Hace 160 millones de años, los pterosaurios, imponentes reptiles voladores del Mesozoico, desarrollaron la capacidad de desplazarse por tierra, marcando una nueva etapa en su dominio del planeta.

Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Leicester ha logrado esclarecer un enigma persistente de la era de los dinosaurios: el momento preciso en que estos grandes reptiles alados adaptaron su anatomía para caminar con eficiencia, equiparando su destreza aérea con la terrestre.

El estudio se basa en el análisis de huellas fosilizadas de más de 160 millones de años. Estas marcas han permitido a los investigadores establecer, por primera vez, vínculos directos entre las pisadas y linajes específicos de pterosaurios.

Los científicos han distinguido tres tipos de rastros diferentes, cada uno correspondiente a una familia distinta de estos reptiles voladores.

Alguna de las huellas analizadas

Robert Smyth, investigador de la Universidad de Leicester, señala:

Estas huellas ofrecen una perspectiva singular sobre el comportamiento de los pterosaurios en su entorno natural. Estas marcas no solo indican dónde vivían o cómo se movían, sino que también revelan detalles de su existencia cotidiana en ecosistemas desaparecidos hace millones de años.

El hallazgo principal concierne a los neoazdarcoideos, un grupo que incluye al Quetzalcoatlus, una de las criaturas voladoras más grandes conocidas, con una envergadura alar que alcanzaba los diez metros. Sus huellas, localizadas en zonas costeras e interiores, confirman que estos animales no solo surcaban los cielos, sino que también habitaban el suelo, compartiendo espacio con los dinosaurios hasta su extinción hace 66 millones de años.

Otro grupo, los ctenocasmátidos, caracterizados por sus mandíbulas alargadas y dientes finos, dejaron sus rastros principalmente en áreas litorales. Las huellas sugieren que estos pterosaurios se desplazaban por marismas y lagunas poco profundas, utilizando sus adaptaciones únicas para capturar pequeños peces o presas flotantes. La abundancia de estas pisadas indica una presencia más significativa en estos ambientes de lo que se infería de sus escasos restos óseos.

Sin embargo, la evidencia más concluyente provino del descubrimiento de huellas directamente asociadas a esqueletos fosilizados de dsungariptéridos, un grupo de pterosaurios con extremidades robustas y mandíbulas especializadas en triturar moluscos y otros alimentos duros. Esta conexión inequívoca entre pisadas y fósiles ha permitido a los científicos confirmar la identidad de sus creadores con certeza.

La investigación ratifica la hipótesis de que, hace aproximadamente 160 millones de años, los pterosaurios experimentaron una transformación sustancial en su modo de vida. Diversos grupos dejaron de depender exclusivamente del vuelo para convertirse en animales terrestres, adaptándose a nuevos nichos ecológicos.

El Dr. David Unwin, coautor del estudio y experto de la Universidad de Leicester, subraya la relevancia histórica del descubrimiento:

Ochenta y ocho años después del primer hallazgo de huellas de pterosaurios, finalmente conocemos con precisión qué especies las produjeron y cómo lo hicieron.

A pesar de que tradicionalmente las pisadas han sido menos consideradas que los huesos fosilizados, estas contienen información valiosa.

Nos permiten reconstruir aspectos de su biología y ecología que los esqueletos por sí solos no pueden revelar.

University of Leicester Robert S.H. Smyth et al., Identifying pterosaur trackmakers provides critical insights into mid-Mesozoic ground invasion. Current Biology, 2025. DOI: 10.1016/j.cub.2025.04.017

https://www.meteored.com.ar/noticias/ciencia/como-pasaron-los-pterosaurios-de-ser-diminutos-trepadores-de-arboles-a-gigantes-terrestres.html

Durante las obras del AVE, hallan un yacimiento arqueologico en Lorca

Las obras de integración del AVE en Lorca han sacado a la luz un yacimiento arqueológico de posible relevancia histórica. El hallazgo se produjo junto a la antigua estación de ferrocarril del barrio de San Diego, donde actualmente se construye un nuevo edificio ferroviario.

Algunas excavaciones están protegidas por plásticos, y vecinos han observado la extracción de lo que parecen ser restos humanos. Los trabajos están siendo supervisados por antropólogos de la Universidad de Granada, en coordinación con arqueólogos de ADIF, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y técnicos del Ayuntamiento de Lorca.

Actualmente, la intervención se encuentra en una fase preliminar, sin conclusiones definitivas sobre la naturaleza y valor de los restos. No se ha determinado aún cómo este hallazgo podría afectar al desarrollo de las obras del subtramo Totana-Lorca del AVE.

Este descubrimiento se suma a otros hallazgos arqueológicos en la región durante proyectos de infraestructura, como los restos romanos encontrados en 2010 en la pedanía lorquina de La Hoya durante las obras del corredor Mediterráneo de Alta Velocidad.

Este descubrimiento arqueológico se produce en un contexto de preocupación sobre los plazos del AVE en la región. Según el análisis de la entidad Objetivo Almería AVE-Corredor Mediterráneo, la línea de alta velocidad entre Almería y Murcia se retrasará más allá de 2026, fecha inicialmente comprometida por el Ministerio de Transportes. Los principales escollos señalados son los soterramientos de Almería y, especialmente, el de Lorca, cuya complejidad marcará la fecha final de llegada del AVE a Almería.

Aunque el tramo Murcia-Lorca avanza a buen ritmo y la estación del Carmen en Murcia prevé entrar en funcionamiento este verano, los expertos no creen que la línea completa esté operativa en la fecha prevista. A pesar de ello, destacan la intensa actividad en toda la provincia de Almería, lo que permite mantener cierto optimismo.

Este conjunto de factores —arqueológicos y técnicos— vuelve a poner de manifiesto la necesidad de conciliar la modernización de infraestructuras con la protección del patrimonio histórico.

https://www.eldiario.es/murcia/cultura/estudian-yacimiento-arqueologico-descubierto-motivo-obras-ave-lorca_1_12261278.html

El oro de Micenas en Tesalia o cómo se fabricaban las joyas hace 3500 años


Selección de objetos de oro de la tumba del tholos de Kazanaki analizados en el estudio. Crédito: María F. Guerra

Selección de objetos de oro de la tumba del tholos de Lamiospito analizados en el estudio. Crédito: María F. Guerra

La civilización micénica surgió en la Grecia continental y floreció como una poderosa cultura guerrera con una sociedad jerarquizada y una economía palacial.

Sin embargo, su desarrollo no puede entenderse sin reconocer la profunda y duradera influencia de la civilización minoica de Creta.

Los micénicos adoptaron, adaptaron y transformaron muchos aspectos de la cultura minoica, desde la escritura y el arte hasta la arquitectura y la administración, creando una civilización única que sentó las bases para la posterior Grecia clásica.


Micenas fue uno de los centros más importantes de la civilización micénica, que floreció en la Grecia continental, principalmente en el Peloponeso, entre aproximadamente 1600 y 1100 a.C.

Esta civilización es considerada la primera civilización griega avanzada y precedió a la Grecia clásica. La ciudad de Micenas, con su imponente acrópolis fortificada, fue un símbolo de su poderío militar y su influencia en el Mediterráneo oriental.


Micenas fue el importante centro de la civilización micénica, ubicada en el Peloponeso, no en Tesalia. Sin embargo, la influencia micénica se extendió por toda Grecia, incluyendo Tesalia.

Los hallazgos de objetos de oro en tumbas de Tesalia demuestran la presencia y el poder de la cultura micénica en esta región.


La sociedad micénica estaba fuertemente jerarquizada, con una élite guerrera gobernante en la cima, seguida por funcionarios, artesanos, campesinos y esclavos.

El wanax (rey) era la figura central de poder en cada reino micénico.


La economía se centraba en los palacios, que actuaban como centros administrativos, de producción y distribución de bienes.

