Cruces migratorios desde Africa de hace 30000 años

Un investigador de la Universidad de Kansas ha dedicado años a estudiar lo que él denomina aquaterra, grandes extensiones de tierra que una vez estuvieron pobladas por humanos antiguos y que hoy están bajo el agua debido a las fluctuaciones del nivel del mar.

Jerome Dobson, profesor emérito de geografía, sostiene que estas regiones que suelen extenderse desde las costas continentales y alrededor de islas dispersas albergan tesoros arqueológicos y respuestas cruciales sobre los primeros asentamientos humanos, aunque han recibido poca atención científica.

Imagen por satélite de Berenice, un antiguo puerto, en la costa del Mar Rojo. Un investigador de la KU afirma que la nueva información sobre Berenice debería hacer reexaminar la migración al valle del Nilo antes o durante el Último Máximo Glacial. Según Jerome Dobson, los arrecifes de coral cercanos a la bahía de Foul podrían ofrecer más pistas. Crédito: NASA

En un reciente estudio publicado en la revista Comptes Rendus Géoscience de la Académie des sciences, Dobson y sus colaboradores italianos, Giorgio Spada de la Universidad de Bolonia y Gaia Galassi de la Universidad de Urbino, reevaluaron las rutas migratorias de los humanos modernos desde África utilizando un modelo mejorado de ajuste glacial isostático (GIA) que reconstruye los niveles históricos del mar.

Figure 1.

(A) Inferred human ancestral lineages over time and space. Each line represents an ancestor-descent relationship in inferred geneology of modern and ancient genomes. Line width corresponds to how many times the relationship is observed, and color intensities are based on the estimated age of the ancestor. (B) Visualization of the nonparametric estimator of ancestor geographic location, meaning the average location of the ancestors of each population from t = 0 to −2,000,000 ya. Widths of lines are proportional to the number of ancestors of each population over time. The ancestor is defined as an inferred haplotype with at least one individual in that population. Source: Wohns et al. (2022). Hide

Esto combinado con datos genéticos y arqueológicos permite una comprensión más precisa de cómo el deshielo de los glaciares —que continuó mucho después del Último Máximo Glacial, hace 21.000 años— transformó los corredores migratorios y moldeó el surgimiento de las primeras civilizaciones.

At LGM the route crossing directly between the Mediterranean Sea and Red Sea was a daunting portage (Figures 3 and 4). The Gulf of Suez remained dry land with little improvement in overland travel until after 14,000 BP. By 13,500 BP, lakes appeared, but they did not constitute a continuous waterway until about 13,000 BP. The gulf reached its full length in 8000 BP, and the shore of the Mediterranean Sea retreated by 7000 BP. From 30,000 BP, when our timeline begins, until 10,500 BP there was no Foul Bay. Indeed, the old coastline contained not even a natural harbor until about 16,000 BP. Approximately 80 km south of Ras Banas, the coast gently curved in a concave fashion but offered little shelter. The first reasonable harbor later formed 20 km south of the tip of Ras Banas and remained physically intact for the next 9000 years, reaching the dimensions envisioned by Strabo. Then suddenly, the rising sea reached the shallow base of Foul Bay’s floor, and the embayment filled rapidly, reaching its shape of today about 7000 BP.

Mapa de referencia que muestra las características naturales citadas, las ciudades y las rutas conocidas que conectan el río Nilo, la bahía de Foul, el golfo de Suez, el mar Rojo y el mar Mediterráneo a lo largo de la historia. Crédito: Dobson et al.

Lo emocionante es que muchos paisajes submarinos tienen relevancia arqueológica, y este mapeo brinda a los científicos una mejor oportunidad de encontrarlos, explicó Dobson. Esperamos que esto permita explorar los territorios que quedaron expuestos durante la última glaciación.

El estudio aporta nuevos datos sobre los niveles oceánicos, las líneas costeras antiguas y los corredores migratorios en África y Asia Occidental, y propone rutas alternativas que los humanos pudieron seguir al salir de África. Entre estas se incluyen el cruce por Suez (entre el Mar Rojo y el Mediterráneo), el paso del Golfo de Aqaba hacia el Levante, el estrecho de Bab el Mandeb hacia Arabia Saudita, la ruta desde Foul Bay hasta el Mediterráneo y el camino insular a través de los estrechos de Sicilia y Mesina.

Queríamos generar líneas costeras geofísicamente precisas, señaló Dobson. No basta con restar la altura del mar a la topografía; la corteza terrestre se deforma bajo el peso de las capas de hielo, y el modelo GIA es esencial para corregir esto.

Distributions of biological affinities described in Brace et al. (1993), Hanihara et al. (2003), Keita, Kryaniak, et al. (1996), Godde (2009), Godde (2018), Keita and Boyce (1996), Prowse and Lovell (1996), Lovell (1999), Chrisco (2022), Ehret (2023). All affinities represented here apply to predynastic Naqada except those otherwise noted on the map.

Los hallazgos indican que algunas de estas rutas estuvieron expuestas durante períodos más largos de lo que se creía hasta ahora, aunque variaron según las fluctuaciones regionales del nivel del mar. Además el equipo empleó bases de datos genéticos para rastrear los movimientos poblacionales identificando coincidencias con las rutas geográficas propuestas.

Imagen por satélite de Berenice, un antiguo puerto, en la costa del Mar Rojo. Un investigador de la KU afirma que la nueva información sobre Berenice debería hacer reexaminar la migración al valle del Nilo antes o durante el Último Máximo Glacial. Según Jerome Dobson, los arrecifes de coral cercanos a la bahía de Foul podrían ofrecer más pistas. Crédito: NASA

Contamos con un nuevo mapa de centros de ADN que retrocede hasta dos millones de años, detalló Dobson. Muestra un único origen ancestral en el sur, cerca de Meroe en Kush, profundamente en África. La evidencia arqueológica es escasa, pero los datos genéticos son sólidos y consistentes.

El estudio se centró en dos posibles rutas principales, una septentrional a través de la península del Sinaí, y otra meridional cruzando el Mar Rojo por Bab el-Mandeb. Contrariamente a lo que se creía hasta ahora la investigación revela que la ruta del norte está mejor respaldada, mientras que el paso por Bab el-Mandeb pudo ser una barrera significativa debido a la falta de tecnología náutica en aquel período.

Los expertos en ADN ya sospechaban que el centro haploide más antiguo estaba en el noreste de Sudán, comentó Dobson. Lo que sorprende es que, aunque los mapas arqueológicos suelen enfatizar la ruta sur, hay poca conexión entre ambas orillas del Bab el-Mandeb en los registros.

El equipo también analizó otras posibles vías, como el valle del Nilo y el sitio de Berenice, en Foul Bay (Egipto), que pudo funcionar como un puerto clave. Foul Bay era una alternativa crucial cuando el nivel del mar bajaba», explicó Dobson. «El Istmo de Suez implica un trayecto árido de más de 500 km, mientras que Foul Bay acortaba la ruta a 300 km, evitando los peligrosos arrecifes del Mar Rojo.

Los investigadores creen que los arrecifes de coral cerca de Foul Bay podrían guardar más pistas sobre estas migraciones. Los corales necesitan una base sólida para crecer, y su presencia en zonas ahora sumergidas es un indicio circunstancial fascinante, aunque se requiere más investigación para confirmar restos de construcciones humanas, agregó.

Los datos del estudio, de acceso abierto, podrían impulsar investigaciones en geografía, arqueología, estudios migratorios y conservación de especies. Esta es una herramienta para la comunidad científica, concluyó Dobson. Ahora otros investigadores pueden explorar cómo vivían nuestros ancestros y cómo cambiaron estos paisajes.

This study constitutes a strategic reassessment of changes in sea level and associated pathways in and out of Africa since 30,000 BP. We retrospectively map sea level fluctuations and their effects on coastal landscapes in the Middle East, especially in terms of likely migration routes. Using an improved Glacial Isostatic Adjustment (GIA) model, we refine the spatial and temporal precision of ocean levels and coastlines from 30,000 BP to the present. We acknowledge uncertainties in the GIA model, particularly regarding ice history reconstructions, earth’s viscosity structure, and bathymetric data. These factors can influence predicted sea levels and shoreline positions, highlighting the need for continued refinement of models and data sources.

