobre la nieve a los caballos, con alrededor de 1.700 millones de años de antigüedad, o un mitón que se asemeja a los guantes modernos, en los que las puntas de los dedos han sido eliminadas. Parece que el deshielo del glaciar Lendbreen es el que más está ayudando a la tarea de estos arqueólogos.

Esven Finstad dice:

 existen tantos tesoros en el hielo aqui que, en verano de 2024, el deshielo llegó realmente rápido al final de la estación. Entre los artefactos mejor conservados, hay un par de flechas de 1.300 años de antigüedad, con la particularidad que no hubo que realizar ningún tipo de excavación, ya que estaban a simple vista.

Raras veces ocurre que podamos encontrarlas tan bien conservadas en el hielo. Así que fue una especie de regalo. Fue muy hermoso.

Urban Tecno

Un grupo de arqueólogos descubre extraños objetos de la era vikinga. Todo estaba debajo del hielo y revela un campo científico completamente nuevo

Ingeniería avanzada en las siete maravillas del mundo antiguo

La historiadora Bettany Hughes recrea la ingeniería avanzada de la antigüedad en el ensayo Las siete maravillas del mundo antiguo, en las que muestra cómo se verían hoy si hubieran pervivido, basándose en los últimos descubrimientos arqueológicos.

Aunque sus nombres aún resuenan a través del tiempo, de aquellas maravillas monumentales solo queda en pie la Gran Pirámide de Guiza, y desaparecieron los Jardines Colgantes de Babilonia, el Templo de Artemisa, la estatua de Zeus en Olimpia, el mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el faro de Alejandría.

En una entrevista con EFE, Hughes desgrana una a una aquellas maravillas, que «tuvieron un impacto en las sociedades antiguas. La prueba es que el filósofo griego estoico Epícteto dijo que uno no podía morir sin visitar la estatua de Zeus en Olimpia, y también se sabe que las personas de la época las conocían a través de listas que hacían un compendio de estos grandes monumentos».

El número 7, era un número mágico en la antigüedad, un número que se encuentra en los cuatro elementos terrestres (fuego, tierra, aire y agua) sumados a los celestes (sol, luna y estrellas), como también son siete los planetas visibles sin telescopio.

De hecho, en la misma época también circulaban listas con las siete mejores montañas, los siete mejores ríos, y así con los artistas o con los generales.

En Las siete maravillas del mundo antiguo (Ático de los Libros), Hughes subraya que esas edificaciones fueron unos logros innegables: La pirámide de Guiza, la única que sigue en pie, se construyó hace 4.600 años y,

dado su grado de perfección constructiva, nos tenemos que preguntar si cualquier edificio que estemos haciendo ahora seguirá en pie pasado el mismo tiempo.

En el caso del Coloso de Rodas, que también representó un gran logro arquitectónico, era una estatua de bronce que medía más de 100 pies de altura y simbolizó al mismo tiempo un hito artístico, pero, sobre todo, de ingeniería.

Respecto a los jardines colgantes de Babilonia:

 cuya ubicación exacta no se sabe con exactitud, su objetivo era demostrar el control humano sobre la naturaleza, ayudados de sistemas hidráulicos muy sofisticados, según narran testimonios de la época.

Hay asimismo relatos de cómo Nabucodonosor II o Senaquerib traían plantas de sus campañas militares para introducirlas en los jardines, como símbolo de estatus y jerarquía.

Una idea de la monumentalidad de aquellas maravillas la da el Templo de Artemisa, en Éfeso, cuyo tamaño duplicaba el Partenón de la Acrópolis de Atenas y que estaba decorado con oro.

La estatua de Zeus, en Olimpia, también recubierta de oro, representaba al gran dios griego sentado en un trono.

El Coloso de Rodas, una gran estatua del dios sol griego Helios, realizada por el escultor Cares de Lindos en la isla de Rodas (Grecia) en 280 aC, fue construida a partir del hierro fundido de diferentes armas y aparatos bélicos utilizados en una terrible guerra civil, así que también era un símbolo de la importancia de la paz y la diplomacia.

Irónicamente solo estuvo en pie durante poco más de medio siglo, pues fue destruido por un terremoto en 226 aC.

El Mausoleo de Halicarnaso, la tumba del rey Mausoleo, pintada con colores muy vivos y que fue terminada por su hermana reina Artemisa, combinaba influencias de culturas de Occidente y Oriente, característica del pueblo que la construyó, los carios, y contaba con un podio con estatuas griegas y una cúspide similar a una pirámide.

El Faro de Alejandría, que con sus cien metros de altura fue un logro tecnológico en el siglo III aC, podía guiar a los marinos a 30 millas.

El faro era un símbolo de sabiduría, puesto que el impuesto de atraque de los barcos debía pagarse en papiros, ya que Alejandría pretendía ser el Internet físico de la época, convertirse en centro de conocimiento.

Bettany Hughes tardó siete años en escribir el ensayo, en parte porque quiso viajar para seguir la huella de estas maravillas, pero además ha incorporado los más recientes hallazgos arqueológicos:

En Rodas han aparecido algunos de los lugares donde se fundió el metal para crear la piel del coloso; y en las excavaciones en el lecho marino del puerto de Alejandría se están encontrando fragmentos de piedra como si fuera un puzzle de lo que fue el faro, entre ellas el poste de una de sus puertas.

No me atrevo a vaticinar qué edificios del siglo XX podrían ser maravillas del futuro, pero sí creo que podría haber una octava maravilla, en el sur de Turquía, Göbekli Tepe, un yacimiento del que apenas se ha excavado un 5% y que tiene unos 12.000 años de antigüedad.

(c) Agencia EFE

Hallan en Egipto una Ciudad de Oro de la Antiguedad

Tras dos años de intensa labor arqueológica, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, representado por el Consejo Supremo de Antigüedades, ha culminado con éxito el ambicioso proyecto de Resurgimiento de la Ciudad del Oro Antigua, una iniciativa sin precedentes que ha permitido el descubrimiento, documentación y conservación de un campamento de minería aurífera con más de tres mil años de historia.

