Halla bajo una carretera en Alemania 30 urnas de la Cultura de los Campos de Urnas

Las urnas son recipientes de cerámica que se utilizaban para depositar las cenizas de los difuntos incinerados durante la Edad del Bronce Final y la Edad del Hierro Temprana, un periodo cultural conocido como la Cultura de los Campos de Urnas (aproximadamente entre el 1300 y el 750 a.C.). Esta cultura se extendió por gran parte de Europa, incluyendo Alemania.

Otra de las urnas encontradas bajo la carretera en Alemania. Crédito: Archäologisches Museum Hamburg (AMH)

Generalmente estaban hechas de cerámica, aunque también se han encontrado de bronce o incluso de materiales perecederos como madera (aunque estos últimos son raros debido a su conservación).

Una más de las 30 urnas de la Cultura de los Campos de urnas, de finales de la Edad del Bronce. Crédito: Archäologisches Museum Hamburg (AMH)

La forma de las urnas era variada, pero predominaban las formas bicónicas (con dos conos unidos por su base), las ollas de vientre globular y las copas. También podían tener asas o pequeños apéndices.

Algunas urnas eran lisas, mientras que otras presentaban decoración incisa o impresa. Los motivos decorativos podían ser líneas, bandas, espirales, círculos concéntricos y, en algunos casos, representaciones de animales o incluso figuras humanas esquemáticas. La decoración a menudo tenía un carácter geométrico.

El tamaño de las urnas variaba considerablemente, desde pequeñas vasijas hasta recipientes más grandes capaces de contener una cantidad significativa de cenizas.

Una de las características definitorias de la Cultura de los Campos de Urnas son sus extensas necrópolis. En Alemania, se han descubierto numerosos cementerios con cientos o incluso miles de tumbas de incineración.

Junto con las urnas que contenían las cenizas, a menudo se depositaban otros objetos como ajuar funerario. Estos podían incluir vasijas más pequeñas, armas de bronce (espadas, puntas de lanza), herramientas, adornos personales (fíbulas, brazaletes), y restos de ofrendas de alimentos. La riqueza del ajuar variaba según el estatus social del difunto.

Dentro de Alemania, existían variaciones regionales en la forma y decoración de las urnas, así como en las costumbres funerarias. Por ejemplo, la llamada Cultura de Lausitz (Lusacia), que se extendió por el este de Alemania y partes de Polonia y la República Checa, tenía sus propias características distintivas en cuanto a la cerámica y los ritos funerarios.

Ahora se han descubierto 30 urnas de la Cultura de los Campos de Urnas durante unas obras en el norte de Alemania, lo que demuestra que todavía se siguen encontrando vestigios de esta importante época prehistórica. Estas urnas serán estudiadas en el Museo Arqueológico de Hamburgo.

Las urnas de los campos de urnas son un elemento clave para comprender las prácticas funerarias, las creencias y la organización social de las poblaciones que habitaron Alemania durante la Edad del Bronce Final y la Edad del Hierro Temprana…

La construcción de un canal de drenaje en la carretera K17 que une las localidades de Moisburg e Immenbeck, en Baja Sajonia (Alemania), supuso el hallazgo de 30 urnas funerarias de la Edad de Bronce tardía (1.200-600 a.C.). Dirigido por el arqueólogo Dr. Jochen Brandt del Museo Arqueológico de Hamburgo (AMH),  el hallazgo no fue inesperado.

En1930 campesinos hallaron urnas mientras trabajaban la tierra en esta misma zona, que fueron excavadas entonces por el antiguo Helms-Museum, predecesor del AMH.

Esto llevó a Brandt a supervisar meticulosamente los trabajos de construcción del nuevo canal de drenaje, aunque lo que sí sorprendió a los expertos fue el buen estado de conservación de los recipientes funerarios encontrados.

Es la primera vez en años que logramos recuperar entierros de cremación completos en una zona tan intensamente cultivada, explicó Brandt. Normalmente, la agricultura moderna ha destruido casi por completo este tipo de vestigios.

Las urnas descubiertas, pertenecientes a la llamada Cultura de los Campos de Urnas, estaban protegidas por una cubierta de piedras y en algunos casos selladas con una gran losa o incluso con una segunda vasija invertida.

El equipo del AMH junto con voluntarios detectoristas, que esta vez cambiaron sus detectores de metales por palas, documentó y extrajo los restos de casi treinta tumbas.

La mayoría sigue el patrón típico de la Edad de Bronce tardía: urnas de cerámica colocadas dentro de estructuras de piedra para proteger los restos incinerados de los difuntos. Sin embargo, como advierte Brandt:

Dentro de las vasijas apenas hay más que huesos quemados; es raro hallar ajuares en este periodo.

Landkreis Harburg

Brujula verde

Las torres del Himalaya

Ubicadas al este del Tibet entre Sichuan y la Región Autónoma del Tibet, se erigen unas estructuras que se las denomina Torres del Himalaya y las más antiguas tienen más de 1.000 años.

La mayoría han resistido a pesar de los terremotos, las avalanchas y los deslizamientos de tierra que azotan la zona.

Las construyeron los antiguos tibetanos y los qiang, un antiguo pueblo asentado en el noroeste de la provincia de Sichuan. Son torres de diferentes formas, cuadradas, hexagonales, octogonales, en forma de estrella o de cruz, según el lugar en que se levantan.

Si están construidas en lugares estratégicos son torres de defensa o de vigilancia, mientras que si se encuentran en el interior de aldeas o en los cruces de rutas comerciales, suelen tener una función de almacenamiento de productos. Es posible que hayan servido para guardar mercancías valiosas de la antigua Ruta del Té (el té de Yunnan y Sichuan se intercambiaba por caballos del Tibet).