Se practicaba la agricultura (trigo, cebada, olivo, vid), la ganadería (ovejas, cabras) y la artesanía (cerámica, metalurgia del bronce, textiles). El comercio marítimo también era importante.


Los micénicos desarrollaron un sistema de escritura silábico llamado Lineal B, utilizado principalmente para registrar transacciones económicas en tablillas de arcilla.

Este sistema fue descifrado en el siglo XX y reveló una forma arcaica de la lengua griega.
Los micénicos son famosos por sus construcciones monumentales de piedra, con enormes murallas defensivas hechas de bloques de piedra sin labrar que parecen haber sido construidas por cíclopes, de ahí el nombre de «arquitectura ciclópea».

La Puerta de los Leones en Micenas es un ejemplo emblemático.


El arte micénico muestra influencias minoicas, pero también desarrolla características propias. Se encuentran cerámicas decoradas con motivos marinos, animales y figuras humanas, así como objetos de metalurgia, orfebrería y tallas en marfil.


La religión micénica incluía un panteón de deidades que son precursoras de los dioses griegos clásicos, aunque con diferentes nombres y énfasis. Se han encontrado santuarios y evidencia de rituales y ofrendas.


La sociedad micénica era guerrera y se expandió por el Egeo, estableciendo colonias y centros comerciales. Se cree que participaron en conflictos como la Guerra de Troya, inmortalizada en la Ilíada de Homero.


La civilización micénica surgió y se desarrolló en estrecha interacción con la civilización minoica de Creta, que la precedió y alcanzó un alto grado de sofisticación. La influencia cretense en la cultura micénica fue profunda.


Desde el Heládico Medio (c. 2000-1600 a.C.), los micénicos mantuvieron contactos comerciales con Creta, importando bienes y posiblemente ideas.


Adopción de la Escritura: Los micénicos adaptaron el sistema de escritura Lineal A minoico para crear su propio sistema, el Lineal B, para registrar su lengua griega.


El arte micénico temprano muestra una clara influencia de los estilos minoicos en la decoración de la cerámica, la pintura mural y la orfebrería, con motivos naturales, marinos y rituales.


La organización de los palacios micénicos, con sus patios centrales, almacenes y salas de audiencias (mégaron), parece haber sido influenciada por los complejos palaciales minoicos como el de Cnosos.


Algunas de las ricas tumbas de fosa micénicas, como las encontradas en Micenas, contenían objetos de origen cretense, lo que sugiere una conexión en las prácticas funerarias de la élite.


El sistema administrativo palacial micénico, evidenciado en las tablillas de Lineal B, probablemente se inspiró en el sistema burocrático más desarrollado de los palacios minoicos.


Se ha sugerido que algunas de las deidades y prácticas religiosas micénicas tienen raíces minoicas.


En la civilización micénica, el oro era un material altamente valorado y asociado con la riqueza y el poder de las élites. Los objetos de oro encontrados en las tumbas, como máscaras funerarias, diademas, joyas y vasos rituales, eran símbolos de estatus y posiblemente tenían un significado religioso o ceremonial.


Es fascinante cómo la combinación de excavaciones arqueológicas y análisis científicos nos permite reconstruir las habilidades y conocimientos de los antiguos artesanos micénicos. Su dominio de la metalurgia del oro hace 3500 años es un testimonio de su sofisticación y el valor que otorgaban a este precioso metal.


El análisis de estos objetos de oro de Tesalia ha proporcionado información valiosa sobre las técnicas utilizadas por los orfebres micénicos:
La mayoría de las piezas analizadas contenían entre un 4% y un 35% de plata y hasta un 5% de cobre. Esto sugiere que los artesanos micénicos no solo utilizaban oro puro, sino que también manipulaban deliberadamente las aleaciones para obtener diferentes colores, dureza y puntos de fusión.

Drawing of the tholos tomb at the Iolkos Mycenaean centre in the area of Kazanaki. 
Las investigaciones sugieren que el oro utilizado probablemente provenía de depósitos aluviales, es decir, oro que se encuentra en los sedimentos de los ríos.

La versus Cr contents of the Kazanaki samples in comparison with other cobalt-blue and non-cobalt glass samples from Egypt and Mesopotamia (Shortland et al. 2007), the Uluburun shipwreck (Jackson and Nicholson 2010; Rehren unpublished) and the Mycenaean centres (Walton et al. 2009). We observe two distinct groupings, where the Kazanaki samples clearly have levels of La and Cr similar to the Egyptian samples.

Zr versus Ti plot of the Kazanaki samples in comparison with other cobalt-blue and non-cobalt glass samples (Shortland et al. 2007) from Egypt and Mesopotamia.

Aunque el estudio reciente se centró en el análisis de la composición del oro, otras investigaciones sobre el arte micénico en general han identificado varias técnicas de orfebrería utilizadas en la época:
Para crear diseños en relieve martilleando el metal desde el reverso.

Alumina and potash contents of the Kazanaki samples in comparison with other cobalt-blue and non-cobalt glass samples from Egypt, Mesopotamia, and the Mycenaean centres (Shortland et al. 2007; Walton et al. 2009).
Granulación: Una técnica delicada que consiste en soldar pequeñas esferas de oro a una superficie para crear patrones.


Filigrana: Similar a la granulación, pero utilizando finos hilos de oro retorcidos y enrollados para formar diseños intrincados.
Soldadura: Para unir diferentes partes de una joya.
Incrustación: Colocación de láminas de oro u otros materiales preciosos en huecos previamente creados en otro metal, a menudo utilizando una técnica llamada «pintura sobre metal» o «niello».


Investigadores han analizado más de 165 objetos de oro encontrados en cuatro tumbas monumentales de la bahía de Volos, en la región griega de Tesalia, desvelando fascinantes detalles sobre cómo los artesanos micénicos trabajaban este metal precioso hace más de 3500 años.

El estudio, publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports, ofrece la primera investigación exhaustiva sobre la orfebrería micénica en esta zona clave del mundo antiguo, conocida por su conexión con el mito de los Argonautas y el Vellocino de Oro.


Las joyas analizadas provienen de cuatro tumbas abovedadas (llamadas tholos) excavadas en Dimini y Volos, incluyendo la tumba de Kazanaki, descubierta intacta en 2004. Esta última, en particular, es un tesoro arqueológico: contenía siete entierros (adultos y niños) y más de 150 objetos de oro, desde cuentas decoradas hasta discos y adornos para armas. Las otras tres tumbas, en Kapakli, Lamiospito y Toumba, habían sido saqueadas en la antigüedad, pero aún así conservaban piezas valiosas.


Los micénicos, la civilización que dominó Grecia entre el 1600 y el 1100 a.C., usaban estos objetos en ritos funerarios para acompañar a los difuntos de alto estatus. Muchas de las piezas, como los discos de oro o las cuentas con relieves, eran tan frágiles que los investigadores creen que se fabricaban exclusivamente para los funerales, no para uso diario. Explica el estudio:
Eran como ofrendas simbólicas, quizás algo que los difuntos no llevaban en vida pero que necesitaban en el más allá.

Uno de los hallazgos más interesantes es cómo los artesanos micénicos aprovechaban al máximo el oro. Por ejemplo, con solo 10 gramos de oro puro podían fabricar unas 200 pequeñas láminas circulares para decorar ropa funeraria. Para objetos más elaborados, como anillos o adornos de armas, usaban técnicas más avanzadas, como el granulado (pequeñas esferas de oro soldadas) o el cloisonné (compartimentos rellenos de materiales coloridos).


Las joyas más simples, como las cuentas de collar, se hacían uniendo dos láminas de oro: una plana en la parte trasera y otra decorada en el frente. Los investigadores no encontraron evidencias de soldadura en estas piezas, lo que sugiere que se unían mecánicamente, doblando los bordes.

