Hallan en Eridu 4000 canales y 700 granjas

Arqueólogos descubren una red de más de 4000 canales y 700 granjas en Eridu, la primera ciudad de la historia según las fuentes mesopotámicas

Sumer fue una antigua civilización y región histórica en el sur de Mesopotamia, que ahora forma parte del actual Irak. Floreció entre los milenios V y III a.C.

Representa un período crucial, marcando la transición a sociedades complejas y urbanizadas y el desarrollo de muchas tecnologías y conceptos fundamentales.

Estaba situada en las fértiles llanuras entre los ríos Tigris y Éufrates, en la parte más meridional de Mesopotamia, cerca del Golfo Pérsico, dentro de las fronteras del actual Irak.

Se le atribuye el desarrollo de las primeras ciudades del mundo, como Uruk, Ur, Eridu, Lagash y Kish, ciudades-estado independientes, cada una con su propio gobernante y deidad patrona.

Desarrollaron la escritura cuneiforme, el sistema de escritura más antiguo conocido. Utilizaban estilos de caña para hacer impresiones en forma de cuña en tablillas de arcilla para llevar registros, literatura y más.

Inventos, La rueda, El arado, Los barcos de vela, Un calendario lunar, Un sistema numérico sexagesimal (de base 60), que influyó en nuestro sistema moderno de cronometraje (60 segundos en un minuto, 60 minutos en una hora) y la división de un círculo en 360 grados, Matemáticas, incluyendo aritmética y geometría básicas, Religión organizada con templos (zigurats) y una clase sacerdotal, Sistemas legales y administrativos tempranos.

La sociedad sumeria era jerárquica, con reyes, sacerdotes, nobles, comerciantes, artesanos y agricultores. También existían esclavos en la parte inferior de la escala social.

La religión sumeria era politeísta, con un panteón de dioses y diosas que controlaban diversos aspectos de la vida y la naturaleza. Cada ciudad tenía su propia deidad patrona.

Había ciudades-estado a menudo, gobernadas por reyes-sacerdotes (ensi), pero más tarde surgieron gobernantes seculares (lugal).

Expertos en técnicas de irrigación para gestionar los ríos para la agricultura, construyen estructuras impresionantes como los zigurats.

A pesar del eventual declive y la absorción de las ciudades-estado sumerias en imperios posteriores como Acad y Babilonia, sus contribuciones sentaron una base fundamental para muchos aspectos de la civilización occidental. Su sistema de escritura, matemáticas, leyes e ideas religiosas tuvieron un impacto duradero en el mundo antiguo…

Eridu se conoce hoy como Tell Abu Shahrain. Es excavado por primera vez en 1855 por John George Taylor.

Eridu, en sumerio como NUN.KI y en acadio como Irîtu, es una antigua ciudad sumeria en la Baja Mesopotamia, cerca de la actual ciudad de Basora, en Irak. Tradicionalmente, se considera la ciudad más antigua del sur de Mesopotamia, según la Lista de Reyes Sumerios.

En la mitología sumeria, Eridu es considerada la primera ciudad creada en la Tierra por los dioses. Se decía que el reinado descendió del cielo a Eridu.

Era el centro de culto del dios Enki (conocido como Ea por los acadios), el dios de las aguas dulces, la sabiduría, la magia y la creación. Su templo principal se llamaba E-Abzu.

Las excavaciones arqueológicas indican que Eridu fue fundada en el 5400 a.C. durante el período de El Obeid, lo que la convierte en uno de los asentamientos urbanos más antiguos conocidos. Es habitada de forma continua durante 5000 años, hasta aproximadamente el 600 a.C.

También figura en el mito sumerio del diluvio (conocido como el Génesis de Eridu), como una de las cinco ciudades que existieron antes de la gran inundación.

Las excavaciones revelaron una secuencia de templos de adobe superpuestos, que muestran la evolución de la arquitectura religiosa durante el período de El Obeid. El templo dedicado a Enki fue creciendo en tamaño y complejidad con el tiempo, culminando en un zigurat…

Arqueólogos descubrieron una extensa red de canales en Eridu. Esta red incluye más de 4000 canales y 700 granjas. Los canales contaban con estructuras de control hidráulico, como diques, para regular la distribución del agua, lo que permitía un manejo eficiente de los recursos hídricos.

Han logrado la identificación y cartografía de una vasta red de canales de irrigación en la región de Eridu, en el sur de Irak, la más meridional de todas las grandes ciudades mesopotámicas y, según la Lista Real Sumeria, la más antigua ciudad de la historia.

La investigación, realizada por un equipo multidisciplinar de arqueólogos y geólogos de diversas universidades e instituciones internacionales, confirma que la región de Eridu, ocupada desde el sexto hasta el primer milenio antes de Cristo, conserva una de las redes de irrigación más antiguas y mejor preservadas de Mesopotamia.

Históricamente, la Mesopotamia ha sido dependiente del río Eufrates y sus afluentes para la irrigación de cultivos. La capacidad de desviar el agua de estos ríos a través de canales fue esencial para la sostenibilidad de los asentamientos urbanos. Sin embargo, la mayoría de las estructuras de irrigación antiguas han sido sepultadas bajo sedimentación fluvial o reemplazadas por redes de períodos posteriores, lo que ha dificultado el estudio detallado de los primeros sistemas agrícolas.

A diferencia de otras zonas, la región de Eridu quedó deshabitada tras un cambio en el curso del Eufrates, lo que permitió que su paisaje arqueológico permaneciera intacto. Esto ha permitido a los investigadores identificar y mapear con precisión una compleja red de canales artificiales que preceden al primer milenio antes de Cristo.

Para este estudio, los arqueólogos utilizaron un enfoque interdisciplinario que combinó análisis geomorfológico, revisión de mapas históricos y tecnología de teledetección. Se emplearon imágenes satelitales de alta resolución, incluyendo imágenes del programa CORONA de la década de 1960, drones y fotografía terrestre para validar los hallazgos.

Uno de los métodos para diferenciar canales naturales de los artificiales fue el análisis de los patrones de flujo del agua, la topografía, la dirección de las corrientes y la presencia de estructuras de control hidráulico como diques y brechas naturales o artificiales en los diques de los ríos que permitían la distribución controlada del agua sobre la llanura aluvial.