Este yacimiento, ubicado en la zona del monte Sakari, al suroeste de Marsa Alam, en la provincia del Mar Rojo, ha sido rescatado gracias a la colaboración entre las autoridades arqueológicas y la administración del actual yacimiento de oro de Sakari, garantizando así la protección del incalculable patrimonio histórico egipcio frente a las actividades mineras contemporáneas.

El proyecto ha implicado una serie de exhaustivas excavaciones arqueológicas, acompañadas de procesos de documentación, restauración y traslado de elementos arquitectónicos de gran valor histórico. Las estructuras halladas han sido reubicadas en un emplazamiento seguro, situado a tres kilómetros al norte del sitio original, alejándolas de la actividad minera moderna que se desarrolla actualmente en la zona. Este esfuerzo ha requerido la aplicación de rigurosos procedimientos administrativos y legales, incluyendo la aprobación de la Comisión Permanente de Antigüedades de Egipto.

El Ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, ha expresado su entusiasmo ante el descubrimiento, subrayando la importancia de este proyecto en la conservación del legado histórico de Egipto. Ha destacado que este hallazgo no solo aporta datos sobre las técnicas utilizadas en la minería del oro en la antigüedad, sino que también enriquece la comprensión de la vida cotidiana en una ciudad industrial del desierto oriental a lo largo de diversas épocas históricas.

Por su parte, el Dr. Mohamed Ismail Khaled, Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades, ha detallado que las excavaciones han sacado a la luz un campamento minero perfectamente estructurado, que data de hace más de tres mil años. En este emplazamiento se han identificado restos de un complejo sistema de procesamiento de oro, que incluía fábricas especializadas en la extracción del preciado metal a partir de vetas de cuarzo.

Las evidencias encontradas muestran un proceso minucioso que abarcaba la trituración y molienda del cuarzo, la filtración y sedimentación en estanques especiales y, finalmente, la fundición en hornos de arcilla para la obtención del oro puro.

Además de las infraestructuras mineras, las excavaciones han revelado vestigios de la vida cotidiana de los antiguos mineros. Entre los hallazgos destacan viviendas, talleres de trabajo, áreas de procesamiento del mineral, templos dedicados al culto religioso, edificios administrativos y baños ptolemaicos. También se han identificado elementos arquitectónicos que evidencian la continuidad del uso del sitio en épocas posteriores, incluyendo restos de las eras romana e islámica.

Uno de los descubrimientos más fascinantes es una colección de 628 ostraca (fragmentos de cerámica o piedra con inscripciones), que presentan textos en jeroglífico, demótico y griego, reflejando la diversidad lingüística y cultural de la época. Asimismo, se han encontrado monedas de bronce pertenecientes a la dinastía ptolemaica, una impresionante cantidad de figurillas de terracota con representaciones humanas y animales de la época grecorromana, y pequeñas esculturas de piedra, algunas inacabadas, de deidades como Bastet y Harpócrates.

También se han descubierto cinco mesas de ofrendas de la era ptolemaica, junto con una variada colección de vasijas de cerámica de distintos tamaños y formas, utilizadas para la vida cotidiana, perfumes, medicinas e incienso, además de ornamentos elaborados con piedras preciosas y conchas marinas.

El Dr. Khaled ha subrayado que este descubrimiento es fundamental para comprender las avanzadas técnicas de extracción de oro utilizadas por los antiguos egipcios y para reconstruir la estructura social, religiosa y económica de las comunidades mineras que poblaron el desierto oriental a lo largo de la historia. Estos hallazgos confirman la importancia de Egipto como un centro de producción aurífera desde tiempos faraónicos, lo que refuerza la relevancia histórica y arqueológica del país.

Por su parte, el profesor Mohamed Abdel-Badea, jefe del Departamento de Antigüedades Egipcias del Consejo Supremo de Antigüedades, ha destacado el esfuerzo realizado para documentar y preservar estos restos arquitectónicos. Como parte del proyecto, se ha creado una réplica del campamento minero en un área de seis acres, donde se han reconstruido las principales estructuras descubiertas.

Además, se ha edificado un moderno centro de visitantes equipado con pantallas de alta definición que muestran imágenes detalladas del proceso de excavación y los hallazgos más relevantes. A esto se suman paneles informativos que narran la historia del sitio y su importancia dentro del contexto de la minería aurífera en Egipto.

Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

Brujula verde

Hallan metal meteórico en herramientas de la Edad del Hierro en Polonia

Este hallazgo podría ser el antecedente más antiguo de una técnica que, siglos después, desembocaría en la fabricación del popular acero de Damasco

Una investigación dirigida por el Dr. Albert Jambon ha sacado a la luz un hallazgo insólito: algunas de las herramientas y adornos de la Edad del Hierro en Polonia fueron fabricados, al menos en parte, con hierro de meteoritos. El estudio que se publica en el Journal of Archaeological Science: Reports, promete replantear algunos de los supuestos sobre el origen de la fundición del metal en Europa Central.

La investigación se ha centrado en dos cementerios emblemáticos del sur de Polonia, Czestochowa-Raków y Czestochowa-Mirów, pertenecientes a la cultura lusaciana y fechados entre el 750 y el 600 a. C. Estos yacimientos, conocidos por su riqueza arqueológica, ofrecen un contexto único para explorar las técnicas metalúrgicas de la época.

Entre los 26 objetos analizados, que van desde pulseras y tobilleras hasta cuchillos, puntas de lanza y collares, los investigadores han identificado cuatro piezas que contienen hierro de origen meteórico. Tres de estas piezas, en forma de brazaletes, se hallaron en Częstochowa-Raków, mientras que un broche con características similares se recuperó en Czestochowa-Mirów.

Este descubrimiento se inscribe en una larga tradición de investigaciones en la zona. Estudios previos, como los realizados por Zimny en 1965 y Piaskowski en 1982, ya habían señalado la presencia de hierro meteórico en Czestochowa-Raków. Incluso en 1830 se halló un gran trozo de hierro de meteorito frente a la iglesia de Caille en Francia, el cual resultó ser demasiado masivo para ser aprovechado.

