Los Erdstall nunca fueron pasadizos que unen Escocia-Anatolia

Internet sigue alimentando la fantasiosa idea de una inmensa red de túneles prehistóricos que se extiende desde las Tierras Altas de Escocia, atraviesa el continente europeo y llega hasta Turquía. Este intrigante discurso compartido en Instagram y Facebook, evoca imágenes de un vasto mundo antiguo oculto bajo nuestros pies. Sin embargo, un análisis más detallado de los hallazgos arqueológicos y los análisis científicos revela una realidad más matizada y, en última instancia, menos fantástica tras estas persistentes afirmaciones.

Map of the large erdstall in Bad Zell. Credit: Wikipedia

Las raíces de esta historia se remontan a una interpretación errónea de la información sobre Erdstall (lugar de la tierra), misteriosos pasajes subterráneos descubiertos por toda Europa. Un punto de origen significativo parece ser un artículo de 2011 publicado en la prestigiosa revista alemana Der Spiegel. Este artículo detalló estas enigmáticas estructuras, despertando el interés público, pero sentando las bases, sin querer, para las afirmaciones exageradas que posteriormente proliferarían en línea. El mero hecho de documentar estos inusuales túneles parece haber impulsado posteriores saltos imaginativos.

Además, la narrativa cobró impulso por el trabajo del prehistoriador alemán Heinrich Kusch, quien, junto con su esposa Ingrid, escribió un libro en 2009 sobre los túneles de Erdstall. Kusch propuso una cronología que sugiere que estos túneles se construyeron hace aproximadamente 5000 años. Esta datación, si bien intrigante, contrasta con los hallazgos de investigaciones científicas posteriores que sitúan el origen de los túneles de Erdstall mucho más tarde en la historia.

Derinkuyu Underground City in Cappadocia, Türkiye. Christians fled the enemies and hid in this underground cities. The city could accommodate up to 20,000 people and had amenities found in other underground complexes across Cappadocia, such as wine and oil presses, stables, cellars, storage rooms, refectories, and chapels. Credit: Wikipedia

Las investigaciones arqueológicas describen estas estructuras de Erdstall como túneles típicamente estrechos y de techo bajo, que a menudo se ramifican en pequeñas cámaras confinadas. Su diminuto tamaño, que a menudo obliga a las personas a agacharse o arrastrarse, ha alimentado numerosas teorías sobre su propósito original.

Las estructuras de Erdstall se concentran principalmente en regiones como Alemania, Austria, Francia, Irlanda y Escocia. Este patrón de distribución geográfica sugiere firmemente construcciones localizadas e independientes, en lugar de un único sistema transcontinental. Si bien las técnicas y herramientas de construcción precisas siguen siendo objeto de investigación continua, el esfuerzo requerido para excavar estas estructuras con la tecnología de la época habría sido considerable.

Si bien las especulaciones iniciales a menudo situaban el origen de los túneles de Erdstall en un pasado remoto, incluso sugiriendo vínculos con la Edad de Piedra, las técnicas de datación modernas han refutado en gran medida estas suposiciones iniciales.

 Los análisis de radiocarbono datan la mayoría de las estructuras conocidas de Erdstall en la Alta Edad Media, entre los siglos X y XIII d. C. Los fragmentos de carbón vegetal desenterrados en los túneles de Erdstall en Höcherlmühle se han datado entre el 950 y el 1050 d. C.

Estos hallazgos establecen la construcción de estos túneles siglos después de la Edad de Piedra y significativamente después de la cronología propuesta por Kusch.

La afirmación de un pasaje subterráneo continuo que se extiende desde Escocia hasta Turquía presenta importantes obstáculos geográficos y logísticos. La gran distancia, sumada a las formidables barreras naturales como el Mar del Norte y el Canal de la Mancha, hace imposible la construcción de dicha red con la tecnología de la época. El registro arqueológico carece de evidencia de una obra de ingeniería tan monumental y coordinada.

En cambio, estos túneles son un conjunto de pasajes inconexos que se encuentran principalmente en regiones de Alemania, Austria, Francia, Irlanda y Escocia.

Curiosamente, la distribución de los túneles de Erdstall muestra ciertos paralelismos con las rutas de los monjes itinerantes irlandeses-escoceses que recorrieron el continente como misioneros a partir del siglo VI. Sin embargo, esta conexión no respalda la idea de una red de túneles continua y antigua que se extendiera miles de kilómetros.

Si bien los túneles de Erdstall siguen rodeados de misterio en cuanto a su propósito original —desde refugios hasta espacios espirituales—, no existen pruebas que respalden la idea de una vasta red antigua que se extendiera por Europa. En contraste, la región turca de Capadocia ha revelado sofisticadas ciudades subterráneas como Derinkuyu, que sirvieron de refugio en tiempos de peligro, lo que muestra un contexto diferente de construcción subterránea.

Los artículos destacan correctamente la existencia de notables ciudades subterráneas en la región turca de Capadocia, donde es Derinkuyu un excelente ejemplo.

Estos extensos complejos, con intrincados espacios habitables, conductos de ventilación y mecanismos de defensa, son muestra de la ingeniería antigua más avanzada. Sin embargo, estos centros urbanos subterráneos se distinguen de los túneles europeos de Erdstall en cuanto a su escala, propósito (principalmente refugio y vivienda) y sofisticación arquitectónica. Representan un logro cultural e ingenieril independiente y no respaldan la idea de un vínculo continuo con los sistemas de Erdstall de Europa Occidental.

La función precisa de las estructuras de Erdstall sigue siendo objeto de debate académico. Se han propuesto diversas teorías, incluyendo su uso como refugios defensivos, almacenes, lugares para prácticas religiosas o espirituales, o incluso para fines más mundanos, como refugios para animales. La frecuente ausencia de artefactos o restos dentro de estos túneles dificulta la determinación de su propósito original. Algunos investigadores sugieren que la aparente limpieza de muchas estructuras de Erdstall sugiere usos específicos, quizás ritualistas.