Los resultados revelaron una red de irrigación muy desarrollada, compuesta por más de 200 canales principales, algunos de hasta 9 km de longitud y de 2 a 5 metros de ancho, conectados directamente con el antiguo cauce del Éufrates. Además, se identificaron más de 4000 canales menores, de entre 10 y 200 metros de longitud, que servían para distribuir el agua a las parcelas agrícolas.

El equipo también documentó la existencia de alrededor de 700 granjas organizadas alrededor de estos canales secundarios. Estas granjas, que variaban en extensión entre 500 y 20,000 metros cuadrados, reflejan un sistema agrícola intensivo y bien estructurado, basado en la distribución equitativa del agua.

Un aspecto notable del hallazgo es que, a diferencia de otras regiones mesopotámicas donde el curso de los ríos cambió drásticamente a lo largo de los siglos, en la región de Eridu el Eufrates mantuvo una relativa estabilidad, lo que permitió que los canales principales conservaran su funcionalidad durante siglos.

El estudio confirma que la agricultura en Mesopotamia no solo dependía de la fertilidad natural del suelo, sino también de una planificación hidráulica sofisticada. La construcción y mantenimiento de estos canales requería un conocimiento avanzado de ingeniería hidráulica y una organización social que asegurara su funcionamiento.

Uno de los desafíos actuales es determinar con precisión la cronología de los diferentes segmentos de la red de irrigación. Para ello, los investigadores planean realizar excavaciones estratigráficas en puntos clave y analizar restos de sedimentos para fechar con mayor precisión el uso de los canales.

Además, se buscará comparar estos hallazgos con inscripciones cuneiformes de la época, con la esperanza de correlacionar los registros escritos con las evidencias físicas. Esta comparación podría arrojar nueva información sobre la administración del agua en los antiguos estados mesopotámicos.

Jotheri J, Rokan M, Al-Ghanim A, Rayne L, de Gruchy M, Alabdan R. Identifying the preserved network of irrigation canals in the Eridu region, southern Mesopotamia. Antiquity. Published online 2025:1-7. doi:10.15184/aqy.2025.19

La Brujula Verde

Arkeonews

Manuscritos medievales encuadernados con pieles de foca del Ártico

Hace cientos de años, los monjes cistercienses en Francia protegían sus obras literarias con cubiertas hechas de pieles de animales exóticos, informa Science News.

El examen macroscópico de una muestra contemporánea muestra el color claro del pelo natural (esta muestra ha sido tratada con técnicas artesanales engrasadas y no está teñida). Se han afeitado algunos milímetros del extremo inferior, dejando al descubierto el aspecto oscuro de la superficie de la piel bajo el pelaje. Crédito: Élodie Lévêque et al.

A la izquierda, encuadernación románica de Clairvaux cubierta con una chemise con pelos (Médiathèque du Grand Troyes, ms. 35, ca. 1141-1200), muestra EL53. A la derecha, Ms 40 (6), Médiathèque du Grand Troyes, detalle de parcheado de piel. Crédito: Élodie Lévêque et al.

La Abadía de Clairvaux fue fundada en 1115 y su colección literaria hoy contiene más de 1,000 libros medievales.

La mayoría de estos estaban envueltos con piel de ciervo, oveja o jabalí, pero el análisis de ADN antiguo de varios volúmenes peludos desconcertantes de los siglos XII y XIII reveló que habían sido cubiertos con pieles de foca. «Pensé, ‘eso no es posible. Debe haber un error'», dijo la investigadora Élodie Lévêque. «Las focas no frecuentaban la costa norte de Francia en ese momento. Lo envié de nuevo, y regresó como piel de foca otra vez». Se demostró que las pieles provenían de poblaciones de foca común que vivían a lo largo de las costas de Escandinavia, Dinamarca, Escocia e incluso Islandia o Groenlandia. Es posible que los cazadores nórdicos capturaran focas y llevaran sus pieles al norte de Francia para comerciar con ellas, aunque los investigadores sugieren que los monjes podrían desconocer su origen.

Un equipo interdisciplinar de investigadores ha documentado el uso generalizado de pieles de foca en encuadernaciones románicas de manuscritos producidos entre los siglos XII y XIII en monasterios cistercienses de Francia, Reino Unido y Bélgica.

El estudio, liderado por Élodie Lévêque y publicado en la revista Royal Society Open Science, combina arqueología, análisis de proteínas y ADN antiguo para descubrir la procedencia biológica y geográfica de estos materiales bibliográficos insólitos, invisibles hasta ahora a los ojos de historiadores y codicólogos.

El punto de partida de esta investigación radica en una singularidad material: una serie de manuscritos conservados en su encuadernación original, particularmente en la colección de la antigua abadía de Clairvaux, fundada en 1115 en la región de Champagne.

Estas encuadernaciones presentan una segunda cubierta o chemise, confeccionada con un tipo de cuero inusual que, a diferencia del pergamino habitual, conserva restos de pelo. Durante siglos, se asumió que provenían de jabalíes o ciervos. Sin embargo, el examen microscópico reveló patrones de folículos pilosos que no coincidían con ninguna de estas especies.

Ante esta incógnita, los investigadores recurrieron a técnicas de análisis biomolecular. Por medio de una innovadora metodología denominada zooarqueología por espectrometría de masas (eZooMS) —que permite identificar proteínas sin dañar el objeto estudiado— y análisis de ADN antiguo (aDNA), lograron clasificar los materiales como pertenecientes a pinnípedos, es decir, focas y otras especies marinas afines. En algunos casos, incluso se precisó la especie: focas comunes (Phoca vitulina), focas de Groenlandia (Pagophilus groenlandicus) y una foca barbuda (Erignathus barbatus).

Más allá de la mera identificación zoológica, el hallazgo cobra una dimensión histórica al establecer la procedencia geográfica de estas pieles. Las secuencias de ADN mitocondrial analizadas en los laboratorios de York y Copenhague indican que las focas comunes provenían de poblaciones actuales en Escocia, Noruega, Dinamarca y el mar Báltico, mientras que la foca de Groenlandia y la foca barbuda apuntan a regiones más septentrionales como Groenlandia, Islandia o el mar de Barents.

Esta información sugiere que los monasterios cistercienses —frecuentemente percibidos como centros de autosuficiencia y retiro— formaban parte de redes comerciales de largo alcance que vinculaban el continente europeo con el Ártico noratlántico. Estas redes, en las que los pueblos nórdicos desempeñaban un papel crucial, no solo transportaban marfil de morsa, cuerdas de piel y otros bienes, sino también pieles utilizadas como revestimiento para libros litúrgicos.