Zonas de Polonia donde se han encontrado cementerios con pulseras (ABC) y tobillera (D) de Częstochowa-Raków hechas de hierro meteorítico (3). Fragmento de alfiler (E) de Częstochowa-Mirów (4). Crédito: Jambon et al. 2025

De acuerdo con la información publicada, los expertos apuntan que el hecho de que estos elementos se hayan encontrado en contextos funerarios (en tumbas de hombres, mujeres y niños sin acompañarse de objetos de lujo) sugiere que, en contraste con el alto valor del hierro durante la Edad del Bronce, en esta etapa el metal ya se consideraba una materia prima de uso cotidiano. Así, el hierro meteórico dejó de ser un símbolo de poder para convertirse en un recurso más accesible.

Además, los análisis de microscopía electrónica y de tomografía han permitido identificar patrones de bandas tenues en el metal, lo que podría indicar que la mezcla de hierro meteórico con escoria de hierro terrestre se realizó de forma intencionada para obtener efectos decorativos. Este hallazgo podría ser el antecedente más antiguo de una técnica que, siglos después, desemboca en la fabricación del popular acero de Damasco.

Para desentrañar la composición de estos objetos, el equipo de investigación aplicó métodos de última generación, como la fluorescencia de rayos X portátil (p-XRF), la microscopía electrónica de barrido (SEM) combinada con espectroscopia de energía dispersiva (EDS) y la microtomografía de rayos X.

Estas técnicas han permitido no solo determinar la distribución elemental de los metales, sino también estudiar la estructura interna de cada muestra.

Uno de los datos más reveladores ha sido el elevado contenido de níquel detectado en el material, lo que apunta a que el hierro procedía de un meteorito ataxita, una variedad extremadamente rara. Según el Dr. Jambon, la hipótesis es que, tras una caída presenciada, los fragmentos más pequeños del meteorito habrían sido seleccionados por su manejabilidad, a diferencia de las enormes masas que resultaban imposibles de trabajar con las herramientas de la época.

Descubren metal de origen meteórico en herramientas de la Edad del Hierro en Polonia

https://www.infobae.com/america/mundo/2025/02/27/descubrieron-en-polonia-un-brazalete-de-2700-anos-de-antiguedad-hecho-con-hierro-de-un-meteorito/

Zonas de Polonia donde se han encontrado cementerios con pulseras (ABC) y tobillera (D) de Częstochowa-Raków hechas de hierro meteorítico (3). Fragmento de alfiler (E) de Częstochowa-Mirów (4). Crédito: Jambon et al. 2025

Albert Jambon et al, Heavenly metal for the commoners: Meteoritic irons from the Early Iron Age cemeteries in Częstochowa (Poland), Journal of Archaeological Science: Reports (2025). DOI: 10.1016/j.jasrep.2025.104982

Asclepíades de Bitinia, el creador de la medicina molecular

Cito tuto jucunde, frase que puede traducirse como «Rápidamente, con seguridad y dulzura», era el lema del que fue considerado uno de los padres de la medicina, un griego que rebatió la doctrina hipocrática de los cuatro humores en favor de una protomicrobiana, basada en la teoría de los átomos de Demócrito; un hombre que recomendaba no recluir a los locos y tratarlos en cambio con masajes, ejercicio y dietas, que fue pionero en aplicar la músicoterapia y al que el filósofo platónico Antíoco de Ascalon definió como insuperable en el arte de la medicina y familiarizado también con la filosofía. Es Asclepíades de Bitinia.

Busto de Asclepíades. Crédito: Wellcome Images / Wikimedia Commons

Nació en torno al año 120 a.C. en Cío, una ciudad fundada en el siglo VII a.C. por colonos de Mileto que en el 202 a.C. pasó ser renombrada Prusias Talasa (Prusias Marítima) porque estaba ubicada en la costa bitinia de la Propóntide, el actual mar de Mármara. Es decir, estaba en lo que hoy es el noreste de Turquía, por entonces una región profundamente helenizada que ya empezaba a caer en la órbita de Roma, a cuyas manos pasaría en el 74 a.C., convirtiéndola en otra provincia de la República, cuando el rey Nicomedes IV se la legó al fallecer (lo que provocaría la Tercera Guerra Mirtriadica, al aspirar Mitrídates VI a quedarse con ella).

Busto de Hipócrates en el Museo Pushkin. Crédito: shakko / Wikimedia Commons

De hecho, Asclepíades fue invitado por Mitrídates a incorporarse a su corte, aunque él prefirió establecerse en Roma. Y es que viajó mucho en su juventud: tras estudiar en su tierra se fue a Atenas para aprender la filosofía epicúrea sobre la construcción del mundo y probablemente en esa ciudad tuvo ocasión de conocer a fondo el trabajo de Hipócrates, al que se tenía en el mundo antiguo como el padre de la medicina, la autoridad de referencia, por superar la práctica de la incubatio (dejar al paciente en el templo del dios Asclepio para que éste lo sanara). Asclepíades, del que se sospecha que era hijo de un ioatrós (médico) porque era costumbre heredar el oficio paterno -no se sabe nada más al respecto- iba a romper con la doctrina hipocrática.

Un médico griego, ilustración de Warja Honegger-Lavater. Crédito: Dominio público / Wikimedia Commons

Hipócrates había revolucionado la Medicina, ya que, frente a la tradición sanatoria de Cnido, que se basaba en el diagnóstico, él optó por la de su lugar de origen, la isla de Cos, donde se centraban en el tratamiento partiendo de la observación. De ese modo había más probabilidad de obtener resultados: los diagnósticos resultaban muy difíciles y sólo servían para enfermedades comunes, en una época en la que los conocimientos sobre anatomía interna eran precarios al estar prohibida la disección de cadáveres humanos (excepto en Alejandría). El enfoque terapéutico de Cos, por tanto el de Hipócrates, era pasivo, fundamentado en propiciar el poder curativo de la naturaleza.

