Un colgante de moneda bizantina falsa es la primera evidencia de la élite del siglo VI en Thaxted, Essex.

El descubrimiento de un raro colgante de moneda de oro pseudobizantino del siglo VI cerca de Thaxted aporta informcion sobre la presencia de la élite en el Essex medieval temprano.

The 19.6mm (0.7in) diameter high quality gold coin pendant is the first evidence of “elite groups of people” in the Thaxted area in the 6th Century. Credit: Colchester and Ipswich Museum Services

Un colgante de oro finamente elaborado —una imitación del siglo VI de una moneda bizantina— ha sido desenterrado cerca de Thaxted, Essex, lo que marca la primera evidencia arqueológica conocida de grupos de élite que habitaron la zona durante el período medieval temprano.

Con 19,6 mm (0,7 pulgadas) de diámetro, este objeto de alta calidad fue descubierto por un detector de metales y declarado tesoro por un forense. Los expertos afirman que el hallazgo arroja nueva luz sobre la aristocracia oculta de la Britania posromana. Declarado tesoro por un forense, el colgante ha despertado gran interés entre historiadores y arqueólogos. El Museo Saffron Walden espera adquirir el artefacto tras su evaluación por el Comité de Valoración de Tesoros del Museo Británico.

El colgante es una imitación finamente elaborada de un sólido de oro emitido por el emperador Justino II (r. 565-578 d. C.). En el anverso, el emperador aparece con casco y armadura, sosteniendo una figura de la Victoria con la cima de un globo terráqueo y un escudo, con la inscripción en latín DN IVSTINVS PP AVG («Nuestro Señor Justino, Eterno Augusto»). El reverso muestra la personificación de Constantinopla sentada, portando un cetro y un globo terráqueo con la cima de una cruz, con la inscripción VICTORIA AVGGG y la marca de ceca CONOB, que indica la ceca de Constantinopla.

Lo que hace excepcional a esta pieza no es solo su diseño, sino también su transformación en joyería. El aro de suspensión, con cinco nervaduras longitudinales típicas de finales del siglo VI y principios del VII, se colocó deliberadamente sobre el retrato del emperador, lo que sugiere que debía lucirse con la imagen del emperador exhibida con orgullo. El reverso desgastado indica que permaneció sobre la piel del portador durante mucho tiempo, lo que refuerza su significado personal y simbólico.

El colgante de moneda de oro de alta calidad de 19,6 mm (0,7 pulgadas) de diámetro constituye la primera evidencia de la presencia de grupos de élite en la zona de Thaxted en el siglo VI.

Según Lori Rogerson, Oficial de Enlace de Hallazgos del Condado de Essex:

Este hallazgo revoluciona por completo nuestra idea de Essex en esa época. No disponemos de registros escritos de este período para el condado, por lo que este colgante arroja luz sobre esa época oscura.

Si bien estos sólidos pseudoimperiales fueron acuñados por varios reinos europeos posrromanos, como los anglosajones, los francos, los lombardos, los visigodos y otros, son más comunes en regiones como Kent, Suffolk o Norfolk. Esto convierte al hallazgo de Thaxted en un ejemplar particularmente raro para Essex.

Explicó Rogerson:

Estos artículos de oro de alta calidad son objetos de élite. No aparecen en excavaciones arqueológicas comerciales, por lo que, sin hallazgos fortuitos como este, ni siquiera sabríamos que estos individuos de élite existieron en Essex durante este período.

El descubrimiento se suma a la creciente cantidad de artefactos de élite de la Alta Edad Media en la región. Entre los hallazgos notables anteriores se incluyen la suntuosa cámara funeraria de Prittlewell (conocida como el Príncipe de Prittlewell), desenterrada cerca de Southend-on-Sea en 2003, así como objetos de alta jerarquía procedentes de Colchester y Chelmsford, y un anillo del bosque de Epping.

Añadió Rogerson:

Este colgante confirma que la élite medieval temprana de Essex tenía una sociedad más compleja y adinerada de lo que pensábamos. Ahora observamos evidencia de individuos de alto estatus en todos los rincones del condado.

Servicios de los Museos de Colchester e Ipswich

Hallan una rica tumba del Bronce de la Gran Civilización Jorasán

Jorasán es una zona de influencia en Asia Central. Su nombre, que significa la tierra donde sale el sol en persa, refleja su ubicación como la parte oriental del Imperio persa.

Se ha identificado una cultura en la Edad de Bronce conocida como la Civilización del Gran Jorasán. Esta civilización emergió a finales del tercer milenio a.C. y se extendió por una vasta área de Asia Central que incluía partes de lo que hoy es Irán, Turkmenistán y el norte de Afganistán. Recientes descubrimientos arqueológicos, como el de Tepe Chalow en Irán, revela que esta civilización tenía prácticas de enterramiento sofisticadas, avanzadas habilidades metalúrgicas y extensas redes comerciales que conectaban la región con Mesopotamia, el Golfo Pérsico y el valle del Indo

Chlorite container with snake and scorpion motifs. Top from Tepe Chalow, bottom from Bactria. Credit: Vahdati et al. 2025

Los arqueólogos han descubierto una tumba de la Edad de Bronce de una joven rica en el yacimiento de Tepe Chalow, al noreste de Irán, lo que ofrece nuevos conocimientos sobre la Gran Civilización Jorasán (GKC), durante mucho tiempo olvidada. La tumba, que data de principios del segundo milenio a. C., se considera la más suntuosa jamás descubierta en el yacimiento y una de las más significativas de toda la zona cultural de la GKC.