No existen registros escritos que documenten la adquisición o uso de pieles de foca en Clairvaux. No obstante, la evidencia genética, morfológica y arqueológica converge para demostrar que el fenómeno fue generalizado. La colección conservada en la Médiathèque du Grand Troyes y en la Bibliothèque de Saint-Omer, junto con ejemplares de Laon, Oxford y Bruselas, da cuenta de al menos 105 encuadernaciones románicas cubiertas originalmente con piel de foca, de las cuales el 83% han perdido su chemise con el tiempo, quedando solo huellas bajo cierres metálicos o costuras.

Hoy, las pieles lucen un color marrón oscuro, consecuencia de la degradación del pelo y la exposición de la capa grasa subcutánea típica de las focas. Sin embargo, es improbable que esa fuera su apariencia original.

Los cistercienses, a diferencia de los benedictinos, preferían el color blanco o tonos pálidos para sus objetos litúrgicos y vestimenta. En la Edad Media, “blanco” no equivalía al blanco puro actual, sino a cualquier tonalidad clara o desaturada, por lo que es plausible que las pieles de foca, especialmente las de crías, con sus tonos grisáceos o plateados, se percibieran como adecuadas para su uso monástico.

El examen macroscópico de una muestra contemporánea muestra el color claro del pelo natural (esta muestra ha sido tratada con técnicas artesanales engrasadas y no está teñida). Se han afeitado algunos milímetros del extremo inferior, dejando al descubierto el aspecto oscuro de la superficie de la piel bajo el pelaje. 

El uso extensivo de estas pieles no parece responder a un criterio jerárquico: manuscritos de diverso contenido y valor presentan cubiertas similares, lo que sugiere una norma de encuadernación estandarizada en Clairvaux y sus abadías filiales. Este patrón refuerza la hipótesis de una práctica establecida dentro de una tradición monástica particular, quizás facilitada por las relaciones entre Clairvaux y monasterios insulares, como los de Irlanda e Inglaterra, donde el uso de pieles de foca era común.

La desaparición progresiva del uso de pieles de foca en las encuadernaciones cistercienses coincide con transformaciones climáticas y económicas. Hacia finales del siglo XIII, el enfriamiento del Atlántico Norte —el inicio de la llamada Pequeña Edad de Hielo— dificultó las rutas de caza y comercio nórdicas. A ello se sumaron factores políticos y eclesiásticos, como la imposición de diezmos por parte del papa Gregorio X, que debían pagarse incluso desde Groenlandia en forma de bienes como pieles, colmillos o barbas de ballena, debido a la escasez de moneda.

El cambio climático, sumado a la sobreexplotación de focas costeras no migratorias, pudo haber contribuido al colapso de estas prácticas, al igual que a la desaparición de los asentamientos nórdicos en Groenlandia. Esta circunstancia podría explicar el cese abrupto del uso de pieles marinas en los libros de Clairvaux hacia 1300.

A pesar de la riqueza de datos recuperados, persisten interrogantes fundamentales. ¿Sabían realmente los monjes que utilizaban pieles de foca? ¿Veían en ellas un símbolo, una ofrenda o simplemente un material exótico? ¿Qué grado de conciencia tenían sobre las redes que las traían desde tierras lejanas?

La iconografía medieval no abunda en representaciones de focas, y algunos especialistas, como Michel Pastoureau, sugieren que los monjes quizá no las asociaban con los animales descritos en los bestiarios como terneros marinos.

En ausencia de testimonios escritos directos, los vestigios materiales, combinados con análisis moleculares, permiten entrever una historia hasta ahora invisible: la de libros cubiertos con pieles venidas del Ártico, viajando por rutas comerciales medievales y protegidos durante siglos en bibliotecas silenciosas.

Élodie Lévêque, Matthew D. Teasdale, et al., Hiding in plain sight: the biomolecular identification of pinniped use in medieval manuscripts. Royal Society Open Science, vol.12, issue 4, doi.org/10.1098/rsos.241090

La Brujula Verde

Estrategias del aguerrido Reino de Van

En esa primera Edad del Hierro, hay un primer florecimiento de ciudadelas amuralladas que llevan a cabo una gran explotación agrícola por el sistema de riego y la arboricultura. En los valles y sobre todo en las cuencas lacustres de los lagos Van, Urmia y Sevan empiezan a formarse unas entidades políticas con reyes de nombres hurritas. 

A mediados del siglo IX a.C., estas entidades políticas disgregadas se unifican en el reino de Urartu.

En las cordilleras de Anatolia Este, en la Edad del Hierro entre los siglos IX y VI a.C., emerge este reino que resiste a una de las mayores potencias de su tiempo: Urartu, conocido como Reino de Van.

A pesar de su geografía hostil, vasallos rebeldes y la constante presión del Imperio Asirio,  consiguen sobrevivir y prosperar.

Una publicación reciente en Tarih Dergisi, Turkish Journal of History narra estrategias y tácticas que permiten a este reino enfrentarse a gigantes como Asiria y expandir su influencia.

Dominan el arte de la guerra rápida, según prueban inscripciones reales que describen cómo conquistaron decenas de ciudades y fortalezas en un solo día. En ellas el rey Sardur II afirma haber capturado 14 fortalezas y 80 ciudades en 24 horas con una táctica similar al blitzkrieg moderno, lo que les permitía minimizar costos y desgaste, aprovechando la sorpresa y la velocidad.

Lo consiguen con ataques coordinados (dividían sus fuerzas para atacar múltiples objetivos simultáneamente); por rendición sin lucha (ciudades pequeñas se sometían al ver el poderío urartiano); o mediante superioridad militar (combinaban infantería ligera, carros y arqueros para arrasar las defensas).

Contra enemigos más poderosos como Asiria los urartianos evitan el combate frontal y, en lugar de ello, debilitaban a sus rivales aislando aliados y cortando suministros. Un ejemplo de esto fue la campaña del rey Sardur contra Melitea (Militia), la ciudad más fuerte de la región. En lugar de asediarla directamente, conquistó primero a sus aliados, dejándola vulnerable.

Esta táctica fabiana, teorizada siglos después por el famoso Sun Tzu y luego por Basil Liddell Hart, ya era practicada por los urartianos con notable éxito.