Global sea levels fluctuated by 125 m over the past 120,000 years. They reached their lowest level during the LGM about 20,000 years ago, thereby exposing an additional 11.6% of land area globally and significantly enhancing migration and travel opportunities in coastal zones. The research examines the Suez crossing and Foul Bay\Nile River\Mediterranean Sea crossing and considers the Gulf of Aqaba route to the Levant, Bab el Mandab crossing to Saudi Arabia, and Straits of Sicily and Messina. Key findings include:

  • Berenice Aquaterra is hypothesized as a crucial port on Foul Bay, based on geographic principles of regional development and analogous archaeology of 2000-year-old Berenice Troglodytica and its transportation infrastructure.
  • An unusual profusion of patch coral formations in Foul Bay raises new questions about potential human settlements and warrants further exploration.
  • Uncertainty in cartographic representation of Berenice Troglodytica’s location fits a proposed inundation scenario well enough to encourage exploration of Foul Bay and the patch coral formations in it.
  • The study indicates south-to-north and east-to-west directions of sequent occupance in the Nile Valley, challenging conventional wisdom about ancient Egyptian migration patterns.

The methodology integrates DNA evidence, archaeological literature, and retrospective GIA mapping to reconstruct past landscapes, providing insights into ancient human migrations and settlements. This multidisciplinary approach offers a robust framework for understanding human geography, especially historical mobility and maritime networks. The authors emphasize the importance of investigating Foul Bay’s paleogeography and underwater archaeological remains, suggesting that such research could provide transformative insights.

This study demonstrates the significant impact of sea level changes on human migration patterns and coastal settlements during the late Pleistocene and early Holocene. It underscores the value of integrating geophysical modeling with archaeological and genetic evidence to enhance collective understanding of human prehistory. The findings open new avenues for exploration and research, particularly in submerged coastal areas, and enhance existing narratives about human migrations out of Africa.

University of Kansas

Jerome Eric Dobson, Giorgio Spada, Gaia Galassi, Alternative crossings into and out of Africa since 30,000 BP. Comptes Rendus. Géoscience, Volume 357 (2025), pp. 1-24. DOI: dx.doi.org/10.5802/crgeos.273

La Brujula Verde

Los fenicios usaban cerámica reciclada para revoque de cal hidráulica hace 2700 años

Recent excavations at the Phoenician coastal site of Tell el-Burak, a large-scale agricultural production centre in use during 725-350 BCE, have uncovered the first Iron Age wine press in Lebanon. This discovery enabled a systematic, interdisciplinary study of its plaster, offering insights into ancient construction technologies. The analysis extended to two other plastered installations found in separate rooms within the complex, allowing for a comprehensive comparison. An integrated program of archaeometric analysis, including optical microscopy in polarising light, X-ray powder diffraction, scanning electron microscopy, thermogravimetry, and organic residue analysis, was applied to samples from these three structures to investigate plaster composition and technological variability. Previous studies identified the use of crushed ceramic fragments in a lime-based plaster. Now, new analyses provide deeper insights into the nature of the binder, revealing how the addition of ceramic sherds may have enhanced the plaster’s mechanical properties and hydraulicity, making it a significant early example of hydraulic mortar. These findings confirm the existence of a local, innovative tradition of lime-plaster manufacture in southern Phoenicia. This investigation not only sheds light on the specific technological practices of Tell el-Burak, but also contributes to the broader understanding of Phoenician and Punic technological advancements in the Iron Age Mediterranean.

The authors

Excavaciones en Tell el-Burak muestran innovación tecnológica y construcción sostenible temprana en el Líbano de la Edad de Hierro

Plastered installations at Tell el-Burak, Lebanon: (a) The wine press in Area 4, viewed from the west; (b) A plastered basin beneath the courtyard floor of House 3 (Area 3), seen from the southwest; (c) A plastered floor in Room 1 of House 4, also in Area 3, viewed from the northeast. Credit: The Tell el-Burak Archaeological Project. Credit: S. Amicone et al., Scientific Reports (2025)

Investigadores han identificado el uso más antiguo conocido de revoque de cal hidráulica en la arquitectura fenicia, elaborado no con ceniza volcánica como el hormigón romano, sino con cerámica reciclada. Este descubrimiento, realizado en el yacimiento de la Edad de Hierro de Tell el-Burak, en el sur del Líbano, arroja luz sobre antiguas prácticas de sostenibilidad e ingeniería de alto nivel que anteriormente no se habían atribuido a los fenicios.

Thin-section microphotographs of ceramic aggregates used in Iron Age plaster at Tell el-Burak: (a, b, e) Type 1 ceramics—low-fired sherds with high porosity—shown under polarising light (XP) and in BSE imaging at high magnification; (c, d, f) Type 2 ceramics—high-fired, vitrified fragments—featuring isotropic matrix and bloating pores, also shown under XP and BSE. Credit: S. Amicone et al., Scientific Reports (2025)

Los hallazgos, publicados en Scientific Reports (2025), provienen de un estudio multidisciplinario de muestras de yeso recolectadas en tres instalaciones, incluyendo un lagar bien conservado que data de aproximadamente el 725-600 a. C. Infraestructura vinícola antigua construida con cerámica reciclada

Ubicada a tan solo 9 km al sur de Sidón, Tell el-Burak fue un centro agrícola clave para la ciudad-estado fenicia. Entre sus características más significativas se encuentra un enorme lagar, compuesto por una gran pisca conectada a un tanque de fermentación de 4500 litros, ambos recubiertos con un yeso especial a base de cal.

Lo que hacía extraordinario a este yeso era su composición: fragmentos de cerámica triturada (probablemente ánforas rotas) añadidos intencionadamente al aglutinante de cal. Estas inclusiones cerámicas actuaban como material puzolánico, reaccionando químicamente con la cal para formar un mortero hidráulico, un material capaz de fraguar y endurecerse en ambientes húmedos.

Afirma Silvia Amicone, autora principal:

La presencia de áridos cerámicos no se debía solo al reciclaje de residuos, sino a una decisión tecnológica para producir yeso duradero resistente al agua.

Esta práctica es anterior al hormigón romano y se asemeja más a las tecnologías griegas y egeas tempranas, aunque rara vez se había visto en el Levante hasta la actualidad. Para confirmar la naturaleza hidráulica del yeso, los investigadores aplicaron diversas técnicas científicas, entre ellas:

Microscopía óptica y SEM-EDS: Donde se identificaron los bordes de reacción química entre la cal y la cerámica, un sello distintivo de hidraulicidad.

Difracción de rayos X en polvo (DRPD): Se revelaron fases minerales como la gehlenita, la cristobalita, la mullita y el diópsido, que se forman típicamente a altas temperaturas de cocción.

Análisis termogravimétrico (TGA): Se mostraron niveles de agua ligada superiores al 3 % y pérdidas de CO₂ inferiores al 30 %, lo que confirma la clasificación hidráulica.

Análisis de residuos orgánicos (ORA): Se detectaron compuestos de azufre en el yeso, posiblemente relacionados con la producción de vino o el uso de ánforas.

Estos resultados confirman que los constructores de Tell el-Burak sabían cómo manipular los materiales para crear yesos duraderos e impermeables, mucho antes de que este conocimiento se estandarizara en la construcción romana.

Los fragmentos cerámicos utilizados en el yeso no eran simples escombros de construcción. Los análisis petrográficos y mineralógicos sugieren que proceden de residuos de producción cerámica, probablemente del yacimiento cercano de Sarepta, un conocido centro cerámico fenicio a 4 km de distancia.

Curiosamente, estas piezas cerámicas presentan una mezcla de temperaturas de cocción:

Tipo 1: Fragmentos de baja cocción (por debajo de 850 °C), altamente reactivos.

Tipo 2: Fragmentos vitrificados de alta cocción (por encima de 1050 °C), menos reactivos, pero aún utilizados.

A pesar de ser más difíciles de obtener y procesar, la presencia de fragmentos de alta cocción sugiere una selección o reutilización intencional de residuos cerámicos, no una inclusión accidental. Además, no se han encontrado residuos de producción cerámica en Tell el-Burak, lo que refuerza la idea de mano de obra especializada y transporte de materiales.

