Investigadores concluyen que las lanzas dr Schoningen son neandertales y no anteriores

Del yacimiento de Schöningen salieron las armas de caza mejor conservadas y más antiguas del mundo; sus lanzas de madera fueron datadas inicialmente hace 400.000 años, después se les atribuyeron 300.000 años de antigüedad, y ahora una investigación rebaja su ‘edad’ a 200.000 años, lo que prueba que fueron los neandertales, y no sus antepasados, quienes desarrollaron esta tecnología.

Candidato a incorporarse a la lista de lugares declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO, el yacimiento de Schöningen (en Baja Sajonia; noroeste de Alemania) fue descubierto en 1992 durante unas excavaciones mineras, está considerado como uno de los mejor conservados de la historia temprana de la humanidad y en él se han encontrado numerosos objetos de madera, entre ellos lanzas, palos de doble punta o utensilios domésticos.

Investigadores de numerosos centros de investigación de varios países, entre ellos varios españoles, han revelado a partir de una reciente investigación la nueva datación de las lanzas de madera, una actualización que corrobora que fueron los neandertales quienes las habían fabricado; hoy publican el resultado de su trabajo en la revista Sciences Advances.

El sitio arqueológico ‘Schöningen 13II-4’ ha revelado durante las últimas décadas numerosas evidencias científicas de cómo los homínidos paleolíticos comenzaron a cazar con lanzas, pero las dataciones anteriores apuntaban que estos artilugios habrían sido utilizados por el Homo heidelbergensis probablemente el último ancestro común entre los humanos y los neandertales.

Los investigadores, según el resumen facilitado por la revista científica, han combinado técnicas de geocronología de fósiles basada en aminoácidos con una revisión de la cronoestratigrafía local del Pleistoceno Medio para determinar que el yacimiento estuvo activo durante la época de los neandertales y que éstos los utilizaban para la caza comunitaria.

El investigador Aritza Villaluenga, experto en prehistoria y profesor en la Universidad del País Vasco, subraya:

rebajar en unos 100.000 años la edad de esas lanzas no resta en absoluto importancia ni relevancia a este yacimiento; al contrario, ha explicado que este sitio encaja mejor ahora en lo que se sabe de la evolución humana en términos de comportamiento y de tecnología.

Villaluenga, integrado en el equipo internacional que ha realizado este trabajo, ha precisado a EFE que solo hay una excepción, en un yacimiento en la localidad de Clacton on Sea (Reino Unido), con lanzas de madera anteriores a esa fecha, pero ha observado que esa datación, de unos 400.000 años, es muy discutida por la comunidad científica.

Salvo esa excepción, todas las lanzas de madera encontradas en el mundo son posteriores a Schöningen, y demuestran que son los neandertales, y no sus antepasados, quienes desarrollaron esos conocimientos tecnológicos y del medio ambiente que les rodea, ya que seleccionaban para esa fabricación árboles jóvenes y priorizaban el tejo, por ser una madera muy dura y muy tóxica, por lo que no se pudre, conocimientos de los que carecían sus antepasados.

Schöningen sigue marcando un hito en la evolución humana, y ha enmarcado este sitio en el momento en el que los neandertales desarrollan instrumentos complejos y estrategias de caza también más sofisticadas; en este caso con el terreno a su favor, ya que el lugar era entonces un lago con orillas poco profundas y rodeado de colinas.

Los neandertales consiguieron de forma repetida empujar sobre todo a manadas de caballos, pero también ciervos, uros y bisontes hacia la orilla del lago, y el estudio de los niveles sedimentarios demuestra que el fondo del lago era muy blando (barro), que allí los animales no podían desplazarse fácilmente, y que los grupos de cazadores los acorralaban y los abatían con las lanzas en madera.

Esta estrategia implica coordinación, cada miembro (hombres, mujeres y jóvenes) del grupo de caza debía cumplir con las funciones dadas en un plan preestablecido, es decir había planificación previa para desarrollar un plan de caza, además de tener los útiles apropiados, como lanzas para matar y herramientas en sílex para descuartizar seguidamente a las presas.

Las lanzas encontradas están en perfecto estado y no muestran evidencias de impacto, debido según los investigadores a que se trató en realidad de ‘proyectiles perdidos’ que no llegaron a alcanzar a ningún animal y acabaron hundidas en el agua antes de ser transportadas por la corriente hacia la orilla; afortunadamente para nosotros, aquellas estrategias de caza también tuvieron sus fallos.

Y además la relevancia de este trabajo es porque por primera vez en cronologías del Paleolítico medio y en un yacimiento al aire libre se ha logrado una cronología empleando un método de datación absoluta, lo que a su juicio abre una puerta para que yacimientos de características similares puedan ser también datados.

En este caso se han datado además caracoles acuáticos y moluscos que vivían en lagos para conocer el periodo de formación del lago, y la actividad humana a partir de dientes de caballo pertenecientes a animales marcados por objetos fabricados por el hombre; y todos los elementos han llevado a los científicos a deducir que la caza se produjo cuando el lago estaba en actividad, hace unos 200.000 años.

(c) Agencia EFE

Científicos zanjan que las lanzas de Schöningen son neandertales, y no anteriores

Naufragios en Costa Rica identificados como barcos negreros daneses

Arqueólogos marinos han identificado dos naufragios conocidos desde hace mucho tiempo frente a la costa del Parque Nacional Cahuita en Costa Rica como restos de barcos negreros daneses que desaparecieron hace siglos.

Este descubrimiento no solo arroja luz sobre un capítulo significativo de la historia marítima, sino que también restaura el linaje ancestral de una comunidad local, afirmando sus raíces en una narrativa oculta por el tiempo.

Durante años, se creyó que los naufragios, situados en las aguas poco profundas de la costa caribeña sur de Costa Rica, eran barcos piratas debido a su estado disperso y deteriorado.

Esta suposición, sostenida por los pescadores que se asentaron en la zona en 1826, se debía a la creencia de que las embarcaciones podrían haber zozobrado durante una batalla.

 Sin embargo, la verdadera identidad de los barcos se puso en duda en 2015 cuando arqueólogos marinos estadounidenses desenterraron unos distintivos ladrillos amarillos dentro de uno de los pecios. Estos ladrillos fueron una pista crucial, ya que se produjeron en Flensburgo, Alemania, durante los siglos XVIII y XIX específicamente para Dinamarca y sus colonias, un estilo poco común en otras naciones europeas de la época.

 Los registros históricos documentaron el naufragio en 1710 de dos barcos negreros daneses frente a las costas de Centroamérica: el Fridericus Quartus, que fue incendiado, y el Christianus Quintus, que fue arrastrado por la corriente tras romperse el cabo del ancla.

 Sin embargo, la ubicación precisa de estos naufragios permaneció desconocida hasta investigaciones recientes.