Señala el informe:
Esto indica que probablemente se producían en talleres locales con métodos sencillos, quizás por artesanos que no eran especialistas en oro.
En cambio, las joyas que muestran signos de desgaste, como anillos o tapas de armas, fueron hechas por orfebres expertos y usadas en vida. Estos objetos requerían habilidades avanzadas y a menudo incorporaban detalles como espirales, flores o cabezas humanas en relieve.

El análisis químico del oro reveló que los micénicos de Tesalia mezclaban el metal natural con cobre y plata para conseguir diferentes tonalidades. La mayoría de las piezas contienen entre un 4% y un 35% de plata y hasta un 5% de cobre, lo que sugiere que manipulaban deliberadamente las aleaciones.


No usaban oro puro, sino mezclas que podrían provenir de ríos o arroyos locales, donde el oro se encuentra de forma natural mezclado con otros metales.
Un dato curioso es que las cuentas de collar de cada tumba tienen una composición química similar, lo que indica que se fabricaban en lotes, posiblemente para entierros específicos. En Kazanaki, por ejemplo, los investigadores identificaron tres grupos distintos de discos de oro, lo que podría corresponder a tres fases de uso de la tumba o a diferentes entierros.


Al comparar estas joyas con las encontradas en Argólida (la región de Micenas y otros centros micénicos), los investigadores descubrieron que los objetos de Tesalia siguen un patrón químico más uniforme. En cambio, en Argólida hay mayor variedad, incluyendo cuentas de un tono rojizo encontradas en Prosymna, que podrían imitar técnicas egipcias para crear oro «rosado».
Aunque algunas piezas, como las cuentas en forma de papiro, recuerdan a estilos egipcios, el estudio aclara que la orfebrería micénica tiene características propias. Por ejemplo, a diferencia de los egipcios, los micénicos no usaban técnicas de soldadura complejas ni incluían platino en sus aleaciones, un detalle típico del oro egipcio.
Una pregunta clave es si estas joyas se fabricaban en talleres locales o llegaban desde centros especializados. El estudio sugiere que las piezas más simples, como los discos y cuentas, podrían haberse hecho cerca de las tumbas, quizás usando láminas de oro importadas. En cambio, las joyas más elaboradas, como los anillos con incrustaciones, posiblemente venían de talleres regionales que servían a la élite.
La producción de joyas funerarias no requería especialistas todo el año en cada asentamiento.
Esto podría explicar por qué no se han encontrado muchos talleres de oro en yacimientos micénicos, a pesar de la abundancia de joyas en las tumbas.
Este estudio revela los secretos técnicos de los orfebres micénicos y muestra cómo Tesalia, a menudo considerada una región periférica, tenía sus propias tradiciones artesanales bien definidas. Los objetos de la bahía de Volos, desde las delicadas flores de oro de Kapakli hasta los enigmáticos adornos con cabezas humanas de Kazanaki, son testimonio de una sociedad compleja que combinaba influencias locales con contactos a larga distancia.
Aunque quedan preguntas por responder —como el origen exacto del oro o la organización de los talleres—, esta investigación abre una ventana única a un mundo donde el metal más precioso no solo era un símbolo de poder, sino también un puente entre los vivos y los muertos. Como concluye el estudio:
El oro micénico de Tesalia no era solo un material, sino una expresión de identidad, estatus y creencias que trascendía la muerte.

file:///C:/Users/media/Downloads/archeosciences-2121.pdf

María F. Guerra, Goldworking in Mycenaean Thessaly: Technological study of the gold objects from the four tholos tombs in the Bay of Volos. Journal of Archaeological Science: Reports, Volume 64, June 2025, 105129. doi.org/10.1016/j.jasrep.2025.105129

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352409X25001622

https://www.researchgate.net/figure/Some-of-the-relief-beads-that-were-found-in-the-tholos-tomb-of-Kazanaki_fig2_281595943

https://www.researchgate.net/publication/281595943_Mycenaean_beads_from_Kazanaki_Volos_a_further_node_in_the_LBA_glass_network

https://www.academia.edu/8207403/L_ORIGINE_DE_L_OR_DE_LA_TOMBE_MYC%C3%89NIENNE_DE_KASANAKI

Nut o la primera representación de la Vía Láctea en el arte egipcio

Nut tiene conexión, un vinculo cosmico con la Vía Láctea. Nut es La Diosa Celeste que Abraza el Universo

The astronomical ceiling in the tomb of Seti I (KV 17) features undulating black curves running between rows of yellow half-circles that frame both halves of the ceiling. Credit: Dr. Or Graur

En la mitología del antiguo Egipto, Nut  o Nuit era una de las deidades primordiales, personificando la vasta extensión del cielo. Se la representaba como una mujer de piel oscura, a menudo adornada con estrellas, arqueándose sobre la tierra, que era personificada por su esposo y hermano, el dios Geb. Sus dedos y pies se decía que tocaban los cuatro puntos cardinales, simbolizando su abrazo cósmico.

La Vía Láctea sobre las dunas de arena del desierto occidental egipcio, cerca de El-Fayoum, tomada el 5-7 de agosto de 2022 a las 12:00 AM (exposición total: 1,2 horas). Nótese la similitud entre el Gran Rift y la curva negra ondulada que biseca el cuerpo de Nut. Crédito: Osama Fathi

Nut desempeñaba un papel crucial en la cosmogonía egipcia. Se creía que cada noche tragaba al sol, Ra, al oeste, y lo daba a luz de nuevo cada mañana al este, renovando así el ciclo diario. Las estrellas eran consideradas parte de su cuerpo, brillando a través de su piel oscura durante la noche.

Los egiptólogos y astrónomos han explorado la posible conexión entre la diosa Nut y la Vía Láctea, la banda luminosa de estrellas que cruza nuestro cielo nocturno. Investigaciones recientes, como los estudios del astrofísico Or Graur, han aportado argumentos convincentes a esta teoría:

Representación Visual: La forma arqueada en la que Nut era comúnmente representada en sarcófagos, techos de tumbas y otros artefactos se asemeja a la apariencia de la Vía Láctea cruzando el cielo.

Su piel oscura salpicada de estrellas podría interpretarse como una representación del cielo nocturno lleno de innumerables astros, tal como percibían la Vía Láctea los antiguos egipcios.

Graur sugiere que la orientación de la Vía Láctea en diferentes estaciones podría haber influido en la iconografía de Nut. En invierno, la Vía Láctea se extiende a lo largo del cielo, asemejándose a los brazos extendidos de la diosa. En verano, su orientación cambia, y podría haber sido vista como la columna vertebral de Nut.

Al comparar las representaciones de Nut con las interpretaciones de la Vía Láctea en otras culturas antiguas, se han encontrado similitudes sorprendentes en cómo diferentes civilizaciones entendían esta banda de luz en el cielo.

Si bien la identificación directa de Nut con la Vía Láctea sigue siendo una teoría, la evidencia sugiere una fuerte conexión conceptual. Para los antiguos egipcios, el cielo nocturno era un reino misterioso y poderoso, y la figura de Nut encarnaba esa inmensidad y el ciclo constante de la noche y el día. La Vía Láctea, como el rasgo más prominente del cielo nocturno, pudo haber sido una manifestación visual natural que se asoció con la gran diosa celeste.

 Nut no solo era la diosa del cielo, sino que también podría haber sido una representación cósmica de la propia Vía Láctea, uniendo la mitología terrestre con la inmensidad del universo tal como lo conocían los antiguos egipcios. Es fascinante cómo la observación del cielo nocturno influyó en su comprensión del mundo y su panteón de dioses…

Esta fascinación por comprender el papel que la Vía Láctea pudo haber desempeñado en la cultura y religión del antiguo Egipto ha llevado al astrofísico Dr. Or Graur, profesor asociado de la Universidad de Portsmouth, a identificar lo que podría ser la primera representación visual conocida de nuestra galaxia en el arte egipcio. En su estudio, publicado en el Journal of Astronomical History and Heritage, sugiere que la diosa egipcia del cielo Nut podría estar vinculada a la Vía Láctea a través de un detalle iconográfico hasta ahora pasado por alto.