Fue Hipócrates quien formuló la teoría de los cuatro humores, según la cual las enfermedades son consecuencia de una alteración en la pepsos (proporción) de esos fluidos corporales, que son sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema. Cuando se produce una dyscrasia (mala mezcla, desequilibrio), el individuo enferma y así permanece hasta que se recupera el equilibrio con ayuda de terapia. De lo contrario se irá agravando y correrá el riesgo de una crisis que podría acabar con su vida. Las crisis, decía, solían coincidir en días denominados críticos, un tiempo fijo después de contraer la enfermedad.

Asclepíades rechazó buena parte de esa teoría, especialmente lo de los días críticos, ya que en su opinión las enfermedades no terminaban en un momento concreto y definido. Consecuentemente, rebajaba la importancia que los hipocráticos daban a la anatomía y a la observación fenomenológica de la enfermedad como una pérdida de tiempo, prefiriendo centrarse en los tratamientos. Frente a Hipócrates, proponía una teoría derivada de la atómica o corpuscular que había formulado el filósofo Demócrito de Abdera, quien concebía un universo formado por átomos y vacío.

En ese sentido, las enfermedades estarían producidas por las moléculas, unas partículas invisibles que, en un movimiento inarmónico e irregular actuarían sobre los poros de la piel, ya fuera obstruyéndolos por acumulación (en cuyo caso producirían enfermedades agudas), ya relajándolos por insufuciencia (enfermedades crónicas). Una interrupción en los fluidos corporales y el pneuma (un término ambiguo que lo mismo podría traducirse como respiración que como espíritu, aludiendo en todo caso a la forma en que circula el aire por el organismo y su mediación entre el corazón y el cerebro), causaría las enfermedades leves. De hecho, dividía las enfermedades en tres tipos: estado estricto, estado laxo y estado mixto

Para Asclepíades, por tanto, la clave de la labor de un médico estaba en dar al paciente el tratamiento adecuado, procurando mostrarse empático y amable con él sin despreciarlo por ninguna causa; algo poco habitual entonces, pese a que la figura del médico tenía carácter de demioergós (servidor público), de ahí lo de Cito tuto jucunde.

Su medicina metódica empezaba por recetar mejoras en la dieta, moderando la ingesta de vino (que no lo prohibiera incrementó su popularidad), procurando que las raciones de comida fueran las justas y recurriendo, en caso de excesos, a la aplicación de enemas y/o sangrías para limpiar el organismo. También confiaba en el ejercicio, los masajes y los baños. Prefería todos esos métodos a los fármacos, que consideraba inútiles por sí solos, aunque la influencia recibida del pitagorismo sí le abrió al recurso de la herboristería.

Otro que solía utilizar era la musicoterapia, que destinaba a dos tipos de pacientes: primero, los que habían sido envenenados por mordedura de serpiente o picadura de escorpión; segundo, los que padecían problemas mentales, a quienes, frente a lo acostumbrado, no aislaba del resto y junto con las habituales dieta y masajes, aplicaba música suave (para los demasiado excitados) o fuerte (para los deprimidos; en este último caso con el llamado modo frigio, o sea, harmonia o tonos en escala descendente).

Asclepíades pensaba que la parte del cuerpo que estaba afectada bailaría al son de las notas, recuperando el equilibrio y expulsando el dolor. Eso sí, descartaba que la música se interpretase con flauta por considerar el sonido de ésta demasiado fuerte y contraproducente.

Galeno y Areteo, otros dos ilustres médicos griegos algo posteriores y romanizados, nos cuentan que otra novedad de su predecesor bitinio fue la realización de una traqueotomía en un caso de asfixia que le confirió un gran prestigio. No obstante, Galeno también le dedicó alguna crítica, ya que Asclepíades opinaba que los riñones carecían de utilidad fisiológica mientras que él escribió en su De Naturalibus Facultatibus que tenían una función homeostática. También Plinio el Viejo manifestó algunas dudas sobre su excesiva confianza en las hierbas, a las que relacionó con «engaños mágicos».

Y es que, decíamos antes, después de formarse en Cío y Atenas, Asclepíades siguió el ejemplo de muchos colegas y se estableció en Roma, no sin antes pasar por la isla cicládica de Paros para estudiar con Cleopato, famoso farmacólogo. Ya en la ciudad del Tíber, y tras una primera etapa en la que se dedicó a la retórica, terminó decantándose por la medicina; no sólo curando sino también enseñando. Por eso recibió tanto el apodo de Philosophicus como el de Pharmacion, así como el elogio de Antíoco de Ascalón (el último filósofo de la Tercera Escuela, que intentó el eclecticismo entre las posturas de Aristóteles y Platón, y que fue maestro de Cicerón) que reseñamos al comienzo.

Alumno distinguido suyo fue Temisón de Laodicea, el primero en utilizar sanguijuelas para practicar sangrías, fundador de la escuela metódica -que tendría gran influencia durante mucho tiempo- y autor de varias obras médicas de las que únicamente se conservan los títulos y algunos fragmentos, como ocurre con las de su maestro: Libri PeriodiciEpistolaeCeleres PassionesTardae PassionesLiber Salutaria; y De Plantagine.

Lo que Temisón no pudo hacer fue emular a Asclepíades en una hazaña legendaria de la que da fe Plinio en su Naturalis Historia: tan seguro estaba de su ciencia, que apostó con la diosa Fortuna que dejaría de ser médico si alguna vez enfermaba; ganó, pues murió muy anciano al caer por una escalera, siendo considerado hoy el primero en desarrollar algo parecido a una teoría microbiana, anticipándose incluso a Marco Terencio Vaarron.

Hallazgos inesperados de operrios

Barco de Oseberg

En 1903, el granjero noruego Oskar Rom descubrió un barco de la época vikinga tras excavar en un antiguo túmulo funerario de sus tierras. Los arqueólogos tardaron 21 años en preparar y restaurar el navío, ya que necesitaba secarse completamente antes de montarlo. La reconstrucción sigue expuesta en el Museo de Barcos Vikingos de Oslo.

También se encontraron en el barco los restos óseos de dos mujeres y varios animales y otros artefactos, como postes de cama y un carro.