 En 2023, arqueólogos marinos del Museo Nacional de Dinamarca y del Museo de Barcos Vikingos de Dinamarca realizaron una excavación submarina en los yacimientos costarricenses. Recuperaron muestras de madera, fragmentos de ladrillos y varias tuberías de arcilla. Análisis científicos posteriores realizados en el Museo Nacional y la Universidad del Sur de Dinamarca corroboraron los relatos históricos.

La datación por anillos de crecimiento de la madera de roble de uno de los restos del naufragio indicó su origen en la región occidental del mar Báltico, que abarca Dinamarca, el noreste de Alemania y el sur de Suecia, y que el árbol fue talado entre 1690 y 1695.

Los ladrillos amarillos coincidían con las dimensiones de los fabricados en Flensburgo para uso danés, y la arcilla utilizada en su producción se remontaba al sur de Dinamarca, concretamente a zonas conocidas por la fabricación de ladrillos en el siglo XVIII.

Además, el tamaño, la forma y los diseños de las tuberías de arcilla recuperadas las identificaron como artefactos daneses fabricados justo antes de los naufragios de 1710.

Declaró David Gregory, arqueólogo marino y director del centro de investigación marítima Njord del Museo Nacional de Dinamarca. Resaltó la madera carbonizada y cubierta de hollín, lo que concuerda perfectamente con los relatos históricos del incendio de un barco.

Los análisis son muy convincentes y ya no tenemos ninguna duda de que se trata de los restos de los dos barcos negreros daneses.

Aquí se observa un hoyo excavado con ladrillos y madera visibles del naufragio.  

 Andreas Kallmeyer Bloch, otro arqueólogo marino que dirigió las excavaciones, enfatizó la importancia del descubrimiento tanto para la historia danesa como para la población local de Costa Rica.

Relató el dramático viaje de los barcos desde Copenhague hasta África Occidental y su llegada a Cahuita, marcado por una rebelión de los esclavos, un error de navegación y un motín de la tripulación. Los archivos históricos revelan que aproximadamente 800 personas estaban a bordo de los dos barcos.

Debido al smog, las embarcaciones se desviaron de su rumbo y atracaron en Costa Rica el 2 de marzo de 1710.

El temor a los piratas y a los habitantes locales provocó desacuerdos entre los capitanes, que culminaron en un motín tanto de los marineros como de los africanos esclavizados, tras el cual quedaron alrededor de 650 personas.

Explicó Bloch:

Lo más dramático es el cambio de vidas que esto causó. Más de 600 africanos quedaron abandonados en la playa, en lo que hoy es el Parque Nacional Cahuita.

Subrayó el profundo impacto de este descubrimiento en la identidad de la comunidad afrocostarricense local, demostrando su presencia en la provincia de Limón un siglo antes de lo que indicaban los registros oficiales.

Este esfuerzo de una década para identificar los naufragios y conectarlos con el patrimonio de la comunidad fue encabezado por un grupo de jóvenes buceadores de ascendencia africana e indígena.

María Suárez Toro, fundadora del Centro de Buceo Comunitario Embajadores del Mar, destacó su inmenso orgullo por descubrir sus raíces.

Celia Ortíz, descendiente de Miguel Maroto, uno de los esclavos que desembarcó de un barco, compartió que este descubrimiento trajo nueva luz a la vida de su madre de 103 años.

El Museo Nacional de Dinamarca confirmó oficialmente la identificación el domingo.

Este hallazgo histórico, apoyado por el centro de investigación Njord de Dinamarca y en colaboración con diversas universidades y entidades de conservación costarricenses, marca la primera excavación arqueológica subacuática de Costa Rica.

Para proteger los artefactos y el entorno marino, los sitios de naufragio se limitarán a visitas no invasivas.

Los registros históricos sugieren que alrededor de 100 de los aproximadamente 690 africanos esclavizados a bordo de los barcos fueron posteriormente recapturados y enviados a plantaciones de cacao, mientras que otros escaparon.

Este descubrimiento proporciona nuevas perspectivas cruciales sobre la historia colonial de la región y la trata transatlántica de esclavos, y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) de Costa Rica planea integrar estos hallazgos en los programas educativos del Parque Nacional Cahuita.

Crédito de la imagen de portada: John Fhær Engedal Nissen, Museo Nacional de Dinamarca.

Arkeonews

Peinan la bahia de Cadiz en busca del templo de Melkart

Los templos dedicados a Melkart, una de las deidades más importantes del panteón fenicio, no eran simplemente lugares de culto, sino que también desempeñaban un papel significativo en las transacciones comerciales del mundo antiguo. Esta doble función se debía a varios factores:

Los templos, al ser instituciones veneradas y respetadas, ofrecían un espacio de confianza para la realización de acuerdos comerciales. La presencia divina invocada en estos lugares confería una seriedad y un compromiso adicional a las transacciones. Se consideraba que romper un juramento o un acuerdo realizado en un lugar sagrado acarrearía la ira de la deidad.

Los templos a menudo acumulaban riqueza a través de ofrendas y donaciones. Esta acumulación los convertía en lugares seguros para depositar bienes valiosos y tesoros, funcionando en cierta medida como bancos primitivos. Los comerciantes podían dejar sus mercancías o ganancias bajo la protección del dios, lo que facilitaba el comercio a larga distancia sin la necesidad de transportar grandes sumas de valor constantemente.

En algunos casos, los sacerdotes del templo podían tener un papel en la supervisión y fiscalización de las actividades mercantiles que se llevaban a cabo en su territorio o en las inmediaciones del santuario. Esto podría incluir la verificación de pesos y medidas, la autenticación de mercancías o incluso la aprobación formal de ciertas transacciones, lo que añadía una capa de legitimidad y orden al comercio. Se cree que los templos podían enriquecerse a través de diezmos o tasas impuestas a las operaciones comerciales.

La importancia religiosa de los templos atraía a peregrinos de diversas regiones. Estos movimientos de población podían generar mercados y ferias temporales en los alrededores de los santuarios, facilitando el intercambio de bienes y productos entre diferentes culturas y comunidades.

 Como ciudad madre de muchos asentamientos fenicios, el templo principal de Melkart en Tiro debió ser un centro religioso y comercial de gran importancia. Aunque los detalles específicos sobre sus funciones comerciales son limitados debido a la escasez de fuentes directas, su prestigio como santuario metropolitano sugiere su relevancia económica.

 El templo de Melkart (identificado posteriormente con Hércules por los romanos) en Gadir, situado en un enclave estratégico para el comercio atlántico, es un ejemplo claro de esta doble función. Se cree que actuaba como una especie de «Cámara de Comercio» de la época, controlando y fiscalizando las actividades mercantiles y el comercio marítimo. Los comerciantes y marineros ofrecían presentes al dios en agradecimiento por viajes y negocios exitosos, o antes de emprender nuevas empresas.

Es probable que otros templos de Melkart dispersos por el Mediterráneo, aunque quizás de menor escala que los de Tiro y Gadir, también tuvieran una cierta relevancia en el comercio local, ofreciendo seguridad para los acuerdos y actuando como puntos de referencia para las transacciones.