La diosa Nut, cuyo nombre se pronuncia Noot, aparece con frecuencia en los textos y decoraciones funerarias egipcias como una mujer arqueada, desnuda y cubierta de estrellas, extendiéndose sobre la tierra para protegerla de las aguas del caos. Su cuerpo celeste simboliza la bóveda del cielo, y su papel en el ciclo solar es fundamental: cada noche, se traga al Sol al ponerse, para dar a luz de nuevo al amanecer.

Sin embargo, en el ataúd exterior de Nesitaudjatakhet, una cantora del dios Amón-Ra que vivió hace unos 3.000 años, Nut presenta una característica inusual: una curva negra y ondulante que atraviesa su cuerpo desde los pies hasta las manos, con estrellas distribuidas a ambos lados de esta línea.

Graur, tras analizar 125 representaciones de Nut en un corpus de 555 sarcófagos, propone que esta línea podría ser una representación de la Vía Láctea, específicamente de la Gran Grieta, una franja oscura de polvo interestelar que divide el brillo difuso de nuestra galaxia.

Al comparar esta imagen con fotografías astronómicas modernas, la similitud es sorprendente, explicó el investigador. La forma ondulante coincide con la estructura que observamos en el cielo nocturno.

Este hallazgo no es el único ejemplo de su tipo. En cuatro tumbas del Valle de los Reyes, incluyendo la de Ramsés VI, aparecen figuras similares de Nut acompañadas por líneas doradas y sinuosas que emergen de su cabeza y se extienden a lo largo de su espalda.

Estas representaciones, ubicadas en los techos de las cámaras funerarias, dividen escenas del Libro del Día y el Libro de la Noche, textos funerarios que describen el viaje del Sol a través del inframundo.

No obstante,  Graur advierte que la conexión entre Nut y la Vía Láctea no implica que la diosa sea la galaxia, sino que esta última podría ser uno más de los fenómenos celestes que adornan su cuerpo como personificación del cielo.

La rareza de estas líneas ondulantes refuerza una conclusión a la que llegué en un estudio previo: aunque existe un vínculo entre Nut y la Vía Láctea, no son lo mismo, señaló.

En abril de 2024, el astrofísico publicó un análisis basado en los textos antiguos —como los Textos de las Pirámides, los Textos de los Sarcófagos y el Libro de Nut— junto con simulaciones del cielo nocturno egipcio. Aquel trabajo proponía que, según la época del año, la Vía Láctea podía iluminar distintas partes del cuerpo de Nut: en invierno, sus brazos extendidos; en verano, su columna vertebral. Admitió Graur:

Sin embargo, el estudio de las imágenes ha añadido una capa de complejidad. Los textos apuntaban en una dirección, pero el arte funerario nos muestra otra perspectiva,

University of Portsmouth

Or Graur, The Ancient Egyptian Cosmological Vignette: First Visual Evidence of The Milky Way and Trends in Coffin Depictions of The Sky Goddess Nut. Journal of Astronomical History and Heritage (2025), doi.org/10.3724/SP.J.140-2807.2025.01.06

¿El Jardín del Edén bajo las pirámides?

Un ingeniero informático sugiere que el Jardín del Edén bíblico podría no estar en la ubicación tradicionalmente considerada de Mesopotamia (actual Irak), sino debajo de la icónica Gran Pirámide de Giza en Egipto. El Dr. Konstantin Borisov expuso su hipótesis en un estudio publicado recientemente en la revista Archaeological Discovery.

The Hereford mappa mundi, a map of the world with Jerusalem at its centre. Credit: Wikipedia

Durante siglos, la opinión académica predominante ha situado el Jardín del Edén bíblico en la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates, en el actual Irak. Esta interpretación se basa principalmente en la descripción de Génesis 2:8-14, que describe el Edén siendo alimentado por un solo río que posteriormente se ramificó en cuatro arroyos distintos: el Pisón, el Gihón, el Tigris (Hiddekel) y el Éufrates. Sin embargo, esta creencia, arraigada en el tiempo, ahora está siendo cuestionada por el ingeniero informático Dr. Konstantin Borisov, quien propone una nueva ubicación basándose en su reinterpretación de mapas antiguos y textos históricos.

El argumento de Borisov se basa en un mapa que data de alrededor del año 500 a. C., que muestra cuatro ríos principales: el Nilo, el Tigris, el Éufrates y el Indo, que se originan en lo que las civilizaciones antiguas percibían como un «Océano» circundante. Borisov postula que el elusivo río bíblico Gihón corresponde al Nilo, una conexión respaldada por los escritos del historiador judío romano Flavio Josefo, quien identificó al Gihón fluyendo a través de Egipto y conocido por los griegos como el Nilo.

Para reforzar aún más su afirmación, Borisov analiza el Mapamundi de Hereford, un destacado mapa del siglo XIII que sitúa el Paraíso cerca del río Océano, que lo rodea. Combinando el análisis geográfico con el simbolismo mitológico, Borisov argumenta que la inclusión del Nilo como uno de los cuatro ríos que emanan del Océano en los mapas antiguos convierte a Egipto en un candidato más convincente para la ubicación del Edén que a Mesopotamia.

Curiosamente, Borisov también establece una conexión entre la Gran Pirámide de Giza y el Árbol de la Vida bíblico. Sugiere que los patrones de luz observados dentro de la Cámara del Rey de la pirámide guardan una sorprendente similitud. Al resplandor de un árbol. Citando simulaciones por computadora de 2012, Borisov señala que las partículas cargadas dentro de la cámara forman patrones ramificados que se extienden desde un punto central, reflejando la descripción del Árbol de la Vida. También señala hallazgos anteriores que indican una acumulación de energía en la cúspide de la pirámide. Declaró Borisov en una entrevista con The Mirror:

Es fundamental que las partículas cargadas en esta simulación estén dispuestas de tal manera que crean varias ramas paralelas que se extienden hacia afuera desde la línea central, creando una representación similar a un árbol.

Se necesita más investigación para mapear con precisión la antigua comprensión de Oceanus, lo cual, será crucial para determinar la ubicación exacta del Edén. Mi enfoque multidisciplinar, que integra textos antiguos, cartografía, mitología y hallazgos científicos modernos, ofrece una nueva y convincente perspectiva sobre este antiguo misterio.

Si bien la teoría de Borisov se aleja significativamente de las interpretaciones tradicionales, la búsqueda del Jardín del Edén tiene una larga y variada historia. A lo largo de los años, se han propuesto numerosas ubicaciones alternativas, desde Irán (sugerido por el arqueólogo inglés David Rohl) e Israel (vinculado al río Jordán) hasta lugares más inesperados como Florida y Mongolia. La fe mormona incluso sitúa el Edén en el condado de Jackson, Misuri.

A pesar de la diversidad de teorías, la fascinación por el Jardín del Edén persiste. Ya sea una ubicación geográfica literal o un poderoso mito, la búsqueda del paraíso original de la humanidad continúa generando debate e inspirando nuevas exploraciones de nuestro pasado antiguo.

Borisov, K. (2024) El Jardín del Edén: Una Nueva Perspectiva sobre su Ubicación. Descubrimiento Arqueológico, 12, 198-223. doi: 10.4236/ad.2024.124012.