Casco York©Anthony Chappel Ross

Un operario de una excavadora mecánica descubrió el Casco de York del siglo VIII al iniciarse la construcción de un centro comercial en York, Inglaterra, en 1982. Es uno de los tres únicos ejemplos completos del periodo anglicano hallados en Inglaterra y presenta influencias anglosajonas e irlandesas.

En la cresta hay una inscripción en latín, que se traduce como: «En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, del Espíritu Santo y de Dios; y a todos decimos amén. Oshere». Se cree que Oshere era el nombre de su propietario.

Pintura oculta©Facebook/Oscar de la Renta

En enero de 2019, unos obreros que estaban transformando una oficina de París en una boutique de lujo para la marca de moda Oscar de la Renta encontraron un óleo del siglo XVII oculto tras una pared. Se cree que la obra fue creada durante el reinado de Luis XIV, en 1674, por Arnould de Vuez, un destacado artista de la época, y muestra al marqués de Nointel, embajador de Luis XIV ante el imperio otomano, cabalgando hacia Jerusalén.

Los expertos creen ahora que el cuadro pudo esconderse allí para ocultarlo de los saqueadores nazis. 

Vaso romano©PA Images / Alamy Stock Photo

Este fragmento de un vaso de cerámica romano fue desenterrado durante unas obras en Bloomberg Place, en el distrito financiero de Londres, en 2013. Se cree que data del siglo I d.C. y fue uno de los 10,000 objetos descubiertos en el yacimiento, que los arqueólogos apodaron la «Pompeya del Norte».

También se encontraron cerámicas, monedas, un amuleto de gladiador de ámbar y estructuras de madera increíblemente bien conservadas de la misma época.

Mosaico Lopen©PA Images / Alamy Stock Photo

El mosaico romano de Lopen fue descubierto sin contemplaciones por una excavadora durante la construcción de una carretera de acceso en el pequeño pueblo de Lopen, en Somerset, Inglaterra, en 2001. Con ilustraciones de patrones a cuadros, vasos de vino, hojas y un delfín, los expertos creen que fue colocado como parte de una villa romana perteneciente a un rico terrateniente en el siglo IV a.C.

En aquel momento, el arqueólogo jefe del Patrimonio Inglés, el Dr. David Miles, dijo que se trataba de un diseño caro, «el equivalente a una alfombra persa». 

Mármoles en el Metro©Andreas Solaro/AFP/Getty Images

Los mármoles romanos son sólo algunos de los artefactos recuperados durante las décadas de construcción de una nueva línea de metro en la capital italiana, Roma. Desde que comenzaron las obras en 2000, se han descubierto desde una punta de lanza de hierro hasta un delicado frasco de perfume y anzuelos de bronce.

Carro funebre de la Edad de Hierro

Los restos de un carro fúnebre de la Edad de Hierro fueron hallados en Newbridge (Escocia) antes de que comenzaran las obras de construcción del Intercambiador de Edimburgo en 2001. Tras una cuidadosa recuperación de las ruedas, que se sacaron en bloques de tierra para su excavación completa en un laboratorio, la madera conservada se dató por radiocarbono entre 475 y 380 a.C., lo que la convierte en el carro fúnebre más antiguo de Gran Bretaña.

Esta reconstrucción, en la foto, fue construida en 2007 por Robert Hurford, varios años después del descubrimiento del carro. 

Porcelana perdida©dpa picture alliance / Alamy Stock Photo

En 1890, la colección municipal de arte de la ciudad alemana de Neubrandenburg comprendía más de 10,000 cuadros, esculturas y piezas de porcelana que se guardaban en el antiguo palacio ducal. Pero el palacio se quemó y se derrumbó durante la II Guerra Mundial, y sólo durante las obras de construcción de un aparcamiento subterráneo en 2006 se volvieron a encontrar partes de la colección de porcelana.

Se restauraron dieciséis figuras con la ayuda del fabricante de porcelana Meissen. 

Esta copa de piedra fue uno de los objetos históricos hallados en Shuafat, en la carretera de Jerusalén a la ciudad cisjordana de Ramala, antes de la construcción de un tren ligero en 2007. También se hallaron monedas y cerámica artística durante las excavaciones en el lugar de lo que se cree que fue una antigua aldea judía, que existió entre los años 70 y 130 d.C., junto con un hammam y tres piscinas de baños rituales. 

©Serg Zastavkin/Shutterstock

Huevos falsos

Los huéspedes del Merchant Hotel de Belfast quizá se sorprendan al ver una serie de pequeños huevos de cerámica expuestos al entrar en el establecimiento de cinco estrellas. Los 30 huevos se encontraron junto a fragmentos de vajilla del siglo XVII en 2008, antes de una reforma de 32.7 millones de dólares para crear un spa en la planta baja.

Los expertos creen que es probable que estas curiosidades fueran réplicas de «huevos ficticios» que se ponían en los gallineros para animar a las gallinas a poner.

Cuerpo de Ricardo III

El rey inglés Ricardo III recibió finalmente un entierro ceremonial en 2015, tres años después de que sus huesos fueran hallados bajo un aparcamiento de Leicester y más de 500 años después de su muerte. Ricardo III murió mientras se enfrentaba a las fuerzas de Enrique Tudor durante la batalla de Bosworth Field en 1485, y su cuerpo fue enterrado apresuradamente en lo que entonces era la iglesia de Greyfriars.

Su cuerpo fue descubierto por arqueólogos en 2012, y más tarde se decidió que debía ser enterrado de nuevo en la catedral de Leicester. 

Joyas antiguas

Tras las inundaciones que asolaron la capital senegalesa en 2012, se encontraron piezas de cerámica antigua, herramientas de hierro y joyas en una obra en construcción de Dakar. Entre los objetos descubiertos cuando la lluvia arrastró la arena había escoria de hierro, piedras pequeñas, incluidas cuchillas, y conchas perforadas utilizadas como joyas.

En declaraciones a la BBC en el momento del descubrimiento, el académico local Alioune Dème dijo que los objetos podrían datar de entre el 2000 y el 7000 a.C. 