Los templos de Melkart no eran solo centros de devoción, sino también nodos importantes en las redes comerciales fenicias. Su carácter sagrado proporcionaba un marco de confianza y seguridad, mientras que su riqueza y ubicación estratégica facilitaban el intercambio de bienes y la realización de negocios en un mundo antiguo donde las instituciones seculares para regular el comercio eran aún incipientes.

Desde hace más de dos milenios se sabe que en la costa gaditana, en el entorno de Sancti Petri, en la Bahía, existió un templo dedicado primero a Melkart y luego a Hércules. Según el famoso geógrafo Estrabón, el primero que se refirió a este enclave en el siglo I a.C., el templo se fundó ochenta años después de la legendaria Guerra de Troya, esto es, en el XII a. C.

Los historiadores Silio Itálico, Pomponio Mela y Tito Livio arrojaron más datos sobre este lugar por el que pasaron, nada menos, que Aníbal Barca y Julio César. Es bien conocida la visita del general romano. Allí, un César todavía por hacer lloró ante una estatua de Alejandro Magno. Lo cuenta Suetonio:

Al llegar a Cádiz, viendo cerca de un templo de Hércules la estatua de Alejandro Magno, suspiró profundamente como lamentando su inacción; y censurando no haber realizado todavía nada digno a la misma edad en que Alejandro ya había conquistado el mundo, dimitió en seguida su cargo para regresar a Roma y aguardar en ella la oportunidad de grandes acontecimientos.

Según la tradición, los fenicios, al llegar a estas costas, erigieron el templo en honor a Melkart, y los romanos lo refundaron para honrar a Hércules, de quien se suponía yacía enterrado en dicho lugar. El santuario declinó al final del Imperio Romano. Fue atacado, destruido por el mar o desmantelado para usar sus piedras. En el Museo de Cádiz se conservan distintas piezas halladas en la Bahía en el siglo XX y que se suponen en relación con el viejo templo perdido.

Sin embargo, nunca se ha podido localizar la ubicación exacta del santuario, aunque eso puede cambiar pronto. De momento, los expertos se han lanzado a la búsqueda de un yacimiento que concrete la existencia de uno de los templos más importantes de la Antigüedad. El Ayuntamiento de San Fernando y la Universidad de Cádiz (UCA) han suscrito un convenio para ello y harán uso de toda la tecnología a disposición para buscarlo por tierra, mar y aire.

Para la UCA:

este acuerdo representa una oportunidad histórica para la investigación, la historia y la puesta en valor del patrimonio de la provincia de Cádiz. Su objetivo principal es localizar este enclave sagrado, político y comercial del Mediterráneo antiguo, cuya ubicación exacta continúa siendo uno de los grandes misterios arqueológicos del litoral gaditano.

Utilizarán tecnologías no invasivas y sistemas geofísicos punteros en este operativo apasionante. La UCA pondrá a disposición del proyecto su Unidad de Geodetección, Análisis y Georreferenciación, perteneciente al IVAGRO (Instituto de Investigación Vitivinícola y Agroalimentaria), así como el Servicio de Vehículos Marinos No Tripulados, adscrito al Servicio de Drones del Instituto Universitario de Investigación Marina (INMAR), con la colaboración de la Unidad de Investigación, Innovación y Competitividad para el Medio Patrimonial de la Universidad de Córdoba (UCO).

San Fernando y Chiclana son los dos municipios en los que se centrará la búsqueda. En concreto, se rastrearán el Cerro de los Mártires, Camposoto y el islote de Sancti Petri. Este último es el lugar en el que, según la tradición, se ubicaba el templo. Para dar con él se utilizarán métodos subacuáticos, exploraciones sobre el terreno y desde los cielos.

Además del operativo de búsqueda, el convenio incluye actividades de promoción y divulgación del patrimonio cultural, con creación de contenidos digitales y redes sociales, y el diseño de una exposición sobre el Santuario Occidental de Melkart.

Los arqueólogos peinan «por tierra, mar y aire» la Bahía de Cádiz en busca del legendario templo de Hércules

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/misteriosa-ubicacion-templo-melqart-cadiz_16528

El enigma de las damas de Anaulochos en Creta

Las conocidas como «Damas de Anavlochos» no son mujeres reales, sino una colección de pequeñas figuras femeninas de terracota descubiertas en el sitio arqueológico minoico de Anavlochos, cerca de Sitia, en el este de Creta. Datadas en el Minoico Medio III (c. 1600-1450 a.C.), estas piezas presentan rasgos intrigantes que han generado diversas interpretaciones sobre su significado y función.

Florence Gaignerot-Driessen dirige las excavaciones en Anavlochos en 2018 con su equipo de estudiantes y socios de investigación internacionales. Crédito: Florence Gaignerot-Driessen

Se ha encontrado un número considerable de estas figuras, mostrando una notable variedad en sus poses, adornos y detalles. Algunas aparecen de pie con los brazos alzados, otras sentadas, e incluso algunas parecen sostener bebés o animales.

Una de las placas votivas encontradas en Anavlochos. Crédito: Florence Gaignerot-Driessen / Anavlochos Project

Muchas de estas figuras están decoradas con intrincados motivos pintados, incluyendo formas geométricas, espirales y líneas. Algunas lucen elaborados tocados o lo que parecen ser vestimentas ornamentadas.

Su hallazgo se produjo en un contexto que no encaja fácilmente con las interpretaciones convencionales de figuras religiosas o votivas. Algunas surgieron en lo que parecen ser santuarios domésticos, mientras que otras se encontraron en entornos más ambiguos.

Debido a su naturaleza femenina y las posturas que adoptan algunas, se ha propuesto una conexión con rituales de fertilidad, protección o incluso con el culto a una diosa madre minoica. No obstante, la falta de un contexto arqueológico claro y la diversidad de las figuras dificultan una única explicación.

A pesar de la existencia de otras figuras femeninas en el arte minoico, las Damas de Anavlochos exhiben características únicas, sin paralelos directos en otros yacimientos de la civilización minoica.

Una posible interpretación es que fueran ofrendas a una deidad, buscando favores o como muestra de agradecimiento. También podrían haber desempeñado un papel en ceremonias religiosas o prácticas rituales específicas. Algunas figuras más elaboradas podrían representar deidades o mujeres con un estatus religioso especial. Otra teoría es que se utilizaran en cultos domésticos para la protección del hogar y la familia. Aunque menos probable, dado su ubicación en contextos aparentemente religiosos, no se descarta un posible uso secular para algunas de ellas.

A pesar de exhaustivas investigaciones y análisis, el enigma de las Damas de Anavlochos permanece sin una resolución definitiva. Su singularidad y la ambigüedad de su contexto arqueológico continúan desafiando a los arqueólogos. Cada nueva investigación y perspectiva arroja algo más de luz sobre el misterio, pero la verdadera función y significado de estas fascinantes figuras femeninas de la antigua Creta siguen siendo objeto de debate y especulación.