La primera occidental en mencionar las torres fue la exploradora inglesa Isabella Bird, la primera mujer que ingresó en la Real Sociedad Geográfica de Londres, en su libro Among the Tibetans (Entre los tibetanos) escrito en 1894. Otros viajeros y exploradores posteriores también se hicieron eco de tan singulares estructuras, como la francesa Frédérique Darragon, que las convirtió en su objeto de estudio a finales de la década de 1990. Todos ellos recogen el hecho de que nadie sabía quién las había construido.

Se encuentran en ciudades y aldeas, pero también en zonas deshabitadas, y se han contabilizado unas 1.000 torres, de las cuales unas 250 están en buen estado y el resto en diferentes niveles de abandono.

Las más altas alcanzan la impresionante altura de 60 metros, y la forma más abundante utiliza la planta de estrella, con muros que se van estrechando gradualmente desde la base hasta la cima. Las piedras son toscas y se colocan con mortero de tierra o arcilla, sin usar cemento.

Los pisos interiores están soportados por vigas de madera e interconectados por escaleras, también de madera. Este es el modelo principal de las torres de la meseta tibetana.

Las de Kongpo suelen tener forma de cruz, algunas con 12 ángulos salientes de 90 grados y otras con 8 ángulos reentrantes también de 90 grados. Muchas de las torres de esta tipología están abandonadas y en ruinas.

Tanto las de Kongpo como las de la región de Danba no tienen una función clara. Los investigadores opinan que servían para mostrar el prestigio de la familia que las erigía, algo similar a lo que ocurría por ejemplo en la localidad de San Giminiano.

Todas las torres del Himalaya se construyeron, según las dataciones realizadas primero por Frederique Darragon, y luego por Emma Tassy, entre los siglos IV y XVI. No obstante, algunos investigadores chinos sostienen que en realidad son torres defensivas de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.

Precisamente las primeras descripciones de las torres proceden de fuentes chinas de finales de la dinastía Ming (1368-1644). En opinión del escritor tibetano Jamuyang Norbu, las torres desempeñan un importante papel durante el siglo XVIII en la defensa de los reinos tibetanos de Ben, Rabden y Tsanlha frente al imperio Qing, aunque nada pudieron hacer frente a los cañones.

En las últimas décadas las piedras de algunas de las torres se aprovecharon para la construcción de otros edificios comunales. Debido a su estado, fueron incluidas en 2006 en la lista de monumentos en peligro del Fondo Mundial.

En 2008 la mayoría de las torres que seguían en pie resistieron el terremoto de Sichuan.

Frederique DarragonThe Star-shaped Towers of the Tribal Corridor of Southwest China | Stone Towers of Southwest China (World Monuments Fund) | Wikipedia

Hallan por primera vez herramientas de tatuaje mayas

Arqueólogos de universidades de Estados Unidos y Dinamarca encontraron, en la cueva Actun Uayazba Kab en Belice, dos pequeñas herramientas de piedra datadas entre los años 250 y 900 d.C. que podrían ser los primeros instrumentos de tatuaje maya más antiguos encontrados.

Herramientas mayas para tatuar descubiertas en Belice. Crédito: W.J. Stemp / C. Helmke

Las piezas son de obsidiana y tienen forma alargada y punta afilada. Los investigadores creen que se usaban para crear tatuajes permanentes perforando la piel e introduciendo con ellas pigmentos.

Lo curioso es que estas herramientas no son cuchillos normales sino fragmentos de piedra retocados específicamente para este fin. Al analizarlas al microscopio, los investigadores encontraron marcas de desgaste que coinciden con el uso repetido sobre piel, así como restos de un pigmento negro, posiblemente tinta de carbón u hollín.

Dicen los arqueólogos:

Dado que las cuevas son espacios subterráneos íntimamente relacionados con importantes paisajes ideológicos de los mayas, en particular los conceptos de vida y muerte, fertilidad, lluvia, sacrificio y puertas de acceso al inframundo donde moran los antepasados y las deidadesparece probable que las herramientas se utilizaran para tatuar a personas importantes o para marcar acontecimientos auspiciosos.

Por las fuentes históricas sabemos que los mayas se tatuaban, pero hasta ahora no se habían encontrado herramientas que lo confirmaran. Los españoles documentaron que los tatuajes eran símbolos de valentía para los hombres y de belleza para las mujeres, y que consistían en figuras de animales como serpientes o águilas, y a veces también incorporaban glifos sagrados. En ocasiones también se empleaban como castigo, para marcar el rostro de los ladrones.

Debido al clima húmedo de la región nunca se han encontrado restos de piel tatuada en el registro arqueológico, pero estas herramientas descubiertas ahora son una prueba tangible de su práctica. Los investigadores realizaron experimentos con réplicas modernas que confirman que herramientas similares pueden crear tatuajes punzando la piel con precisión. Además, su forma y desgaste descartan otros usos como la talla de hueso o madera.

Basándonos en la forma de la herramienta, el análisis del desgaste por uso y los residuos supervivientes, sugerimos que los dos buriles retocados de Actun Uayazba Kab eran probablemente herramientas de punción utilizadas por los antiguos mayas para crear tatuajes, concluyen.

También creen que hasta cierto punto, la suposición de que los tatuajes del periodo Clásico se realizaban fuera de las cuevas se ve apoyada por las observaciones de esta práctica entre los mayas posteriores al contactoSe supone, continúan, que para que los cronistas españoles fueran testigos de los tatuajes éstos debieron producirse en lugares accesibles para ellos, es decir, lejos de las cuevas y cerca de las viviendas.

La hipótesis de los investigadores es que estas herramientas fueron rotas en pedazos en un matanza ritual, para ser depositadas después como ofrenda en el interior de la cueva.

W.James Stemp, Lorne Voorhis, et al., Two ancient Maya tattooing tools from Actun Uayazba Kab, Roaring Creek Valley, Belize. Journal of Archaeological Science: Reports, Volume 64, June 2025, 105158. doi.org/10.1016/j.jasrep.2025.105158

Hallan en Wiltshire joyas anglosajonas de oro y granate

Detectoristas de metales encontraron estos dos objetos de oro y granate en un campo de Inglaterra.