Llamada así por el general romano Qinto Flavio Máximo, la estrategia consistía en evitar batallas decisivas, desgastando al rival con pequeñas escaramuzas y retiradas tácticas. Los urartianos la usan contra Asiria cuando el rey Arame abandona su capital, Arsašku, ante el avance asirio, refugiándose en montañas inexpugnables. Después, hostigaban al ejército asirio en terrenos difíciles, donde su superioridad numérica no era efectiva.

La geografía montañosa de Urartu era perfecta para emboscadas. Un texto asirio describe cómo el rey Rusa I atrapó a tropas asirias en un paso estrecho, aniquilándolas. Por ello los asirios, conscientes del riesgo, adoptaron formaciones abiertas para evitar ser cercados, pero aun así, los urartianos seguían siendo impredecibles.

Otra de las tácticas urartianas, aunque más peligrosa, eran las incursiones nocturnas. Se sabe de un gobernador urartiano llamado Andaria que intentó capturar ciudades asirias de noche, pero fue descubierto y decapitado.

Montañas, ríos y pasos estrechos eran los aliados naturales de Urartu. En una ocasión el rey Rusa I usó el monte Uaush para frenar el avance asirio, aunque finalmente fue derrotado por Sargón II. El Éufrates también marcaba fronteras estratégicas, conteniendo las ambiciones asirias hacia el oeste.

Pero los urartianos no solo luchaban; también manipulaban políticamente a sus rivales. Incitaban a vasallos asirios a rebelarse, como hizo Rusa I con Ullusunu de Mannea. Después, ofrecían clemencia a los reyes derrotados que se sometían, evitando así guerras prolongadas.

Urartu demostró que la inteligencia militar podía compensar la inferioridad numérica. Desde el blitzkrieg hasta la guerra de desgaste, sus tácticas anticiparon conceptos que se atribuyen a civilizaciones posteriores. Aunque su historia fue eclipsada por Asiria, su legado estratégico merece un lugar en los anales de la guerra antigua.

Como concluyen los autores del estudio:

 los urartianos fueron estrategas de clase mundial, comparables a cualquier potencia de su tiempo. Su secreto fue adaptarse al terreno, innovar en la batalla y convertir cada debilidad en una oportunidad.

Süleyman Çiğdem, Murat Kılıç, The Urartian Army on the Battlefield: Strategy and Tactics. Turkish Journal of History, Issue 85 (2025). DOI:10.26650/iutd.1496808

Brujula Verde

Cazadores-recolectores cruzaron el Mediterráneo y llegaron a Malta hace 8500 años

Es un hallazgo que reescribe la historia de la navegación prehistórica

Durante mucho tiempo, las pequeñas islas remotas del planeta fueron consideradas como los últimos refugios vírgenes de la naturaleza, ecosistemas apartados cuya colonización humana se creía imposible antes del advenimiento de la agricultura y el desarrollo de tecnologías asociadas a esta transformación.

Yacimiento rupestre de Latnija, en la región septentrional de Mellieħa, en Malta. Crédito: Huw Groucutt

 Esta visión, sin embargo, ha sido puesta en entredicho por un estudio reciente publicado en la revista Nature, que revela un capítulo sorprendente y hasta ahora desconocido de la prehistoria del Mediterráneo central.

Arriba, posición de Malta en el Mediterráneo. Abajo a la izquierda, modelo digital de elevación de Latnija, mostrando la línea de goteo actual en líneas discontinuas. Abajo a la derecha, el emplazamiento, mostrando el canal marítimo y Gozo al fondo, con niveles del mar anteriores basados en un estudio previo. Crédito: E.M.L. Scerri et al.

Según los autores del artículo, un equipo internacional liderado por la profesora Eleanor Scerri del Instituto Max Planck de Geoantropología y de la Universidad de Malta, los primeros seres humanos llegaron a la isla de Malta hace aproximadamente 8.500 años, es decir, mil años antes de la llegada documentada de los primeros agricultores.

Lo más asombroso es que estos pioneros no eran agricultores ni pastores, sino grupos de cazadores-recolectores que, para alcanzar esta isla, tuvieron que atravesar al menos 100 kilómetros de mar abierto, lo que convierte este episodio en la evidencia más antigua conocida de navegación de larga distancia en el Mediterráneo.

Esta proeza técnica y cognitiva resulta aún más notable si se considera que tuvo lugar mucho antes de la invención de embarcaciones a vela. Todo apunta a que los viajeros prehistóricos utilizaron canoas excavadas en troncos, impulsadas únicamente por remos y guiadas por el conocimiento empírico de las corrientes marinas, los vientos dominantes y elementos naturales para la orientación, como formaciones costeras, el movimiento de los astros o el vuelo de aves marinas.

El profesor Nicholas Vella, coautor del estudio y miembro de la Universidad de Malta, señala:

  una travesía de aproximadamente 100 kilómetros era factible con una velocidad estimada de 4 kilómetros por hora, pero incluso durante el día más largo del año, estos navegantes enfrentaban varias horas de oscuridad en mar abierto, lo que añade una dimensión dramática a su hazaña.

La evidencia concreta de esta ocupación humana se encontró en la cueva de Għar Latnija, situada en la región de Mellieħa, al norte de Malta. Allí, los investigadores descubrieron herramientas de piedra tallada, restos de hogares y desechos de alimentos cocinados que apuntan a una ocupación prolongada del sitio por parte de grupos humanos.

Pero quizás uno de los hallazgos más significativos fue la presencia de restos de ciervo rojo (Cervus elaphus), una especie que se creía extinta en Malta para ese periodo. Estos animales, junto con tortugas terrestres y aves de gran tamaño hoy desaparecidas, fueron cazados y cocinados por estos primeros colonos.

A ello se suma el hallazgo de una notable variedad de recursos marinos explotados de manera sistemática. El Dr. James Blinkhorn, de la Universidad de Liverpool y del Instituto Max Planck, señala:

 encontramos restos de focas, peces como el mero, y miles de moluscos marinos, cangrejos y erizos de mar comestibles, todos ellos cocinados sin lugar a dudas. Este conjunto de hallazgos demuestra un conocimiento avanzado del entorno marítimo y una dieta altamente diversificada.

Las implicaciones de este descubrimiento van más allá de lo arqueológico y nos obligan a reconsiderar tanto las capacidades náuticas de las últimas comunidades mesolíticas de Europa como su potencial influencia en los ecosistemas que habitaron. En este sentido, la profesora Scerri destaca:

 estos resultados añaden mil años a la prehistoria maltesa y obligan a una revalorización del papel que los cazadores-recolectores jugaron en la transformación de los paisajes insulares del Mediterráneo.