Este nivel de conocimiento, consistencia y esfuerzo en los materiales apunta a una producción centralizada, dirigida por la élite. Las instalaciones de yeso en Tell el-Burak reflejan más que ingenio técnico; también sugieren un sistema económico organizado, donde los especialistas podían acceder y transportar materiales específicos para la construcción.

El uso de un yeso tan avanzado en la infraestructura de producción vinícola también concuerda con la evidencia arqueológica de que la viticultura era un componente clave de la economía fenicia, tanto a nivel local como comercial.

Este descubrimiento cambia significativamente la cronología y el origen geográfico de las tecnologías de yeso hidráulico. Respalda la idea de que los fenicios, conocidos comerciantes marítimos y transmisores culturales, desempeñaron un papel vital en la difusión de innovaciones tecnológicas como los morteros puzolánicos por el Mediterráneo durante la Edad del Hierro.

Si bien el hormigón romano dominaría posteriormente la arquitectura antigua, este ejemplo fenicio temprano ilustra la innovación indígena y la adaptación ambiental mucho antes de que los romanos industrializaran el método.

Amicone, S., Orsingher, A., Cantisani, E. et al. Innovación mediante el reciclaje en la tecnología del yeso de la Edad de Hierro en Tell el-Burak, Líbano. Sci Rep 15, 24284 (2025). https://doi.org/10.1038/s41598-025-05844-x

Urbes de nueva planta fundadas por los visigodos en Europa entre los siglos V y VIII

En el año 507 la presión de los francos provocó que los visigodos, que hasta entonces habían ocupado y controlado el sur de la Galia y buena parte del norte de la Península Ibérica, pasaran a Hispania. Ese año se toma como el de la fundación del Reino Visigodo de Toledo, que no se consolidaría hasta el reinado de Leovigildo (568–586) con la incorporación del reino suevo de Galicia y la franja norte cantábrica.

El dominio visigodo de la península se alargaría durante 196 años, hasta que en 711 comienza la conquista musulmana. Durante todo ese tiempo hubo de hacer frente a la amenaza merovingia por el noreste y a la bizantina por la costa mediterránea.

El estado de guerra casi permanente impidió que los visigodos se detuviesen en la fundación de nuevas ciudades, con apenas unas pocas excepciones (solo una está confirmada y las otras son dudosas). Aun así, los visigodos serán los únicos fundadores de nuevas ciudades en Europa occidental entre los siglos V y VIII.

Reccopolis

En el año 578 Leovigildo dirige el último reino arriano surgido de la descomposición del Imperio Romano de Occidente. Para afirmar su independencia frente a merovingios (a los que acababa de derrotar) y bizantinos decide adoptar atributos imperiales romanos: acuñación de moneda con su nombre y fundación de ciudades.

Es en este contexto que impulsa la creación de una ciudad de nueva planta en el Cerro de la Oliva (a 1,5 kilómetros de Zorita de los Canes en Guadalajara), dominando una amplia vega agrícola junto al curso del río Tajo y la sierra de Altomira.

La nombra Reccopolis (en latín, Recópolis en castellano actual), sin que los investigadores se pongan de acuerdo en si la etimología procede de su hijo Recaredo o de rexopolis (ciudad del rey). En ella intenta imitar el trazado urbanístico de Constantinopla, dotándola de murallas con puertas monumentales, acueductos, iglesias y su propio palacio real, que se extienden a lo largo de sus 33 hectáreas de superficie.

La ocupación musulmana no modifica la estructura general urbanística, pero para el siglo IX es abandonada en beneficio de Zorita de los Canes, para cuyos nuevos edificios se emplea Reccopolis como cantera. Tras una breve repoblación cristiana entre finales del siglo XI y principios del XV, la ciudad quedaría abandonada definitivamente.

Hasta que fue descubierta en 1893 por el arqueólogo Juan Catalina García López. Las primeras excavaciones sistemáticas tendrían que esperar hasta 1945, a cargo de Juan Cabré. Se encontraron vestigios de torres cada 30 metros en las murallas, mercados y barrios comerciales y residenciales, e incluso el edificio donde se acuñaba moneda. El palacio, situado en la parte alta, tenía dos pisos y estaba conectado a una capilla palatina al estilo bizantino. En cuanto al acueducto, es el único descubierto hasta el momento de época visigoda.

Las excavaciones de Reccopolis continúan, y el yacimiento está incluido dentro del Parque Arqueológico que se puede visitar y cuenta con museo y centro de interpretación.

Victoriacum

Leovigildo funda una nueva ciudad tres años más tarde, en 581, tras su victoria sobre los vascones. Lo cuenta Juan de Biclaro en su Chronicon escrito hacia 589:

…Anno V Tiberii, qui est Leovegildi XIII annus […] Leovegildus rex partem Vasconiae occupat et civitatem, quae Victoriacum nuncupatur, condidit […] (Año quinto de Tiberio y décimotercero de Leovigildo [¿581?] El rey Leovigildo ocupa parte de la Vasconia y funda la ciudad que se llama Victoriacum)

Juan de Biclaro era un sacerdote godo nacido en lo que hoy es Santarém (Portugal), que se formó en Constantinopla y a su regreso es desterrado por Leovigildo a Barcino (Barcelona). Hacia 585 es perdonado por el rey y nombrado obispo de Gerunda (Gerona).

El problema es que los investigadores no se ponen de acuerdo en la localización de esa ciudad. Algunos opinan que, dadas las similitudes del nombre, podría ser la capital alavesa de Vitoria. Otros la identifican con el yacimiento de Iruña-Veleia, a 10 kilómetros al oeste de Vitoria, y de origen romano. No han aparecido restos visigodos en la provincia de Álava que se hayan podido asociar a esta ciudad de Victoriacum, por lo que el debate continúa solo en términos etimológicos.

Sin embargo, es curioso que, cuando Sancho VI de Navarra funda la ciudad de Vitoria en 1181 en el lugar antes llamado Gasteiz, señala en el fuero de población otorgado:

Ego Sancius, Dei gracia rex Navarrae, facio hanc cartam confirmationis et roborationis vobis omnibus populatoribus meis de Nova Victoria tam presentibus quam futuris […] dono vobis ipsam villam que dicitur Nova Victoria […]

Denominando a la ciudad Nueva Vitoria y no Vitoria a secas. Lo cual posiblemente no tiene nada que ver con la existencia de la Victoriacum de Leovigildo.

Oligicus / Ologite

En febrero del año 621 el rey visigodo Sisebuto moría en extrañas circunstancias en Toledo siendo sucedido por su hijo Recaredo II, apenas un niño, quien no viviría más allá del mes de abril del mismo año. Ello propició el ascenso al trono de su tío, el general Suintila.

Ese mismo año Suintila derrota a los vascones, que amezan la Tarraconense, e hizo entre ellos numerosos prisioneros y rehenes. Con ellos como mano de obra funda y construye una nueva ciudad, tal y como cuenta Isidoro de Sevilla en su Historia de regibus gothorum. La llamó Oligicus u Ologite (el actual Olite en Navarra, situado a 42 kilómetros al sur de Pamplona). El objetivo es establecer una línea de posiciones fortificadas, junto a Vitoria, frente a los vascones.

Sin embargo, aunque la afirmación de Isidoro se dio por cierta durante muchos siglos, las excavaciones arqueológicas en Olite sacaron a la luz restos de las murallas romanas y numerosos hallazgos epigráficos que demostrarían que la ciudad es mucho más antigua.

En 2011 apareció una inscripción en Sansomain (a 15 kilómetros de Olite), fechada por el profesor Javier Velaza, de la Universidad de Barcelona, en el siglo XII. La inscripción, muy dañada, dice […]eologite[…]eon per[…]svhinthilanem Regem (que Velaza tradujo como Olite nuevo por el rey Suintila).