Un descubrimiento en el condado de Wiltshire, al suroeste de Inglaterra, ha cautivado tanto a arqueólogos como a aficionados a la detección de metales. Dos expertos, Paul Gould y Chris Phillips, han desenterrado una impresionante cabeza de cuervo de oro y granate y un anillo de oro de intrincado diseño, ambos datados aproximadamente 1400 años atrás, en el período anglosajón del siglo VII d. C.

El período anglosajón (aproximadamente del 450 al 1066 d. C.) es famoso por su intrincada y llamativa metalistería. Estos adornos metálicos, a menudo elaborados mediante técnicas como fundición, forja, soldadura e incrustaciones, con piezas de alta gama que frecuentemente utilizan oro, plata, bronce y hierro, no solo son estéticamente impresionantes, sino que también ofrecen una perspectiva significativa de las creencias sociales, religiosas y culturales de la época. Los extraordinarios hallazgos en Wiltshire, la cabeza de cuervo de oro y granate y la banda de oro, ofrecen una fascinante visión del arte y el simbolismo de esta época.

La cabeza de cuervo, con un peso aproximado de 60 gramos, es una obra maestra de la artesanía medieval temprana. Presenta un llamativo ojo de granate, al que la cuenca opuesta ha perdido la gema. Delicadas esferas de oro delinean las partes «pluma» de la cabeza, que además están adornadas con incrustaciones de granate sobre un distintivo fondo laminado con diseño de gofre, una técnica distintiva del arte anglosajón.

Expertos del Museo Británico, donde los artefactos se encuentran actualmente en un cuidadoso proceso de limpieza y análisis, destacan la excepcional calidad y detalle de la pieza. Pequeños alfileres descubiertos en el interior de la cabeza del cuervo sugieren que pudo haber estado unido a otro objeto significativo, posiblemente la punta de un cuerno para beber, lo que recuerda a adornos similares hallados en el famoso entierro de Sutton Hoo.

Añadiendo más importancia al descubrimiento, se encuentra una banda o anillo de oro, tachonado con diminutas cuentas de oro y granates triangulares, sujeto por una delicada filigrana de oro. Si bien su propósito exacto sigue siendo objeto de investigación, podría haber servido como joya personal o formar parte de un artefacto más grande y elaborado, quizás incluso conectado al mismo objeto que la cabeza del cuervo.

El simbolismo de la cabeza de cuervo es particularmente intrigante. En las culturas germánicas y vikingas, los cuervos se asociaban a menudo con la oscuridad, la muerte y el dios nórdico Odín. Sin embargo, el significado y la función precisos de esta representación específica de oro y granate permanecen abiertos a la interpretación académica. Se han encontrado joyas similares, aunque no idénticas, con forma de pájaro en importantes tesoros anglosajones como Sutton Hoo y Staffordshire, que a menudo presentan ojos y picos distintivos con incrustaciones de granate, lo que subraya la posible importancia cultural de dichas imágenes.

Tras el descubrimiento inicial en enero, el yacimiento se ha convertido en un foco de investigación. Los estudios arqueológicos, incluyendo análisis geofísicos, han indicado la presencia de materiales enterrados adicionales. Existe creciente interés por la excavación completa del yacimiento, prevista para el verano de 2026, que promete arrojar más luz sobre el contexto de estos notables hallazgos y, potencialmente, descubrir nuevos tesoros de este importante período histórico.

Los detectoristas informaron rápidamente de sus hallazgos al propietario del terreno y al Oficial de Enlace de Hallazgos local, bajo el Programa de Antigüedades Portátiles. Este programa fomenta la divulgación pública de descubrimientos arqueológicos, contribuyendo significativamente a la comprensión de la historia británica.

Los artefactos desenterrados se someterán ahora al proceso de tesoro formal, según lo estipulado en la Ley del Tesoro del Reino Unido, que rige el manejo de artefactos de metales preciosos con más de 300 años de antigüedad.

Chris Phillips, visiblemente conmovido por el descubrimiento, lo describió como un «hallazgo único en la vida». Su colega detectorista, Paul Gould, quien inicialmente desenterró el anillo de oro, compartió esta opinión.

Sus extraordinarios hallazgos no solo resaltan el potencial de importantes descubrimientos arqueológicos mediante la detección de metales, sino que también ponen de relieve la rica y compleja historia que yace bajo los campos de Inglaterra. La investigación en curso promete revelar más secretos de este fascinante período, lo que podría reescribir nuestra comprensión del arte y la cultura anglosajones en la región. Réplicas de artefactos antiguos.

https://arkeonews.net/rare-anglo-saxon-gold-and-garnet-artifacts-discovered-in-wiltshire/

México recupera en 9 años 11000 piezas de patrimonio arqueologico

En una década, el país ha recuperado, pieza a pieza, más de 10.000 bienes culturales. Estados Unidos se ha consolidado como su principal socio en estos esfuerzos

Si cada pieza arqueológica que fue robada de México pudiera hablar, ¿qué contaría? Quizá un cuadro de San Agustín de Hipona, de 1564, relataría cómo fue saqueado de una iglesia durante la invasión estadounidense en 1848 y permaneció casi cien años en Tennessee.

 O una punta de proyectil de flecha para cazar pájaros, perfectamente conservada en un cuadro junto a otras cientos de su tipo, testificaría cómo llegaron a la casa de una persona en Texas como parte de su colección personal.

La historia de cada pieza podría conformar una serie de episodios en la que investigadores arqueológicos, al estilo de los forenses de la popular serie CSIresuelven el caso.

O al menos así se lo imaginan Alejandro Bautista y Elizabeth Andion, cuyos esfuerzos, a través de las unidades que representan en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Embajada de Estados Unidos en México, respectivamente, se han dado a la tarea de repatriar y recuperar el patrimonio arqueológico del país.