En conclusión, si bien el misterio persistente de los túneles de Erdstall en Europa sigue fascinando, la afirmación de una red subterránea antigua e ininterrumpida que se extiende desde Escocia hasta Turquía carece de respaldo científico y arqueológico creíble. Las estructuras de Erdstall representan fenómenos localizados que datan de la Edad Media, y la idea de una conexión transcontinental es geográfica y logísticamente improbable. Las impresionantes ciudades subterráneas de Capadocia, pertenecen a un contexto histórico y cultural diferente. La persistencia de estos mitos intrigantes subraya la importancia del pensamiento crítico y la confianza en el análisis basado en la evidencia al evaluar afirmaciones extraordinarias. Investigar estos temas a través de la literatura científica y los hallazgos arqueológicos permite una comprensión más precisa de nuestro pasado y de las realidades fascinantes, aunque a menudo menos sensacionales, que encierra.

By Leman Altuntaş28 April 2025

Senderistas checos hallan 7 kilos de oro en monedas y joyas

Una excursión por la colina Zvičina, en la República Checa, se tradujo en un descubrimiento extraordinario para dos afortunados que desenterraron un tesoro  valorado en más de 7,5 millones de coronas checas (300.000 €).

El extraordinario hallazgo, ocurrido a principios de febrero pero anunciado recientemente, incluye 598 monedas de oro, exquisitas joyas y diversos artefactos, y pesa la asombrosa cifra de siete kilogramos, de los cuales casi 3,7 kilogramos son solo monedas de oro.

El asombroso descubrimiento se produjo mientras exploraban el pintoresco terreno cerca de la frontera con Polonia. Su primer hallazgo fue un contenedor de aluminio con casi 600 monedas de oro, cuidadosamente ordenadas en once montones y envuelto en tela negra. A poca distancia, una caja de hierro contenía una serie de exquisitos objetos elaborados en metal amarillo: diez brazaletes, un monedero de alambre, un peine, una cadena y una polvera. Las monedas de oro por sí solas representan aproximadamente 3,7 kilogramos del peso total.

Los expertos del Museo de Bohemia Oriental aún están descifrando cómo esta valiosa colección llegó a estar enterrada en este lugar. El numismático Vojtěch Brádle expresó su asombro, afirmando que se quedó boquiabierto al ver el hallazgo. Señaló que las monedas provenían de Serbia en algún momento de las décadas de 1920 y 1930, basándose en sus marcas, lo que convierte el viaje a Bohemia Oriental en un misterio fascinante.

Han surgido varias teorías sobre el enterramiento del tesoro. Una posibilidad es que fuese ocultado por ciudadanos checos que huían de la ocupación nazi después de 1938. Otra sugiere que podría haber sido escondido por alemanes que anticipaban su expulsión tras la Segunda Guerra Mundial en 1945. Una tercera teoría apunta a las reformas monetarias comunistas de 1953 como un posible motivo.

Comentó el director del museo, Petr Grulich, destacando la ambigüedad histórica que rodea al tesoro:

Es difícil determinar si se trataba de oro checo, alemán o judío

Curiosamente, el análisis numismático revela que las monedas de oro no son de origen checo, sino de una colección diversa procedente de Francia, Turquía, Bélgica, Austria-Hungría, con algunas de Rumanía, Italia y Rusia. Un examen más detallado de las marcas en las monedas austrohúngaras indica que probablemente estaban destinadas al territorio de la antigua Yugoslavia, concretamente a Serbia o Bosnia y Herzegovina, antes de llegar a la República Checa.

Si bien la valoración actual del mercado se basa principalmente en el valor intrínseco del oro, se espera que la trascendencia histórica del descubrimiento sea mucho mayor. Según la legislación checa, los excursionistas que se toparan con este tesoro podrían tener derecho a una recompensa del 10 % de su valor.

El Museo de Bohemia Oriental en Hradec Králové tendrá la tarea de conservar estas piezas. Esperan poder exhibir la colección al público, ofreciendo un vínculo tangible con una historia fascinante y aún en gran parte desconocida del pasado de la región.

La investigación arqueológica en curso, sumada a la investigación de archivos, promete arrojar más luz sobre la identidad de quien enterró este tesoro y las circunstancias que llevaron a su ocultación y posterior redescubrimiento siglos después.

Muzeum východních Čech Hradec Králové (Museo de Bohemia Oriental)

Hallan en Emiratos Arabes el primer gran cementerio de la Edad de Hierro. Un yacimiento de 3.000 años de antigüedad en la región de Al Ain

Un descubrimiento arqueológico revolucionario ha surgido en la región de Al Ain, en los Emiratos Árabes Unidos, revelando una necrópolis de 3.000 años de antigüedad que se cree es el primer cementerio significativo de la Edad de Hierro jamás descubierto en el país. El anuncio fue realizado el lunes por el Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi (DCT Abu Dabi), destacando los esfuerzos de la Sección de Arqueología del Departamento de Entorno Histórico para descubrir este extraordinario yacimiento.

Se estima que el antiguo cementerio contiene más de 100 tumbas, lo que proporciona información valiosa sobre un capítulo previamente desconocido de la historia de los Emiratos Árabes Unidos. Aunque muchas de las tumbas fueron saqueadas hace siglos, los arqueólogos han logrado recuperar restos humanos y diversos ajuares funerarios, como joyas, cerámica, armas y objetos personales. Estos hallazgos ofrecen una visión única de la vida, las creencias y la artesanía de quienes habitaron la región hace miles de años.

Según el DCT Abu Dhabi, las tumbas se construyeron excavando primero un pozo de aproximadamente dos metros de profundidad, seguido de una excavación lateral para crear una cámara funeraria ovalada. Una vez colocado el cuerpo y el ajuar funerario, se selló la entrada con adobe o piedras y se rellenó el pozo, lo que dificultaba su detección desde la superficie. Esta falta de lápidas visibles explica por qué estas tumbas de la Edad de Hierro habían permanecido ocultas hasta ahora.