Baiyara

En el Kitab al-Rawd al-Mitar (El libro del jardín fragante), diccionario geográfico de Al-Ándalus escrito entre los siglos XIII y XV, se menciona que la ciudad musulmana de Baiyara había sido fundada por Recaredo:

Bayyara, medina de al-Andalus próxima a Porcuna, de la cual le separan diez millas, su puerto sobre el Río Grande está provisto de un muro de albañilería (al-Rasif). La gran calzada que sale de la Puerta de Narbona para llegar a la Puerta de Córdoba pasaba por la puerta de ella. El arco de esta puerta existe todavía sin la menor grieta y su altura sobre el suelo es tal que un jinete podría alcanzar su cúspide con la punta de su lanza. Esta medina fue construida por Recaredo, hijo de Leovigildo, rey de los godos…

Lo mismo afirma Isidoro de Sevilla en el libro XV de sus Etimologías. Se desconoce la localización de esta ciudad porque no hay evidencias arqueológicas, aunque se la suele asociar con la actual villa cordobesa de Montoro (la antigua Epora romana). De hecho una teoría afirma que el castillo de Montoro se construyó usando las ruinas de Baiyara como cantera. Y que el topónimo Montoro derivaría de Mon(te Go)thorum, el Monte de los Godos.

Recopolis y la ciudad en la época visigoda (L. Olmo Enciso) / The Roman Empire and its Germanic Peoples (Herwig Wolfram) / Visigothic Spain 409–711 (Roger Collins) / Parque Arqueológico de Recópolis (web oficial) / Rutas Arqueológicas en Navarra / Nabarralde / Crónica de Juan, abad del monasterio de Biclaro / Historia de Álava (Antonio Rivera) / Ciudades Hispanomusulmanas (Leopoldo Torres Balbás) / Estudios de Historia y toponimia andaluza: Montoro

La Brujula Verde

Hallan en China la tumba de un príncipe rehén coreano

Según informes de China News Service.

El epitafio descubierto en su interior ofrece un relato detallado de la vida de Kim Young, profundizando nuestra comprensión del sistema de rehenes de la dinastía Tang y sus vínculos diplomáticos con Silla, ubicada en la península de Corea.

Tang Dynasty tomb of hostage Silla prince unearthed in Xi’an. Credit: Shaanxi Academy of Archaeology

El descubrimiento en Xi’an de la tumba de Kim Young, un príncipe rehén del reino coreano de Silla, es un hallazgo que arroja luz sobre las complejas relaciones entre China y Corea durante la dinastía Tang. Es la primera vez que se excava formalmente una tumba real de Silla de esta época en China.

Credit: Shaanxi Academy of Archaeology

La tumba, a solo un par de kilómetros al norte de la antigua capital Tang, Chang’an, es una cueva de tierra de una sola cámara con una configuración distintiva en forma de cuchillo. Aunque fue saqueada, aún contenía una cantidad significativa de objetos funerarios. Entre ellos, se desenterraron 83 figurillas de cerámica, incluyendo reyes celestiales, guardianes, cuidadores de caballos y animales del zodíaco, todas hechas de arcilla roja moldeada. También se encontraron 58 animales de arcilla que representan la vida rural, como camellos, caballos, vacas, ovejas, cerdos, perros y gallinas. Otros objetos interesantes incluyen una jarra con forma de pagoda y monedas de cobre.

Pero el corazón de este descubrimiento es sin duda el epitafio de piedra. Hecho de piedra azul, con una base cuadrada y una cubierta abovedada decorada con motivos florales y de nubes, este epitafio es una mina de información. Su inscripción central, en antigua escritura de sello, declara ser el Epitafio del difunto señor Kim de la Gran Tang y la inscripción principal de 557 caracteres chinos en escritura regular narra la vida de Kim Young.

Gracias a este epitafio, se sabe que Kim Young nació en el año 747 y falleció en el 794 a la edad de 48 años en Chang’an. Fue enviado a la China Tang como rehén político, una práctica bien conocida para asegurar la lealtad y mantener los lazos diplomáticos con estados vasallos como Silla. Lo que hace que el caso de Kim Young sea especialmente significativo es que su familia sirvió como rehenes durante tres generaciones consecutivas, e incluso ocuparon cargos oficiales dentro de la administración Tang.

El epitafio también revela que Kim Young participó activamente en misiones diplomáticas, acompañando a enviados Tang a Silla, y tomó parte en ceremonias importantes. Su funeral fue un evento organizado por funcionarios Tang, y la propia corte imperial Tang concedió tanto el lugar de entierro como el ataúd, lo que subraya la alta estima en la que era tenido.

Un detalle particular que resalta es la mención de la esposa de Kim Young en el epitafio, un hecho poco común en los registros de príncipes rehenes. Pertenecía a la prominente familia china Wang de Taiyuan, lo que sugiere que estos príncipes de Silla a menudo formaban alianzas matrimoniales con influyentes familias chinas. Esto no solo fortalecía los lazos políticos, sino también los culturales.

La práctica de enviar rehenes reales de Silla a la China Tang era una estrategia diplomática clave. Estos príncipes rehenes vivían en la corte Tang, recibían educación confuciana y se integraban en la élite china, funcionando como intermediarios esenciales en las relaciones exteriores. Su presencia simbolizaba el dominio Tang y la cooperación mutua, un delicado equilibrio entre el poder y el intercambio cultural.

Como señala Liu Zheng de la Sociedad China de Reliquias Culturales, este hallazgo es una prueba concreta del sistema de rehenes de la dinastía Tang con sus estados vasallos. Subraya cómo la dinastía Tang mantenía su soberanía a través de la interacción diplomática y cultural. Las misiones diplomáticas y los roles de liderazgo de Kim Young demuestran que estos príncipes rehenes no eran simples peones políticos, sino participantes activos en la configuración de las relaciones bilaterales.

En definitiva, este descubrimiento arqueológico enriquece enormemente nuestra comprensión de la diplomacia en Asia Oriental durante la época medieval, mostrando cómo los rehenes políticos no solo eran una herramienta de control, sino también un medio para fomentar los lazos interculturales y mantener la influencia de la dinastía Tang sobre sus vecinos. Es un recordatorio fascinante de la interconexión de las culturas en el pasado.

China News Service

Hallan en Irán kohl sin plomo de la Edad de Hierro

 Los ingredientes más comunes incluyen:

Galena (sulfuro de plomo): Históricamente, este ha sido uno de los componentes principales, especialmente en el kohl egipcio. Sin embargo, debido a la toxicidad del plomo, su uso es controvertido y muchos kohl modernos lo evitan.

Antimonio (o sulfuro de antimonio, estibina): Es otro mineral común que proporciona el pigmento negro o gris.

Óxido de zinc: También puede estar presente.

FEG-SEM-SE micrographs of the Kani Koter sample: (a) Pyrolusite crystal with perfect cleavage; (b) detail showing surface mineral phases; (c) K-feldspar; (d) plagioclase; (e) phyllosilicate; (f) clay with pyrolusite; (g) quartz; (h) calcite. Credit: Amicone et al., Archaeometry (2025)

Carbono amorfo o carbón orgánico: Se utilizan en algunas formulaciones, especialmente en el kohl fabricado en occidente para evitar el plomo.

Suele mezclarse con otros componentes para crear una pasta o polvo, como:

Aceites o grasas: Para darle la consistencia deseada, como azafrán, granos de dátiles, piedras de olivo, pétalos de rosa, alcanfor, extracto de menta, carbón, cúrcuma y otras especias y hierbas medicinales. Estos ingredientes pueden aportar propiedades beneficiosas para los ojos, como efectos antisépticos o antiinflamatorios, y también influir en la tonalidad del kohl.

Si bien algunos productos cosméticos modernos que se comercializan como «kohl» pueden contener óxidos de hierro (que son pigmentos utilizados habitualmente en maquillaje para tonos negros, marrones y rojizos), tradicionalmente el kohl no está compuesto principalmente de óxido de hierro.

El kohl clásico se basa en minerales como la galena y el antimonio. Sin embargo, la investigación arqueológica ha encontrado algunas formulaciones antiguas de eyeliner que sí incluían óxidos de manganeso y grafito natural, y los productos comerciales actuales pueden usar óxidos de hierro para lograr el color deseado, especialmente si buscan evitar el plomo y otros metales pesados.

Un antiguo delineador de ojos negro hallado en tumbas de la Edad de Hierro revela una receta cosmética previamente desconocida con grafito y óxido de manganeso, milenariamente anterior a las fórmulas modernas.