Limestone stamp seal and decorative beads of white marble from Grave 12. Credit: Vahdati et al. 2025

El descubrimiento fue realizado por un equipo dirigido por Ali Vahdati, en colaboración con los investigadores Raffaele Biscone, Roberto Dan y Marie-Claude Trémouille. Su estudio, publicado en la Revista del Instituto Británico de Estudios Persas, documenta el entierro de una menor de 18 años, acompañada de 34 ajuares funerarios de lujo elaborados con oro, bronce, marfil, clorita, serpentina, lapislázuli y cerámica.

Vahdati explica que lo que inicialmente atrajo su atención hacia Tepe Chalow fue la inesperada presencia de artefactos típicamente asociados con el Complejo Arqueológico Bactria-Margiana (CMB). Anteriormente se creía que estos materiales se limitaban a regiones como Turkmenistán y el norte de Afganistán. Su descubrimiento en las profundidades del territorio iraní impulsó a Vahdati y a su equipo a proponer un marco cultural más amplio de la Gran Civilización Jorasán (CGK).

Surgida a finales del tercer milenio a. C., la CGK se expandió rápidamente por Asia Central, abarcando partes de los actuales Irán, Turkmenistán, Afganistán y Uzbekistán. A principios del segundo milenio a. C., había establecido extensas redes comerciales que llegaban al valle del Indo (Mohenjo-Daro), las ciudades mesopotámicas y las comunidades costeras del Golfo Pérsico. Los artefactos hallados en Irak, Pakistán y yacimientos litorales del Golfo dan fe del papel del GKC en el intercambio regional de bienes como clorita, metales y piedras semipreciosas.

La tumba 12 de Tepe Chalow es particularmente excepcional por su riqueza y sus objetos simbólicos. El entierro seguía un rito funerario característico de la necrópolis de Chalow: la joven fue colocada en cuclillas sobre su lado derecho, mirando al sureste.

Las vasijas de cerámica estaban dispuestas sobre la cabeza, detrás de la espalda y cerca de los pies. Entre los 34 ajuares funerarios se encontraban: doce vasijas de cerámica, incluyendo grandes jarras de almacenamiento; trece objetos de metal, como pendientes de oro, un anillo de oro, cuatro alfileres de bronce (uno con forma de mano sosteniendo una roseta), un espejo de bronce y dos brazaletes; siete objetos de piedra, incluyendo tres recipientes de clorita para cosméticos (uno de los cuales presentaba intrincados grabados de serpientes y escorpiones), cuentas y un sello distintivo grabado con un par de pies humanos dentro de un motivo circular; y la riqueza del entierro sugiere que la joven desempeñaba un papel social importante.

 Según Vahdati

la presencia de múltiples sellos implica participación en el comercio o la administración, funciones típicamente asociadas con las élites en las sociedades de la Edad del Bronce. Los entierros femeninos en Tepe Chalow tienden a estar más ricamente decorados que los masculinos. Esto desafía las suposiciones sobre los roles de género en las sociedades complejas tempranas y sugiere que las mujeres en el GKC podrían haber desempeñado funciones sociales prominentes. Los ajuares funerarios, como espejos, cajas de cosméticos, joyas y ofrendas de comida (como huesos de oveja en vasijas de cocina), reflejan tanto la posición social como las creencias espirituales en el más allá.

Durante cuatro temporadas de excavación, los arqueólogos han identificado 38 tumbas en Tepe Chalow, muchas de ellas agrupadas en grupos familiares. Si bien la erosión expuso algunas tumbas justo debajo de la superficie (la Tumba 12 tenía solo 15 centímetros de profundidad), otras capas contienen entierros más antiguos y fosas de almacenamiento, lo que apunta a un asentamiento a largo plazo y a una continuidad cultural.

La ubicación estratégica de Tepe Chalow, junto a las antiguas rutas comerciales que conectaban la meseta iraní con Asia Central, recalca aún más su importancia. Los investigadores sugieren que este corredor pudo haber sido precursor de las posteriores Rutas de la Seda.

Las investigaciones futuras incluirán análisis isotópicos y de ADN para descubrir más sobre la dieta, la ascendencia y la movilidad de los individuos. También se están realizando estudios tecnológicos de los artefactos para comprender las técnicas de producción y la dinámica comercial.

Como lo expresa el Dr. Vahdati:

Lo que estamos descubriendo en Tepe Chalow redefine nuestra comprensión de las civilizaciones tempranas en Asia Central. La Gran Civilización Jorasán ya no es un actor secundario; fue fundamental para la conectividad, la innovación y el desarrollo cultural de la Edad de Bronce.

Vahdati, A. A., Biscione, R., Dan, R. y Trémouille, M. C. (2025). Tumba 12 en Chalow: El entierro de una joven dama de la «Gran Civilización Jorasán». Irán, 1–25. https://doi.org/10.1080/05786967.2025.2488251

Hallan un gran barrio de artesano en la antigua ciudad romana de Suasa

 Suasa está en la región de las Marcas, en el centro de Italia, en Castelleone di Suasa. Sus ruinas se sitúan en una terraza del valle, junto al río Cesano.