Asimismo, los investigadores sugieren que estos movimientos marítimos pudieron haber estado conectados a redes más amplias de interacción entre comunidades dispersas, lo que invita a explorar si otras islas aparentemente aisladas pudieron haber sido alcanzadas de forma similar mucho antes de lo que se pensaba.

Max Planck Institute of Geoanthropology

Scerri, E.M.L., Blinkhorn, J., Groucutt, H.S. et al. Hunter-gatherer sea voyages extended to remotest Mediterranean islands. Nature (2025). doi.org/10.1038/s41586-025-08780-y

La Brujula Verde (Guillermo Carvajal)

Hallan en las tablillas neo-asirias, cera de abejas y pigmentos tóxicos

Período Antiguo Asirio (c. 2000-1800 a.C.): Assur era un importante centro comercial.

Tablillas de cera neo-asirias en el Museo Británico. 

Período Medio Asirio (c. 1365-1050 a.C.): Asiria se convirtió en una potencia regional.

Cinco fragmentos de un tablero de escritura de madera de Nimrud (siglos IX-VII a.C.), en el Museo Británico. Crédito: The Trustees of the British Museum

Imperio Neoasirio (911-609 a.C.): Este fue el período de máximo poder de Asiria, cuando se convirtió en un vasto imperio que se extendía por gran parte del Cercano Oriente, incluyendo Mesopotamia, el Levante, partes de Anatolia y Egipto.

A finales del siglo VII a.C., el Imperio Neoasirio se debilitó debido a las revueltas internas y la presión de los pueblos vecinos, como los babilonios y los medos. Nínive, la capital asiria, fue saqueada en el 612 a.C., marcando el fin del imperio.

A pesar de su reputación de crueldad, los asirios dejaron un legado importante en la historia:

Técnicas militares y administrativas: Su organización militar y su sistema de gobierno influyeron en imperios posteriores.

Arte y arquitectura: Sus relieves y construcciones monumentales son valiosas fuentes para comprender la historia y la cultura del Cercano Oriente antiguo.

Conocimiento: Conservaron y desarrollaron conocimientos en escritura, literatura, astronomía y otras áreas.

Hoy en día, los asirios son una minoría étnica que aún conserva su identidad, lengua (neoarameo) y tradiciones, principalmente en Irak, Siria y la diáspora.

Las tablillas neoasirias son un tipo de documento escrito que data del Imperio Neoasirio (911-609 a.C.). Estas tablillas son principalmente de arcilla, aunque también se han encontrado algunas escritas en cera de abejas.

Un estudio reciente publicado en el Journal of Archaeological Science ha revelado los materiales y técnicas utilizados en la fabricación de las tablillas de escritura del imperio neoasirio, halladas en las ruinas de Nimrud (actual Irak). Estas tablillas, que datan del siglo VII a.C., representan la primera evidencia material de escritura cuneiforme sobre cera.

Las tablillas fueron descubiertas durante las excavaciones realizadas en la década de 1950 en el Palacio Noroeste de Nimrud, una de las capitales del imperio asirio. Según los investigadores, sobrevivieron gracias a un golpe de suerte: fueron arrojadas a un pozo durante el saqueo de la ciudad en el 612 a.C., lo que permitió su conservación en un ambiente húmedo y sin oxígeno.

Los análisis revelaron que las tablillas, tanto de madera como de marfil, presentaban restos de una pasta amarillenta que resultó ser una mezcla de cera de abejas y oropimente, un pigmento amarillo compuesto por sulfuro de arsénico (As₂S₃).

Recientemente un equipo de científicos del Museo Británico, liderado por Diego Tamburini, utilizó técnicas analíticas avanzadas como la espectroscopía infrarroja (FTIR), la pirólisis acoplada a cromatografía de gases y espectrometría de masas (Py-GC-MS), y la microscopía electrónica de barrido (SEM) para estudiar los fragmentos de las tablillas. Estos métodos permitieron identificar con precisión los componentes orgánicos e inorgánicos de la pasta de escritura, así como el tipo de madera utilizada.

Los resultados confirmaron que la pasta amarilla estaba compuesta principalmente por cera de abejas mezclada con un 25% de oropimente, tal como se había sugerido en análisis previos realizados en los años 50. Sin embargo, las nuevas tecnologías revelaron detalles inéditos: la cera estaba excepcionalmente bien conservada, sin rastros de aditivos orgánicos como aceites o resinas, lo que sugiere que los asirios preferían una fórmula simple pero efectiva.

¿Por qué usar arsénico en la escritura?

El oropimente no solo aportaba un color dorado atractivo, sino que también mejoraba las propiedades mecánicas de la cera, haciéndola menos pegajosa y más adecuada para grabar caracteres cuneiformes.

Cinco fragmentos de un tablero de escritura de madera de Nimrud (siglos IX-VII a.C.), en el Museo Británico. Crédito: The Trustees of the British Museum

El estudio plantea, además, la hipótesis de que el arsénico podría haber actuado como conservante natural. Este elemento es conocido por sus propiedades antimicrobianas, y su presencia en la pasta pudo protegerla del deterioro causado por hongos y bacterias durante más de 2.600 años.

Los investigadores también detectaron restos de materia vegetal carbonizada en algunas tablillas, lo que indica el uso ocasional de pigmentos negros a base de carbón. Es posible que los asirios también fabricasen tablillas con superficies oscuras, una práctica que luego se popularizaría en las culturas griega y romana.

El análisis de la madera confirmó que las tablillas estaban fabricadas con nogal (Juglans regia), un árbol nativo de la región que abarca desde Irak hasta el Himalaya. Esto refuerza la idea de que los asirios utilizaban materiales locales en lugar de importarlos, a pesar de su vasta red comercial. Las tablillas de marfil, por otro lado, eran más grandes y probablemente estaban reservadas para usos especiales o para la élite.Los investigadores destacan que este trabajo sienta las bases para futuros estudios comparativos con tablillas de otras regiones, como Egipto o Anatolia, lo que podría revelar conexiones culturales insospechadas.

Diego Tamburini, Joanne Dyer, at al., Material characterisation of the Neo-Assyrian writing boards from Nimrud. Journal of Archaeological Science, Volume 178, June 2025, 106218. doi.org/10.1016/j.jas.2025.106218

Brujula Verde

Hallan la cabeza de escultura romana en las Tombe di Via Latina, reutilizada en los cimientos de una basílica cristiana

Una cabeza de piedra, posiblemente representando a una divinidad masculina barbuda, ha sido descubierta en el área arqueológica de las Tombe di Via Latina, en Roma, durante las excavaciones en la basílica de Santo Stefano. Ahora, el Istituto Centrale per il Restauro (ICR) de Matera se encargará de su estudio y restauración.