Los arqueólogos han descubierto una receta de kohl desconocida que data de los siglos IX-VII a. C. en el noroeste de Irán. El maquillaje de ojos, hallado en el cementerio de Kani Koter, en los límites del antiguo Imperio Asirio, presenta una fórmula innovadora que difiere por completo de los cosméticos tradicionales a base de plomo del Antiguo Oriente Próximo.

Dirigido por la Dra. Silvia Amicone, de la Universidad de Tubinga, el equipo internacional de investigación descubrió que el polvo negro para ojos estaba elaborado con grafito natural y óxido de manganeso, sin rastros de plomo ni materiales orgánicos, una combinación inusual que sugiere una estética metálica brillante, probablemente preferida por la élite local.

Explicó Amicone:

 En lugar de usar plomo, como era común en Mesopotamia y Egipto, esta comunidad desarrolló una receta distintiva con minerales de origen local.

Publicado en la última edición de Archaeometry, el estudio abre un nuevo capítulo en la comprensión de las prácticas de belleza, el adorno personal y la cultura material de la Edad de Hierro de las antiguas sociedades iraníes que vivían en la periferia del poderoso Imperio Asirio.

El yacimiento funerario de Kani Koter, enclavado en los montes Zagros, contiene tumbas del período de la Edad de Hierro III, muchas de las cuales pertenecen a personas de alto estatus. Junto a ajuares funerarios típicos, como espejos y utensilios de aseo personal, los investigadores encontraron un recipiente de cerámica que contenía un polvo cosmético negro. Su composición sorprendió a los científicos.

Afirmó el coautor Dr. Shelir Amelirad, de la Universidad de Heidel:

Esta es la primera vez que vemos kohl hecho completamente de grafito y óxido de manganeso, berg. Esto apunta al uso creativo de materiales y a la innovación regional, una firma verdaderamente única en el registro arqueológico.

Métodos analíticos avanzados confirmaron la ausencia de plomo y compuestos orgánicos. Si bien los componentes orgánicos podrían haberse descompuesto con el tiempo, los hallazgos actuales sugieren una formulación deliberada y sofisticada, lo que refleja un alto nivel de adaptación tecnológica y cultural.

El uso de minerales de origen local, como el grafito y el óxido de manganeso, apunta a una comprensión profunda de los materiales naturales y sus aplicaciones en la ornamentación personal. Estos hallazgos sugieren que las comunidades de la frontera oriental del Imperio asirio no fueron simplemente receptores culturales, sino también innovadores activos por derecho propio.

Afirmó Amicone:

Este descubrimiento nos brinda una comprensión más profunda de cómo las personas en la periferia de los grandes imperios expresaban su identidad y estatus. Amplía nuestra comprensión de la tecnología, la cosmética y el intercambio cultural de la Edad de Hierro entre Asiria y las primeras sociedades iraníes.

Estos hallazgos contribuyen a la creciente evidencia de que las comunidades de la Edad de Hierro en Irán no fueron simplemente satélites culturales de Asiria, sino innovadores activos con prácticas estéticas únicas. La elección de minerales —grafito para una aplicación suave y brillante, y óxido de manganeso para una pigmentación profunda— demuestra tanto la intención cosmética como el ingenio regional.

Afirmó Amicone:

Estos descubrimientos nos permiten reconstruir no solo la apariencia de las personas, sino también su percepción de la apariencia, la identidad y el estatus,.

La presidenta de la Universidad de Tubinga, la profesora Dra. h.c. (Dōshisha) Karla Pollmann, destacó la gran importancia de estos descubrimientos:

A través de la ciencia moderna, accedemos a mundos perdidos hace mucho tiempo, comprendiendo cómo vivían, se expresaban y construían sus culturas.

Este delineador de ojos de 3000 años de antigüedad abre una nueva ventana a la vida cotidiana y la expresión personal de las élites de la Edad de Hierro. También enriquece nuestra comprensión del conocimiento químico antiguo y la innovación cosmética, muy adelantada a su tiempo.

Universidad de Tubinga

Silvia Amicone, Baptiste Solard, Shelir Amelirad, Eghbal Azizi, Lara Maritan, Maxime Rageot, Christoph Berthold, Karen Radner: Eye makeup in Northwestern Iran at the time of the Assyrian Empire: a new kohl recipe based on manganese and graphite from Kani Koter (Iron Age III). Archaeometry.
DOI: https://doi.org/10.1111/arcm.13097

Templo de 6.000 años de antigüedad con canal de sangre y altar descubierto en el este de Turquía

Arqueólogos  hallan  un templo de 6.000 años de antigüedad durante las excavaciones en curso en la aldea de Tadım, ubicada en la provincia de Elazığ, al este de Turquía. El yacimiento, que data del Calcolítico Tardío y la Edad del Bronce Temprano, revela uno de los ejemplos más antiguos conocidos de arquitectura ritual en la cuenca alta del Éufrates.

El proyecto de excavación, coordinado por el Ministerio de Cultura y Turismo y dirigido por la Dirección del Museo de Elazığ, se centra en la fortaleza y el túmulo de Tadım (Tadım Höyüğü), un importante túmulo arqueológico de aproximadamente 35 metros de altura y una superficie de 210 por 160 metros. Se cree que este sitio fue un importante centro religioso y de asentamiento para comunidades antiguas. Recuerdos con temática de civilizaciones antiguas.

En las secciones de la cuadrícula numerada 80-81 del montículo, los investigadores desenterraron un complejo de templos con un «canal de sangre» ritual que contenía restos humanos y animales, junto con un altar de piedra con marcas de cuchillo. Estos hallazgos sugieren que los rituales de sacrificio, posiblemente con la participación tanto de animales como de humanos, se realizaban como ofrendas a las deidades, lo que refleja las creencias espirituales de la época.

El equipo también descubrió cuatro podios, probablemente utilizados para colocar ofrendas votivas, un hogar sagrado y diversos artículos ceremoniales y domésticos. Entre los artefactos se encontraban:

Sellos utilizados en transacciones agrícolas,

Puntas de flecha y herramientas de la vida cotidiana,

Maletas para la producción textil, y

Figuras de ídolos hechas de piedra, arcilla y hueso, que representan formas tempranas de expresión simbólica o religiosa. El supervisor de la excavación, Ergün Demir, señaló que los restos arquitectónicos consisten en cimientos de escombros con muros de adobe, un método de construcción que les proporcionó resistencia a desastres naturales e invasiones. La disposición sugiere un patrón de estructuras poco espaciadas, lo que indica formas tempranas de planificación urbana y vida comunitaria.

Afirmó Demir:

Este período marca el inicio de asentamientos más organizados en la región. La evidencia de Tadım muestra no solo prácticas religiosas, sino también signos tempranos de complejidad social y actividad económica.

Tadım Höyüğü es reconocido actualmente como uno de los yacimientos arqueológicos más prometedores del este de Turquía. La región, ubicada cerca del río Éufrates, se ha considerado durante mucho tiempo una encrucijada cultural que unía Mesopotamia con Anatolia. Se espera que las excavaciones en curso arrojen más luz sobre el comercio, la agricultura y los sistemas de creencias de las sociedades prehistóricas. Recuerdos con temática de civilizaciones antiguas.

Ahmet Demirdağ, Director Provincial de Cultura y Turismo de Elazığ:

Este es el primer sitio de templo conocido en la región. Los hallazgos nos ofrecen una visión excepcional de la vida aquí hace 6.000 años: cómo vivían, trabajaban y rezaban las personas. A medida que continuamos excavando, creemos que descubriremos capas de historia aún más antiguas.

También se están realizando excavaciones en otros lugares clave de Elazığ, como el Castillo de Harput, la Fortaleza de Palu y la aldea de Salkaya, como parte de un esfuerzo más amplio para descubrir y preservar el rico patrimonio cultural de la región.

Hallan en una excavación ilegal en Zile un mosaico romano  

 

Zile, un distrito de la provincia de Tokat, al norte de Turquía, reconocido desde hace tiempo como uno de los asentamientos con mayor riqueza histórica de Anatolia. Con una historia que se remonta a casi 900.000 años, Zile fue cuna de numerosas civilizaciones, incluyendo a los hititas, frigios y romanos.