Figurita de perro en China

©Greg Baker/AFP/Getty Images

En 2016, se encontraron unas 10,000 reliquias culturales durante la construcción del centro administrativo de Pekín en Tongzhou, un suburbio de la capital china. Los hallazgos ayudaron a datar la historia de Tongzhou en el Periodo de los Estados Combatientes de China, entre los años 475 y 221 d.C.

El descubrimiento de más de 1,000 tumbas y una antigua ciudad de la dinastía Han (206 a.C.- 220 d.C.) también ayudó a establecer que la zona tenía una gran población hace 2,000 años. 

Monedas celtas

©Oberoesterreichisches Landesmuseum

En 2016 se encontró una olla de oro celta antes de la construcción de una sala de máquinas en Traun, cerca de la ciudad austriaca de Linz. Se cree que las 44 monedas de oro se fabricaron durante la Edad de Hierro en la región conocida ahora como Bohemia, en la actual Chequia, y es probable que llegaran a Austria a través del comercio.

Las monedas se encontraron muy juntas, lo que sugiere que una vez estuvieron en una bolsa u otro recipiente. 

Naufragio en el puerto

©Programa de Arqueología de la Ciudad de Boston

Los restos de una goleta de cal del siglo XIX fueron descubiertos durante unas obras en el distrito portuario de Boston en 2016. Las cuadrillas que trabajaban en la obra del número 121 de Seaport Boulevard encontraron el casco de un gran barco conservado en la arcilla de South Boston Flats, que en su día fue una marisma de lodo que habría estado seca con marea baja y sumergida con marea alta.

También se encontraron en el yacimiento muchos toneles y barriles llenos de cal.

Buda hundido

©Imago / Alamy Stock Photo

En 2017 se descubrió un Buda de 600 años de antigüedad durante las obras de renovación del embalse de Hongmen, en la provincia oriental china de Jiangxi. La cabeza de la estatua emergió después de que el nivel del agua descendiera más de 10 metros durante las obras de una compuerta hidroeléctrica.

Se cree que la estatua podría datar de principios de la dinastía Ming, que duró de 1368 a 1644.

Olla de oro

©Ministerio de Patrimonio y Actividades Culturales

En 2018, unos obreros que demolían el abandonado Teatro Cressoni de Como, cerca de Milán (Italia), se toparon con una auténtica olla de oro al encontrar un ánfora de esteatita con 300 monedas de la época imperial romana.

Las monedas estaban apiladas en rollos, y la experta en monedas Maria Grazia Facchinetti dijo que quienquiera que hubiera colocado allí la vasija «la había enterrado de forma que en caso de peligro pudiera ir a recuperarla». Las monedas datan del año 474 d.C.

Huesos de triceratops

©Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver

En 2019, unos obreros de la construcción que excavaban en un solar de Highlands Ranch, al sur de Denver, hicieron un descubrimiento prehistórico: el esqueleto parcial de un triceratops adulto. Los fósiles de dinosaurio, datados en 68 millones de años, fueron descubiertos por paleontólogos del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver.

La zona de Denver es un foco caliente de hallazgos jurásicos, sobre todo cuando se trata de los triceratops. Los fósiles están siendo estudiados por expertos del Museo de la Naturaleza de Denver, y algunos están expuestos allí.

Una llave oculta

En 1982, el autor Byron Preiss publicó un libro titulado El Secreto. Contenía 12 enigmas, cada uno de ellos con un poema que había que emparejar con un cuadro, lo que conduciría a un «cofre» del tesoro que contenía una llave enterrada en un parque. Ya se habían encontrado dos.

En 2019, Jason Krupat creía haber descubierto que había uno enterrado en el Parque Langone de Boston. Visitó el parque y se sorprendió al ver que se estaban realizando obras. «Me armé de valor para entrar en la obra y buscar al capataz, y le dije: ‘Vais a pensar que esto es una locura, pero creo que hay un tesoro enterrado en este parque'», declaró Krupat al Boston Globe.

Su corazonada fue correcta, y el descubrimiento se filmó para el programa de televisión Expedición Desconocida, que había destacado los tesoros aún enterrados en un episodio anterior. El «cofre» contenía una llave, que más tarde se cambió por una gema verde llamada peridoto, valorada en $1,000, en una ceremonia celebrada en Nueva York a la que asistió la viuda de Preiss (quién había fallecido en 2005).

Dinero robado

©Museo del Banco de la Reserva de Australia

En 2019, unos constructores de la Costa Dorada de Queensland (Australia) desenterraron varios contenedores herméticamente cerrados en un solar que estaban despejando en Runaway Bay. En su interior yacían billetes de banco antiguos retirados de la circulación en 1996 por valor de 200,000 dólares australianos ($152,000).

Los registros inmobiliarios muestran que la parcela estaba probablemente desocupada en la década de 1980, lo que la convierte en un posible escondite para el atracador de bancos de la Costa Dorada Brenden Abbott, que actualmente sigue cumpliendo una condena de 23 años de prisión.

Monedas del siglo XVII

©Classic Image / Alamy Stock Photo

En junio de 2020, el reasfaltado de una carretera en Polonia llevó a los arqueólogos hasta un tesoro de 507 monedas de plata del siglo XVII. La colección incluye denominaciones de toda Europa, decoradas con personajes como Carlos X Gustavo de Suecia (en la foto) y Federico Guillermo I de Prusia.

Detectores de metales desenterraron las monedas en la ciudad de Ełk, situada a lo largo de una importante ruta comercial que iba desde el noreste de Polonia hasta Königsberg, nombre histórico prusiano de lo que hoy es Kaliningrado en Rusia.

Objetos aborígenes

©Distrito Sanitario Local de Murrumbidgee

También en junio de 2020, se descubrieron 271 artefactos aborígenes en las obras de remodelación del Hospital de la Base Griffith, en Nueva Gales del Sur (Australia). Se cree que algunas de las pequeñas piedras utilizadas como herramientas de corte y raspado – conocidas como lascas bipolares – llevaban allí miles de años, lo que sugiere que pudo existir un campamento en el lugar.