Para garantizar el tratamiento respetuoso de los frágiles restos humanos, un equipo de expertos forenses, incluido un osteoarqueólogo, participó en la excavación. Los análisis de laboratorio ayudarán a determinar la edad, el sexo y la salud del difunto, mientras que las pruebas de ADN podrían revelar conexiones familiares y patrones de migración.

A pesar del saqueo, sobrevivieron algunas pequeñas piezas de joyería de oro, lo que da indicios de la riqueza y la importancia de los objetos que adornaban las tumbas. Sorprendentemente, los arqueólogos también descubrieron artefactos de hermosa factura, como cerámica decorada, vasijas de piedra blanda y armas de aleación de cobre. También se encontraron objetos personales como collares de cuentas, anillos, navajas de afeitar y recipientes de concha para cosméticos, y algunas armas aún muestran rastros de sus astas y carcajs de madera originales.

Jaber Saleh Al Merri, director del Departamento de Entorno Histórico del DCT Abu Dhabi, destacó la importancia de este descubrimiento para comprender los antiguos Emiratos. «Durante años, las tradiciones funerarias de la Edad de Hierro fueron un misterio, pero ahora tenemos evidencia tangible que nos acerca a las personas que vivieron aquí hace 3.000 años», declaró.

Este descubrimiento no solo mejora nuestra comprensión de las costumbres funerarias, sino que también refuerza el compromiso del DCT Abu Dhabi con la preservación y la promoción del patrimonio de la región para las generaciones futuras.

La Edad de Hierro fue un período crucial para Al Ain, marcado por la invención del falaj, un sistema de agua subterránea que facilitó el crecimiento de la agricultura de oasis. Este avance jugó un papel crucial en la configuración del paisaje de la región tal como lo conocemos hoy. Durante los últimos 65 años, los arqueólogos han descubierto aldeas, fuertes, templos y antiguos jardines de la Edad de Hierro en Al Ain; sin embargo, las costumbres funerarias de esa época habían permanecido en gran medida desconocidas hasta ahora.

Tatiana Valente, arqueóloga de campo del DCT Abu Dhabi, señaló:

Sabemos cómo enterraban a sus muertos las personas de la Edad de Bronce y el período preislámico tardío, pero la Edad de Hierro siempre ha sido una pieza faltante del rompecabezas. Ahora podemos comprender la evolución de las costumbres funerarias a lo largo del tiempo y aprender qué podrían revelar estos cambios sobre las creencias y tradiciones de quienes vivieron aquí.

Este importante descubrimiento forma parte del Proyecto Paisajes Funerarios de Al Ain, iniciado en 2024 para investigar el creciente número de tumbas prehistóricas identificadas durante el seguimiento arqueológico de las actividades de construcción. El proyecto se alinea con la misión de DCT Abu Dhabi de estudiar y preservar Al Ain, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011 debido a su importancia cultural e histórica.

Los Sitios Culturales de Al Ain, reconocidos por su excepcional valor universal, ofrecen un mayor contexto al desarrollo de las culturas prehistóricas en la región y a la gestión de los recursos hídricos en un paisaje caracterizado por oasis, desiertos y montañas. Esta nueva necrópolis no solo enriquece nuestra comprensión de la Edad de Hierro, sino que también resalta la importancia de la investigación arqueológica continua para descubrir el rico patrimonio de los EAU.

https://arkeonews.net/first-major-iron-age-cemetery-discovered-in-the-uae-a-3000-year-old-burial-site-in-al-ain-region/

100 esqueletos de caballos de una unidad ecuestre romana del siglo II d.C., encontrados en Stuttgart

Los arqueólogos de la Oficina Estatal de Conservación de Monumentos del Consejo Regional de Stuttgart han encontrado los restos de más de un centenar de caballos romanos en el distrito de Bad Cannstatt de la ciudad alemana. Los esqueletos, pertenecientes a una unidad ecuestre militar estacionada en la zona en el siglo II d.C., ofrecen una visión única del uso de estos animales en el ejército romano y su relación con las tropas.

En la década de 1920, durante unas obras en la zona, salieron a la luz los primeros restos de caballos. Sin embargo, no fue hasta cien años después, gracias a las excavaciones recientes, cuando se confirmó que aquel terreno había servido en época romana como un lugar destinado a la eliminación de animales. Foto: Oficina Estatal de Conservación de Monumentos del Consejo Regional de Stuttgart/ArchaeoBW

Las excavaciones, realizadas por la empresa ArchaeoBW bajo la supervisión de la Oficina Estatal de Conservación de Monumentos (LAD) se llevaron a cabo en un terreno entre las calles Düsseldorfer y Bottroper, donde la sociedad de vivienda SWSG planeaba un nuevo proyecto de construcción. Los trabajos, iniciados en julio de 2024, han confirmado que el área fue utilizada como un cementerio equino por las legiones romanas hace casi 1.800 años.

Bad Cannstatt fue, durante la primera mitad del siglo II d.C., uno de los principales asentamientos militares romanos en el suroeste de la actual Alemania. La unidad de caballería (conocida como Ala) estacionada en la zona contaba con unos 500 jinetes y un número estimado de más de 700 caballos. Cuando uno de estos animales moría, era enterrado en un área específica, alejada tanto del fuerte militar como del asentamiento civil.

Explicó Sarah Roth, arqueóloga del LAD:

Los primeros huesos descubiertos han sido datados mediante radiocarbono en el siglo II d.CTodo indica que pertenecen a los caballos de la Ala que estuvo acantonada en Bad Cannstatt entre los años 100 y 150 d.C..

Un cementerio equino, no un campo de batalla

A diferencia de otros hallazgos de restos animales en contextos militares, estos caballos no murieron en combate o por una epidemia masiva. Según Roth:

 los animales fueron enterrados a lo largo del tiempo, probablemente debido a enfermedades, lesiones o vejez. Cuando un equino ya no podía servir, era conducido hasta este lugar y sacrificado para evitar el transporte del cadáver.