Suasa fue la única ciudad romana en el valle del Cesano y mantuvo una posición estratégica, lo que le permitió prosperar como un importante centro comercial y administrativo. La ciudad fue objeto de campañas de excavación regulares a partir de 1987, llevadas a cabo por el departamento de arqueología de la Universidad de Bolonia, que han sacado a la luz importantes estructuras.

Los principales hallazgos del yacimiento arqueológico incluyen un anfiteatro, una rica residencia patricia con un magnífico suelo de mosaico conocida como la Domus de los Coiedii, el foro comercial, tramos de una antigua calzada romana y dos necrópolis.

Hoy en día, el yacimiento se ha convertido en un parque arqueológico que puede ser visitado. Los objetos y artefactos más importantes encontrados en las excavaciones se exhiben en el Museo Arqueológico Casagrande, en el centro histórico de Castelleone di Suasa…

Ahora, los arqueólogos que trabajan en Suasa, han descubierto un extenso barrio productivo que se extendía a lo largo de su vía principal, con estructuras que alcanzan más de cinco metros de profundidad y una cantidad excepcional de monedas y vasijas en notable estado de conservación.

El hallazgo es fruto de la última campaña de excavación dirigida por la Universidad de Bolonia en la que participaron cuarenta estudiantes de los departamentos de Historia, Culturas y Civilizaciones y de Bienes Culturales de la prestigiosa institución académica.

El objetivo inicial de la investigación era delimitar los confines urbanos de Suasa para comprender mejor la transición entre la zona habitada y la necrópolis. Para ello el equipo recurrió primero a técnicas no invasivas, como fotografías aéreas mediante drones y estudios geofísicos, antes de proceder a la excavación directa.

Explica Enrico Giorgi, profesor del Departamento de Historia, Culturas y Civilizaciones de la Universidad de Bolonia y director de la misión arqueológica:

Lo que encontramos superó todas nuestras expectativasNo solo confirmamos los límites urbanos, sino que descubrimos un gran barrio productivo, con estructuras que se hunden más de cinco metros en el subsuelo, además de una cantidad extraordinaria de monedas y varios vasos casi intactos.

Las excavaciones, realizadas en coordinación con la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de las provincias de Ancona, Pesaro y Urbino, contaron también con el apoyo del municipio de Castelleone di Suasa y del proyecto Alma Scavi de la Universidad de Bolonia. En el trabajo de campo participaron activamente Ilaria Venanzoni, en representación de la Superintendencia, así como los arqueólogos Alessandro Campedelli y Anna Gamberini.

Fundada tras la batalla de Sentino en 295 a.C., Suasa emergió como un enclave estratégico en el valle medio del río Cesano, en la región de Las Marcas. Aquel enfrentamiento en el que romanos y picenos se impusieron a una coalición de etruscos, sannitas, galos senones y umbríos, marcó el inicio de la hegemonía romana en el centro de Italia.

Aunque en sus inicios fue un centro administrativo de importancia moderada, Suasa experimentó un notable crecimiento gracias a su ubicación entre dos vías cruciales del imperio: la Via Flaminia y la Via Salaria Gallica. Su momento de mayor esplendor llegó en la segunda mitad del siglo I a.C. cuando se convirtió en municipium, una ciudad autónoma pero vinculada a Roma, con magistrados propios y un desarrollo edilicio notable, tanto en el ámbito público como privado.

Desde 1987 los arqueologos de la Universidad de Bolonia ha desenterrado numerosos vestigios de este pasado glorioso. Entre ellos destacan una domus de época medio-imperial, decorada con mosaicos y pinturas murales, un gran foro comercial con una plaza porticada en forma de herradura, y un anfiteatro, el más grande de la región de Las Marcas. A estos hallazgos se suma el teatro, descubierto mediante fotografías aéreas.

Las investigaciones también han permitido localizar las necrópolis asociadas a la ciudad, y precisamente en la zona limítrofe entre el área habitada y las sepulturas se ha concentrado la última campaña de excavaciones, la que ha sacado a la luz el recién descubierto barrio productivo.

Suasa mantuvo su relevancia como centro administrativo y económico hasta bien entrada la época imperial, alcanzando su cénit en el siglo II d.C. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo III comenzaron los primeros síntomas de decadencia. La población fue abandonando paulatinamente la ciudad hasta su total despoblamiento en el siglo VI, trasladándose a nuevos asentamientos en las colinas circundantes.

Los hallazgos de esta última campaña ofrecen nuevas pistas sobre cómo una ciudad que alguna vez fue próspera terminó sucumbiendo al paso del tiempo, consolidando a Suasa como un yacimiento clave para entender la historia romana en el centro de Italia.

Università di Bologna

https://magazine.unibo.it/archivio/2025/07/29/le-nuove-scoperte-archeologiche-nell2019antica-citta-romana-di-suasa

Enigmaticas fosas rituales de 5.000 años en Alemania revelan casas quemadas, sacrificios de perros y cráneos humanos.