Son un testimonio de la riqueza y complejidad de la civilización minoica, y de los numerosos secretos que aún aguardan ser descubiertos sobre esta cautivadora cultura de la Edad del Bronce.

Por otro lado, excavaciones arqueológicas en el antiguo asentamiento de Anavlochos, situado en la ladera de una montaña cretense, revelaron cientos de pequeñas figuras y placas votivas de arcilla escondidas entre las grietas de las rocas. Todas ellas de carácter femenino, lo que llevó a los investigadores a apodarlas las «damas de Anavlochos». Estas ofrendas de terracota fueron depositadas en el lugar entre los años 900 y 350 a.C., y todas se encontraron fragmentadas.

La arqueóloga Florence Gaignerot-Driessen, profesora asistente de Clásicas en la Universidad de Cincinnati, lidera un equipo internacional que emplea tecnología moderna para investigar cómo fueron creadas y por qué terminaron en la cima de una montaña de difícil acceso, pero con vistas panorámicas impresionantes del paisaje cretense y el mar Mediterráneo. «El paisaje es simplemente increíble», comenta la arqueóloga, quien, a pesar de la ardua subida, insiste en que el esfuerzo merece la pena.

«Eran ofrendas sencillas. No se requería riqueza o estatus para adquirir una y depositarla», explica Gaignerot-Driessen. «Su valor no reside en los materiales, sino en la información que pueden proporcionar sobre las técnicas artesanales y las creencias de la época».

Los investigadores aún no determinan si las piezas fueron rotas intencionalmente como parte de un ritual o si se quebraron con el tiempo por causas naturales. Para responder a esta pregunta, utilizan métodos innovadores como el escaneo e impresión 3D, junto con reconstrucciones manuales en arcilla. En colaboración con Sabine Sorin, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, han creado modelos digitales tridimensionales y réplicas exactas de las figuras utilizando resinas avanzadas.

El siguiente paso es comparar las réplicas rotas con los originales para discernir si los antiguos artesanos empleaban moldes o modelaban cada pieza a mano. «Si usaban moldes, la producción sería mucho más rápida y eficiente», señala Gaignerot-Driessen.

El yacimiento de Anavlochos estuvo habitado entre el 1200 y el 650 a.C., pero muchas de las ofrendas fueron depositadas siglos después, cuando el lugar ya había sido abandonado. Entre los hallazgos se encuentran placas con esfinges (criaturas mitológicas con cabeza de mujer y cuerpo de león alado) y figuras femeninas vestidas con túnicas largas, incluyendo una que porta un polos (sombrero decorativo) y otra un manto llamado epiblema.

En general, el estilo refleja influencias del Próximo Oriente en la cultura griega. «Sabemos que en el siglo VII llegaron a Creta objetos importados del Próximo Oriente. Y los artesanos inmigrantes también procedían de allí», explica Gaignerot-Driessen.

Aunque no existen registros escritos que expliquen los rituales realizados en Anavlochos, Gaignerot-Driessen sugiere que podrían estar vinculados a ceremonias de iniciación o transición para mujeres jóvenes. «Quizás ofrecían estas figurillas a una deidad para protección, en momentos clave de sus vidas, como la maternidad o la pubertad», especula.

En los próximos meses, Gaignerot-Driessen regresará a Creta con estudiantes para continuar las excavaciones y experimentar con arcillas locales, intentando replicar y fracturar nuevas figuras. «Esto es arqueología experimental», afirma. «No solo estudiamos el pasado, sino que lo revivimos para comprenderlo mejor».

University of Cincinnati

Hallan las herramientas de un cantero dacio anterior a la conquista romana

Un reciente y sorprendente hallazgo en un bosque rumano, cerca de la colina de Măgura Călanului, ha desenterrado un singular conjunto de herramientas de hierro utilizadas por un cantero dacio hace más de dos mil años, antes de la llegada de los romanos. Este descubrimiento, publicado en la revista Prachistorische Zeitschrift, ofrece valiosa información sobre las técnicas de trabajo de los artesanos dacios y sus vínculos con el mundo grecorromano.

En el verano de 2022, un habitante local encontró un grupo de objetos metálicos corroídos cerca de una antigua cantera de cal. Estas herramientas, que parecían haber sido ocultadas intencionadamente al pie de un árbol, fueron entregadas al Museo del Castillo de Corvin en Hunedoara. Lo que inicialmente se pensó que eran simples trozos de hierro resultó ser un juego completo de herramientas de cantería, el primero de su tipo encontrado en la Dacia prerromana y uno de los más completos de la antigüedad europea.

La cantera de Măgura Călanului, el lugar del hallazgo. Crédito: Aurora Pețan

El conjunto consta de 15 herramientas de hierro con un peso total de casi 11 kilogramos. Entre ellas se encuentran picos de doble cabeza, algunos con forma piramidal y otros con dientes en un extremo, un diseño diferente al de las herramientas griegas o romanas. Estos picos se utilizaban para golpear y dar forma a la piedra. También se hallaron cinceles y punteros, muy similares a los actuales, empleados para tallar y refinar bloques de piedra. Un martillo de forma peculiar y un pequeño yunque, que servían como una especie de afiladora portátil para mantener las herramientas en el lugar de trabajo, también forman parte del hallazgo. Además, se encontraron cuñas de varios tamaños, utilizadas para fracturar la roca de manera controlada.

La singularidad de cada herramienta sugiere que pertenecieron a un mismo artesano, probablemente un maestro cantero que dirigía un taller. Algunas de estas herramientas presentan similitudes con las utilizadas por griegos y romanos, mientras que otras son únicas, lo que evidencia la creatividad de los dacios.

Este juego de herramientas de cantero de Măgura Călanului es un descubrimiento extraordinario, tanto por la integridad del conjunto como por la individualidad de cada pieza. Las herramientas de cantero son poco comunes en contextos arqueológicos, y generalmente se encuentran dañadas, abandonadas o escondidas junto con otras herramientas, a menudo en canteras u obras de construcción. Los juegos de herramientas completos son aún más raros, y el de Măgura Călanului podría ser el más variado y completo descubierto hasta la fecha, con 15 piezas distintas, cada una única.

De la cantera de Măgura Călanului se extraía una caliza especial, que se transportaba a más de 25 kilómetros a través de senderos montañosos para construir las imponentes murallas y torres de las fortalezas dacias, como las de Sarmizegetusa Regia, hoy Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Toda la cantera, que abarca más de 30 hectáreas, muestra numerosas marcas de herramientas, bloques semiacabados y restos de piedra, lo que indica un abandono repentino, probablemente ante la invasión romana del año 102 d.C. Gracias a tecnologías como el LiDAR, los científicos han podido mapear su extensión y complejidad.