Recientemente, se desenterró un mosaico romano de intrincada factura durante una excavación ilegal en la región, un hallazgo inesperado que ahora arroja nueva luz sobre el pasado antiguo de Zile y su posible papel como centro cívico romano.

El mosaico Sugiere la Presencia de un Edificio Público Romano

El mosaico fue descubierto durante una excavación no autorizada en Zile y desde entonces ha captado la atención de arqueólogos y autoridades patrimoniales. Las evaluaciones preliminares de los expertos sugieren que el mosaico probablemente adornaba el suelo de un edificio público de la época romana. La presencia de vibrantes azulejos verdes, amarillos, azules y blancos, junto con inscripciones que hacen referencia a «abundancia, prosperidad, paz y bienestar», indica claramente una función pública o comunitaria del sitio.

Según el arqueólogo Halis Alıcı, del Museo de Historia de la Ciencia Turco-Islámica de la Madrasa de Yağıbasan:

 estos mosaicos se asocian comúnmente con la arquitectura cívica romana. «Normalmente encontramos mosaicos de este tipo en edificios públicos romanos: centros de reclutamiento militar, centros de salud, mercados o espacios de reunión política. Las características estilísticas y cromáticas del mosaico apuntan a una fecha que abarca desde mediados hasta finales del período romano, posiblemente alrededor del 400 a. C. o posterior.

El mosaico probablemente adornaba el suelo de un edificio público de la época romana.

Los mosaicos romanos a menudo tenían propósitos más allá de la decoración. Estas obras eran representaciones simbólicas de poder, ideología y valores públicos. Las palabras específicas halladas en el mosaico de Zile —abundancia, prosperidad, paz y bienestar— evocan los ideales de vida cívica promovidos durante el Imperio Romano, particularmente en espacios públicos utilizados para el gobierno o la actividad comunitaria.

Este descubrimiento subraya la importancia sociopolítica del sitio y sugiere que Zile pudo haber tenido relevancia administrativa o militar regional durante el período romano.

Zile ha aportado hallazgos significativos de diversas épocas históricas, incluyendo los yacimientos de Horoztepe y Maşat Höyük, ubicados en las cercanías. Sin embargo, este mosaico recién descubierto no solo añade una nueva dimensión a la historia romana de Zile, sino que también pone de relieve la amenaza constante de las excavaciones ilegales. Afortunadamente, las autoridades locales intervinieron rápidamente, cubriendo el mosaico con una carpa y una lona protectoras para evitar mayores daños mientras se desarrollan los planes para su excavación y conservación.

A medida que aumenta la concienciación pública sobre el mosaico, se espera que el sitio se convierta pronto en una zona arqueológica oficialmente reconocida, lo que contribuirá al potencial turístico cultural de Zile. Tanto los residentes locales como los aficionados a la historia exigen la adecuada conservación, documentación y, en última instancia, la exhibición pública del mosaico, que podría convertirse en un punto clave para promover el antiguo patrimonio de Zile.

El festín de jabalíes de hace 11000 años que recorrieron 70 kilometros en los Zagros de Iran

Una nueva investigación sugiere que las comunidades prehistóricas de los montes Zagros, en Irán, transportaban jabalíes a lo largo de 70 kilómetros para participar en elaborados festines comunitarios, mucho antes del auge de la agricultura.

En un descubrimiento notable que redefine nuestra comprensión de la vida social prehistórica, los arqueólogos han descubierto evidencia de festines a gran escala en los montes Zagros, en el oeste de Irán, que datan de hace más de 11.000 años. En un yacimiento conocido como Asiab, los investigadores encontraron los cráneos de 19 jabalíes cuidadosamente embalados en una fosa; sus marcas de carnicería revelan que fueron utilizados en una gran celebración comunitaria.

Sin embargo, lo que hace que este descubrimiento sea verdaderamente extraordinario no es solo la antigüedad del festín, sino también el gran esfuerzo de los participantes. Según un estudio publicado en Nature Communications Earth & Environment y resumido en The Conversation por la Dra. Petra Vaiglova, autora principal, el análisis isotópico del esmalte dental reveló que al menos algunos jabalíes fueron transportados a través de terrenos montañosos desde distancias de 70 kilómetros o más.

Escribió Vaiglova, investigadora en arqueología:

Al igual que llevar una botella de vino regional a una cena hoy en día, estos animales parecen haber servido como regalos significativos

Los festines se asocian comúnmente con las sociedades agrícolas, que contaban con los medios para producir excedentes de alimentos. Sin embargo, el yacimiento de Asiab desafía esta narrativa. Demuestra que las comunidades preagrícolas eran capaces de organizar eventos sociales complejos que implicaban intercambios simbólicos y transporte de recursos a larga distancia.

Los hallazgos respaldan la idea de que estos festines podrían haber desempeñado un papel clave en la formación de los primeros vínculos sociales humanos, posiblemente incluso contribuyendo al desarrollo posterior de las prácticas agrícolas. En un sentido cultural más amplio, el esfuerzo por traer animales de lugares lejanos implica una poderosa forma de regalar, que evoca las tradiciones modernas donde se comparten alimentos regionales durante festividades o celebraciones.

Señaló Vaiglova:

La reciprocidad es fundamental en las interacciones sociales. Al igual que una botella de vino cuidadosamente elegida hoy en día, esos jabalíes traídos de todas partes podrían haber servido para conmemorar un lugar, un evento y lazos sociales a través de los regalos.

El equipo utilizó una técnica que examina los patrones microscópicos de crecimiento del esmalte dental —similar al conteo de anillos de los árboles— para determinar las historias de vida y los movimientos de los animales. Los datos isotópicos indicaron diversas condiciones ambientales durante el desarrollo de los dientes, lo que sugiere que los jabalíes se originaron en diferentes partes de la región antes de converger en Asiab.

Esta es la primera vez que se documenta este comportamiento en una sociedad preagrícola de Oriente Próximo. Se han observado hallazgos similares en Stonehenge, en el Reino Unido, donde se llevaban cerdos de toda Gran Bretaña a grandes festines ceremoniales, pero estos ocurrieron mucho más tarde, en contextos agrícolas. Redefiniendo la vida comunitaria antigua

El banquete de Asiab ofrece una visión excepcional de cómo los humanos prehistóricos expresaban su identidad comunitaria, mantenían la cohesión social y celebraban ocasiones importantes, todo a través de la comida.

Ya sea cecina de cocodrilo de Australia o queso francés, la comida sigue siendo un embajador cultural en la actualidad. Los antiguos jabalíes de Irán demuestran que esta tradición tiene raíces históricas más profundas de lo que jamás imaginamos.

Vaiglova, P., Kierdorf, H., Witzel, C. et al. El transporte de animales subyacía en los festines rituales a principios del Neolítico en el suroeste de Asia. Commun Earth Environ 6, 519 (2025). https://doi.org/10.1038/s43247-025-02501-z

Quemas rituales de viviendas en un poblado ibérico de la Edad del Hierro

En el yacimiento de Cerro de San Vicente (Salamanca), un equipo de arqueólogos ha revelado detalles sobre cómo sus habitantes quemaban y rellenaban la vivienda antes de reconstruirla. El estudio, publicado en el Journal of Anthropological Archaeology, combina técnicas avanzadas para desentrañar si el incendio fue accidental, un acto de violencia o parte de un ritual de renovación.

A) Localización geográfica del Cerro de San Vicente en la Meseta Central Ibérica. B) Vista aérea del yacimiento, situado junto al río Tormes, con la zona objeto de este estudio resaltada en rojo. C) Vista en planta del sector de 400 m2 excavado entre 2006 y 2022, mostrando los restos de viviendas de tierra excavados hasta la fecha, incluyendo casas redondas, edificios rectangulares y estructuras auxiliares más pequeñas. Crédito: L. Tomé et al. / Fotogrametría de A. Martín Esquivel y L. Chapon

La vivienda, denominada Casa 1, pertenecía a un poblado de la Edad del Hierro (entre el 900 y el 400 a.C.). Los investigadores descubrieron que su interior quedó cubierto por una capa de cenizas de hasta 4 cm de grosor, con restos de carbón, herramientas de hierro y fragmentos de cerámica quemada. Los análisis confirmaron que el fuego alcanzó temperaturas de hasta 700 °C, suficiente para derrumbar el techo, enrojecer las paredes de adobe y fundir parcialmente el suelo de arcilla.