La cultura de Salzmünde es una cultura neolítica que se desarrolla en el centro de Alemania, en las regiones de Sajonia-Anhalt y Turingia, entre los años 3400 y 3100 a.C. Es una de las últimas culturas del Neolítico Medio y sucesora de la cultura de la cerámica de bandas.

Su cerámica se distingue por su forma globular y sus cuellos altos, a menudo con una decoración incisa que forma patrones de líneas, puntos y zigzags. Se utilizaban con frecuencia las asas perforadas.

Los asentamientos de esta cultura solían estar en colinas o cerca de ríos. Eran aldeas de casas rectangulares hechas de madera y barro. Algunas de estas aldeas estaban fortificadas, lo que sugiere un contexto de conflicto o defensa.

La base económica era la agricultura y la ganadería. Cultivaban cereales como el trigo y la cebada, y criaban ganado vacuno, ovejas y cabras. La caza y la recolección también complementaban su dieta.

Los enterramientos eran un aspecto distintivo de la cultura de Salzmünde. Se han encontrado tumbas individuales y colectivas. Los enterramientos individuales solían ser en fosas circulares, donde el cuerpo se colocaba en posición flexionada. También son notables las tumbas de cámara de piedra, que son estructuras más elaboradas.

La cultura de Salzmünde mantuvo contactos con otras culturas contemporáneas. Se han encontrado objetos de sílex y hachas de piedra importados de otras regiones, lo que indica una red de intercambio.

Hacia el 3100 a.C., la cultura de Salzmünde fue reemplazada por la cultura de las ánforas globulares, marcando la transición al Neolítico tardío en la región.

Gerstewitz, fosa de sacrificio de la cultura de Salzmünde, contiene huesos de perro, un cráneo humano, arcilla quemada de la pared de una casa y un núcleo de cuerno.

¿Qué impulsó a estas comunidades a desarrollar rituales tan elaborados? Los investigadores manejan una hipótesis vinculada a un período de cambios profundos. Hacia finales del IV milenio a.C., coincidiendo con el ocaso de la cultura Salzmünde, Europa Central experimentó un empeoramiento climático —posiblemente relacionado con eventos de enfriamiento global— mientras grupos de la cultura Bernburg avanzaban desde el norte, presionando los territorios de estos agricultores neolíticos.

En este contexto los arqueólogos sugieren que el culto a los ancestros y la ejecución de ceremonias cada vez más intensas podrían haber sido una respuesta a la inestabilidad: un intento de apelar a fuerzas protectoras en un mundo que se desmoronaba. La recurrencia de cráneos humanos en contextos no funerarios, así como la presencia de perros —animales con un fuerte valor simbólico en muchas culturas antiguas— refuerzan la idea de que estos rituales buscaban, de algún modo, mediar entre los vivos, los muertos y lo divino.

A pesar de los avances los arqueólogos admiten que aún quedan incógnitas. ¿Por qué algunos cuerpos eran enterrados bajo escombros de hogares destruidos? ¿Qué papel jugaban exactamente los perros en estos rituales? ¿Eran sacrificados como acompañantes al más allá, o como ofrendas protectoras? Las respuestas podrían llegar con futuros análisis de ADN y estudios antropológicos más detallados.

Por ahora, el hallazgo de Gerstewitz plantea una reflexión sobre la universalidad de ciertas prácticas humanas. En un mundo neolítico marcado por la incertidumbre, estos agricultores no solo sembraban trigo: también sembraban símbolos, creyendo, quizás, que los muertos podían proteger a los vivos.

Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie Sachsen-Anhalt – Landesmuseum für Vorgeschichte

Tatuajes de 2500 años de una momia siberiana

El pueblo Pazyryk era una antigua cultura nómada de origen escita que habitó en el macizo de Altái, en la actual Rusia, cerca de las fronteras con China, Kazajistán y Mongolia. Vivieron en la Edad del Bronce y se caracterizaron por ser pastores ecuestres.

Son muy conocidos por sus espectaculares kurganes, que son túmulos cubiertos de grandes piedras. Los cuerpos momificados estaban profusamente tatuados con complejos diseños de animales fantásticos. Saus tumbas contenían objetos de gran valor, como las alfombras más antiguas que se conocen, y artefactos que demuestran su habilidad para el comercio con Persia, India y China.

En una innovadora fusión de arqueología e imágenes modernas, una investigación ha revelado detalles de antiguas prácticas de tatuaje en la Siberia de la Edad de Hierro, ofreciendo una perspectiva sobre una de las formas de arte corporal más antiguas.

Mediante imágenes de infrarrojo cercano de alta resolución y fotogrametría 3D, han reexaminado los tatuajes preservados de una momia Pazyryk de 2500 años de antigüedad, procedente de las montañas de Altái. Los tatuajes, ocultos bajo capas de piel momificada y siglos de degradación, ahora están cobrando vida digitalmente.

El pueblo Pazyryk, parte del amplio mundo cultural escita, es conocido por sus elaboradas tumbas, sus intrincadas obras de arte y, en el caso de unos pocos, sus cuerpos ricamente decorados. Hasta ahora, los arqueólogos se basaban en interpretaciones de estos tatuajes hechas a mano, pero este nuevo estudio ha descubierto mucho más: evidencia de múltiples artistas del tatuaje, técnicas de diseño avanzadas y las herramientas probablemente utilizadas para crearlos.