Los caballos fueron depositados en fosas poco profundas, en posición lateral y con las patas estiradas o flexionadas. Aunque el espacio estaba densamente ocupado, las tumbas rara vez se superponían, lo que sugiere que el lugar estaba marcado de alguna forma en superficie.

Entre los hallazgos más llamativos destaca el esqueleto de un caballo que fue enterrado con dos recipientes de cerámica y una pequeña lámpara de aceite en la curvatura de una pata.

Señaló Roth 

Estos objetos, típicos de ofrendas funerarias humanas, reflejan un vínculo emocional entre el dueño y su monturaIncluso después de 18 siglos, podemos percibir el duelo por la pérdida de este animal.

En marcado contraste, los arqueólogos también encontraron el esqueleto de un hombre adulto boca abajo, sin ningún objeto funerario, entre las tumbas de los caballos. Su posición, lejos del cementerio habitual de la población civil, sugiere que se trataba de un marginado social, enterrado sin ceremonias.

El descubrimiento ofrece una oportunidad excepcional para estudiar la cría y el uso de caballos en el ejército romano. Los análisis arqueozoológicos determinarán el sexo, la edad, el tamaño y las posibles enfermedades de los animales. Además, estudios isotópicos podrían revelar su dieta, su lugar de origen y si fueron criados localmente.

Añadió Roth:

Bad Cannstatt era un centro ecuestre clave, y ahora podemos entender mejor cómo gestionaban los romanos sus recursos animales.

Una ironía histórica, dado que Stuttgart debe su nombre a los antiguos criaderos de yeguas (Stutengarten) que existieron siglos después.

Landesamt für Denkmalpflege im Regierungspräsidium Stuttgart

La Brújula Verde

Muy Interesante

Hallan en Creta  ritual ancestral para matar a los muertos y destruir sus tumbas en un banquete final hace 4000 años

En la isla de Creta, famosa por sus palacios minoicos y leyendas como el laberinto del Minotauro, un equipo internacional de arqueólogos ha descubierto algo aún más intrigante: cómo los antiguos cretenses «mataban» simbólicamente a sus muertos. No se trata de un acto violento, sino de un ritual cuidadosamente planeado para cerrar un capítulo de su historia. El estudio, publicado en la revista Antiquity, revela que hace unos 3.800 años, los habitantes de la ciudad de Sissi realizaron una gran ceremonia donde demolieron sus tumbas colectivas, celebraron un banquete y las enterraron para siempre.

Compartimento 9.6, con la ubicación de los contenedores de arcilla FE147, FE148 y FE149 (izquierda) y detalles de los contenedores de arcilla durante la excavación (derecha). Crédito: N. Kress, A. Schmitt / Belgian School at Athens

Durante la Edad del Bronce (entre el 3000 y el 1600 a.C.), los cretenses enterraban a sus muertos en tumbas colectivas, grandes estructuras rectangulares o circulares donde descansaban generaciones de una misma familia. Estos lugares no solo servían para guardar restos, sino que eran espacios de reunión, donde se realizaban rituales y se fortalecían los lazos sociales. Sin embargo, hacia el 1900 a.C., algo cambió: empezaron a abandonar estas prácticas y a adoptar nuevas formas de enterramiento, más discretas y menos visibles arqueológicamente.

Hasta ahora, se pensaba que este abandono había sido gradual y pacífico. Pero el cementerio de Sissi, excavado por la Escuela Belga de Atenas desde 2007, cuenta una historia diferente. Aquí, las tumbas no se dejaron morir lentamente, sino que fueron «asesinadas» ritualmente.

En la zona llamada «Área 9» del cementerio, los arqueólogos encontraron pruebas de una ceremonia única. Primero, los habitantes de Sissi enterraron a sus últimos muertos en pequeñas fosas y recipientes de cerámica. Luego, desmantelaron las paredes de las tumbas con cuidado, aplastaron parcialmente algunos restos para «nivelar» el terreno y organizaron un gran banquete.

Las evidencias son claras: encontraron una capa de tierra con miles de fragmentos de vasijas rotas, restos de copas y platos de cocina, todos datados en la misma época (hacia el 1700 a.C.). No eran simple basura, explican los investigadores eran los restos de una fiesta comunal, un acto simbólico que marcó el fin de una era.

Finalmente, cubrieron todo con una capa de tierra y piedras, sellando el lugar para siempre. Curiosamente, cuando siglos después volvieron a enterrar a sus muertos en la zona, respetaron este espacio, como si supieran que estaba «prohibido» perturbarlo.

¿Por qué «mataron» sus tumbas?

Los investigadores creen que este ritual no fue un acto casual, sino una respuesta a profundos cambios sociales. En esa misma época, en Creta comenzaron a construirse los primeros palacios, como el de Cnosos, y las comunidades empezaron a organizarse de manera más centralizada. Las tumbas colectivas, vinculadas a familias o clanes, perdieron importancia frente a nuevos espacios rituales, como santuarios en las montañas o cuevas sagradas.

Al enterrar activamente sus tumbas, los habitantes de Sissi no solo las abandonaban, sino que las convertían en parte de su memoria colectiva, señalan los arqueólogos. Era una forma de decir: esto ya no nos representa, pero no lo olvidaremos.

El cementerio de Sissi no es el único donde se han encontrado rituales similares. En Moni Odigitria, al sur de Creta, una tumba circular fue vaciada y sus huesos enterrados en un pozo, acompañados de cientos de copas rotas. En Kephala Petras, algunas tumbas fueron rellenadas con piedras en un acto que los arqueólogos llaman «matanza simbólica».

Sin embargo, no todas las tumbas minoicas terminaron así. Muchas cayeron en desuso lentamente, y algunas siguieron siendo visitadas durante siglos para ceremonias no funerarias. Esto sugiere que cada comunidad tomó decisiones diferentes ante los mismos cambios sociales.