Se estima que algunas herramientas fueron transportadas hasta allí mediante el traslado de grava a la obra a lo largo de los años. El multimillonario desarrollo del hospital se detuvo mientras se excavaban todas las herramientas del lugar.

Tesoros de varios siglos

©Martin Charles Hatch/Shutterstock

En 2022, Oxburgh Hall, en Norfolk, Inglaterra, se sometió a una renovación de 6 millones de libras (7.8 millones de dólares) para reparar el tejado de la casa Tudor, que muchos consideran una joya por derecho propio. Pero cuando un constructor que trabajaba en el proyecto vio un brillo dorado, se descubrieron varios tesoros ocultos.

Se descubrió un raro manuscrito iluminado del siglo XV, así como nidos de ratas repletos de 200 muestras individuales de costosos tejidos de los siglos XVI y XVIII. También se descubrió música manuscrita del siglo XVI y chocolates datando de la Segunda Guerra Mundial.

Baños islamicos del siglo XII

©makesushi1/Shutterstock

En julio de 2022, durante unas reformas, se descubrió que un bar de tapas de Sevilla (España) era la antigua sede de unos baños islámicos del siglo XII. La leyenda local siempre había sugerido que el emplazamiento del bar Cervercería Giralda podría haber sido un antiguo hammam, pero muchos atribuyen su increíble estilo de renacimiento islámico a un arquitecto de la década de 1920, Vicente Traver, y no a una decoración auténtica creada hace unos 900 años.

Cuando los arqueólogos descubrieron las claraboyas en forma de estrella, similares a las halladas en los Baños Árabes de Ronda (en la foto), también en España, supieron que habían descubierto la auténtica arquitectura del imperio califal almohade. 

Tesoros escondidos

©arun sambhu mishra/Shutterstock

En septiembre de 2022, las autoridades que trabajaban en la renovación de los alrededores del templo de Srisailam, en Andhra Pradesh (India), encontraron algo más que piedra y escombros. Los trabajadores encontraron 264 monedas de plata, una moneda de cobre y tres placas de cobre con inscripciones, conocidas como tamra patras. Las monedas estaban fechadas entre 1800 y 1913, época de la dominación británica en la India.

Sólo un mes después se desenterró una caja de latón que contenía puñados de monedas de oro y plata, así como tres anillos de oro. Otros tesoros encontrados anteriormente durante las obras son cinco brazaletes de oro, más de 170 monedas y una serie de utensilios de cocina.

Tesoro de Hildesheim

©dpa picture alliance / Alamy Stock Photo

EL recipiente romano para beber formaba parte del llamado Tesoro de Hildesheim, descubierto por soldados prusianos cuando ampliaban su campo de tiro en Hildesheim, en la actual Alemania, en 1868. El tesoro consistía en más de 70 objetos de plata para comer y beber y se cree que data del reinado del emperador Augusto, alrededor del nacimiento de Cristo.

Se identificó uno de los recipientes para beber como perteneciente a un militar de alto rango llamado Bochus. 

Casa de baños victoriana

©W.E. Hodgkin, CC BY 4.0 , via Wikimedia Commons

En enero de 2021, un sorprendente hallazgo salió a la luz en un estacionamiento de Manchester, Inglaterra, cuando se despejaba el terreno para la construcción de un parque público. Durante los trabajos, emergieron los restos de una antigua casa de baños victoriana que había abierto sus puertas por primera vez en 1857. Los arqueólogos esperaban encontrar vestigios de los Baños Mayfield (en la foto), pero quedaron asombrados por el extraordinario estado de conservación de sus azulejos, especialmente considerando los intensos bombardeos que la zona sufrió durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta casa de baños contaba con dos piscinas separadas – una para hombres y otra para mujeres – y era un servicio esencial para los trabajadores textiles de la zona, que vivían en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Ahora, los azulejos recuperados formarán parte del ambicioso proyecto de regeneración del barrio, valorado en 1,400 millones de libras (1,950 millones de dólares).

Un guardia rural halla una necrópolis de la Edad de Cobre en Colmenar, Málaga

Explica en SER Málaga, José Martín, alcalde del municipio malagueño de Colmenar (3.800 habitantes) situado a 20 kilómetros de la capital malagueña, en la comarca de la Axarquía:

Todo empieza hace unos meses, cuando un guarda rural me comenta que ha visto unas piedras colocadas de forma un poco extraña en Cortijo Merino. Una de ellas, la más grande, a modo de cabecera y otras limitando un perímetro ovalado

Y efectivamente, pudimos comprobar que se trataba de al menos cuatro ó cinco tumbas. Si te fijas bien, las ves.Pero hay que reconocer que nadie del pueblo ha tenido la más mínima idea de que lo eran.

Pusimos en conocimiento de la Junta de Andalucía el hallazgo y ahora nos han informado de que se trataría de una necrópolis prehistórica, datada hace 4.200 años, en la Edad del Cobre Período que se desarrolla durante aproximadamente un milenio, entre el 3200 y el 2200 a C, entre el Neolítico y la Edad de Bronce.

Se encuentran muy cerca de las Cuevas de Cabrera de Casabermeja, conocidas por sus importantes pinturas rupestres. Pero realmente estamos sorprendidos de nadie hubiese descubierto estos restos hasta ahora.

Y a partir de ahora partiendo de que se encuentran en un terreno privado, nos pondremos en contacto con la delegación de Cultura para poner en valor estos importantes vestigios https://cadenaser.com/andalucia/2025/02/25/descubren-en-colmenar-malaga-una-necropolis-de-la-edad-del-cobre-4200-anos-por-casualidad-si-te-fijas-ves-las-tumbas-ser-malaga/

La lunula portuguesa seria un calendario celta

Una lúnula celta es un tipo de adorno de oro en forma de media luna, característico de la Edad del Bronce en Europa occidental. Se han encontrado lúnulas en diversos lugares, principalmente en Irlanda, Gran Bretaña, y la Península Ibérica.

Su rasgo distintivo es su forma de media luna, con extremos planos y un cuerpo curvo.