Fotografías que documentan la excavación de la Casa 1 durante la temporada de campo 2021. A) Vista de campo de SU 140, una capa de ceniza de madera y material vegetal carbonizado. B) Primer plano de SU 140. Nótese la presencia de cerámica fisurada y fragmentos de piedra, situados cerca del hogar central de arcilla. C) Vista de campo de la excavación de la SU 137, caracterizada por abundantes ladrillos de barro de varios tamaños, colores y estados de carbonización. Por encima de la SU 137, las SUs 136 y 101, que también forman parte del relleno de adobe, están representadas en el perfil estratigráfico. D) Vista detallada de la SU 137, mostrando fragmentos de pizarra y cerámica fisurada intercalados entre los adobes. Crédito: L. Tomé et al.
Señala el estudio:

El incendio fue tan intenso que la casa actuó como un horno.

Poco después, sus habitantes rellenaron la casa con capas de adobes quemados y ceniza, apilados metódicamente hasta elevar el suelo unos 60 cm. Algunos de estos adobes procedían de las propias paredes de la casa, mientras que otros podrían haber sido traídos de otras construcciones del poblado.

Los investigadores barajan varias hipótesis acerca de las razones que pudieron llevar a quemar la vivienda. Es posible que el poblado acumulase basura y cenizas en las zonas comunes, lo que podría haber obligado a elevar las casas para mantener accesibles las entradas. 

La quema y el relleno con adobes permitieron nivelar el terreno y preparar la casa para una nueva fase de construcción.

O también puede ser que, al igual que en muchas culturas antiguas, quemar una casa marcase el fin de su vida útil o de la de sus habitantes.

 Podría ser un acto simbólico, como despedir una etapa y comenzar otra, sugieren. La presencia de objetos valiosos (como un cuchillo de hierro) en la capa de ceniza reforzaría esta idea.

Incluso el hecho de quemar los adobes para endurecerlos y reutilizarlos, una práctica documentada en otros yacimientos, es factible.

 Era una forma de economía circular prehistórica.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó delgadas láminas del suelo al microscopio, identificando ceniza, carbón y fragmentos de adobe. Luego estudiaron cómo el calor alteró los minerales magnéticos de los adobes, confirmando las altas temperaturas. Y finalmente mapearon la disposición de los adobes y descubrieron que los más grandes se colocaron primero, cerca de la pared, lo que indicaría un trabajo organizado.

Además el carbón conservado reveló que el techo estaba hecho de pino y encina, maderas que son comunes en la zona. Y curiosamente, algunos fragmentos mostraban agujeros de insectos, indicando que la estructura ya estaba envejecida cuando ardió.

No es la única casa quemada en Cerro de San Vicente. Otras viviendas del yacimiento muestran secuencias similares: incendios seguidos de rellenos con adobes y nuevos suelos, todo lo cual apunta a una tradición arquitectónica extendida en la región del Duero durante la Edad del Hierro.

Estas casas no fueron abandonadas, sino transformadas, destaca el estudio. La quema y reconstrucción refleja una relación dinámica con el espacio habitado, donde el fuego era una herramienta más que un desastre.

El estudio concluye que el incendio de la Casa 1 fue intencional y estuvo ligado a un proceso de renovación: 

la quema de la casa y su sellado con adobes fueron eventos estrechamente vinculados, realizados en rápida sucesión. Esta práctica respondía a necesidades prácticas, como elevar el nivel del suelo, pero también pudo tener un significado cultural profundo, relacionado con la continuidad de la vida doméstica.

Aunque aún quedan incógnitas —¿era un ritual? ¿una técnica constructiva?—, el hallazgo subraya que el fuego, lejos de ser solo destructivo, era una herramienta clave en la vida de estas comunidades.

Laura Tomé, Antonio Blanco-González, et al., Raised from the ashes: Geoarchaeological perspectives on house burning practices in an Iberian Iron Age village. Journal of Anthropological Archaeology, Volume 79, September 2025, 101711. doi.org/10.1016/j.jaa.2025.101711

La Brujula Verde

Jorge Calero, arqueólogo en Cuzco, Perú: Hemos accedido al pasadizo subterráneo inca que discurre entre Muyuqmarca y Sayaqmarca, pero queremos ingresar al pasaje principal del Templo del Sol en dos o tres meses

En el marco del Proyecto Chincana, el equipo de los arqueólogos peruanos Jorge Calero y Mildred Fernández saca a la luz túneles construidos por los incas en la ciudad de Cuzco

Templo en H en Cuzco. Proyecto Chincana

En enero saltó la noticia de que unos arqueólogos peruanos habian encontrado un pasadizo subterraneo que, según diversos documentos históricos, podría formar parte de la colosal red de pasajes que, discurriría por debajo de Cuzco, la antigua capital de los incas. 

Los rumores acerca de la existencia de un entramado soterrado por donde los incas  viajaban en literas y transportaban metales preciosos han persistido durante siglos en la mente de viajeros y cronistas, hasta que Jorge Calero Flores y Mildred Fernández Palomino confirmaron a comienzos de 2025 la existencia de un primer túnel de 1.750 metros de largo, 2,60 de ancho y 1,60 de alto. 

¿Qué han hallado exactamente en Cuzco?

Gracias a las informaciones que dejaron cronistas como fray Martín de Murúa o el viajero y arqueólogo estadounidense Ephraim George Squier, hemos podido identificar con precisión la boca de la Chincana (laberinto, en quechua) en el sector de Sacsahuaman. Murúa relata que Tupaq Inca Yupanqui, por amor a su esposa Mama Ocllo Coya, también llamada Tucta Cuca, mandó construir un templo en Sacsahuaman que constaba de infinidad de puertas y una entrada en forma de boca de serpiente. Y que por ella los incas accedían y se desplazaban debajo de la superficie hasta la Casa del Sol, o Coricancha.

Las descripciones de Murúa (1590) nos han resultado muy preciadas para ubicar la entrada principal de la hasta ahora desconocida Chincana. Gracias a nuestras pesquisas en Sacsahuaman, hemos podido identificar que en este templo en forma de H existe una piedra fracturada con forma de cabeza de reptil.

Cuenta que Garcilaso de la Vega el Inca también dejó anotaciones muy valiosas…

Garcilaso dejó algo importante en cuanto a la forma de dicho laberinto, al indicarnos que tenía las paredes labradas y que por encima de ellas se ubicaban, a modo de vigas, elementos líticos rectangulares, labrados en sus seis caras.

Como los incas no conocían las bóvedas de arco, en lugar de vigas utilizaban piedras largas labradas que iban de una pared a otra. Por este motivo, hemos planteado que gran parte del trazado de la Chincana tiene forma trapezoidal, con dinteles líticos como techo. Más en concreto, el trazo principal de la Chincana se desplaza desde el templo en forma de H, pasando por la explanada de Sacsahuaman, hasta llegar al templo de Santo Domingo [la iglesia española levantada sobre el Coricancha]. Este trayecto, de 1.750 metros, tiene una inclinación promedio que fluctúa entre el 2,9% y el 11,6%, mientras que la altitud desde el templo en H desciende de 3.596 a 3.391 metros sobre el nivel del mar en el Coricancha.

¿Este pasadizo bajo tierra podría haber servido para que los incas de mayor alcurnia pudieran moverse con discreción por la ciudad?

Inducimos que por estos pasadizos subterráneos fue transportado el dios Punchao, una efigie de oro de unos 80 cm de alto, desde el Coricancha hacia Sacsahuaman y viceversa, para realizar ciertos rituales. La conexión de la Chincana –o pasaje subterráneo– entre el Coricancha, que era el templo de Punchao, y el templo en forma de H no es casual, pues este último tenía una connotación femenina.

Reconstrucción hipotética del Coricancha, templo masculino en Cuzco
 Proyecto Chincana

Recordemos que los cuatro fundadores del Tawantinsuyu [el Imperio inca] salieron de cuevas. Eran hijos del sol, y la madre, obviamente, era la tierra. La cueva era el útero y la vagina por donde salieron: ese mismo efecto se tenía cuando el sapan inca, o rey, transitaba en su litera por estos pasadizos.