 Opina Gino Caspari, investigador principal del Instituto Max Planck de Geoantropología:

Esta es la primera vez que hemos podido distinguir las manos de diferentes artistas en un mismo cuerpo. Lo que vemos no es solo decoración, sino artesanía y colaboración.

El equipo aplicó fotografía de infrarrojo para mostrar pigmento incrustado en las capas profundas de la piel, detalles previamente invisibles a simple vista. Junto con técnicas de tatuaje experimentales, los datos muestran que se utilizaron herramientas de punta única y multipunta, lo que desmonta las teorías de que los tatuajes antiguos se aplicaban únicamente mediante sutura o incisión. Un brazo presenta complejos motivos animales, como ciervos y tigres, dispuestos con sorprendente precisión anatómica y perspectiva, lo que sugiere la presencia de un artista experimentado. Las líneas más simples del otro brazo podrían haber sido tatuadas por un aprendiz o por un artista completamente diferente.

Quizás lo más revelador es que los investigadores descubrieron que las incisiones post mortem atravesaban los tatuajes sin ningún esfuerzo aparente por preservarlos, lo que indica que estas imágenes tenían significado solo para los vivos.

Explicó Caspari:

No hay indicios de que los tatuajes tuvieran significado religioso o para la otra vida. Formaban parte de la identidad, el estatus, tal vez de la narración, pero una vez que la persona moría, ese capítulo se cerraba.

Los Pazyryk usaban pigmentos a base de carbono —probablemente hollín—, reflejando las tradiciones del tatuaje en todo el mundo. A pesar de los milenios que separan a los artistas modernos de sus ancestros siberianos, las herramientas, las técnicas y las intenciones detrás de estos tatuajes ofrecen una sorprendente sensación de continuidad.

Dado que el cambio climático amenaza las tumbas congeladas que preservaron estos restos durante siglos, los investigadores enfatizan la urgencia de la preservación digital. Este estudio no se trata solo de comprender el pasado, sino de salvarlo.

Caspari, G., Deter-Wolf, A., Riday, D., Vavulin, M., & Pankova, S. (2025). High-resolution near-infrared data reveal Pazyryk tattooing methods. Antiquity, 1–15. doi:10.15184/aqy.2025.10150

Hallan en China una sociedad matrilineal de 5.000 años

El ADN revela antiguos clanes liderados por mujeres

En un estudio notable, científicos han descubierto evidencia genética de una inusual sociedad matrilineal en la China neolítica, donde las mujeres determinaban el linaje, la herencia y las tradiciones funerarias hace más de 5.000 años.

Publicado en Nature el 31 de julio de 2025, el estudio utilizó análisis de ADN antiguo para explorar los patrones funerarios y las estructuras de parentesco de los individuos del yacimiento arqueológico de Fujia, en la provincia de Shandong, revelando que la comunidad se organizaba en torno al linaje materno, un hallazgo que desafía las suposiciones arraigadas sobre el predominio patrilineal de las sociedades humanas primitivas.

El equipo de investigación, dirigido por académicos de la Universidad de Pekín y el Instituto de Reliquias Culturales y Arqueología de Shandong, analizó los restos de 60 individuos de dos cementerios distintos —Fujia Norte y Fujia Sur— que datan aproximadamente del 2750 al 2500 a. C. Los datos genómicos mostraron que cada cementerio estaba dominado por un único haplogrupo de ADN mitocondrial distinto, lo que sugiere que ambos cementerios correspondían a dos clanes maternos distintos.

Afirmó el Dr. Bo Sun, coautor del estudio:

Esta es la evidencia más convincente hasta la fecha de una sociedad matrilineal en Asia Oriental durante el Neolítico. Toda la comunidad parece haberse estructurado en torno a la descendencia materna, con prácticas funerarias estrictamente alineadas con el linaje materno.

Los 14 individuos del cementerio norte (Fujia_N) portaban el haplogrupo mitocondrial M8a3, mientras que 44 de los 46 individuos del cementerio sur (Fujia_S) portaban el haplogrupo D5b1b. Curiosamente, el análisis del cromosoma Y, que rastrea el linaje paterno, mostró una alta diversidad entre los varones, lo que indica que hombres de diversos orígenes se habían casado con miembros de estos clanes maternos.

Este patrón contrastante (baja diversidad de ADNmt y alta diversidad de cromosoma Y) sugiere patrones de residencia matrilocal, en los que los hombres se mudaban a vivir con las familias de sus esposas. Estas estructuras sociales son extremadamente raras en el este de Asia actual, pero aún se practican en algunos grupos étnicos como los mosuo en el suroeste de China.

Añadió el Dr. Yuhong Pang:

Este es un ejemplo clásico de un sistema de parentesco matrilineal y matrilocal en la prehistoria Nos ofrece una visión única de cómo las comunidades agrarias primitivas podían organizar la vida social sin la dominación patriarcal.

Análisis posteriores mediante datación por radiocarbono y modelado bayesiano revelaron que los dos cementerios estuvieron en uso durante más de 250 años, abarcando al menos 10 generaciones. Esta longevidad indica una notable estabilidad social.