El estudio sugiere que el conjunto de herramientas pudo haber sido escondido durante un momento de crisis, quizás durante la invasión romana. Otra posibilidad es que el cantero las dejara allí para evitar cargarlas diariamente. Por alguna razón, nunca regresó por ellas.

A pesar de que algunas herramientas muestran influencias romanas, la investigación apunta a que el equipo perteneció a un cantero dacio. La cantera parece haber estado inactiva durante la época romana, y el diseño de ciertas herramientas no coincide con los patrones romanos conocidos. Además, el uso de la arquitectura de piedra labrada cesó en la zona tras la conquista romana, lo que sugiere un origen anterior.

Los investigadores concluyen que el descubrimiento de Măgura Călanului profundiza nuestro conocimiento sobre la cantería en Dacia y desafía las teorías previas sobre la construcción y la explotación de canteras en la región. También plantea interrogantes sobre el origen de estas herramientas y las circunstancias que permitieron su conservación en un estado tan completo, y esperan que futuras investigaciones puedan revelar una conexión entre estas herramientas y las marcas encontradas en las canteras y las piedras, confirmando potencialmente su uso en el yacimiento y proporcionando información sobre las técnicas específicas empleadas en el trabajo de la piedra dacio.

Pețan, Aurora. «A stonemason’s toolkit from the pre-Roman limestone quarry at Măgura Călanului (Romania)» Praehistorische Zeitschrift, 2025. doi.org/10.1515/pz-2025-2011

La Brújula Verde

Los primeros pobladores de Sicilia emigraron hace 16500 años

En la cueva de San Teodoro, en el noreste de Sicilia, un grupo de investigadores ha hallado pruebas de la presencia humana más antigua registrada en la isla. Los hallazgos son de hace 16.500 años, y pertenecen a cazadores-recolectores que llegaron a Sicilia tras el último periodo glacial.

El artículo se titula La entrada humana en Sicilia: nuevas evidencias arqueológicas y paleoambientales de la cueva de San Teodoro.

(1) Schematic stratigraphy with layers named by Graziosi and colleagues. (2) 16,5 ka cal BP SU3 (2,a) and undated deposit (2,b) on the paleontological layer (2,c – 1,E-F)

La cueva conserva uno de los depósitos paleontológicos y arqueológicos más completos de la isla, lo que brinda a generaciones de paleontólogos la oportunidad de utilizar los datos para reconstrucciones paleoecológicas.

The earliest dates for the human presence in Sicily in calibrated years BP. The ordinary chronological scale (with a decreasing chronology from the left – OxCal 4.3) has been flipped in order to facilitate the comprehension of the image: from the most recent times (coinciding with the Eastern sites on the map) to the earliest (coinciding with the Western ones). Sites: San Teodoro – STeo, Castello – CS and Ucceria – UC. references in Table 1. The new oldest date for the human presence in Sicily is from San Teodoro: this paper, Table 3. The dates show the westward shift of the early settled human communities along the northern coast of the island

La investigación histórica en la cueva se ha centrado principalmente en siete entierros teñidos de ocre cerca de los niveles más bajos de ocupación humana. Sin embargo, las observaciones de Graziosi (1947), que sugerían una capa anterior de ocupación humana rica en carbón y cenizas que precedió a los entierros, a menudo se han pasado por alto, a pesar de sus implicaciones para comprender la cronología de la ocupación más temprana de San Teodoro y, por extensión, de toda Sicilia.

La cronología del poblamiento más temprano de Sicilia y, en un sentido más amplio, de la movilidad humana en la cuenca mediterránea tras el Último Máximo Glacial se ve enriquecida por el reciente descubrimiento de un registro arqueológico que data de 16,5 ka cal BP en la cueva de San Teodoro (Acquedolci, Messina).

La cueva está cerca de la localidad de Acquedolci (Mesina), y en ella los científicos han descubierto herramientas de piedra, huesos de animales y restos de hogueras que reflejan la vida en el yacimiento en un momento en que el clima empezaba a ser más templado tras la última glaciación.

El estudio, publicado en Archaeological and Anthropological Sciences, confirma la hipótesis planteada en 1947 por el arqueólogo Paolo Graziosi de que el yacimiento había sido ocupado algún tiempo antes de su uso funerario por grupos de cazadores-recolectores. Ahora los investigadores han podido datar con precisión este estrato más antiguo, revelando con ello que los humanos modernos llegaron a Sicilia mucho antes de lo que se pensaba.

Según el estudio, los habitantes de la cueva cazaban principalmente presas de tamaño grande como los ciervos, que ofrecían mayor cantidad de carne, piel y huesos que aprovechar, y marcas de corte y quemaduras en éstos indican que eran descarnados y cocinados en la cueva. Las herramientas de piedra que utilizaban para ello consisten en raspadores, puntas y buriles, que fueron fabricadas con los materiales disponibles en la zona, como el pedernal y la cuarcita.

El análisis de los restos de carbón vegetal encontrados también ha permitido reconstruir el paisaje de la época, confirmando que Sicilia tenía bosques de arces, robles y hasta hayas, algo sorprendente para una época en la que gran parte de Europa estaba cubierta de hielo. Según los investigadores la zona debió ser una especie de refugio glaciar, donde algunas especies de árboles lograron sobrevivir.

Dicen los investigadores

Cabe destacar la presencia de Fagus sylvatica, lo que confirma que la especie estuvo presente en el norte de Sicilia durante la última glaciación, mientras que las condiciones glaciares en la mayor parte de Europa continental habrían impedido su supervivencia.

El Homo sapiens llegó a Sicilia desde la península Itálica por mar, y alcanzó las costas occidentales extremas de la isla en una difusión escalonada, explica en estudio.

Probablemente lo hicieron en pequeñas embarcaciones aprovechando que el nivel del mar era más bajo, y una vez en la isla fueron moviéndose hacia el oeste, llegando finalmente hasta las islas Egadi, frente a la costa de Trapani.

La cronología de la capa excavada no sólo es la más antigua de la cueva, sino también de la región y demuestra que los humanos modernos llegaron a Sicilia mucho antes de lo que se creía hasta ahora.

Tras el último máximo glacial, hace unos 20.000 años, el clima empezó a mejorar, permitiendo que los humanos se aventuraran hacia nuevas tierras. Sicilia, con su diversidad de recursos, se convirtió en un lugar clave para su supervivencia.

Presentamos los resultados de una nueva campaña arqueológica en el interior de la gruta, donde pudimos identificar un estrato relacionado con la etapa inicial de la ocupación humana.

La excavación arrojó restos líticos y faunísticos, así como la primera recolección sistemática de carbón vegetal para el análisis arqueobotánico. Los nuevos datos ofrecen una visión general del yacimiento y de las actividades cotidianas de los cazadores-recolectores en su contexto paleoambiental. La zona pericostera que rodea San Teodoro parece haber desempeñado un papel como refugio glaciar, permitiendo el desarrollo y la supervivencia de especies arbóreas de clima templado.