Lo que hace especial al descubrimiento de Sissi es el detalle con que se ha documentado. Gracias a técnicas modernas, como el análisis de huesos y la estratigrafía, los arqueólogos han podido reconstruir el orden exacto de los eventos: desde los últimos enterramientos hasta el banquete y el sellado final.

Antes, muchos cementerios minoicos se excavaban rápido y se publicaban con poca información, admiten los investigadores. Ahora sabemos que estos rituales de clausura eran más comunes de lo que pensábamos, pero solo con excavaciones cuidadosas podemos detectarlos.

El estudio refuerza la idea de que los minoicos no eran una cultura monolítica, sino un mosaico de comunidades con tradiciones diversas. Mientras algunas resistieron los cambios aferrándose a viejas costumbres, otras, como Sissi, las cerraron con un acto ceremonial. Estos rituales no eran solo sobre los muertos, sino sobre los vivos, concluyen los arqueólogos. Eran una forma de unirse frente a la incertidumbre, de decir: ‘esto es lo que somos ahora’.

Déderix S, Schmitt A, Caloi I. The death of collective tombs in Middle Bronze Age Crete: new evidence from Sissi. Antiquity. Published online 2025:1-19. doi:10.15184/aqy.2025.38

Brujula Verde

Hubo un gran lago de 42 metros de profundidad en el corazón del desierto de Arabia

Durante mucho tiempo, el Rub’ al-Khali —conocido como El Cuarto Vacío— ha sido sinónimo de aridez extrema, dunas interminables y un clima implacable que convierte a esta vasta extensión del sur de la Península Arábiga en uno de los territorios más inhóspitos del mundo.

 Con una superficie de cerca de 650.000 kilómetros cuadrados, abarcando principalmente Arabia Saudita, este desierto ha sido visto como un dominio de arenas eternas. Sin embargo, un reciente estudio científico ofrece una visión sorprendente: hace varios milenios, esta región fue un ecosistema verde y fértil, modelado por lagos profundos y sistemas fluviales.

La investigación, publicada en la revista Communications Earth & Environment, es fruto del trabajo colaborativo de universidades de renombre internacional, entre ellas la Universidad de Ginebra (UNIGE), la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST), el Instituto de Tecnología de California, la Universidad Griffith de Australia y otras instituciones de Canadá y Estados Unidos.

Los científicos lograron reconstruir el paisaje antiguo del Rub’ al-Khali, evidenciando la existencia de una red hidrográfica extinta y la presencia de un gran lago que transformó este desierto en un entorno hospitalario durante varios milenios.

Según explican los autores, este lago se desarrolló en el marco de un periodo climático conocido como Arabia Verde, caracterizado por un régimen de lluvias intensas que tuvo lugar entre aproximadamente 11.000 y 5.500 años atrás, al final de la era Cuaternaria. Las precipitaciones, impulsadas por la expansión hacia el norte de los monzones africanos e indios, dieron origen a un ecosistema sorprendentemente fértil.

Los investigadores estiman que este lago, cuya existencia se infiere a partir del análisis de sedimentos y formas del terreno a lo largo de más de mil kilómetros, llegó a cubrir una superficie de unos 1.100 kilómetros cuadrados, casi el doble que el actual lago Lemán. Alcanzó una profundidad de hasta 42 metros y, en su punto máximo de expansión, desbordó sus márgenes, generando una inundación que esculpió un impresionante valle de 150 kilómetros de longitud en el suelo del desierto.

Señala Abdallah Zaki, autor principal de la investigación y actualmente investigador posdoctoral distinguido en la Universidad de Texas. Zaki destaca:

Nuestro estudio pone en evidencia no solo la existencia de este lago, sino también de un complejo sistema fluvial y una gran cuenca hidrográfica moldeada por el agua. Estos elementos configuran una narrativa paleogeográfica que contradice la imagen actual del Rub’ al-Khali como territorio desolado.

La transformación ecológica del desierto tuvo consecuencias significativas para las poblaciones humanas que habitaron o transitaron esta región. La presencia de agua en abundancia, unida a la aparición de sabanas y pastizales, propició el asentamiento de grupos humanos dedicados a la caza, la recolección y, más tarde, al pastoreo. Las evidencias arqueológicas halladas en diversos puntos del Rub’ al-Khali —incluyendo herramientas líticas y vestigios de ocupación— respaldan esta hipótesis.

Explica Michael Petraglia, profesor en el Centro Australiano de Evolución Humana de la Universidad Griffith:

La conformación de este paisaje lacustre y fluvial habría sido fundamental para facilitar la expansión de grupos humanos nómadas en zonas que hoy resultan totalmente inhabitables.

No obstante, este florecimiento fue efímero: hace unos 6.000 años, un drástico cambio climático marcó el fin de este periodo húmedo. Las lluvias cesaron, los lagos se secaron y el desierto volvió a imponer su dominio, obligando a las poblaciones a migrar hacia regiones más benignas.

Los hallazgos de este estudio no solo permiten reconstruir con precisión episodios climáticos del pasado, sino que también ofrecen una valiosa lección sobre la estrecha relación entre el clima y las dinámicas humanas. Los ciclos de humedad y sequía, en este caso vinculados a variaciones orbitales de la Tierra, tuvieron un impacto directo sobre el paisaje y los patrones de asentamiento.

Añade Sébastien Castelltort, profesor de dinámica de superficies terrestres en la UNIGE y coautor del estudio:

Comprender cómo los cambios climáticos del pasado moldearon tanto el entorno físico como la distribución de las poblaciones humanas resulta esencial para interpretar los desafíos del presente. El relato que queda inscrito en las rocas y los relieves del Rub’ al-Khali podría servir como advertencia ante los efectos del cambio climático contemporáneo.