El calendario de Coligny. Crédito: Dominio público / Wikimedia Commons

Generalmente están hechas de láminas de oro finas, aunque también se han encontrado ejemplares de bronce.

El Casco de Leiro. Crédito: Carlos de Paz / Wikimedia Commons

A menudo presentan decoración geométrica incisa, con motivos como líneas, triángulos, y patrones de espiga

Varían en tamaño, desde pequeñas piezas hasta grandes collares.

El significado exacto de las lúnulas celtas aún es objeto de debate. Se cree que podrían haber tenido un significado simbólico o ritual, posiblemente relacionado con la luna o con deidades femeninas.

También se ha sugerido que podrían haber sido utilizadas como insignias de estatus o como parte de ajuares funerarios.

En la antigua Roma, la lunula (plural: lunulae) era un amuleto colgante que portaban las niñas y mujeres hasta el día de su boda. Sus propiedades están relacionadas con la fertilidad y la sanación, además de ofrecer protección contra el mal de ojo.  

El amuleto Lunula, de origen eslavo, se convirtió en un símbolo muy popular en la región báltica durante el siglo X, siendo especialmente apreciado entre los eslavos, los rusos y los vikingos orientales.  

Un reciente hallazgo en Chão de Lamas (Portugal) de una lúnula con decoración geométrica ha llevado a nuevas teorías sobre su posible uso como calendario celta.

En resumen, las lúnulas celtas son objetos arqueológicos fascinantes que nos permiten vislumbrar la cultura y las creencias de las sociedades de la Edad del Bronce en Europa.

Un estudio sugiere que una joya lusitana del tesoro de Chão de Lamas es clave para entender los ciclos astronómicos de los celtas

Un reciente estudio publicado en la revista Palaeohispanica ha revelado una nueva perspectiva sobre los sistemas de medición del tiempo en la antigüedad. La investigación, llevada a cabo por el profesor Roberto Matesanz Gascón, de la Universidad de Valladolid, propone que la lúnula con decoración geométrica del tesoro de Chão de Lamas (Portugal) podría contener información sobre la sincronización de los ciclos lunares y solares en el calendario celta…

La lúnula, una pieza de orfebrería en forma de media luna que formaba parte de un tesoro hallado en Chão de Lamas (Miranda do Corvo, Coimbra), ha sido tradicionalmente considerada un objeto decorativo. Sin embargo, el análisis de sus intrincados motivos geométricos sugiere que podría tratarse de un registro visual de un ciclo calendárico celta que abarca un periodo de 114 años. Según Matesanz, este periodo equivale a seis ciclos metónicos (cada uno de 19 años), un patrón astronómico que permite alinear el calendario lunar con el solar.

El calendario de Coligny, hallado en Francia y datado en el siglo II d.C., es la fuente epigráfica más detallada sobre la forma en que los celtas organizaban el tiempo. Este registro divide el tiempo en ciclos quinquenales de 62 meses, con un total de 1.835 días. No obstante, los estudiosos han debatido durante décadas sobre cómo se sincronizaban estos periodos con el año trópico de 365,24 días.

Lo innovador del estudio de Matesanz es que establece un vínculo entre el calendario de Coligny y la decoración de la lúnula de Chão de Lamas. Según su hipótesis, los motivos circulares de la joya representarían un esquema de cómputo del tiempo en el que, cada 114 años, se ajustaba la diferencia con el año solar eliminando 53 días. Esta cifra de 53 días aparece también en fuentes literarias irlandesas, lo que sugiere una posible conexión con la tradición celta de Irlanda.

El diseño de la lúnula no es meramente ornamental. Matesanz identifica en ella una serie de grandes círculos concéntricos y pequeños círculos con puntos centrales, distribuidos en cinco secciones principales. En su análisis, el investigador observa que estos elementos podrían corresponder a los meses del ciclo quinquenal del calendario celta.

La clave está en la disposición numérica de estos motivos. Según el estudio, los elementos geométricos de la lúnula parecen representar seis ciclos quinquenales, cada uno con 62 meses. La suma total de estos meses resulta en un lapso de 30 años, el llamado saeculum celta, mencionado por Plinio el Viejo en su Historia Natural. Pero aquí surge el problema: este cómputo deja un excedente de 53 días cuando se compara con el ciclo solar real.

La solución, según el investigador, habría sido la eliminación de esos días en el ajuste del calendario cada 114 años. Este ajuste habría permitido que las festividades y eventos astronómicos se mantuvieran alineados con las estaciones.

El dato más intrigante de la investigación es que la cifra de 53 días aparece en textos de la tradición gaélica irlandesa, concretamente en el relato medieval Baile in Scáil. En esta historia, el rey legendario Conn Cétchathach pisa una piedra mágica en la colina de Tara, pero sus druidas le dicen que no pueden revelar su nombre hasta pasados 53 días. Este periodo de tiempo sin información o sin acción podría corresponderse con los días que se eliminaban en el calendario celta para mantener su alineación con el año solar.

Si esta hipótesis se confirma, demostraría que la tradición oral celta conservó, incluso siglos después de la romanización, vestigios de un antiguo método de sincronización del tiempo. Esto reforzaría la idea de que la civilización celta poseía un avanzado conocimiento astronómico, reflejado tanto en sus artefactos como en su mitología.

El estudio también plantea preguntas sobre el uso del arte como lenguaje simbólico. En este sentido, la lúnula de Chão de Lamas podría ser un testimonio de cómo los celtas plasmaban conceptos abstractos y matemáticos en sus creaciones artísticas.

Otros hallazgos arqueológicos apoyan esta idea. En la Península Ibérica, se han encontrado objetos con iconografía similar, como los cuencos de Axtroki o el casco de Leiro, cuya decoración también sugiere una posible función calendárica. En Europa Central, objetos como los sombreros de oro tipo Schifferstadt han sido interpretados como instrumentos para el cómputo del tiempo.

Roberto Matesanz Gascón, La lúnula con decoración geométrica del tesoro de Chão de Lamas y el calendario celta. Palaeohispanica, vol.24 (2024). doi.org/10.36707/palaeohispanica.v24i1.543

La Brujula Verde