La comunidad también practicaba una alta endogamia, con poca evidencia de aportación genética externa. Las secuencias de homocigosidad (ROH) en el ADN mostraron apareamientos repetidos dentro de un pequeño acervo genético, aunque no necesariamente involucrando a parientes cercanos. Los datos de isótopos de estroncio confirmaron que la mayoría de los individuos vivieron y murieron localmente, lo que indica una baja movilidad residencial y una población geográficamente cohesionada.

Los habitantes de Fujia fueron los primeros agricultores de mijo que vivían cerca del mar de Bohai. La evidencia isotópica de huesos y dentina humana sugiere una dieta rica en plantas C4 como el mijo y animales alimentados con mijo. Los valores de nitrógeno también apuntan a una cierta ingesta de recursos marinos y de agua dulce, lo que concuerda con la ubicación costera del yacimiento.

Hallazgos arqueológicos como cerámica pintada, zonas residenciales y hornos refuerzan la idea de que Fujia fue un asentamiento neolítico bien establecido con organización comunal y prácticas culturales compartidas. Desafiando las suposiciones arraigadas sobre la historia humana

Durante décadas, la narrativa dominante en antropología ha enfatizado los sistemas de descendencia patrilineal en las civilizaciones tempranas, respaldada por estudios genómicos previos de la Europa neolítica y el Cercano Oriente. El descubrimiento de Fujia ofrece un contraejemplo poco común, que destaca la diversidad y flexibilidad de la evolución social humana.

Afirmó la Dra. Ruth Mace, antropóloga colaboradora del University College de Londres:

La idea de que las sociedades antiguas debieron ser patriarcales es una proyección de las normas modernas. Esta investigación de China aporta evidencia vital de que los sistemas de parentesco centrados en la mujer no solo eran posibles, sino también florecientes.

Los hallazgos de Fujia ayudan a llenar un vacío importante en el registro arqueogenético. Hasta ahora, la única evidencia clara de una organización matrilineal antigua provenía de la dinastía de élite del Cañón del Chaco en Norteamérica (c. 800-1300 d. C.). Con esta nueva evidencia del este de Asia, los investigadores pueden comprender mejor la variedad de estructuras de parentesco que existían antes del surgimiento de los estados centralizados y las jerarquías complejas.

El estudio también subraya el valor de combinar ADN antiguo, datos isotópicos y arqueología tradicional para reconstruir las vidas de personas que no dejaron registros escritos.

Wang, J., Yan, S., Li, Z. ve diğerleri. Antik DNA, Neolitik Çin’de iki klanlı bir anaerkil topluluğu ortaya koyuyor. Nature 643, 1304–1311 (2025). https://doi.org/10.1038/s41586-025-09103-x

 Image Credit: Wang et al., 2025, Nature

Arkeonews

Hace 7500 años los habitantes neolíticos de Dispilio, Grecia, reciclaban sus vasijas

Hace 7.500 años los objetos podían tener una vida llena de transformaciones y significados.

Un estudio  del Journal of Archaeological Science: Reports revela detalles  sobre la vida cotidiana de los habitantes de Dispilio, un asentamiento neolítico situado a orillas del lago Orestias en el noroeste de Grecia. La investigación, dirigida por Evangelia Voulgari, Marina Sofronidou y Kostas Kotsakis, analiza cómo esta comunidad reparaba y reutilizaba sus vasijas de cerámica, y los motivos que les llevaban a hacerlo.

Dispilio fue un asentamiento próspero que existió desde mediados del VI milenio hasta principios del V milenio antes de Cristo. Gracias a su ubicación en una zona pantanosa muchos de sus restos, incluidas más de 1.200 columnas de madera, se han conservado excepcionalmente bien. Los arqueólogos también han recuperado miles de fragmentos de cerámica, algunos de los cuales han sido reconstruidos para entender mejor cómo vivían sus habitantes.

Señala el artículo, citando a Joy (2009): 

El estudio se centra en la biografía cultural de las vasijas: cómo se fabricaban, cómo se usaban, reparaban y reutilizaban. 

La relativa falta de estudios biográficos sobre objetos prehistóricos ha dejado el drama de sus vidas casi en blanco, Este trabajo busca llenar ese vacío.

Examinaron más de 1.700 vasijas reconstruidas, de las cuales 231 (13%) mostraban signos de reparación o reutilización. Identificaron más de cien fragmentos que habían sido transformados en herramientas o en otros objetos, hallazgos que demuestran que los habitantes de Dispilio no veían las vasijas rotas como simples desechos sino como materiales valiosos que podían tener una segunda vida.

En las capas más antiguas del yacimiento (fase I, alrededor del 5600 a.C.), los arqueólogos encontraron tres métodos principales de reparación.

El primero utiliza una mezcla bituminosa para pegar las piezas rotas, un material que posiblemente era importado de Albania y que también se empleaba como pigmento decorativo.

Explica el estudio: 

El uso de diferentes sustancias como adhesivos indica diferentes preferencias culturales, redes de intercambio diversas y la creación de distintos espacios sociales.

En otros casos se perforaban pequeños agujeros a ambos lados de la rotura y se ataban las piezas con cuerdas o tiras de cuero. En una vasija incluso se conservaba el rastro de una cuerda orgánica en el momento del hallazgo.