En casi nueve años, han conseguido que más de 11.000 bienes culturales, pieza a pieza, sean devueltos a México.

Estados Unidos, a través de su Embajada en México, se ha consolidado como el principal socio del país en estos esfuerzos para frenar el expolio.

Fruto de esta colaboración en casi una década, se ha logrado la repatriación de la estatua de Santa Rosa de Lima el pasado año, robada de la capilla de Santa Mónica, en Epazoyucan, Hidalgo, en 2007; o un manuscrito histórico firmado por Hernán Cortés en 1527, sustraído ilegalmente del Archivo General de la Nación en 2021 y repatriado en 2023; o la devolución a la zona arqueológica de Chalcatzingo (Morelos), hace dos años, después de pasar al menos 50 años en la frontera estadounidense del Monstruo de la Tierra, una pieza Olmeca de más de 2.500 años de antigüedad.

Para Alejandro Bautista, subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles del INAH, representa mucho: así sea una pieza monumental —de más de una tonelada y alrededor de 1,80 metros de altura—, como el Monstruo de la Tierra; o un fragmento de 20 centímetros de una representación en barro de Mictlantecuhtli, el dios azteca de la muerte y el inframundo. “Cada pieza que regresa es un fragmento como de un rompecabezas.

Un fragmento de nuestra historia. Cada recuperación nos emociona mucho”, afirma desde su oficina y repositorio en la delegación de Coyoacán.

Bautista explica que la mayoría de las entregas son voluntarias. Estas provienen de personas físicas, museos, galerías y universidades. Aunque también algunas, complementa Elizabeth Andion, especialista en asuntos culturales de la embajada de EE UU, surgen de arrestos y monitoreo de subastas realizadas por el FBI (Buró Federal de Investigaciones, por sus siglas en inglés) y por el Departamento de Seguridad Nacional.

La antropóloga Adriana Agüero, siempre con un guante de latex a mano —como todo el equipo de Bautista—, muestra una serie de figuras provenientes del centro de Veracruz que datan del periodo entre 200 y 400 años antes de Cristo, provenientes de lotes recuperados en Texas, Memphis, Tennessee y Dallas.

Cada una de estas piezas decomisadas o que son devueltas voluntariamente, explica, llegan a las oficinas consulares de México en los distintos Estados del país vecino. A través de imágenes en alta definición, éstas les son facilitadas al INAH para su estudio y revisión a distancia o, incluso, en algunas ocasiones para hacer un dictamen en el mismo sitio.

En esta oficina realizamos un dictamen en materia de arqueología a través del material gráfico disponible. Así establecemos si se trata, efectivamente, de un bien cultural mexicano. Este juicio tiene que ser categórico, porque tenemos que señalar efectivamente por qué decimos que es mexicano, ya sea que por sus características correspondan al estilo teotihuacano, olmeca, zapoteca, etcétera, para que tenga una validez y se pueda proceder con su repatriación. elabora Bautista.

Andion explica que también es un trabajo burocrático y de gestión cultural. Todas las embajadas de Estados Unidos compiten por presupuestos para la preservación y restauración en sus países donde se ubican. Son casi dos millones de dólares que EE UU ha destinado en México, desde 2002 —con fondos del programa de Embajadores para la Preservación Cultural y del Programa de Implementación del Acuerdo de Propiedad Cultural— para apoyar la capacidad de las comunidades locales de proteger, preservar y recuperar su patrimonio cultural.

Algunos ejemplos de esta labor son la conservación del palacio y otros elementos del período clásico en el sitio maya de Palenque, en Chiapas, con una inversión de 500.000 dólares en 2017; o, más recientemente, en diciembre pasado, con la restauración del histórico Palacio de Escárzaga, en Durango, con una ayuda económica de 230.000 dólares. A través de estas ayudas económicas, otro factor que ha sido importante es el de la concientización y la educación, a través de manuales y campañas para promover la prevención de tráfico ilícito. Explica Andion:

No solo es preservar y conservar el patrimonio, sino también a través de esto se capacita y se involucra a la comunidad de todos estos sitios para que ellos también puedan cuidar su patrimonio y puedan sacar beneficio, en el buen sentido la palabra, de los mismos.

La colaboración bilateral, al menos en esta materia, continuará, según la especialista en asuntos culturales de la embajada, a pesar de algunos recortes que han sido anunciados desde la Administración Trump. Matiza la funcionaria diplomática:

Todos mis colegas en la diplomacia pública, en la embajada, y yo creo que en todas las agencias, nos hemos tenido que ajustar a diferentes prioridades de las nuevas administraciones, igual que como pasa en México, pero sí seguimos adelante con los fondos del programa de Embajadores para la Preservación Cultural.

Mientras Bautista y Miguel Ángel García, otro arqueólogo de su equipo, revisan una valija diplomática con 523 puntas de flecha recuperadas en Texas, reflexionan sobre el avance que ha tenido la concientización de las personas respecto al cuidado y preservación de los bienes culturales en México. El subdirector de registro de monumentos arqueológicos del INAH ve en las nuevas generaciones avances positivos y sensibilización frente al tema, a diferencia de las personas de antaño que tenían una “visión de anticuario” a expensas de promover el saqueo. “Tenemos la certeza de que esa persona particular sabe qué puede y qué no debe de hacer con esas colecciones importantes para el país. Entonces, sí ha habido un efecto positivo”, afirma el experto.

La pasión por la tarea de recuperar y repatriar se respira en esa oficina del INAH. Aun cuando es un ajetreo constante por las tareas de registrar, estudiar y recibir cada bien que llega. Aunque a veces no les da el tiempo para hacerlo todo, admiten —sonrientes—, que les faltan más arqueólogos que lo puedan todo, ya sea un Alejandro Jones Mike Jones, bromean Bautista y García, porque no hay un fragmento de cultura e historia de México que sea menos en su importancia: “Cada pieza que llega tiene una historia tremenda”.

https://elpais.com/mexico/2025-04-17/un-manuscrito-de-hernan-cortes-y-un-monstruo-olmeca-asi-lucha-mexico-por-recuperar-su-patrimonio-arqueologico.html

Tenian gigantismo los gigantes de Monte Prama de Cerdeña?