Redescubren después de 145 años el Santuario de Apolo en Chipre

El extravío o la dificultad para localizar con precisión el magnífico Santuario de Apolo en Frangissa, cuya presencia fue brevemente documentada por Max Ohnefalsch-Richter en 1885, se debe a una combinación de factores comunes en la arqueología temprana y la naturaleza de los sitios antiguos:

Los fragmentos de estatuas sorprendieron a los arqueólogos

 La mención de Ohnefalsch-Richter fue, un breve vistazo. Es posible que no haya tenido tiempo o los medios para realizar una excavación exhaustiva, un levantamiento topográfico detallado o una documentación fotográfica precisa del sitio. Sus notas podrían haber sido someras o carecer de las coordenadas exactas necesarias para una reubicación posterior.

Santuario de Apolo en Frangissa

A menudo, los primeros descubrimientos arqueológicos se basan en restos superficiales o elementos arquitectónicos visibles. Con el tiempo, estos pueden volver a quedar cubiertos por la vegetación, la erosión, la acumulación de sedimentos o incluso la actividad agrícola. Sin una excavación sistemática, la evidencia visible puede desaparecer.

Fotografía con hallazgos de las excavaciones realizadas por Max Ohnefalsch-Richter en Idalion (Chipre); de los archivos de Salomon Reinach en Saint-Germain-en-Laye (Musée d´Archéologie National).

El paisaje de Frangissa (que se encuentra en Chipre) pudo haber cambiado significativamente desde 1885. La vegetación podría haber crecido densamente, ocultando las ruinas. La erosión natural o la actividad humana (como la agricultura o la construcción) podrían haber alterado la topografía y cubierto o incluso destruido los restos del santuario.

Es posible que después de la visita de Ohnefalsch-Richter, no se haya realizado un seguimiento inmediato o sistemático del sitio. La arqueología era una disciplina en desarrollo en ese momento, y los recursos y la organización de las expediciones podían ser limitados. La falta de una investigación continua dificultaría la reubicación precisa del santuario en el futuro.

Aunque Ohnefalsch-Richter fue un pionero importante de la arqueología chipriota, siempre existe la posibilidad de una identificación inicial errónea o una descripción geográfica imprecisa en sus notas, lo que dificultaría la búsqueda posterior basada en esa información.

La arqueología moderna se beneficia de tecnologías como la fotografía aérea, los levantamientos topográficos detallados con GPS, la teledetección (LiDAR) y las excavaciones sistemáticas. Es posible que en 1885 no se dispusiera de estas herramientas para documentar y localizar el sitio con la precisión necesaria para futuras investigaciones.

La dificultad para reencontrar el Santuario de Apolo en Frangissa después del breve vistazo de Ohnefalsch-Richter probablemente se deba a una combinación de una documentación inicial limitada, la naturaleza efímera de los restos superficiales, los cambios en el paisaje a lo largo del tiempo y la falta de una investigación de seguimiento inmediata utilizando las metodologías más precisas de la arqueología moderna. La esperanza reside en que futuras investigaciones, utilizando nuevas tecnologías y revisando los archivos históricos, puedan finalmente redescubrir este importante sitio…

El Santuario de Apolo en Frangissa, ubicado cerca de la antigua Tamassos y perdido durante aproximadamente 140 años, ha sido redescubierto mediante excavaciones recientes. La colaboración de las Universidades de Fráncfort y Kiel/Würzburg ha desenterrado una cantidad significativa de importantes fragmentos de estatuas en el sitio del templo.

En un valle apartado al sur del pueblo de Pera Orinis, enclavado en el corazón de la isla de Chipre, vecino a la antigua ciudad de Tamassos y en las tranquilas afueras de la moderna Nicosia, también conocida como Lefkosia, se ha roto un silencio secular.

El magnífico Santuario de Apolo en Frangissa, cuya presencia se insinuó en un breve vistazo del explorador alemán Max Ohnefalsch-Richter en 1885, pero que posteriormente se perdió en la memoria de las generaciones posteriores, ha sido redescubierto gracias a los meticulosos esfuerzos de la arqueología moderna. Este emocionante acontecimiento arroja nueva luz sobre la rica historia de Chipre, ofreciendo una ventana única al culto y arte milenarios de este lugar sagrado.

Un proyecto colaborativo de investigación de campo dirigido por el Dr. Matthias Recke, de la Universidad de Fráncfort, en colaboración con el Instituto Arqueológico de la Universidad de Kiel, bajo la dirección del Dr. Philipp Kobusch, localizó con éxito el sitio. El generoso apoyo del Departamento de Antigüedades de Chipre y la Fundación AMRICHA en Leipzig permitió al equipo realizar investigaciones exhaustivas, incluyendo estudios geofísicos que confirmaron la presencia de importantes estructuras subterráneas en una zona rica en hallazgos superficiales de cerámica antigua, fragmentos de esculturas y terracotas.

La reciente temporada de excavaciones de 2024 ha revelado una asombrosa variedad de fragmentos de estatuas, incluyendo figuras y bases colosales que previamente se habían pasado por alto durante las excavaciones iniciales. El Departamento de Antigüedades anunció que la excavación, basada en la localización del yacimiento en 2021, reveló los muros de un patio de dedicación y más de 100 bases de estatuas, algunas de dimensiones colosales. Sorprendentemente, también se recuperaron del relleno grandes cantidades de fragmentos de estatuas, aparentemente pasados ​​por alto durante la apresurada excavación de 1885.

Estos fragmentos recién descubiertos están resultando valiosos, permitiendo la finalización y restauración de numerosas estatuas que actualmente se encuentran en museos de todo el mundo, incluyendo el Museo de Chipre en Nicosia y el Museo Real de Ontario en Toronto. Además, las excavaciones han revelado tipos de estatuas completamente nuevos, previamente desconocidos en Frangissa. El descubrimiento de pies claramente más grandes que la realidad, por ejemplo, confirma la existencia de colosales figuras masculinas de piedra caliza del período Arcaico, que complementan a los gigantes de terracota previamente conocidos, como el famoso «Coloso de Tamasos».

Además de las estatuas, el equipo desenterró evidencia de otras ofrendas votivas no documentadas previamente, como cuentas de vidrio jaspeado y amuletos de fayenza egipcia, lo que sugiere una gama más amplia de prácticas devocionales y posibles conexiones culturales.

Entre los descubrimientos notables se encuentran dos bases con inscripciones: una con caracteres chipriotasilábicos y la otra con referencias a la dinastía ptolemaica, lo que indica la continua importancia del santuario más allá del período Arcaico.

La disposición arquitectónica del santuario también se está reevaluando, con evidencia que sugiere que experimentó ampliaciones significativas, incluyendo la construcción de un gran patio con peristilo, probablemente utilizado para banquetes comunitarios. Esta nueva información promete esclarecer los comportamientos rituales de los antiguos fieles y proporcionar información sobre el papel del santuario en el panorama cultural más amplio de Chipre.

Los hallazgos típicos incluyen pequeños carros, jinetes y figuras de guerreros de terracota, así como figuras huecas de terracota de gran formato, incluso de tamaño natural, que representan a los donantes. Un ejemplo de ello es el fragmento de un zapato descubierto durante la reciente campaña, que presenta similitudes con las figuras de tamaño natural de la excavación de 1885.

El redescubrimiento de la zanja de búsqueda de 13 metros de largo de la excavación de 1885 corroboró aún más la identificación del sitio y brindó información sobre las primeras exploraciones. La zanja reveló restos de mampostería antigua de doble pared, sin duda parte de la arquitectura original del santuario.

La investigación en curso de los restos preservados promete revelar detalles cruciales sobre los comportamientos rituales y la organización espacial de este importante santuario antiguo, ofreciendo una vívida visión de la vida religiosa del antiguo Chipre.