En ocasiones también se empleaba una combinación de ambas técnicas, aplicando betún dentro de los agujeros y a lo largo de las grietas para reforzar la reparación.

En las capas más recientes (fase II, alrededor del 5300 a.C.), el uso del betún desaparece y es reemplazado por el desgaste por abrasión, una técnica que consistía en lijar los bordes rotos para reducir la altura de la vasija y darle una nueva forma funcional. Al mismo tiempo se generalizó el uso de agujeros de sujeción, presentes en el 58% de las vasijas reparadas.

No todas las vasijas recibían el mismo tratamiento. En la fase I las reparaciones parecen aplicarse al azar independientemente del tipo o decoración de la pieza. Pero en la fase II los habitantes de Dispilio mostraron una clara preferencia por reparar ciertos tipos de vasijas, especialmente aquellas asociadas con el consumo de alimentos, como los cuencos y las jarras de color negro bruñido. Muchas de estas piezas estaban decoradas con motivos pintados o grabados, lo que indicaría que tenían un valor especial más allá de su función práctica.

Señala el estudio:

La expansión de las etapas de vida de tipos y estilos específicos, con énfasis en la reutilización a lo largo de su existencia, sugiere que estos recipientes tenían un valor añadido más allá de sus funciones convencionales. Algunas vasijas incluso mostraban múltiples reparaciones, lo que revela que sus dueños las valoraban especialmente.

Además de reparar las vasijas los habitantes de Dispilio también transformaban algunos fragmentos en herramientas o en otros objetos. Entre los hallazgos más interesantes de fragmentos convertidos en otras cosas hay discos y objetos elipsoidales, fragmentos recortados y pulidos posiblemente usados como fichas o herramientas. Aunque no muestran señales de desgaste, su forma sugiere un uso deliberado.

También posibles cucharas o palas hechas con bases de vasijas recortadas para crear superficies cóncavas. Y objetos perforados con forma de discos con agujeros en el centro, quizás utilizados como pesos para redes o husos para hilar.

El estudio descarta que estas prácticas de reparación y reutilización se debieran simplemente a la escasez de materiales. En cambio sugiere que reflejaban una relación especial entre las personas y sus objetos. 

La decisión de reparar o reutilizar una vasija no respondía únicamente a una estrategia económica o a la necesidad, sino que estaba ligada a elecciones culturales y sociales, explican los investigadores. La comunidad neolítica reevaluaba constantemente su relación con sus recipientes cerámicos, decidiendo qué vasijas valía la pena reparar y empleando diversas prácticas y técnicas para prolongar su vida útil.

Desafíaban la idea de que las sociedades prehistóricas veían sus objetos como meros utensilios desechables, poniendo de manifiesto que las vasijas eran para los habitantes de este lugar más que simples contenedores, eran parte de su historia, su identidad y su conexión con el mundo material.

 Más allá de su función inicial, es probable que surgieran múltiples nuevos significados, en los que las asociaciones personalizadas e individuales con los recipientes cerámicos se volvieron cada vez más significativas.

Evangelia Voulgari, Marina Sofronidou, Kostas Kotsakis, Flows, transformations, and temporalities in pots life history: The case of Neolithic Dispilio, North Greece. Journal of Archaeological Science: Reports, Volume 66, October 2025, 105308. doi.org/10.1016/j.jasrep.2025.105308

Brujula Verde

Tres nuevas Casas de Hadas de 5.000 años desenterradas en Cerdeña

Las Domus de Janas, que en sardo significa Casas de las Hadas o Casas de las Brujas, son un tipo de tumba rupestre pre-nurágica excavada en la roca. Son una de las manifestaciones más extensas y ricas de arquitectura funeraria subterránea en el Mediterráneo occidental, con aproximadamente 3.500 ejemplos dispersos por toda la isla. Desde julio de 2025, están inscritas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO bajo el título Tradición Funeraria en la Prehistoria de Cerdeña – Las Domus de Janas.

Fueron construidas principalmente entre el 3400 y el 2700 a.C., abarcando el Neolítico tardío, el Calcolítico y la Edad del Bronce temprana. Se trata de cámaras funerarias excavadas en la roca, a menudo imitando la planta de las casas de la época, con varias estancias y, en algunos casos, incluso falsas puertas que simbolizaban el paso al más allá. Pueden ser tumbas individuales o agruparse en grandes necrópolis.

Three new Domus de Janas were discovered. Credit: Patrizia Luciana Tomassetti and Nadia Canu

El nombre popular de Casas de las Hadas se debe a las leyendas locales que las asocian con pequeñas criaturas mágicas, mitad hadas y mitad brujas, llamadas Janas. Se decía que estas Janas habitaban en estas cuevas, hilando lino en telares de oro, vigilando el sueño de los niños o incluso interviniendo en los asuntos humanos.

Findings. Credit: Patrizia Luciana Tomassetti and Nadia Canu

Más allá de la leyenda, las Domus de Janas tienen un profundo significado cultural. Eran lugares sagrados donde los antiguos sardos enterraban a sus muertos, a menudo en posición fetal, simbolizando el regreso a la Madre Tierra y la esperanza de renacimiento. Se han encontrado nichos para ofrendas y restos de rituales funerarios.