Las nuevas evidencias también ofrecen una visión general de las etapas iniciales del poblamiento de Sicilia. La cronología del estrato no solo es la más antigua de la cueva, sino también de la región. Las nuevas dataciones radiocarbónicas, junto con el marco cronológico reconstruido hasta la fecha, permiten reconocer con precisión un desplazamiento de poblaciones humanas hacia el oeste (desde la provincia oriental de Messina hasta las Egadi, al oeste). El momento de la primera expansión de los grupos humanos en Sicilia debe considerarse una consecuencia del rápido crecimiento demográfico registrado en el sur de Italia desde principios del Epigravetiense Tardío, y puede relacionarse con la mejora de las condiciones ambientales locales en ambas zonas.

Los tiempos y modalidades del poblamiento temprano de Sicilia durante el Paleolítico Superior están estrechamente vinculados a la presencia humana, la movilidad y las estrategias de asentamiento en la cuenca mediterránea y, en particular, en la zona sur de la península itálica. De hecho, gran parte de la población humana europea, así como la fauna y la vegetación, se refugió en las zonas meridionales del subcontinente durante el Último Máximo Glacial (ULG), y la península itálica fue una de las zonas críticas para la expansión postglacial de especies hacia el norte de Europa tras el ULG. Sicilia, al ser una tierra de reciente colonización postglacial, ofrece un excelente caso de estudio para la investigación de las modalidades implicadas. La intensificación de la ocupación humana en el sur de Italia coincide con un rápido aumento de los taxones leñosos mésicos durante la transición del Epigravetiense Evolucionado al Superior (aprox. 16 - 15.500 cal BP), como se describe mediante la comparación de conjuntos de datos paleoambientales derivados de la investigación arqueológica sobre secuencias del Paleolítico Superior (Blockley et al. 2018). Sin embargo, Sicilia, la principal isla de la cuenca mediterránea, geográficamente relacionada con el sur de Italia, carece de un escenario paleoambiental para el poblamiento más temprano, por lo que todas las implicaciones ecológicas y económicas relacionadas son limitadas.

https://link.springer.com/article/10.1007/s12520-025-02223-5/figures/3

Forgia, V., Speciale, C., Ölz, ME. et al. The human entry in Sicily: new archaeological and paleoenvironmental evidence from San Teodoro cave (Acquedolci, Messina). Archaeol Anthropol Sci 17, 109 (2025). doi.org/10.1007/s12520-025-02223-5

La Brújula Verde

¿Contribuyó el estaño de las islas británicas al florecimiento de la Edad del Bronce en Europa y el Mediterráneo?

Hallazgos arqueológicos recientes han revelado la existencia de extensas rutas comerciales que conectaban las fuentes de estaño británicas con el Mediterráneo oriental. Este intercambio a larga distancia no solo proporcionó el metal esencial para la fabricación del bronce, sino que también facilitó la interacción cultural y la difusión de conocimientos y técnicas.

Estatua de Piteas en Marsella. Crédito: Rvalette / Wikimedia Commons

Una investigación innovadora, liderada por expertos de la Universidad de Durham, ha arrojado luz sobre la importancia del estaño extraído en el suroeste de Gran Bretaña hace aproximadamente 3300 años. El estudio sugiere que este recurso fue fundamental para el desarrollo de las civilizaciones de la Edad del Bronce en la región del Mediterráneo Oriental, a miles de kilómetros de distancia. Los resultados, basados en el análisis de la composición de minerales y artefactos de estaño, incluyendo muestras de antiguos pecios localizados en las costas del suroeste de Gran Bretaña, el sur de Francia e Israel, indican que el estaño británico se comercializaba a distancias de hasta 4000 km.

Reconstrucción del pecio de Uluburun en el Museo de Bodrum / foto Georges Jansoone en Wikimedia Commons

Los investigadores principales, el Dr. Alan Williams y el Dr. Benjamin Roberts, emplearon avanzadas técnicas científicas para determinar el origen geológico de lingotes de estaño recuperados de tres naufragios datados alrededor del 1300 a.C. frente a la costa israelí.

Yacimientos y hallazgos de estaño en el Mediterráneo oriental, Edad del Bronce media y tardía | Mapa por Daniel Berger / CEZA

Los resultados de este análisis ofrecen la primera evidencia sólida que señala a Cornualles y Devon como los principales proveedores de estaño para la producción de bronce en el mundo antiguo.

Los lingotes del pecio de Uluburun / foto Uluburun project

Durante más de dos siglos, los arqueólogos han debatido sobre las fuentes de estaño utilizadas por las sociedades de la Edad del Bronce. Este metal, relativamente escaso a nivel global, era un componente crucial en la fabricación del bronce (generalmente compuesto por un 90% de cobre y un 10% de estaño). El equipo de investigación aplicó análisis químicos e isotópicos para demostrar la amplia distribución del estaño británico en los circuitos comerciales europeos y mediterráneos.

El estudio también aporta la primera confirmación directa del comercio de estaño descrito en textos clásicos por Piteas, un explorador griego que viajó por Gran Bretaña alrededor del 320 a.C. y posteriormente redactó el primer relato conocido sobre la isla y sus habitantes. En sus escritos, Piteas describió cómo el estaño se comerciaba desde una isla mareal en el suroeste de Gran Bretaña, a la que denominó Ictis (probablemente el Monte Saint-Michel en Cornualles), antes de ser transportado por mar y río a través de Francia hasta la desembocadura del Ródano en un lapso de tan solo 30 días.

Adicionalmente, los investigadores han demostrado que el estaño recuperado del naufragio de Rochelongue, situado frente a la costa sur de Francia y datado en el 600 a.C., también provenía del suroeste de Gran Bretaña.

Este estudio sugiere que las pequeñas comunidades agrícolas de Cornualles y Devon no vivían aisladas, sino que formaban parte de un extenso sistema comercial internacional que sustentaba los palacios, las ciudades y los estados antiguos del Mediterráneo Oriental.

El estaño británico era transportado a través de Europa, probablemente mediante una red de comerciantes que operaban en Francia, Cerdeña y Chipre, contribuyendo así al desarrollo de sociedades avanzadas en la región mediterránea. Se estima que se comerciaban decenas de toneladas de estaño anualmente para complementar las cientos de toneladas de cobre que circulaban durante la Edad del Bronce.

Este descubrimiento identifica el primer producto básico exportado a través de todo el continente europeo en la historia británica y subraya el papel tecnológico y cultural fundamental de Gran Bretaña en la configuración de la Edad del Bronce europea.

University of Durham

Williams RA, Montesanto M, Badreshany K, et al., From Land’s End to the Levant: did Britain’s tin sources transform the Bronze Age in Europe and the Mediterranean? Antiquity. Published online 2025:1-19. doi:10.15184/aqy.2025.41

El Ingenioso Sistema de Iluminación Interior del Partenón: Más Allá de la Fachada

El Partenón, emblema de la civilización griega, trasciende su imponente fachada. Su intrincada estructura interna, marcada por siglos de historia, revela una ingeniería sofisticada y una profunda comprensión arquitectónica.