Universidades de Fráncfort

https://www.diariouno.com.ar/sociedad/invaluable-descubrimiento-un-templo-griego-se-paso-alto-un-siglo-n1427254

http://www.historiayarqueologia.com/2021/01/localizan-el-emplazamiento-del-olvidado.html

https://www.larazon.es/cultura/20210105/hdqdzsaksvdw7lggxsex4yjcsy.html

Hallan estructuras circulares sumergidas de los primeros pobladores de Escocia, que cruzaron Doggerland

La investigación sobre Doggerland continúa revelando información fascinante y los cambios ambientales que han moldeado el planeta.

Paleogeografía de Doggerland (Mar del Norte meridional y central moderno) y de las Islas Británicas a 12 000 a.p. basada en el modelo de ajuste isostático glacial de Clark et al. (2022) y la extensión de hielo de Loch Lomond Stadial (LLS) (en blanco) de Bickerdike et al. (2018). Crédito: K. Hardy et al.

Doggerland es el nombre que arqueólogos y geólogos han dado a una vasta área de tierra que una vez existió en el sur del Mar del Norte, conectando lo que hoy conocemos como la isla de Gran Bretaña con la Europa continental. Esta masa de tierra fue un paisaje rico y diverso, habitado por comunidades humanas durante el Paleolítico tardío y el Mesolítico.

Herramientas de piedra encontradas en Skye. Crédito: Karen Hardy

Se extendía desde la costa este de la actual Gran Bretaña hasta las costas occidentales de lo que hoy son los Países Bajos, Alemania y Dinamarca. Era una región extensa, comparable en tamaño a algunos países europeos modernos.

Doggerland no era una simple llanura. Presentaba colinas onduladas, valles boscosos, extensas marismas, lagos y una red de ríos que lo atravesaban. Esta diversidad de paisajes ofrecía una gran variedad de recursos naturales.

Era un hábitat próspero para una amplia gama de flora y fauna. Se han encontrado restos de animales como mamuts, rinocerontes lanudos, ciervos, uros, jabalíes y una gran variedad de aves y peces. Esta abundancia de recursos sustentaba a las comunidades humanas que vivían allí.

Evidencias arqueológicas sugieren que Doggerland fue habitado por grupos de cazadores-recolectores durante miles de años. Se han descubierto herramientas de piedra, puntas de flecha, restos de asentamientos y hasta posibles estructuras de pesca, lo que indica una presencia humana significativa. Algunos investigadores creen que Doggerland pudo haber sido una de las áreas más densamente pobladas de Europa en el Mesolítico.

 El fin de la última Edad de Hielo provocó un aumento gradual del nivel del mar. Lentamente, Doggerland fue inundándose. Se cree que este proceso se aceleró hace unos 8.200 años debido a un masivo deslizamiento de tierra submarino en la costa de Noruega, conocido como el evento de Storegga, que generó un tsunami gigante. Este evento catastrófico contribuyó significativamente a la desaparición final de Doggerland bajo las aguas del Mar del Norte.

Doggerland representa un mundo perdido que ha quedado sumergido. El estudio de los restos que emergen ocasionalmente del lecho marino (gracias a la pesca de arrastre o proyectos de energía eólica marina) ofrece una ventana única al pasado prehistórico de Europa. Los hallazgos permiten a los científicos reconstruir el paisaje, el clima, la flora, la fauna y la forma de vida de las comunidades que habitaron esta región antes de que fuera engullida por el mar.

Un grupo de arqueólogos y científicos, dirigidos por Karen Hardy de la Universidad de Glasgow, ha descubierto evidencias de lo que podría ser una de las primeras poblaciones humanas conocidas en Escocia, herramientas de piedra encontradas en la isla de Skye que pertenecen al período conocido como Paleolítico Superior Tardío (LUP, por sus siglas en inglés), hace aproximadamente entre 11.500 y 11.000 años.

El hallazgo, publicado en The Journal of Quaternary Science, sitúa a la costa oeste de Escocia como la zona con mayor concentración de pruebas de estas primeras migraciones humanas, desafiando la idea de que los grupos de cazadores-recolectores no se aventuraban tan al norte en esa época.

Según la investigación, estos primeros pobladores pertenecían probablemente a la cultura Ahrensburgiense, originaria del norte de Europa. Tras el fin de la última gran glaciación (conocida como Dryas Reciente o Estadio de Loch Lomond), estos grupos nómadas cruzaron Doggerland, una vasta llanura ahora sumergida bajo el Mar del Norte, y se adentraron en lo que hoy es Gran Bretaña. Desde allí, continuaron hacia el norte hasta alcanzar las remotas tierras de Skye.

Explica la profesora Hardy:

El viaje de estas personas pioneras, que abandonaron sus territorios en Europa continental para adentrarse en lo desconocido, es la historia de aventura definitivaSiguiendo probablemente manadas de animales, llegaron a Escocia en un momento de transformación geológica dramática: los glaciares se derretían, el nivel del mar fluctuaba y la tierra se elevaba tras liberarse del peso del hielo.

Uno de los ejemplos más visibles de este paisaje cambiante, mencionado en el estudio, son las Parallel Roads de Glen Roy, antiguas líneas costeras esculpidas por inundaciones catastróficas que estos primeros humanos habrían presenciado.

Una vez en Skye, estos grupos fabricaron herramientas con piedra local, seleccionando estratégicamente su asentamiento cerca de recursos costeros, fluviales y materiales como el ocre, altamente valorado en las culturas antiguas. El estudio también analiza estructuras circulares de piedra ubicadas bajo el actual nivel del mar, descubiertas por la profesora Hardy y el arqueólogo local Martin Wildgoose.

Aunque los sitios arqueológicos no son visitables, el paisaje que estos pioneros encontraron puede imaginarse en Sconser. Hace unos 11.000 años, con el nivel del mar más bajo, habría sido posible caminar hasta la isla de Raasay.

El artículo señala que, aunque los hallazgos Ahrensburgienses en Escocia son escasos, su amplia distribución —desde las islas de Tiree y Orkney hasta Islay— sugiere una población mayor de lo que se creía, capaz de realizar travesías marítimas significativas. Sin embargo, todos los yacimientos del Paleolítico Superior Tardío en Escocia han sido descubiertos por casualidad, lo que limita el conocimiento sobre su forma de vida.

Recuperar pruebas de esta época en Escocia presenta desafíos sin igual en Europa continental, afirma el estudio. Aun así, Skye demuestra que los Ahrensburgienses llegaron al extremo noroeste de su expansión, adaptándose a un entorno fragmentado y volátil, muy distinto a las llanuras de las que provenían.

La investigación abre nuevas vías para buscar más evidencias, tanto en tierra como bajo el mar, de estos primeros pobladores que desafiaron el fin de la Edad de Hielo en su búsqueda de un nuevo hogar.

University of Glasgow Hardy, K., Barlow, N.L.M., Taylor, E., Bradley, S.L., McCarthy, J. and Rush, G. (2025), At the far end of everything: A likely Ahrensburgian presence in the far north of the Isle of Skye, Scotland. J. Quaternary Sci. doi.org/10.1002/jqs.3718

Gemini

La Brujula Verde

Hallan en Israel misteriosos discos de bronce con cabezas de león

El mitraísmo fue una fascinante religión mistérica romana que, aunque influenciada por tradiciones orientales, desarrolló su propio sistema complejo de creencias, rituales y simbolismo centrado en el sacrificio del toro por el dios Mitra. Su carácter secreto y su eventual desaparición lo convierten en un tema de continuo interés y debate entre los estudiosos.

The four bronze lion-head handles from Khirbat Ibreika. Credit: D. Gazit; drawing: A. Gyerman Levanon; plate: Y. Gumenny

El mitraísmo fue una religión mistérica muy popular en el Imperio Romano desde el siglo I hasta el IV d.C. Aunque su nombre deriva del dios persa Mitra, el mitraísmo romano tiene características distintivas y un conjunto de creencias y prácticas propias. Debido a la naturaleza secreta de sus ritos, el conocimiento se basa en la arqueología: los numerosos templos subterráneos (mitreos) y las imágenes que los decoran.