Los Gigantes de Monte Prama son esculturas de entre dos y dos metros y medio de altura creadas por la civilizacion Nuralgica que habitó la isla de Cerdeña entre los siglos XVIII y II a.C. Los primeros se encontraron en una necrópolis del municipio de Cabra en 1974, donde hasta hoy se han seguido descubriendo más, los últimos hace escasos años.

La necrópolis tiene numerosas tumbas cilíndricas cubiertas con losas de piedra en las que se encontraron restos de hombres jóvenes, probablemente de la élite nurágica como guerreros, atletas o gobernantes, quizá de una misma familia.

Las esculturas representan arqueros, guerreros y boxeadores, y el hecho de haber sido encontrados junto a tumbas de la misma época hace pensar a los arqueólogos que estaban dispuestos en torno a ellas como guardianes. Pero tampoco esto está demasiado claro. Bien podrían haber pertenecido a un templo cercano todavía no hallado o ser el testimonio artístico de un acontecimiento importante de la historia local nurágica.

Son muchos los misterios que rodean a los gigantes y a la propia necrópolis donde se encontraron. ¿Fue destruida durante una guerra interna entre comunidades nurágicas, por los fenicios, o demolida por los cartagineses?

Todavía no se sabe. Los estudios más recientes datan las tumbas y las esculturas entre finales del siglo IX y la primera mitd del VIII a.C, es decir, durante la Edad del Hierro.

Ahora un estudio publicado en Journal of Endocrinological Investigation aporta una nueva hipótesis, que los gigantes de Mont’e Prama podrían estar inspirados en personas con acromegalia, una condición médica que provoca el aumento desproporcionado de huesos y tejidos.

Son altos, con prominentes salientes frontales y pómulos, prognatismo mandibular y nariz pronunciada. Los cuerpos son macizos, con extremidades robustas y músculos especialmente desarrollados. Estos rasgos morfológicos, aunque estilizados, sugieren que las esculturas pueden estar inspiradas en individuos que padecen acromegalia y gigantismo. Sin embargo, también podrían representar simbólicamente la fuerza, el poder y el prestigio de los muertos enterrados, enfatizando su autoridad dentro de la sociedad nurágica, dicen los investigadores.

Esa dualidad es recurrente en la historia del arte desde la antigüedad hasta el Renacimiento, con numerosos ejemplos, algunos muy conocidos. 

En la historia del arte, numerosas obras muestran rasgos atribuibles a la acromegalia, un fenómeno que surge en diferentes contextos históricos y culturales. Ya en el arte griego y helenístico antiguo hay numerosas representaciones, incluidas figurillas de terracota, que documentan esta afección. Algunas de ellas formaban parte del arte grotesco, otras servían como modelos para la educación médica u ofrecían representaciones realistas de individuos extraídos de la vida cotidiana, afirman.

Con todo, la verdadera naturaleza de estos Gigantes de Mont’e Prama sigue siendo incierta. Según los investigadores:

son necesarios nuevos estudios interdisciplinarios en los que participen arqueólogos, antropólogos y endocrinólogos, con especial atención a los análisis morfológicos y genéticos de los restos humanos de la necrópolis.

Marino Picciola, V., Ambrosio, M.R. & Zatelli, M.C. The mystery of Mont’e Prama: sculptures, acromegaly, and nuragic society. J Endocrinol Invest (2025). doi.org/10.1007/s40618-025-02605-5

Cuju, el ancestral futbol chino

Dinastía Han Primeros indicios del Cuju como ejercicio militarc. siglo III-II a.C.

Dinastía Tang Popularización en la corte como entretenimiento618-907 d.C.

Dinastía Song Edad de Oro del Cuju: clubes, competiciones, manuales960-1279 d.C.

Dinastías Yuan y Ming Declive de la popularidad, aunque se sigue jugando1271-1644 d.C.

Resurgimiento del interés como patrimonio cultural Siglo XXI

Durante siglos en China hombres y mujeres se reunían para practicar un juego llamado Cuju. Considerado una antigua forma de fútbol, un pasatiempo, pero también una herramienta política, tuvo un papel destacado en la forja de un vínculo cultural y social en el Imperio Chino.

Un estudio presentado recientemente por Enzo H. Smith en la conferencia anual de Jóvenes Investigadores en la Universidad de Portland, analiza este juego ancestral, sus orígenes y su evolución hasta convertirse en un símbolo de unidad en el país asiático durante más de mil quinientos años.

El Cuju no nació como una diversión, sino como una especie de entrenamiento físico. Surgió hacia el siglo III a.C., durante el periodo de guerras constantes de los reinos combatientes, para ayudar a los soldados a ganar agilidad, precisión y fuerza en las piernas. La primera mención se encontró en un manual de ejercicios militares de la dinastía Han, el Zhan Guo Ce (Estrategias de los Reinos Combatientes), escrito entre los siglos V y III a.C.

Las reglas del Cuju solo permitían golpear la pelota, que era de cuero relleno de plumas y pelo, con los pies sin utilizar las manos. El objetivo era hacerla entrar en una pequeña red colocada a unos 10 metros de altura entre dos varas de bambú.

Confinado en principio a los cuarteles y barracones militar, pronto dio el salto a la sociedad civil. Así, durante la dinastía Han (206 a.C.–220 d.C.), el juego ya formaba parte de la vida cotidiana en la corte imperial y entre la élites, y pronto comenzó también a practicarse en plazas y calles de ciudades y pueblos.

Según Smith, en un territorio tan extenso como el de la antigua China, que incluía pueblos de lenguas, religiones y costumbres distintas, hacer que todos se sintieran parte de un mismo país era una tarea complicada. Y ahí es donde el Cuju fue una ayuda primordial.