Este templo dórico de proporciones monumentales (30,88 m x 69,5 m) se erigió aplicando la proporción áurea (4:9) en diversos elementos. Esta armonía se aprecia en la relación entre el diámetro de las columnas dóricas y el espacio intercolumnario, la proporción entre la altura y la anchura del edificio, y las dimensiones de la cella interior. Este uso de la proporción áurea, más allá de su atractivo estético, sugiere una planificación meticulosa y un avanzado dominio de las matemáticas y la geometría.

La cella, el corazón del Partenón, se dividía en dos secciones principales. La mayor albergaba la estatua criselefantina de Atenea Partenos, obra cumbre de Fidias. La sección menor, el opistodomos, servía como tesorería y presentaba cuatro columnas jónicas sosteniendo su techo. La distribución interna de la cella reflejaba la significancia religiosa y política del Partenón.

El opistodomos, con sus delicadas columnas jónicas, sugiere una función ritual complementaria a su rol como depósito del tesoro. La elección del estilo jónico, más esbelto que el dórico predominante, podría señalar un espacio más íntimo y ceremonial dentro de la cella principal.

La naos, el espacio dedicado a la estatua de Atenea, exhibía una monumentalidad que contrastaba con la sutileza del opistodomos. Su diseño se concibió para optimizar la iluminación y destacar la majestuosa figura de la diosa. La ausencia de ventanas en los muros indica que la luz penetraba principalmente por la entrada principal, empleándose estratégicamente la luz natural para generar una atmósfera sagrada y reverente.

La construcción del Partenón constituyó una proeza de ingeniería, empleándose alrededor de 2000 toneladas de mármol pentélico, apreciado por su pureza y grano fino. Esta elección material confería elegancia y durabilidad a la estructura.

Para mitigar la ilusión óptica de curvatura en una edificación de tal magnitud, los arquitectos implementaron sofisticados refinamientos. Las columnas dóricas se inclinan ligeramente hacia el interior, el estilóbato se eleva sutilmente en el centro, y las columnas presentan éntasis, un ligero engrosamiento en su parte media. Estos ajustes creaban la percepción de líneas perfectamente rectas, evidenciando un profundo conocimiento de la perspectiva y la óptica.

Aunque la mayor parte de la decoración interior se ha perdido, los relatos de autores antiguos y los hallazgos arqueológicos permiten reconstruir parcialmente su opulencia. La estatua de Atenea Partenos, elaborada con marfil y oro, era una obra maestra monumental. Además, las paredes interiores lucían colores vivos como el azul, el rojo y el oro, generando un ambiente vibrante y ceremonial.

La estatua de Atenea Partenos, con más de 12 metros de altura, era el foco central de la decoración interior. Realizada en marfil y oro, simbolizaba el poder y la protección de la diosa sobre Atenas. Esta estatua, lamentablemente desaparecida, representa la cima del arte escultórico de la época y la profunda importancia religiosa del Partenón.

El uso de colores vibrantes en las paredes de la cella, en contraste con el mármol blanco exterior, contribuía a crear una atmósfera más íntima y festiva en el interior del templo. Estos colores, junto con la luz natural que ingresaba por la puerta, realzaban la experiencia religiosa de los fieles.

El Partenón albergaba en su interior una colosal estatua de oro y marfil, esculpida por Fidias alrededor del 438 a.C. Su visión desde la entrada debió ser impresionante, potenciada por un ingenioso sistema de iluminación y efectos que incluía complejas aberturas en el techo e incluso estanques estratégicamente ubicados.

El enigma de la iluminación interior del templo fue inicialmente planteado por el arquitecto francés Antoine-Chrysostome Quatremère de Quincy en el siglo XVIII, quien sugirió la existencia de aberturas en el tejado. Posteriormente, el arquitecto británico James Fergusson propuso la clave de ventanas en la cubierta.

El misterio ha sido finalmente desvelado por el arqueólogo y profesor de la Universidad de Oxford Juan De Lara, en un reciente artículo publicado en The Annual of the British School at Athens.

De Lara empleó reconstrucciones en 3D y cálculos basados en simulaciones físicas de la luz y su reflejo en diversas superficies para recrear con precisión la interacción entre la iluminación natural y artificial con los elementos del edificio y la estatua interior.

Aberturas estratégicamente distribuidas en el techo, estanques de agua interiores, ventanas y un mármol finamente pulido se combinaban para generar una atmósfera tenue donde la diosa parecía emerger deslumbrantemente de la penumbra.

En palabras de De Lara:

El Partenón no era solo una proeza arquitectónica, sino también óptica. Este templo, casi como un escenario teatral, estaba meticulosamente diseñado para redirigir la luz, crear atmósferas sagradas y conectar al visitante con lo divino mediante efectos especiales – aunque hay que recalcar que el templo era bastante oscuro.

Utilizando herramientas digitales de vanguardia, el arqueólogo logró recrear la estructura del templo con un margen de error de tan solo 2 centímetros, incluyendo la estatua de Atenea. Posteriormente, realizó cálculos sobre la posición del sol en diferentes momentos del año y del día, según los parámetros del siglo V a.C.

Así, De Lara concluyó que el sol aparecía por el horizonte en la mañana del día de la procesión de las Panateneas, y su luz entraba por la gran puerta del templo, reflejándose en la estatua y amplificando el efecto visual de la iluminación natural, creando un aura mágica y singular.

Imagina la experiencia de entrar al Partenón: tus ojos, aún deslumbrados por el sol exterior, adaptándose lentamente a la oscuridad interior. En ese instante, un rayo de sol que se filtra por la ranura de la puerta ilumina las vestiduras doradas de la diosa. Este era el efecto que los arquitectos y Fidias buscaban crear. ¡Debió ser sobrecogedor!

Para maximizar el potencial de los descubrimientos arqueológicos, es crucial seguir adoptando la tecnología y las herramientas digitales como aliados esenciales en la exploración y la investigación.

Referencia:

de Lara J., Illuminating the Parthenon. The Annual of the British School at Athens. Published online 2025:1-46. doi:10.1017/S0068245424000145

Hallan calzada porticada y pantera de bronce en la bien conservada ciudad romana de Augusta Raurica

En el contexto de un extenso proyecto de construcción, la Arqueología Cantonal de Argovia llevó a cabo una detallada excavación de rescate entre mayo de 2024 y marzo de 2025. Esta intervención aportó nuevos y significativos datos sobre la ciudad baja de Kaiseraugst, la antigua Augusta Raurica, considerada la urbe romana mejor preservada al norte de los Alpes, fundada en el año 44 a.C. a orillas del Rin, cerca de la actual Basilea, en Suiza.