La cabeza labrada en piedra fue encontrada en los cimientos de la basílica de Santo Stefano, lo que indica que fue reutilizada como material de construcción en época medieval.

El rostro aun presenta importantes capas de mortero que dificultan su identificación completa, pero sus rasgos —una barba esculpida con detalle y una expresión solemne— apuntan a que podría tratarse de una deidad romana o una figura mitológica.

El fragmento escultórico ha emprendido un viaje hacia la ciudad de Matera, donde el Istituto Centrale per il Restauro de Matera, en colaboración con estudiantes de la Scuola di Alta Formazione per il Restauro, llevará a cabo una documentación detallada, análisis técnicos y estudios diagnósticos para determinar su origen, antigüedad y técnica de tallado.

El objetivo no es solo devolverle su legibilidad, sino también contextualizarla históricamente. ¿Era parte de una estatua monumental? ¿Fue venerada antes de ser sepultada en la basílica? Son algunas preguntas que los investigadores buscan responder.

El hallazgo podría aportar datos valiosos sobre las dinámicas culturales en la Roma tardoantigua (siglos IV-VI d.C.), un período de transición entre el mundo pagano y el cristianismo. La reutilización de esculturas en edificios cristianos no era infrecuente, pero cada caso es único.

Aunque aún no se ha confirmado la identidad del personaje representado, las hipótesis apuntan a Júpiter, Serapis o incluso un filósofo. La barba y la majestuosidad del rostro sugieren un dios o un sabio, la eliminación controlada del mortero podría revelar inscripciones o detalles ocultos.

Parco Archeologico dell’Appia Antica

Hallan en Tadim, Elazig, hogares sagrados unicos de 6000 años y ceramica de Karaz

Las excavaciones arqueológicas en el Castillo de Tadım y el Montículo de Tadım (Tadım Höyük), ubicados dentro de los límites de la aldea de Tadım en Elazığ, continúan revelando hallazgos significativos que iluminan la historia de la región. Las excavaciones realizadas por el Museo de Arqueología y Etnografía de Elazığ han revelado numerosos artefactos que datan del Calcolítico Tardío y la Edad del Bronce Temprano.

Los descubrimientos fueron anunciados por el gobernador de Elazığ, Numan Hatipoğlu, a través de sus redes sociales, destacando la importancia de estos hallazgos para esclarecer el rico patrimonio histórico y cultural de la región.

El Montículo de Tadım, ubicado en Elazığ, Turquía, es un importante yacimiento arqueológico que data del Neolítico y ha estado habitado continuamente durante miles de años. El montículo forma parte de un paisaje cultural más amplio que refleja la rica historia de la región y sus diversas civilizaciones, incluyendo el Calcolítico Tardío y la Edad del Bronce Temprano.

El pueblo, conocido como Dadíma en los registros de Georgios Kiprios del año 610 y como Tadem en fuentes armenias de 1628, sirvió como centro administrativo de la IV provincia armenia del Imperio bizantino. Ubicada en la provincia de Elazığ y dentro de la antigua provincia de Sophene, se cree que Tadım fue la capital de la provincia romana de la IV Armenia.

Entre los descubrimientos se encuentran doce piezas de cerámica de Karaz que datan del 4000 al 3000 a. C., una vasija pintada adornada con motivos de cabras montesas del 3200 a. C. y dos hogares sagrados únicos con decoraciones de toros, también del 4000 al 3000 a. C. Estos hogares sagrados, con una antigüedad estimada de 6.000 años, ofrecen información crucial sobre las creencias religiosas y la vida social de la región. Se cree que en la antigüedad, cuando el fuego se consideraba sagrado, estos hogares se utilizaban en rituales religiosos y representaban a la familia.

La excavación también ha revelado seis estratos culturales diferentes de los períodos otomano, selyúcida, romano oriental, Edad del Hierro temprana-tardía, Edad del Bronce tardía-media-temprana, Calcolítico tardío y Neolítico. Los restos de muros y fragmentos de cerámica descubiertos en estos estratos indican que la región ha estado habitada continuamente durante miles de años.

Treinta y un artefactos desenterrados durante las excavaciones se han enviado a la Dirección del Laboratorio Regional de Restauración y Conservación de Diyarbakır para su restauración y conservación. Entre estos artefactos, destacan los dos hogares sagrados de 6.000 años de antigüedad. Una vez finalizada la restauración, estos artefactos se exhibirán en el Museo de Arqueología y Etnografía de Elazığ para que el público los aprecie.

Las excavaciones en el Castillo y el Montículo de Tadım, a cargo de la Dirección Provincial de Cultura y Turismo, se reanudarán en los próximos días, siempre que las condiciones climáticas se mantengan dentro de los parámetros estacionales. Los arqueólogos continuarán sus esfuerzos para recopilar más información sobre la historia de la región y descubrir nuevos hallazgos.

Estos descubrimientos no solo brindan nuevas perspectivas sobre la historia antigua de Anatolia, sino que también resaltan la importancia de Elazığ como centro arqueológico. Además, se cree que estos esfuerzos contribuirán significativamente al potencial turístico de la región.

El compromiso con la preservación y divulgación del rico patrimonio cultural de la provincia continuará.

Cover Image Credit: Elazığ Governor Numan Hatipoğlu’s social media account.

By Leman Altuntaş28 March 2025

https://arkeonews.net/unique-6000-year-old-sacred-hearths-and-karaz-pottery-discovered-at-tadim-mound-in-elazig/

 Equipo de caza de 6.500 años en una cueva de Texas

Lo que inicialmente pudo haber parecido un simple equipo de cazador guardado para su uso posterior, ahora se considera una ventana al pasado.  Este singular descubrimiento tendrá un impacto duradero en la investigación arqueológica en Norteamérica durante los próximos años.

The San Esteban Rockshelter in west Texas. Credit: University of Kansas Geological Survey.

Hallazgo arqueológico en el accidentado terreno del oeste de Texas está transformando la comprensión de los habitantes prehistóricos de la región. En las profundidades del sistema de cuevas del Refugio Rocoso de San Esteban, han descubierto un kit de caza bien conservado, que se cree tiene aproximadamente 6.500 años de antigüedad. Este descubrimiento se considera uno de los sistemas de armas intactos más antiguos jamás encontrados en Norteamérica.