El gobierno imperial fomentó su práctica con entusiasmo, entendiendo perfectamente que servía para reforzar la cohesión del Estado. En la corte, los emperadores organizaban partidos para mostrar su cercanía al pueblo o premiar a funcionarios leales. En las ciudades, los eventos deportivos ayudaban a mantener la armonía entre habitantes de distintas regiones.

El Cuju evolucionó también como forma de arte. Durante la dinastía Tang (618–907), se convirtió en un espectáculo refinado con reglas elaboradas y técnicas sofisticadas. Surgieron clubes de jugadores profesionales que tenían incluso entrenadores y patrocinadores, sobre todo en la ciudad de Linzi, la capital del antiguo estado de Qi. Los mejores jugadores alcanzaban la fama de manera similar a actores o músicos.

Durante cada partido todos hablaban el mismo lenguaje, el de la pelota, sin importar la provincia, la etnia o el acento. Imperaba la cortesía y el respeto, penalizando el juego sucio y las conductas poco benevolentes. Poco a poco, en torno al juego, fue surgiendo una sensación de comunidad.

Los partidos se jugaban con trajes vistosos, aplicando coreografías y música, y en con variantes para hacerlo más entretenido. En ocasiones se añadían obstáculos o se jugaba en espacios reducidos para mostrar mayor destreza. Las mujeres también jugaban, y evidentemente, ganaba quien metía más goles. Aunque no siempre, porque también había partidos donde lo que importaba era la destreza.

En esencia los partidos de Cuju mostraban ideales de elegancia, disciplina y belleza, siguiendo el ideal confuciano de la época. Se trataba de practicar la virtud a través del movimiento.

Pero la suerte del Cuju fue cambiando con los tiempos. Durante la dinastía Song (960–1279), el juego alcanzó su apogeo, y en esa época era habitual ver partidos en plazas públicas, escuelas y hasta en los patios de los templos. Tras la invasión mongola y el ascenso de la dinastía Yuan (1271–1368), el deporte perdió el favor oficial.

Poco a poco fue visto como una distracción improductiva y algunos gobernantes lo prohibieron por asociarlo con el ocio excesivo. Aunque persistió en ciertas regiones rurales o como parte del folclore, ya no volvió a ocupar el lugar central que había tenido durante siglos.

Hoy la FIFA lo considera un precursor o antepasado del fútbol actual, junto con otros juegos como el harpstum romano y el episkyros griego. En Japón hacia el siglo II d.C. también apareció una variante del Cuju llamada kemari, que tenía un carácter más ceremonial.

El Cuju es la forma más antigua de juego de pelota con los pies del que hay pruebas documentales.

Enzo H. Smith, Cuju: The Ancient Chinese Game That Held an Empire Together

Wikipedia, Cuju

Una membrana resguardará una de las tumbas romanas más ricas de Carmona (Sevilla)

La tumba de Postumio es un importante sepulcro romano que se encuentra en la necrópolis de Carmona, cerca de Sevilla. Data de mediados del siglo I d.C. y destaca por su buen estado de conservación y las pinturas que decoran su interior.

Fue construida por Quinto Postumio como un lugar de descanso para él y su familia.

Se sitúa en la zona del Campo de los Olivos de la necrópolis de Carmona.

 La tumba consta principalmente de un gran patio excavado en la roca al que se accede por una escalera en el lado occidental. En una esquina del patio se encuentra un altar, y en el lado opuesto, un quemadero o ustrinum, utilizado para la incineración. Desde este patio se abre la cámara funeraria.

La Cámara Funeraria alberga siete nichos y se encontró un enterramiento por inhumación, lo que sugiere un cambio en las prácticas funerarias de la época.

 Las paredes y el techo de la cámara estaban adornadas con frescos de gran belleza. Aunque se conservan algunos restos, lo más notable es que uno de los artistas, C. Silvanus, firmó su obra en una de las esquinas, algo muy inusual en el arte romano…

La tumba de Postumio es un testimonio valioso de las costumbres funerarias romanas del siglo I d.C. y la importancia de la necrópolis de Carmona como uno de los conjuntos arqueológicos funerarios más relevantes de la península ibérica. Recientemente, se han llevado a cabo trabajos para construir una cubierta innovadora con el objetivo de proteger la tumba del deterioro causado por la lluvia. Además, se ha realizado una recreación en 3D para mostrar cómo era originalmente este singular sepulcro…

Es un complejo funerario datado en el siglo I de nuestra era, caracterizado por un amplio patio excavado en la roca a cielo abierto, al que se accede a través de una escalera. El patio da acceso a una cámara tallada en la roca en la que se encuentran los nichos para recibir las hornacinas que contenían los restos cremados de los difuntos.

Gracias a una inscripción encontrada durante su excavación, a finales del siglo XIX, se sabe que el nombre de su propietario era Quinto Postumio.

La cámara está adornada con pinturas murales en paredes y techos. Aunque ha habido reiteradas restauraciones en los últimos años, su estado de conservación es precario. Por ello, se han llevado a cabo obras de restitución en las paredes de la cámara para mantener la proporcionalidad original.

La solución arquitectónica, realizada por Manuel Ordóñez en el marco del proyecto universitario ‘cobArQact’, presenta una cubierta de doble membrana que deja una cámara intermedia de aire que, convenientemente monitorizada y gestionada, permite mover las masas de aire caliente y frío en el interior del complejo funerario para garantizar su conservación.

El Conjunto Arqueológico de Carmona -primer yacimiento en abrirse a la visita pública en España en 1885- conserva un amplio elenco de tumbas de época romana, la mayor parte de las cuales datan del siglo I de nuestra era.

Responden a una tipología que saca partido de la facilidad presentada por el sustrato rocoso donde se ubican, la región de los Alcores (denominado calcarenita) para realizar cámaras subterráneas a las que se accede mediante un pozo vertical o un patio, por lo que con la entrada de agua la roca se degrada hasta convertirse en arena.

La consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, ha explicado:

la Necrópolis de Carmona enfrenta con esta solución innovadora, fruto de un proyecto de investigación patrimonial, el reto de su conservación dado que, desde sus excavaciones, en 1885 y 1910, las tumbas han estado expuestas a duras condiciones ambientales.

Pese a que en otros momentos se han tomado una serie de medidas para evitar que la lluvia entre directa o indirectamente en los complejos se necesitan soluciones más avanzadas que garanticen su conservación tanto para el disfrute de los andaluces de hoy como para el de las generaciones venideras.

Este proyecto está financiado por la Junta y dirigido por Juan Carlos Gómez de Cózar y Ángel Luis León.

Tras un año de ensayo, el equipo de investigación afrontó el reto de diseñar y ejecutar una cubierta para una de las tumbas de la Necrópolis que no solo tuviera pinturas murales de época antigua, sino que sea igualmente visitable y esté requerida de una actuación de conservación preventiva, y la candidata más adecuada fue la de Postumio.

La solución arquitectónica se materializa en un sistema original de cobertura ligera de gran adaptabilidad a la geometría y condiciones de contorno del yacimiento, diseñado a partir de un proceso de generación geométrica mediante software paramétrico.

La cubierta, prácticamente, no produce huella física en el yacimiento, ya que su apoyo en el suelo arqueologico se produce mediante elementos ocultos de lastre de escasa profundidad y total reversibilidad, y supone también una innovación desde el punto de vista medioambiental ya que es autosuficiente, siendo su impacto en todo su ciclo de vida mínimo.

EFE

Hallan la tumba de una chamana escita

En el verano de 1993 la arqueóloga Natalia Polosmak y su equipo estaban en Ukok, Siberia, investigando un grupo de kurganes cerca de la frontera con Mongolia, túmulos funerarios de la cultura Pazyryk creados por nómadas de origen escita que habitaron el macizo de Altái durante la Edad del Bronce entre los siglos VI y II a.C.

Le contó la arqueóloga al periodista de PBS que la entrevistó para un documental:

Un día nos visitó la guardia fronteriza, que nos ayudó a elegir el túmulo. Su comandante conocía todos los cementerios de la zona. Cuando le expliqué que necesitaba un túmulo grande y bonito, me dijo que conocía uno a su alcance. Eso también significaba que podían protegernos. Así que fuimos a buscar este túmulo, que resultó exactamente como él lo había descrito. Nos gustó tanto como a él.

Al excavar ese túmulo descubrieron un enterramiento que había sido saqueado, con un sarcófago de piedra y madera en cuyo interior había un esqueleto y los restos de tres caballos, y bajo ese primer enterramiento encontraron que había otra cámara más antigua.

El agua se había filtrado por el agujero que los ladrones habían hecho para acceder al kurgán, inundando esa cámara inferior y congelándola por completo en un gran bloque de hielo. Durante siglos el frio siberiano lo mantuvo intacto y el inmenso bloque nunca se llegó a descongelar, preservando así todo lo que había en su interior durante 2400 años, hasta que llegaron los arqueólogos.

En esa cámara congelada encontraron que había un sarcófago hecho de un tronco de madera de alerce, decorado con figuras de ciervos hechas de cuero.

Dijo Polosmak: 

El ataúd estaba sujeto con grandes clavos, pesados clavos de cobre. Había cuatro, dos a cada lado. Los clavos sujetaban bien la tapa y ayudaban a retener el agua que entraba en el ataúd. En su interior estaba el cuerpo momificado de una mujer que había sido enterrada con un atuendo digno de una sacerdotisa.

Llevaba una blusa de seda amarilla, falda de lana de rayas rojas y blancas, polainas de fieltro blanco hasta los muslos, una piel de marta, y un tocado en la cabeza que medía casi un metro de largo. El interior del tocado incluía un armazón de madera con ocho figuras felinas talladas y cubiertas de oro.

Este tocado es único. No hace falta imaginar cómo se unieron los diversos detalles porque se encontró intacto. También era una expresión de la vida de esta mujer. Mostraba su lugar en la sociedad, su familia y su tribu. Cualquier cosa que se llevara en la cabeza tenía que ser lo más alta y llamativa posible, y por eso el tocado era muy grande. Era, literalmente, una construcción.

Su piel estaba tatuada con figuras de ciervos, y junto a ella en el interior del ataúd había un espejo de metal pulido y un plato de piedra con semillas de cilantro, quizá para su uso medicinal, o señal de que se trataba de una chamana o curandera.

Al lado del ataúd se disponían dos pequeñas mesas sobre las que había restos de carne de caballo y cordero, un cuenco de madera con residuos de yogurt y una copa en forma de cuerno con un líquido desconocido.

La Princesa de Ukok, como se la llamó casi inmediatamente (también, la Dama de Hielo o Princesa de Altái), tenía entre 20 y 30 años en el momento de su muerte en el siglo V a.C., y estudios realizados en 2014 revelaron que padecía de cáncer de mama así como de lesiones producidas por una caída.

El fastuoso entierro, sus vestimentas y los objetos encontrados en su tumba, así como la disposición del conjunto, hacen pensar que pudo haber sido alguien muy importante para su comunidad, probablemente una chamana o sacerdotisa.

Dice Polosmak:

 esta joven, enterrada con tanta ceremonia, con el cuerpo cubierto de tatuajes, no era un miembro ordinario de la sociedad. Es posible que ocupara una posición especial por haber sido bendecida con un talento valorado en aquella sociedad. Podría haber sido una chamana. Puede que tuviera la capacidad de curar a la gente o de predecir el tiempo. También es probable que esta mujer fuera una narradora, alguien que contaba historias y memorizaba la historia y los mitos de su pueblo. Esto habría sido muy importante para los pazyryk, como lo es para todas las culturas analfabetas.