Université de Genève

Zaki, A.S., Delaunay, A., Baby, G. et al. Monsoonal imprint on late Quaternary landscapes of the Rub’ al Khali Desert. Commun Earth Environ 6, 255 (2025). doi.org/10.1038/s43247-025-02224-1

La Brújula Verde

Hallan en Peru restos de una mujer de hace 5000 años, de la élite de Caral,

La civilización Caral, también conocida como la civilización de Caral-Supe, es una sociedad compleja precolombina que floreció en la costa central del Perú entre aproximadamente 3000 y 1800 a.C.

An ancient artifact found in a recently discovered burial site at the Aspero archaeological complex, belonging to the Caral civilization, during a press presentation at the Ministry of Culture in Lima on April 24, 2025. Credit: Ministry of Culture of Peru (Ministerio de Cultura del Perú)

Se desarrolló en el valle del río Supe, a unos 182 kilómetros al norte de Lima, en la actual región de Lima, Perú.

Objetos encontrados en la tumba de la mujer

Un equipo de arqueólogos descubrió el entierro de una mujer de alto rango social en el sitio arqueológico Áspero, antigua ciudad pesquera de la civilización Caral (3000-1800 a. C.), ubicada en la provincia de Barranca, Perú. El hallazgo, realizado en el edificio público Huaca de los Ídolos, destaca por la excepcional preservación de restos orgánicos y un elaborado ajuar funerario que incluye un raro panel de plumas de guacamayo, uno de los ejemplos más antiguos de arte plumario en los Andes.

Pico de tucán encontrado en la tumba.

El descubrimiento fue llevado a cabo por el equipo de arqueólogos de Áspero, perteneciente a la Unidad Ejecutora 003 Zona Arqueológica Caral (ZAC) del Ministerio de Cultura, bajo la dirección de la doctora Ruth Shady Solís. La mujer, cuya edad se estima entre los 20 y 35 años, fue enterrada con un tratamiento funerario poco común en la zona, donde generalmente solo se recuperan restos óseos.

Lo que hace único este hallazgo es la preservación de piel, cabello y uñas, condiciones que rara vez se encuentran en contextos arqueológicos de la región. El cuerpo fue cuidadosamente envuelto en tejidos de algodón, esterillas de junco y un llamativo panel recamado con plumas de guacamayo, dispuestas sobre una red de fibras vegetales. Sobre su cabeza se colocó un tocado elaborado con fibras entrelazadas, lo que refuerza la idea de su alto estatus social.

El ajuar funerario encontrado junto a la mujer incluye objetos que reflejan su importancia dentro de la sociedad Caral. En la parte inferior del entierro se depositaron cuatro cestas de junco, una aguja con diseños incisos, una concha de caracol amazónico, el pico de un tucán con incrustaciones de cuentas verdes y pardas, un textil de lana, una red de pesca, una treintena de camotes y herramientas para tejer, entre otros artefactos.

En la sección superior, los arqueólogos encontraron tres mates en forma de botella y otra cesta colocada sobre una esterilla de totora. La presencia de estos objetos, algunos provenientes de la Amazonía y la sierra, evidencia las extensas redes de intercambio que mantuvo la civilización Caral con otras regiones.

El panel de plumas de guacamayo es particularmente significativo, ya que representa uno de los ejemplos más antiguos de arte plumario en los Andes. Los especialistas destacan que este hallazgo demuestra el alto nivel de desarrollo en técnicas especializadas que alcanzó la civilización Caral, así como su capacidad para obtener materiales exóticos a través del comercio.

Las características del entierro y la riqueza de las ofrendas sugieren que esta mujer ocupaba un lugar destacado dentro de la jerarquía social de Áspero, lo que refuerza la evidencia sobre el papel relevante que tuvieron las mujeres en la civilización Caral, un aspecto que ya había sido señalado con hallazgos previos, como el de la «Dama de los Cuatro Tupus» en 2016 y el «Varón de Élite» en 2019.

Los tres entierros de élite se encontraron en proximidad dentro de Áspero y, según su ubicación estratigráfica, corresponderían al mismo período de ocupación. Esta agrupación recuerda a los posteriores entierros de nobles documentados en el asentamiento de La Galgada, en Áncash, lo que indica una continuidad en las prácticas funerarias de las élites andinas.

El hallazgo fue presentado en una conferencia de prensa como parte de los resultados más recientes de las investigaciones realizadas en Áspero durante los últimos 20 años. Cabe destacar que, antes de que la ZAC iniciara sus trabajos en 2005, el sitio había sido utilizado como botadero municipal durante casi tres décadas.

Gracias a las excavaciones arqueológicas, Áspero se ha convertido en un importante recurso turístico y económico para la región. Con una extensión de 18,8 hectáreas y ubicado a solo 700 metros del océano Pacífico, el sitio alberga 22 conjuntos arquitectónicos que reflejan la organización social de sus habitantes durante el apogeo de la civilización Caral.

Ministerio de Cultura de Perú

La Brújula Verde

Evidencias arqueológicas de un combate entre un gladiador y un león en época romana

Las marcas de mordeduras encontradas en un esqueleto descubierto en un cementerio romano de York han revelado la primera evidencia arqueológica de un combate entre un humano y un león en la antigua Roma. Este descubrimiento, publicado en la revista PLoS One, es la pieza final de una investigación que comenzó en 2004 y que ha arrojado luz sobre la vida y muerte de los gladiadores en una de las necrópolis mejor conservadas del mundo.

El esqueleto, perteneciente a un hombre de entre 26 y 35 años, fue excavado en Driffield Terrace, un cementerio romano de 1.800 años de antigüedad ubicado junto a la vía que conectaba York con Tadcaster. En 2010, los investigadores anunciaron el análisis de 82 esqueletos de hombres jóvenes y robustos, cuyas características —como marcas de violencia curada y un desarrollo muscular inusual— sugerían que se trataba de gladiadores.