La excavación fue realizada por un equipo del Centro de Estudios Big Bend (CBBS) en colaboración con el Fondo de Investigación Arqueológica Odyssey de la Universidad de Kansas. Si bien se ha teorizado durante mucho tiempo que las antiguas sociedades de cazadores-recolectores de la zona utilizaban herramientas de caza basadas en átlatl, el descubrimiento de este escondite completo e intacto permite a los científicos pasar de la especulación a una reconstrucción vívida de estas tecnologías tempranas.

Entre los artefactos significativos recuperados se encuentran seis astiles con puntas de piedra, que se utilizaban para conectar dardos a un átlatl, una palanca para lanzar lanzas. Además, se encontraron cuatro astiles de madera dura, probablemente destinados a la administración de veneno, junto con cuatro extremos de dardo dañados y un raro bumerán de vuelo recto. También se recuperó un átlatl parcial, aunque un extremo de su mango se había deteriorado con el tiempo.

Devin Pettigrew, experto en armas y profesor adjunto de CBBS, señaló:

También nos falta el extremo proximal del mango del átlatl, pero sabemos lo suficiente sobre este tipo como para reconstruir su posible aspecto.

El estado de conservación de estas antiguas herramientas de caza de los nativos americanos es excepcional, sobre todo considerando su antigüedad. La mayoría de los hallazgos arqueológicos de esta época están fragmentados, lo que dificulta las reconstrucciones completas. Sin embargo, este descubrimiento permitió a los investigadores reconstruir casi todo el sistema de armas, lo que les permitió visualizar cómo funcionaban estos componentes en situaciones reales de caza.

Más allá del armamento, el hallazgo proporcionó información sobre la vida de las personas que habitaron la región. Los arqueólogos descubrieron una piel de berrendo doblada y curtida que aún conservaba su pelo original, junto con heces humanas, evidencia que añade un contexto singularmente humano al hallazgo. La piel, con agujeros espaciados en los bordes, sugiere que estaba atada a un marco para suavizarla, lo que refleja técnicas conocidas de las tradiciones indígenas de las llanuras.

El momento del descubrimiento dejó un profundo impacto en el equipo de excavación. Expresó Pettigrew:

Simplemente nos sentamos allí y la contemplamos con asombro. Es un momento histórico. Es como sostener unos guantes de cocina que alguien puso sobre el fregadero después de lavar los platos. Alguien dobló esa piel y la colocó justo encima de esta roca, y nadie la tocó durante 6000 años.

La disposición de las culatas de dardos rotas y la ubicación deliberada de las partes del arma sugieren que el escondite pudo haber tenido un significado simbólico o espiritual.

Interpretaciones como esta, basadas en culturas más recientes, son más difíciles cuanto más se retrocede en el tiempo.

 La posibilidad de que esto fuera más que un simple escondite utilitario profundiza nuestra comprensión de las formas de vida prehistóricas.

Louie Bond, de la revista Texas Parks and Wildlife, explicó los aspectos técnicos de los artefactos: Los extremos de los dardos encajaban en el espolón del átlatl; el dardo se flexionaba al lanzarse para mantener un vuelo recto. Los ejes delanteros encajaban en casquillos o fundas en el extremo del eje principal del dardo.

Esta construcción permitía a los antiguos cazadores maximizar la potencia y la precisión, aumentando sus posibilidades de éxito en el desafiante entorno del antiguo Texas.

Estos conocimientos técnicos no solo profundizan nuestra comprensión de la ingeniería prehistórica, sino que también ilustran cómo los primeros pueblos interactuaban con su ecosistema: rastreando, apuntando y cazando animales mayores con herramientas complejas y reutilizables.

Center for Big Bend Studies

Texas Parks & Wildlife Magazine

Cover Image Credit: Robert Greeson- Center for Big Bend Studies

By oguz kayra5 April 2025

Estela de Erzin de 2900 años o la transición de la mitológia hitita a griega

O. Günay desenterró en 1987 una estela de basalto mientras araba su campo en la localidad de Yurtlak, a pocos kilómetros al oeste de Erzin, en la provincia de Hatay. Este notable artefacto, registrado con el número de inventario 17183 en el Museo de Arqueología de Hatay, está partido por la mitad, pero conserva su importancia histórica y artística, ofreciendo valiosas perspectivas sobre las mitologías antiguas.

La estela de Erzin presenta una extensión de espiga en la parte inferior, lo que indica que originalmente se erigió sobre una base, lo que realza su contexto arquitectónico. Medida con la espiga, alcanza una altura de 0,96 metros, con una anchura de 0,46 metros y un grosor de 0,16 metros. La cara frontal de la estela presenta un relieve muy erosionado que representa al Dios de la Tormenta en una pose típica, de pie majestuosamente sobre un toro. En su mano derecha, empuña un hacha de doble filo, símbolo de poder y autoridad, mientras que en su mano izquierda sostiene el símbolo del rayo, que representa su conexión divina con las tormentas y el clima. De forma singular, también agarra una serpiente por el cuello, lo que se aleja de las representaciones tradicionales del Dios de la Tormenta. El cuerpo de la serpiente se enrosca alrededor del dios, con la cola alzándose hacia arriba en el lado izquierdo, lo que sugiere una lucha dinámica entre ambas figuras.

Esta escena probablemente ilustra la batalla del Dios de la Tormenta con una serpiente, un motivo que resuena tanto en las mitologías anatolias como sirias. La lucha entre el Dios de la Tormenta y la serpiente es un tema recurrente en los antiguos mitos del Cercano Oriente, simbolizando el conflicto entre el orden y el caos. En el mito hurrita de Hedammu, por ejemplo, una serpiente gigante llamada Hedammu vive en el océano y finalmente es derrotada por el Dios de la Tormenta, a menudo asociado con la fertilidad y la lluvia. De manera similar, el mito Illuyanka de la cultura Hatti habla de una serpiente que el Dios de la Tormenta debe vencer, lo que enfatiza aún más la importancia de este motivo en la mitología de la región.