¿Qué más podría descubrirse? ¿Tesoros?

Luis Valcárcel, un antropólogo peruano, menciona dos relatos que podrían guardar relación con la búsqueda del tesoro incaico. En el primero habla del “Chokechaka”, o “puente de oro”, enlazando con una leyenda. Cristóbal Paullu Inka, un descendiente de Huayna Cápac, se casó con María Esquivel, quien intentó descubrir la ubicación del tesoro. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, Paullu Inka la llevó vendada a ver las riquezas, por lo que no pudo retener la ruta. Además, él le devolvió las cuentas que ella había dejado caer como señal para intentar regresar posteriormente por su cuenta y riesgo.

En el segundo relato, Domingo Luis Astete, compadre de Pumacahua, fue informado de que había suficiente oro como para gobernar el Perú. Al igual que María Esquivel, fue conducido hasta el tesoro, pero sus intentos de marcar el camino fueron igualmente frustrados por los indígenas. Investigaciones futuras servirán para comprobar la existencia de posibles recámaras en la Chincana de Cuzco.

Desde tiempos inmemoriales se rumorea que el Ukhu Pacha (“el mundo inferior” de la mitología inca) podría albergar una red de túneles que atravesaría los Andes hacia el desierto de Atacama o hasta la selva amazónica. ¿Le parece verosímil?

En muchas oportunidades he escuchado relatos acerca de la existencia de Chincanas, o pasajes subterráneos, en diferentes ciudades de los Andes. La verdad es que no creo factible la existencia de una red tan intrincada de túneles que recorran los Andes, pero sí es probable que existan pequeños pasajes o tramos cortos, los cuales podrían haber sido empleados por el monarca inca para ingresar a ciertos centros religiosos y políticos. Eso sí es verosímil, pero hay que investigarlo.

(a) Trazo desde la explanada de Sacsahuaman, próxima al Rodadero, hacia Moyoq Marca. (b) Trazo de la Chincana desde el templo en H hasta la orilla del río Choqechaka
(a) Trazo desde la explanada de Sacsahuaman, próxima al Rodadero, hacia Moyoq Marca. (b) Trazo de la Chincana desde el templo en H hasta la orilla del río Choqechaka Proyecto Chincana

Otros investigadores también afirmaron haber resuelto el misterio de los pasadizos subterráneos de los incas, aunque luego sus hallazgos no pudieron ser confirmados. ¿El túnel descubierto podría ser el primer paso de cara a geolocalizar otros pasadizos parecidos?

En nuestra investigación hemos combinado el análisis de documentos históricos de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX con registros arqueológicos, observaciones de campo y prospecciones geofísicas, entre ellas la prospección sísmica y el uso de georradares, una tecnología que permite obtener imágenes detalladas del subsuelo.

Ya en 1985, la cadena peruana Panamericana Televisión emitió un reportaje de la Chincana y su entrada. Algo después, en el año 2000, el arqueólogo peruano Manuel Chávez Ballón nos indicó, antes de fallecer, que debajo del camino que unía Sacsahuaman con el Coricancha se encontraba la Chincana y que buscáramos allí.

Mildred Fernández y Jorge Calero con Manuel Chávez (centro) pocos días antes del deceso de este
Mildred Fernández y Jorge Calero con Manuel Chávez (centro) pocos días antes del deceso de este en junio de 2000 Cedida

Estas referencias, más la ubicación de la boca de la Chincana en Sacsahuaman, junto con los datos proporcionados por el Anónimo Jesuita, nos han permitido localizar con bastante exactitud el trazo principal del túnel que une el Coricancha con Sacsahuaman, así como otros ramales que todavía estamos estudiando.

Túneles para aflorar secretos incas

Desde mediados del siglo XV hasta el primer tercio del siglo XVI, los Andes quedaron bajo el dominio de los incas, o hijos del sol. Los más poderosos tenían el privilegio de trasladarse en litera, protegerse con quitasoles y disfrutar de concubinas y sirvientes. Pero su imperio se vino abajo cuando los conquistadores, capitaneados por Francisco Pizarro, capturaron y ejecutaron en 1533 a Atahualpa, el último emperador inca. Sin embargo, muy pronto circuló que existía una ciudad subterránea.

“La Chincana de Cuzco es un misterio legendario que se cuenta desde la llegada de los ibéricos al territorio andino”, explica Calero. “Cuzco fue la capital del Tawantinsuyu (en quechua, la región de las cuatro partes) y, también, el centro de esta intrigante leyenda, según la cual existía una red de pasajes que, partiendo desde el templo del Sol, o Coricancha, se dirigía hacia Sacsahuaman, uniendo lugares sagrados”.

Entre quienes se refirieron a la Chincana cabe reseñar a Pedro Cieza de León (1553), Martín de Murúa (1590), Giovanni Anello de Oliva (1630), Fernando de Montesinos (1642), el Anónimo Jesuita (1600), Garcilaso de la Vega Inca (1609) o Felipe Guamán Poma de Ayala (1615), entre otros. “El anónimo jesuita que escribió en el año 1600 la Historia General de la Compañía de Jesús en la Provincia del Perú reveló que, al construir el hoy llamado Templo de la Compañía de Jesús, no resultó afectada la Chincana, y que esta pasaba por medio de las casas obispales”, sigue explicando Calero.

“Según Garcilaso, el templo de Sacsahuaman tenía torreones conectados por pasadizos, tanto por encima como por debajo de la tierra”, indica. “Estos corredores subterráneos constituían un laberinto, con tantas puertas y galerías que incluso los más experimentados se perdían, razón por la que era habitual amarrarse a un ovillo de hilo”.

¿Qué mensaje desea hacer llegar a quienes fruncen el ceño ante su descubrimiento?

La evidencia arqueológica que hemos obtenido hasta el momento ha sido puesta en consideración del Colegio de Arqueólogos del Perú, que emitió una resolución felicitando y respaldando el hallazgo. Lo único que podemos transmitir a los escépticos es que tengan paciencia: el trabajo de un arqueólogo se asemeja al de un relojero, en el sentido de precisar mucha calma y dedicación. Pronto estaremos dando noticias de nuestro primer ingreso a la Chincana.

Por el momento, podemos adelantar que ya hemos ingresado en uno de los primeros pasajes subterráneos, el que une Sayaqmarca con Muyuqmarca, cuya existencia fue descrita por el cronista mestizo Garcilaso de la Vega Inca.

¿Cuándo está previsto que concluyan las excavaciones?

Empezaron el pasado 27 de mayo. Hasta el momento, recién hemos podido abrir cuatro cuadros de excavación. Uno de ellos ha desvelado el tramo que decía entre Muyuqmarca y Sayaqmarca. Nuestra intención es poder ingresar al pasaje principal del templo del Sol (o Coricancha) con Sacsahuaman dentro de dos o tres meses. Tenemos en total siete puntos clave para penetrar en diferentes tramos de la Chincana, pero el proceso se irá desarrollando conforme avance nuestra investigación, que está prevista que dure unos 18 meses, aproximadamente.

Los trabajos de excavación para localizar los pasadizos subterráneos empezaron en mayo y prosiguen a buen ritmo, según Calero. Está previsto que los arqueólogos finalicen esta primera fase en 18 meses
Los trabajos de excavación para localizar los pasadizos subterráneos empezaron en mayo y prosiguen a buen ritmo, según Calero. Está previsto que los arqueólogos finalicen esta primera fase en 18 meses Proyecto Chincana

Hay cuatro redes de túneles cuyos fines siguen siendo un misterio. ¿Qué uso les podrían haber dado los incas?

De los cuatro trazos que hemos identificado en Cuzco, tres de ellos se dirigen hacia el Coricancha, y el restante al acllawasi, o casa de las escogidas, que también es probable que continúe al Coricancha.

¿Qué ha soñado alguna vez con descubrir?

Lo más interesante de explorar la Chincana por dentro es encontrar evidencias de su construcción. También sería fascinante poder hallar quipus [cuerdas y nudos de varios colores que usaban originariamente los incas como sistema de signos y de cálculo] y tejidos, por todo lo que podrían llegar a contar sobre la historia de los incas.

La Vanguardia