Por desgracia, los métodos empleados por los investigadores para derretir el hielo y transportar la momia de la mujer hasta el laboratorio en Novosibirsk hicieron que la mayor parte sus tatuajes desapareciesen al deteriorarse la piel.

También hubo polémica con los habitantes de la zona, que no vieron con buenos ojos que las autoridades se llevasen a la Princesa de Ukok, que para ellos era Ochy-bala, la heroína de la que hablaban su historias y leyendas tradicionales.

En el año 2012 fue por fin devuelta a la República de Altái, donde se exhibe en el Museo Anokhin junto con una reconstrucción de la cámara funeraria y su contenido. Curiosamente, análisis de ADN demostraron que la Princesa tenía poco que ver con las poblaciones altáicas modernas.

Para algunos investigadores la Princesa de Ukok era de rasgos claramente caucásicos, mientras que otros opinan que debió tener características mongoles. Las reconstrucciones faciales realizadas no han gustado demasiado en la zona del hallazgo, por considerarlas demasiado europeas.

Las excavaciones en el túmulo de Ukok están prohibidas desde hace años, aunque se sabe con bastante certeza que hay más artefactos dentro de la tumba. Por desgracia, el cambio climático podría destruir estos restos antes de que puedan ser recuperados algún día.

Siberian Times, Siberian Princess reveals her 2,500 year old tattoos

PBS, Ice Mummies: Siberian Ice Maiden

Siberian Times, Iconic 2,500 year old Siberian princess ‘died from breast cancer’, reveals MRI scan

Wikipedia, Princesa de Ukok

La Brujula Verde

Se inicia la excavacion del Arca de Noe en el Monte Ararat

La legendaria búsqueda del Arca de Noé, una historia que ha cautivado la imaginación y ha impulsado innumerables expediciones durante generaciones, está a punto de entrar en una nueva etapa.

Si bien a lo largo de los años han surgido periódicamente informes de posibles descubrimientos y un renovado interés, el yacimiento de la Formación Durupınar, en el este de Turquía, considerado durante mucho tiempo como posible lugar de descanso de la vasija bíblica, se encuentra ahora a punto de iniciar su primera excavación controlada.

El grupo Noah’s Ark Scan, con sede en California, ha anunciado que, tras una exhaustiva investigación y estudios de radar, se están sentando las bases para excavar finalmente en la misteriosa formación con forma de barco.

El persistente misterio en torno al posible lugar de descanso del Arca de Noé, un discurso central en las narraciones bíblicas y coránicas sobre un gran diluvio universal, podría estar un paso más cerca de resolverse.

La Formación Durupınar, una distintiva estructura geológica de 160 metros de longitud con forma de barco, ubicada aproximadamente a 30 kilómetros al sur del Monte Ararat, ha cautivado a investigadores y creyentes durante décadas. Su descubrimiento inicial se remonta a 1959, cuando el cartógrafo turco Capitán İlhan Durupınar identificó la inusual forma en fotografías aéreas tomadas durante un estudio cartográfico.

Desde entonces, el sitio ha sido objeto de diversas investigaciones, incluyendo escaneos de radar que han revelado estructuras rectangulares bajo la superficie.

Estos hallazgos, junto con el análisis de muestras de suelo que indican la presencia de sustancias arcillosas, sedimentos marinos e incluso restos de vida marina que datan de hace 3500 a 5000 años, han alimentado la especulación de que la zona pudo haber estado sumergida durante un período que coincide con las narrativas del diluvio.

Ahora, el equipo del Escaneo del Arca de Noé está listo para profundizar en la investigación. En declaraciones al medio de comunicación coreano FN News, el grupo manifestó su intención de colaborar con universidades turcas locales para recopilar más datos antes de implementar un plan integral de preservación del sitio. Este paso crucial precederá a la excavación, garantizando un manejo cuidadoso de cualquier posible descubrimiento.

Andrew Jones, miembro del equipo de investigación, destacó la delicada naturaleza del sitio al periódico The Sun, destacando las duras condiciones invernales y el activo entorno geológico. «Proteger el sitio es nuestra máxima prioridad», declaró, y añadió que las fases iniciales incluirán el muestreo de suelo y nuevos escaneos de radar realizados en colaboración con universidades turcas para determinar si las estructuras subterráneas identificadas son formaciones naturales o posiblemente artificiales.

El arqueólogo Nezih Başgelen, figura clave en las primeras investigaciones sobre la zona del Monte Ararat y director de la Plataforma de Monitoreo del Patrimonio Cultural y Natural, destacó el contexto histórico del yacimiento de Durupınar. Señaló que la identificación inicial por parte del capitán Durupınar en 1959 despertó interés internacional, lo que dio lugar a exámenes in situ tempranos y a una amplia cobertura mediática.

Influenciado por esta noticia, el estadounidense Ron Wyatt inició una investigación sobre este tema y realizó escaneos detallados de la estructura en la década de 1980 utilizando georradar y otros equipos. Publicó los resultados e interpretaciones de su investigación en el libro Descubrimiento del Arca de Noé en 1989.

Los restos en esta zona eran los restos de un barco que coincidían con las dimensiones del Arca de Noé mencionada en la Biblia.

Si bien reconoce que el tema sigue abierto a la especulación, Başgelen cree que los avances tecnológicos, como la tecnología de drones, los escaneos lidar y el georradar, ofrecen la posibilidad de obtener conclusiones más definitivas. También destacó el importante potencial para el turismo religioso y el montañismo en la región que rodea el rastro del barco en la aldea de Telçeker, sugiriendo que una mayor investigación podría enriquecer su narrativa y aumentar su valor turístico.

La próxima excavación marca un momento significativo en la larga búsqueda para descubrir evidencia relacionada con el Arca de Noé. Mientras los investigadores se preparan para excavar bajo la superficie de la Formación Durupınar, el mundo espera ver si esta primera excavación controlada aportará nuevos conocimientos sobre una de las leyendas más perdurables de la historia.