Había varios pozos en los patios traseros de la urbanización de la franja romana Crédito: Kanton Aargau

El proyecto urbanístico contempla la edificación de tres bloques de viviendas multifamiliares con aparcamiento subterráneo común en dos parcelas hasta ahora sin construir en Kaiseraugst.

En la topografía urbana de la antigua Augusta Raurica, estos terrenos se ubicaban en la ciudad baja. Al norte de una de las parcelas se identificaron también enterramientos tardorromanos, pertenecientes a una extensa necrópolis.

Previendo la construcción, las parcelas fueron previamente analizadas mediante métodos geofísicos no invasivos en 2019 y posteriormente mediante sondeos en 2021 y 2023. Estos estudios preliminares permitieron una planificación precisa de la excavación de emergencia.

Gracias a la colaboración de la propiedad, la excavación planificada pudo adaptarse a los resultados de los sondeos, permitiendo la preservación de los enterramientos tardorromanos situados al norte.

En un área de excavación de aproximadamente 1800 m², se documentó un tramo de calzada romana con edificios adyacentes y sus patios traseros. Este hallazgo ofreció valiosa información sobre la estructura urbana y la organización parcelaria de este sector. La calzada romana experimentó varias remodelaciones, alcanzando una anchura final de casi 4 metros, flanqueada por zanjas y porticus (galerías porticadas) a ambos lados.

El equipo de arqueólogos exhumó por completo un edificio de considerables dimensiones con sótano de piedra y parcialmente otro con sótano. Las estructuras subterráneas presentaban un notable estado de conservación y proporcionaron diversos hallazgos.

Resultó significativo el descubrimiento de construcciones más sencillas con postes en algunas parcelas, lo que indica una ocupación heterogénea del área. Por su planta rectangular alargada, distribución interna y patios traseros, todas las estructuras se interpretan como casas de tipo lineal.

En los patios se identificaron varios pozos de mampostería en seco y fosas, cuya función específica (letrinas o almacenamiento) aún se investiga. Además, tanto en el interior de los edificios como en los patios, se documentaron varios enterramientos infantiles, una práctica común en la época romana de inhumar a los bebés fallecidos en el ámbito doméstico en lugar de en cementerios. Estas tumbas reflejan el cuidado hacia los difuntos y la alta mortalidad infantil de la época.

La ocupación de este barrio se data entre finales del siglo I d.C. y el siglo III d.C. La presencia de numerosas monedas y objetos tardorromanos atestigua un uso posterior del área. Entre los hallazgos destacan una singular estatuilla de bronce de una pantera, un altar votivo de toba y un contrapeso de huso de vidrio de mosaico, considerados objetos de especial rareza.

Kanton Aargau

Hallan al norte de la península del Sinaí una tercera fortaleza romana

Una misión arqueológica egipcia, dependiente del Consejo Supremo de Antigüedades, ha anunciado un significativo hallazgo en el yacimiento de Tell Abu Seifi, al norte de la península del Sinaí.

Otra vista de las excavaciones. Crédito: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

Se trata de un conjunto de estructuras defensivas, que incluyen barracones militares y un sistema de fosos, que podrían indicar la presencia de una tercera fortaleza romana en el área.

Detalle de los muros de una de las fortalezas. Crédito: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

Las excavaciones en curso han revelado que estos vestigios se enmarcan dentro del complejo sistema defensivo que protegió la región durante las épocas ptolemaica (332-30 a.C.) y romana (30 a.C.-395 d.C.).

En aquel entonces, el Sinaí desempeñaba un papel crucial como baluarte frente a las incursiones procedentes del este.

El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, enfatizó la trascendencia histórica de este descubrimiento, que permitirá comprender con mayor exactitud la red de fortificaciones que resguardaba la frontera oriental de Egipto.

Subrayó que Tell Abu Seifi no solo fue un emplazamiento militar estratégico, sino también un importante centro de actividad industrial a lo largo de diversas etapas históricas.

En la misma línea, el Dr. Mohamed Ismail Jaled, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, destacó que las investigaciones actuales están permitiendo elaborar un mapa más detallado de las defensas egipcias en su límite oriental.

Los hallazgos refuerzan la importancia histórica del Sinaí como puerta de entrada y primera línea de defensa de Egipto.

Entre los hallazgos más relevantes se encuentra el diseño de las puertas orientales de las dos fortalezas ya conocidas en el yacimiento –una de época ptolemaica y otra romana–, cuyas características constructivas reflejan una avanzada estrategia defensiva.

Próximo a estas estructuras, los arqueólogos identificaron un foso de más de dos metros de profundidad en el acceso a la fortaleza ptolemaica, que probablemente formó parte de un mecanismo desmontable destinado a detener el avance enemigo. Mohamed Abdel Badie, jefe del Sector de

Antigüedades Egipcias, también informó sobre el descubrimiento de una calzada de considerables dimensiones –11 metros de ancho y más de 100 metros de largo–, pavimentada con losas de piedra caliza. Esta vía conectaba la puerta oriental de la fortaleza romana con el centro del asentamiento.

Interesantemente, bajo esta calzada se hallaron restos de un camino más antiguo, datado en la época ptolemaica.

A ambos lados del tramo romano de la calzada, se contabilizaron más de 500 hoyos circulares dispuestos en hilera, cuyo uso más probable sería la plantación de árboles ornamentales que embellecían la entrada al fuerte.

En este sentido, Abdel Badie señaló que estos detalles revelan no solo la planificación militar, sino también los esfuerzos por humanizar estos espacios castrenses. Las excavaciones también han sacado a la luz vestigios de las residencias que albergaron a los soldados romanos durante los reinados de los emperadores Diocleciano y Maximiano (siglo III d.C.).

En las capas más recientes del yacimiento, la misión descubrió cuatro hornos de gran tamaño utilizados para la producción de cal viva, lo que sugiere una posible transformación del sitio en un centro industrial hacia el final del periodo romano. Los expertos apuntan a que esta actividad pudo haber causado la destrucción de numerosas estructuras de piedra de épocas anteriores.

El Dr. Hisham Hussein, director de la misión y de la Administración General de Antigüedades del Sinaí, anunció un hallazgo particularmente prometedor: un foso cuyas características sugieren la existencia de una tercera fortaleza, incluso más antigua que las ya documentadas.

Explicó que se han identificado los cuatro ángulos de esta estructura y que actualmente se está trabajando en su datación precisa. Adicionalmente, se han exhumado varias edificaciones rectangulares adosadas, que fueron utilizadas como viviendas durante la época ptolemaica y reutilizadas a lo largo de varias generaciones.

El yacimiento de Tell Abu Seifi, que hoy se presenta como un paraje desértico remoto, fue durante siglos un enclave de vital importancia estratégica en la geopolítica del antiguo Egipto. Con la variación del curso del Nilo y el retroceso de la línea costera, Tell Abu Seifi heredó la función defensiva que previamente desempeñaba Tell Hebua (la ciudad faraónica de Tharo), erigiéndose como el nuevo centinela oriental de Egipto.

Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

Brujula Verde