Sobre el Dios de la Tormenta, se puede ver el símbolo de un disco solar alado, parcialmente dañado, que enfatiza aún más su estatus divino y su conexión con los poderes celestiales. Esta iconografía es significativa, ya que vincula al Dios de la Tormenta con las deidades solares, una práctica común en las culturas antiguas donde los dioses solían encarnar múltiples aspectos de la naturaleza. La presencia del disco solar alado también sugiere una posible conexión con la mitología griega posterior, donde aparecen motivos similares, particularmente en la representación de dioses como Helios y Apolo.

Datan la estela entre los siglos IX y VIII a. C., lo que la sitúa en un período significativo de la historia antigua caracterizado por el florecimiento de la cultura hitita y sus interacciones con las civilizaciones vecinas. Los hititas eran conocidos por su rica mitología y su complejo panteón de dioses, y esta estela constituye un valioso artefacto que arroja luz sobre sus creencias y expresiones artísticas. La transición de temas mitológicos de la cultura hitita a la griega es particularmente notable, ya que ilustra los intercambios culturales que se produjeron en la región a lo largo de los siglos.

El descubrimiento de la estela de Erzin destaca la importancia de la investigación arqueológica para descubrir el rico entramado de la historia humana. Cada pieza cuenta una historia, y la estela no es la excepción. Nos invita a reflexionar sobre las creencias, las luchas y los logros artísticos de quienes nos precedieron, recordándonos el legado perdurable de las culturas antiguas. A medida que académicos y entusiastas profundizan en la importancia de estos hallazgos, recordamos continuamente la interconexión de la experiencia humana a través del tiempo y el espacio.

La estela de Erzin sirve de puente entre el pasado y el presente, animándonos a reflexionar sobre nuestras propias narrativas y los mitos que configuran nuestra comprensión del mundo actual.

El estudio continuo de artefactos como la estela de Erzin no solo amplía nuestro conocimiento de las sociedades antiguas, sino que también inspira un sentido de asombro ante las complejidades de las creencias y la creatividad humanas a lo largo de la historia. Al explorar las conexiones entre las mitologías hitita y griega, profundizamos en la comprensión de cómo los pueblos antiguos entendían su mundo y las fuerzas divinas que influyeron en sus vidas.

En conclusión, la estela de Erzin no es simplemente un artefacto; es un testimonio de las ricas tradiciones mitológicas del antiguo Oriente Próximo y su impacto perdurable en las culturas posteriores, incluida la griega. Los temas de lucha, poder e intervención divina representados en esta estela resuenan a través del tiempo, recordándonos la experiencia humana universal de enfrentarse a las fuerzas de la naturaleza y lo desconocido. A medida que continuamos descubriendo y estudiando estos artefactos, enriquecemos nuestra comprensión del pasado y su relevancia para nuestro presente y futuro.

Fuente: ENSERT, H., Görmüş, A. y Kara, D. (2008). La Estela de Erzin. Adalya, (11).

Crédito de la imagen de portada: Kübra Ensert, et al., 2008.

Por Leman Altuntaş 5 de abril de 2025

Fuente: ENSERT, H., Görmüş, A. y Kara, D. (2008). La Estela de Erzin. Adalya, (11).

Crédito de la imagen de portada: Kübra Ensert, et al., 2008.

Por Leman Altuntaş 5 de abril de 2025

https://arkeonews.net/2900-year-old-erzin-stele-a-key-to-understanding-the-hittite-to-greek-mythological-transition/

Una niña halla un sello cananeo de 3.800 años en Tel Azekah, Judea, Israel

En el espacio de la famosa batalla entre David y Goliat, una niña de tres años llamada Ziv Nitzan descubrió un sello cananeo con forma de escarabajo que data de hace 3.800 años mientras caminaba con su familia por Tel Azekah, cerca de Bet Shemesh. La Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) anunció este emocionante descubrimiento el martes, destacando la importancia del hallazgo.

Ziv, oriunda del moshav Ramot Meir, estaba explorando la zona con sus padres y dos hermanas mayores cuando notó una pequeña piedra que le llamó la atención.

Relató su hermana Omer:

Estábamos caminando por el sendero, y entonces Ziv se agachó y, de entre todas las piedras que la rodeaban, recogió esta en particular. Después de limpiar la piedra, nos dimos cuenta de que no era una roca cualquiera, sino un importante artefacto arqueológico. Inmediatamente informamos del descubrimiento a la IAA.

El amuleto del escarabajo, con raíces en la antigua cultura egipcia, simboliza la renovación y el renacimiento. La Dra. Daphna Ben-Tor, experta en artefactos antiguos, explicó:

 Los escarabajos se usaban comúnmente como sellos y amuletos durante este período. A menudo presentaban símbolos y mensajes que reflejaban las creencias religiosas y el estatus social de sus dueños.

Tras examinarlo, la Dra. Ben-Tor dijo:

 confirmo la conexión del amuleto con los cananeos, una antigua civilización mencionada en textos bíblicos y registros históricos. Este pueblo habitaba el Levante y era conocido por sus ciudades-estado gobernadas por reyes locales. Tel Azeka en sí misma tiene importancia histórica, ya que se menciona en la Biblia como el lugar de la legendaria batalla entre David y Goliat.

Esta icónica batalla, descrita en el texto bíblico de 1 Samuel 17, cuenta la historia de un joven pastor llamado David que derrota al gigante guerrero Goliat con una sola piedra lanzada con su honda, simbolizando el triunfo de la fe y la valentía ante adversidades aparentemente insuperables.

 La excavación en Tel Azeka lleva 15 años en marcha, dirigida por investigadores de la Universidad de Tel Aviv. El profesor Oded Lipschits, director de la excavación, señaló que el sitio fue una ciudad próspera durante la Edad del Bronce Media y Tardía. El descubrimiento del escarabajo de Ziv se suma a la riqueza de artefactos encontrados en la zona, mostrando los intercambios culturales entre Canaán y Egipto durante esa época.

En reconocimiento a su extraordinario hallazgo, la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) entregó a Ziv y a su familia un certificado de reconocimiento. El escarabajo se exhibirá en una exposición especial en el Campus Nacional Jay y Jeanie Schottenstein para la Arqueología de Israel en Jerusalén, junto con otros artefactos significativos del antiguo Egipto y Canaán.

Mientras la IAA se prepara para la próxima exposición, su director, Eli Escusido, expresó su entusiasmo por exhibir piezas impresionantes, como sellos faraónicos y vasijas rituales, que resaltan la rica historia cultural de la región.

Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA)

https://arkeonews.net/three-year-old-discovers-3800-year-old-canaanite-seal-at-archaeological-site-of-tel-azekah/