La clave definitiva llegó con el hallazgo de heridas de mordedura en uno de los esqueletos. Según Malin Holst, osteoarqueóloga de la Universidad de York y directora de York Osteoarchaeology, las marcas coinciden con las de un león, lo que confirma que estos hombres eran gladiadores y no soldados o esclavos, como se pensó inicialmente. Explicó Holst:

Esta es la primera confirmación osteológica de la interacción entre humanos y grandes carnívoros en un contexto de combate o espectáculo en el mundo romano.

 La herida, comparada con mordeduras de un león en un zoológico, no mostraba signos de curación, lo que sugiere que fue la causa de su muerte.

Además, el individuo fue decapitado después de fallecer, una práctica ritual cuyo propósito sigue siendo un misterio. El análisis de sus restos también reveló que sufrió problemas de columna por sobrecarga, inflamación en el pulmón y el muslo, y malnutrición en la infancia, de la que se recuperó.

Los expertos creen que este hombre era un bestiarius, un tipo de gladiador que luchaba contra animales salvajes. A diferencia de lo que se suele imaginar, estos combates no solo ocurrían en el Coliseo de Roma, sino también en ciudades periféricas como York, donde probablemente existió un anfiteatro aún no descubierto. Señaló Holst:

Tenemos la imagen mental de estos espectáculos en Roma, pero estos hallazgos demuestran que llegaron mucho más allá.

York albergó eventos de gladiadores hasta el siglo IV d.C., posiblemente debido a la presencia de altos mandos militares y políticos, como el emperador Constantino, quien se autoproclamó gobernante en la ciudad en el año 306 d.C. Explicó Holst:

Aunque los combates eran violentos, los dueños de los gladiadores no querían que murieranEran deportistas caros, similares a los futbolistas actuales,. Se les entrenaba para ganar y, si fallecían, a menudo se les enterraba con ofrendas para el más allá. Esto se observa en algunas tumbas de Driffield Terrace, donde los cuerpos aparecen acompañados de huesos de caballo y otros objetos.

Para Tim Thompson, profesor de la Universidad Maynooth (Irlanda):

 Este hallazgo cambia la percepción de la cultura romana.Durante años, dependimos de textos históricos y arte. Ahora tenemos evidencia física directa de estos espectáculos.

El esqueleto será exhibido en DIG: An Archaeological Adventure, un museo en St Saviourgate que incluye una reconstrucción facial del gladiador. David Jennings, director de York Archaeology, destacó la importancia del descubrimiento:

 Nos da una visión extraordinaria de la vida y muerte de este hombre, y refuerza las investigaciones genéticas sobre los orígenes de los enterrados aquí.

Aunque nunca se sabrá qué llevó a este gladiador a la arena, su historia confirma que York fue un escenario clave de un espectáculo que, hasta ahora, solo asociábamos con Roma. La investigación, realizada en colaboración con varias universidades y expertos, cierra un capítulo que comenzó hace casi dos décadas bajo el suelo de una antigua ciudad romana.

University of York

Maynooth University

Thompson TJU, Errickson D, McDonnell C, Holst M, Caffell A, Pearce J, et al. (2025) Unique osteological evidence for human-animal gladiatorial combat in Roman Britain. PLoS ONE 20(4): e0319847. doi.org/10.1371/journal.pone.0319847

La Brujula Verde

Arkeonews

BBC

La punta de lanza de hueso de 80000 años, la mas antigua de Europa, fue fabricada por neandertales

Un equipo internacional de científicos ha encontrado en la cueva de Mezmaiskaya, en el Cáucaso Norte (Rusia), una punta de lanza hecha de hueso que data de hace entre 80.000 y 70.000 años. Lo extraordinario del hallazgo es que fue fabricada por neandertales, lo que demuestra que esta especie humana ya desarrollaba herramientas avanzadas de caza mucho antes de la llegada de los humanos modernos a Europa.

Mapa que muestra la localización de la cueva de Mezmaiskaya y los yacimientos de LMP en Europa con hallazgos excepcionales de herramientas y ornamentos formales de hueso analizados en el artículo. Crédito: L.V. Golovanova et al.

La punta, de 9 centímetros de largo y hecha con hueso de un animal grande (probablemente un bisonte), fue analizada con técnicas de microscopía avanzada, tomografía computarizada y espectroscopía. Los resultados, publicados en la revista Journal of Archaeological Science, revelan que fue tallada intencionalmente con herramientas de piedra para darle forma afilada y luego unida a un astil de madera usando brea, un tipo de adhesivo natural.

Fotografía microscópica de alta resolución de la punta del espécimen (A) y dos fotografías microscópicas de alta resolución (B y C) en las que se detallan las zonas aplanadas de la punta (indicadas con rectángulos blancos y numeradas 1 y 2). Crédito: L.V. Golovanova et al.

Lo más sorprendente es que este artefacto es el más antiguo de su tipo en Europa y sugiere que los neandertales, lejos de ser primitivos, ya innovaban en la fabricación de armas sofisticadas. Es una prueba clara de que desarrollaron tecnología avanzada por sí mismos, sin influencia de los humanos modernos, que llegaron a Europa mucho después, explican los investigadores.

Los investigadores identificaron varias pistas clave: el hueso fue raspado y cortado con herramientas de piedra para darle forma puntiaguda. En la base de la punta se encontraron restos de un adhesivo natural, lo que indica que estaba fijada a un palo de madera. El análisis microscópico mostró grietas típicas de un golpe violento, como el que ocurre al clavarse en una presa. Y además no hay señales de uso prolongado, lo que sugiere que se rompió pronto, quizá durante la caza.

Dicen los arqueólogos:

Es similar a las puntas de lanza de hueso que luego fabricaron los humanos modernos, pero más rudimentaria. Los neandertales estaban dando sus primeros pasos en esta tecnología.

La punta fue descubierta en 2003 en un estrato de la cueva que contenía huesos de animales cazados (bisontes, cabras y ciervos), herramientas de piedra y restos de fogatas. Los científicos creen que el área era un espacio de trabajo donde los neandertales procesaban presas y fabricaban utensilios.