Si bien toma el nombre del dios indoiraní Mitra, el mitraísmo romano no es una continuación directa de las tradiciones persas. Los romanos reinterpretaron la figura de Mitra y crearon un nuevo sistema de creencias centrado en él.

La imagen central del mitraísmo es la tauroctonía: Mitra sacrificando un toro. Este acto se consideraba el evento fundacional del cosmos, trayendo vida y fertilidad al mundo. Alrededor de esta escena principal, aparecen otros símbolos y personajes con significados complejos y debatidos.

El mitraísmo era una religión iniciática, lo que significa que el conocimiento y la participación plena en sus ritos estaban reservados a aquellos que habían pasado por una serie de iniciaciones secretas.

Los iniciados progresaban a través de siete grados, cada uno con sus propios símbolos, rituales y responsabilidades dentro de la comunidad. Estos grados eran: Cuervo (Corax), Novio (Nymphus), Soldado (Miles), León (Leo), Persa (Perses), Heliodromo (Corredor del Sol), y Padre (Pater)

Los lugares de culto eran templos subterráneos llamados mitreos. Estos eran a menudo pequeñas cuevas naturales o estructuras que imitaban cuevas, con capacidad para un número limitado de fieles. El mitreo típicamente presentaba un altar al fondo con la representación de la tauroctonía.

Los rituales eran una parte central del mitraísmo, aunque los detalles exactos siguen siendo en gran medida desconocidos debido al secreto que rodeaba a la religión. Se sabe que incluían banquetes rituales en los que los participantes compartían pan y vino (o agua), interpretados a menudo como una conmemoración del banquete de Mitra con el Sol después del sacrificio del toro.

 El mitraísmo incorporaba una rica simbología astrológica y cósmica. Los siete grados de iniciación se asociaban a los planetas conocidos en la antigüedad, y las representaciones en los mitreos a menudo incluían símbolos del zodiaco, el sol, la luna y las estrellas.

El mitraísmo atrajo especialmente a soldados del ejército romano, probablemente debido a su énfasis en valores como la lealtad, la disciplina, el coraje y la camaradería entre los miembros de la comunidad.

Evidencia arqueológica sugiere que el mitraísmo era una religión exclusivamente masculina. No hay representaciones claras de mujeres participando en los rituales o siendo iniciadas.

Durante los siglos III y IV d.C., el mitraísmo fue un importante rival del cristianismo en el Imperio Romano. Compartían algunas similitudes superficiales en sus rituales y creencias, pero eran fundamentalmente diferentes. Con el auge del cristianismo y la prohibición de los cultos paganos a finales del siglo IV, el mitraísmo desapareció gradualmente…

Un equipo de arqueólogos realizó un singular hallazgo en la antigua Khirbat Ibreika, al sur de Israel: cuatro discos de bronce con cabezas de león en relieve, acompañados de anillos que servían como mangos. Estos objetos, encontrados en una tumba de la época romana (siglos I-II d.C.), han despertado numerosas preguntas sobre su función y significado. ¿Eran simples adornos, tenían un propósito práctico o escondían un simbolismo religioso o cultural?

Durante una excavación de emergencia en 2018, los investigadores encontraron ocho tumbas de la época romana en Khirbat Ibreika. Una de ellas, la Tumba T6, estaba sellada y contenía restos óseos, doce vasijas de vidrio, un clavo de hierro y, lo más llamativo, los cuatro discos con cabezas de león y sus anillos. Estos objetos estaban apilados en un extremo de la tumba, lo que sugiere que fueron colocados allí intencionalmente, quizás como parte de un ritual funerario.

Los discos, hechos de bronce, muestran rostros de leones con detalles únicos: algunos tienen ojos que miran hacia arriba, otros hacia adelante, y sus expresiones varían ligeramente.

Lo más curioso es que los anillos no están insertados en la boca del león, como se ve en otros hallazgos similares, sino en la parte superior de la cabeza, un detalle que podría ser clave para entender su función.

Los arqueólogos barajan varias teorías. La más aceptada es que estos discos eran mangos decorativos de un ataúd de madera que no sobrevivió al paso del tiempo.

Los anillos habrían permitido transportar el féretro con mayor facilidad, posiblemente insertando varas de madera para cargarlo entre varias personas. Esto explicaría por qué los mangos son grandes y resistentes, diseñados para soportar peso.

Otra posibilidad es que los discos tuvieran un significado simbólico. En el mundo romano, el león representaba fuerza, nobleza y protección. Era común verlo en puertas, palacios y tumbas, donde se creía que custodiaba el acceso al más allá. Algunos expertos sugieren que estos mangos podrían haber sido un amuleto para proteger al difunto en su viaje al otro mundo.

El hecho de que solo una de las ocho tumbas excavadas contuviera estos objetos sugiere que el difunto era alguien especial, quizás una persona de alto estatus social o militar.

Durante la época romana, el culto a Mitra, una religión misteriosa popular entre los soldados, utilizaba símbolos como el león y el toro en sus rituales.

Aunque no hay pruebas directas que vinculen estos mangos con el mitraísmo, la presencia de un león en un contexto funerario abre la puerta a interpretaciones espirituales.

También se ha considerado la posibilidad de que el difunto perteneciera a la comunidad samaritana, un grupo étnico-religioso que habitaba la región. Sin embargo, los samaritanos solían evitar representaciones de animales por motivos religiosos, lo que hace menos probable esta teoría.

A pesar de las pistas, el propósito exacto de estos mangos sigue siendo un misterio. ¿Por qué estaban apilados en un rincón de la tumba en lugar de adheridos al ataúd? ¿Eran parte de un ritual que desconocemos? Los arqueólogos esperan que futuros descubrimientos ayuden a responder estas preguntas.

Mientras tanto, el hallazgo de Khirbat Ibreika nos recuerda que, incluso después de dos mil años, los objetos del pasado aún tienen historias que contar.

Haddad, Elie and Zwiebel, Elisheva (2025) Unique Lion-Headed Handles from a Roman-Period Cist Tomb South of Khirbat Ibreika, ‘Atiqot: Vol. 117, Article 9. doi.org/10.70967/2948-040X.2257

Gemini

La Brujula Verde

Arkeonews

Hallan en el Desierto de Judea unas raras llaves de hierro de época romana

Son testimonios silenciosos de la resiliencia, la esperanza y la identidad de un pueblo que enfrentó la adversidad con la convicción de un futuro mejor.

Los componentes de una llave acodada. En la parte superior está el mango, que en este caso es puntiagudo. De ella parte el vástago, que se une al mango en ángulo recto. De nuevo, un ángulo recto conecta el vástago con la broca, de modo que el eje largo de estos tres componentes se encuentra en una llanura diferente. Los dientes se sitúan verticalmente en la broca, paralelos al mango y perpendiculares al vástago. Crédito: Y. Pagelson et al.

Llaves de hierro romanas de Judea/Palestina de las que se tomaron muestras para este estudio. Crédito: E. Ostrovsky

Simbolizan la profunda esperanza de que algún día podrían regresar a sus hogares y volver a abrir sus puertas. A pesar de que la revuelta finalmente fracasó, el acto de conservar estas llaves revela una poderosa conexión con su pasado y un anhelo por el futuro.

La forma particular de estas llaves podría haber sido una innovación local, quizás exclusiva de la población judía de Judea. Esto las convertiría no solo en herramientas prácticas, sino también en marcadores de identidad en un período de conflicto y opresión.

Hechas de hierro blando trabajado a mano, nos ofrece información sobre las habilidades de los herreros locales y los materiales disponibles en la época. El hecho de que cada llave se hiciera para una cerradura específica subraya la importancia de la seguridad del hogar en un tiempo de incertidumbre.