La datación del yacimiento, respaldada por análisis genéticos de fósiles neandertales hallados en la misma capa, confirma que el artefacto es anterior a la llegada de los humanos modernos a Europa (hace unos 45.000 años). Esto descarta que fuera una imitación de tecnología ajena.

Hasta ahora, se pensaba que los neandertales usaban principalmente herramientas de piedra y que las armas de hueso eran un invento exclusivo de los humanos modernos.

Este hallazgo cambia esa visión poniendo de manifiesto que los neandertales ya experimentaban con materiales orgánicos (hueso, madera) para mejorar sus armas. También refuerza la idea de que los neandertales tenían capacidades cognitivas avanzadas, como planificación y creatividad.

El estudio también plantea preguntas: ¿por qué no hay más hallazgos similares? Los investigadores apuntan:

 El hueso se conserva peor que la piedra y que, quizá, muchas herramientas se han perdido. Cada descubrimiento así es una pieza clave para entender a los neandertales, concluyen.

Liubov V. Golovanova, Vladimir B. Doronichev, et al., On the Mousterian origin of bone-tipped hunting weapons in Europe: Evidence from Mezmaiskaya Cave, North Caucasus. Journal of Archaeological Science, Volume 179, July 2025, 106223. doi.org/10.1016/j.jas.2025.106223

La Brújula Verde

Los Misteriosos Jinetes de Pir Panjal: Secretos de un Legado Antiguo en Jammu y Cachemira

En las profundidades de la escarpada cordillera de Pir Panjal, en Jammu y Cachemira, India, se esconde un fascinante misterio conocido como los Jinetes Misteriosos. Estas antiguas figuras de piedra, dispersas en lugares recónditos, han intrigado a historiadores y arqueólogos durante años, con sus orígenes y propósito envueltos en un enigma. La artesanía que muestran estas esculturas es notable y plantea interrogantes sobre sus creadores y las intenciones detrás de su construcción.

En las afueras del distrito de Reasi, específicamente en el tehsil de Gool, se encuentra la infame Gora Gali. Un equipo de expedición ruso, liderado por Natalia Polosmak, realizó un reconocimiento general de la zona debido a la presencia de estanques de agua naturales y artificiales.

Para su sorpresa, descubrieron un ejército de aproximadamente 200 esculturas de jinetes, dispuestas aleatoriamente en un área de 1.6 a 2.0 hectáreas de tierra inaccesible en el bosque. Esta zona remota está deshabitada y es de difícil acceso desde la carretera principal, aunque un sendero construido por el ejército ofrece cierto acceso.

Los lugareños creen que estas esculturas fueron creadas durante el período del Mahabharata, cuando los Pandavas residían en la antigua ciudad de Reasi y practicaban el grabado y la escultura en piedra. Esta creencia ha propiciado el desarrollo de una cultura devta entre la gente, que venera a estos jinetes como deidades locales. Sin embargo, un análisis más detallado de las esculturas revela menos rasgos índicos y más formas artísticas extranjeras. Se cree que todas estas esculturas datan de los siglos II y III d. C., período en el que surgió la escuela de arte de Gandhara.

Los jinetes presentan sorprendentes similitudes con las características artísticas de la escuela de Gandhara y las formas de arte bactrianas. Sus rasgos faciales se asemejan a los que se encuentran en las monedas heftalitas, caracterizadas por grandes estructuras faciales, narices largas y rectas, cuellos planos, ojos almendrados y globos oculares redondos. Estos rasgos reflejan las características antropológicas de la población de la época, influenciadas por las formas de arte occidentales de Grecia y Roma.

La forma en que se adornan los caballos indica que la ornamentación tenía una importancia significativa. Los jinetes se representan con grandes pendientes redondos y portando armas únicas asociadas con los heftalitas. Los antropólogos sugieren que una de las tribus heftalitas que se asentaron en esta región fueron los dogras, los actuales residentes de la provincia de Jammu. Además, las formas artísticas utilizadas en estas esculturas son pulidas y refinadas, mostrando un alto nivel de habilidad.

Una característica única de estas estructuras es que todos los caballos llevan tres soldados a cuestas, lo cual se puede observar en la mayoría de las esculturas. Este detalle podría indicar la fuerza física de los caballos y sugerir que eran de una raza pura. La notable artesanía empleada en la escultura de la piedra merece ser apreciada, ya que refleja la destreza artística de sus creadores.

Los orígenes de los jinetes siguen siendo enigmáticos, lo que alimenta la especulación y el debate académico. Se han propuesto diversas teorías, centradas en las conexiones con los Hunos Blancos (heftalitas) y Mihirkula. Algunos sugieren que los jinetes podrían estar vinculados a los Hunos Blancos, una tribu de Asia Central que gobernó la región entre los siglos V y VII. Este período coincide con el período estimado de creación de las esculturas, lo que proporciona un posible contexto histórico para su existencia. Las influencias culturales reflejadas en las esculturas también podrían indicar las interacciones entre diferentes civilizaciones durante este período.

Mihirkula, un temido líder de los Hunos Blancos, se asocia a menudo con la época de las esculturas, aunque la evidencia definitiva de su participación sigue siendo difícil de encontrar. Su reputación como líder formidable añade un matiz de intriga al misterio, sugiriendo una posible conexión con la creación de estas figuras. Sin embargo, la falta de evidencia concreta resalta los desafíos de reconstruir la historia antigua y comprender el verdadero propósito de los jinetes. Abundan las teorías, pero la ausencia de pruebas definitivas deja mucho espacio a la imaginación.

El propósito de los jinetes sigue sin explicación, sin que las investigaciones en curso aporten respuestas definitivas. Algunos académicos especulan que podrían haber servido como monumentos conmemorativos, conmemorando eventos o personajes significativos, mientras que otros proponen que podrían haber tenido una función religiosa o ceremonial. La ambigüedad en torno a su propósito no hace más que aumentar su atractivo, invitando a una mayor investigación para desentrañar sus secretos.

By Leman Altuntaş24 April 2025

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