En el mundo antiguo, las llaves tenían un significado simbólico más allá de su función práctica. Representaban autoridad, confianza y protección. Llevar consigo las llaves del hogar podría haber sido una forma de aferrarse a estos conceptos en medio del caos y la pérdida.

En la década de 1960 el arqueólogo Yigael Yadin descubrió en la Cueva de las Cartas, en el desierto de Judea, un tesoro de objetos pertenecientes a refugiados judíos que huían de la revuelta de Bar-Kokhba contra Roma (132-136 d.C.). Entre los objetos había 10 llaves de hierro, que los refugiados llevaron consigo con la esperanza de regresar algún día a sus hogares.

Desde entonces, se han encontrado docenas de llaves similares en excavaciones por toda la región, pero hasta ahora nadie había estudiado su diversidad y significado en profundidad.

Lo más sorprendente de estas llaves es su forma. Muchas tienen un ángulo recto, como un codo, lo que las hace muy diferentes a las llaves romanas encontradas en otras partes del imperio. Los investigadores las han llamado llaves de codo y creen que eran un diseño local, posiblemente usado solo por la población judía de la provincia romana de Judea.

Los componentes de una llave acodada. En la parte superior está el mango, que en este caso es puntiagudo. De ella parte el vástago, que se une al mango en ángulo recto. De nuevo, un ángulo recto conecta el vástago con la broca, de modo que el eje largo de estos tres componentes se encuentra en una llanura diferente. Los dientes se sitúan verticalmente en la broca, paralelos al mango y perpendiculares al vástago. 

Estas llaves aparecieron por primera vez en el siglo I a.C. y dejaron de usarse después de la revuelta de Bar-Kokhba, cuando los romanos cambiaron el nombre de la provincia a Palestina y reorganizaron la región. Su desaparición coincide con la llegada de un nuevo tipo de llave, más común en el resto del imperio, lo que sugiere un cambio cultural y tecnológico tras la represión romana.

Además de su forma única, estas llaves tenían un significado simbólico. En la antigüedad, las llaves no solo servían para abrir puertas, sino que también representaban autoridad y protección. En la Biblia, por ejemplo, se habla de las llaves de la casa de David como símbolo de poder. En algunas tumbas de la época, se han encontrado llaves, posiblemente depositadas allí para ayudar a los difuntos a abrir las puertas del cielo, una costumbre que podría haber sido influenciada por tradiciones persas.

Además, en lámparas de aceite de la época, conocidas como lámparas Darom y asociadas a la población judía, aparecen representadas estas llaves de codo, lo que refuerza la idea de que eran un elemento distintivo de su cultura.

El estudio también analizó cómo se hicieron estas llaves. Los herreros locales utilizaban hierro blando, más fácil de trabajar, para darles formas complejas. Además, este material era menos propenso a romperse, algo crucial para un objeto que se usaba a diario. Las llaves se fabricaban en una sola pieza, martillando el metal hasta darle forma, y luego se ajustaban los dientes para que encajaran en la cerradura correspondiente.

Los investigadores utilizaron radiografías y microscopios para estudiar su estructura interna, descubriendo que, aunque algunas tenían partes de acero, la mayoría eran de hierro casi puro. Esto las hacía más flexibles y resistentes, una ventaja práctica en una época en la que no había cerrajeros ni repuestos fáciles de conseguir.

El estudio de estas llaves no solo es importante por su tecnología, sino también por lo que revelan sobre la vida cotidiana. Su variedad de tamaños sugiere que se usaban en diferentes contextos: las más grandes podrían haber sido para puertas de fortalezas o edificios públicos, mientras que las más pequeñas serían para casas privadas. Algunas tenían asas para colgarlas del cinturón, mientras que otras tenían mangos de madera para llevarlas al hombro, como se describe en textos antiguos.

Pagelson, Y., Farhi, Y., Mevorah, D. et al. Iron keys from the Roman Province of Iudaea/Palaestina: a typological and technological study. Archaeol Anthropol Sci 17, 111 (2025). doi.org/10.1007/s12520-025-02227-1

Hallan en las costas de Altaya, Turquía, un ánfora sellada de 1100 años

Las excavaciones submarinas cerca de Kaş, Antalya, en la costa suroeste de Turquía, han proporcionado información fascinante sobre la navegación y el comercio en el antiguo Mediterráneo. Un equipo dirigido por el profesor asociado Dr. Hakan Öniz, de la Universidad de Akdeniz, ha estado explorando un naufragio que data de hace 1100 años, durante el dominio abasí en los siglos IX y X. Los descubrimientos destacan el papel crucial de las aceitunas para los marineros y han desenterrado un ánfora sellada poco común, lo que ha generado gran entusiasmo entre los arqueólogos.

Underwater footage shows the 1,100-year-old sealed amphora during an excavation off the coast of Antalya, Türkiye. Credit: AA

La excavación, parte del Proyecto Legado para el Futuro del Ministerio de Cultura y Turismo, utilizó robots submarinos avanzados para explorar meticulosamente el naufragio.

El naufragio, localizado a una profundidad de 45-50 metros cerca de la isla de Besmi, transportaba un cargamento de aceite de oliva. Según relatos históricos y la tipología de las ánforas descubiertas, el barco zarpó de la costa de Gaza, Palestina, antes de naufragar a causa de una tormenta frente a la costa de Kaş. Öniz señaló que, si bien este tipo de ánforas se conoce en la literatura, esta es la primera vez que se encuentran en Turquía.

El Dr. Öniz explicó:

 las aceitunas fueron un alimento indispensable para los navegantes del Mediterráneo durante aproximadamente 5000 años, desde la Edad del Bronce. Su naturaleza no perecedera las hacía ideales para largas travesías marítimas. Sumergidas en agua de mar dentro de las ánforas, las aceitunas se volvían comestibles en una semana y podían conservarse durante meses sin estropearse, lo que las convertía en un abastecimiento esencial junto con otros alimentos básicos como el trigo e incluso los animales vivos que se transportaban a bordo.

En una excavación independiente, pero relacionada con el mismo naufragio, el equipo también desenterró un ánfora sellada en un estado de conservación excepcional. Este descubrimiento ha generado gran expectación, ya que el contenido de la vasija sellada permanece desconocido tras un milenio bajo el agua.

Tras su cuidadosa recuperación del lecho marino, el ánfora fue sometida a un minucioso examen en el Laboratorio de Arqueología Subacuática de la Universidad de Akdeniz en Kemer. Los expertos abrieron el sello con gran esmero, un proceso que duró aproximadamente una hora, y ahora están analizando muestras de su contenido.

El Dr. Öniz sugirió:

 El barco mercante probablemente visitó varios puertos, transportando no solo aceite de oliva de Gaza, un producto de exportación clave en la época, sino también vino, posiblemente originario de la región de Tekirdağ Şarköy-Gaziköy. Especuló que el vino podría estar destinado a inmigrantes, peregrinos cristianos o como regalo para los visitantes de Jerusalén, ya que era improbable que se consumiera localmente en Palestina.

El hecho de que el ánfora permaneciera sellada durante más de mil años hace que este hallazgo sea particularmente único. El posible contenido podría abarcar desde huesos de aceituna, aceite de oliva o vino, hasta salsa de pescado o algo totalmente inesperado.

El profesor Meltem Asiltürk Ersoy, del Departamento de Ciencia e Ingeniería de Materiales de la Universidad de Akdeniz, dijo:

 la complejidad de analizar el contenido después de un período tan prolongado en el entorno marino, supondrá que se requerirán múltiples análisis para comprender las transformaciones que pudieron haber ocurrido.

La restauradora y conservadora Rabia Nur Akyüz dijo:

Ha habido un cuidadoso proceso de manipulación del ánfora, asegurándose de que permaneciera húmeda constantemente para preservar su frágil estado.

redit: Department of Cultural Heritage Conservation and Restoration at Akdeniz University.