Muchas Domus de Janas están decoradas con relieves, grabados o pinturas que representan símbolos mágicos y religiosos, como espirales, motivos en zigzag y cuernos de toro. Estos cuernos de toro se creen que representaban una deidad taurina, símbolo de regeneración y fertilidad, o incluso el útero materno. El ocre rojo, que a menudo se encuentra en las paredes, simbolizaba la sangre de la vida.

Demuestran una habilidad arquitectónica impresionante por parte de las comunidades prehistóricas, con cámaras de techos cónicos o triangulares y, en algunos casos, complejas estructuras con pasillos y antesalas…

Excavadas en la roca hace más de cinco milenios, estas misteriosas tumbas difuminan la frontera entre mito e historia. Ni simples leyendas ni simples tumbas, representan una fusión única de ritual, creencia y arte. Ahora, el reciente descubrimiento de tres nuevas Domus de Janas en el complejo arqueológico de Sant’Andrea Priu añade un nuevo capítulo al persistente enigma del pasado prehistórico de Cerdeña. En un importante avance arqueológico, se han descubierto tres nuevas Domus de Janas en el Complejo Arqueológico de Sant’Andrea Priu en Bonorva, Cerdeña, lo que eleva a 20 el número total de hipogeos conocidos en el yacimiento. Estas tumbas subterráneas, que datan de tiempos prehistóricos, fueron desenterradas durante un proyecto de patrimonio cultural promovido por el Ministerio de Cultura de Italia, cuyo objetivo es la excavación, conservación y puesta en valor del yacimiento en la región de Meilogu.

Las tumbas recién descubiertas, designadas como Tumbas XVIII, XIX y XX, se ubicaban cerca de la llamada Tumba del Hogar, situada en una meseta dominada por una distintiva formación rocosa conocida como el Campanario o Toro.

Cada tumba ofrece características arquitectónicas y culturales únicas:

La Tumba XVIII presenta un dromos (corredor) y una cámara central cuadrangular con un hogar tallado. Entre los artefactos se incluyen fragmentos de obsidiana, un huso, un hacha de piedra verde y picos. La Tumba XIX, una estructura más pequeña, contiene una entrada tipo pabellón que conduce a dos cámaras interiores. Entre los hallazgos se incluyen fragmentos de cerámica y una jarra en miniatura.

La Tumba XX, la más elaborada, contiene siete habitaciones a las que se accede a través de corredores laterales que se ramifican desde una celda de entrada. Una banda decorativa pintada aún se conserva en una de las cámaras. Aquí se descubrieron más de 30 vasijas de cerámica de la época romana, lo que le valió el apodo de Tumba de los Vasos Romanos.

Todos los artefactos recuperados serán restaurados en el Centro de Restauración y Conservación de Li Punti y se analizarán para profundizar en el contexto cultural e histórico del yacimiento.

Las Domus de Janas, que significa Casa de las Hadas o Casa de las Brujas en sardo, son tumbas de cámara prehistóricas excavadas en la roca entre el 3400 y el 2700 a. C. Estas tumbas reflejan las creencias religiosas y rituales de las comunidades neolíticas sardas y a menudo imitan la distribución de las casas contemporáneas, lo que sugiere la creencia en una vida después de la muerte similar a la terrenal. Suelen estar decorados con motivos simbólicos como espirales, cuernos de toro y puertas falsas.

El complejo de Sant’Andrea Priu es una de las necrópolis prehistóricas más importantes de Cerdeña. Ubicado en las laderas de la meseta de Meilogu, presenta una serie de hipogeos bien conservados excavados en roca volcánica. Además de tumbas neolíticas, el yacimiento incluye evidencias de uso durante los períodos romano y medieval temprano, lo que indica una larga y compleja historia de actividad humana.

Las excavaciones continuarán en la zona baja del yacimiento, donde ya han aparecido indicios de asentamientos romanos y medievales tempranos. Mientras tanto, las tumbas recién descubiertas estarán abiertas al público, lo que potenciará el potencial turístico-cultural del yacimiento. Este descubrimiento forma parte de una inversión cultural más amplia del Ministerio de Cultura, que incluye excavaciones en otros sitios arqueológicos cercanos, como los nuragas Oes y Santu Antine, con un presupuesto total de aproximadamente 2 millones de euros.

El descubrimiento de tres nuevas domus de Janas en Sant’Andrea Priu no solo enriquece la riqueza histórica de Cerdeña, sino que también abre nuevas puertas para comprender las antiguas tradiciones funerarias y la evolución cultural de la isla. A medida que prosiguen las investigaciones y la conservación, el yacimiento promete seguir siendo un punto de referencia tanto para académicos como para visitantes interesados en las profundas raíces de la civilización mediterránea.

Soprintendenza Sassari e Nuoro

Arkeonews

¿Hallada la firma de Moisés en Inscripciones antiguas de Egipto?

Inscripciones protosinaíticas señalan a Moisés y José como figuras históricas, lo que ha generado controversia académica mundial.

Una prototesis pionera del investigador Michael S. Bar-Ron sugiere precisamente eso. Tras ocho años de riguroso análisis epigráfico, Bar-Ron argumenta que dos inscripciones halladas en Serabit el-Khadim, un antiguo yacimiento minero de turquesa en la península del Sinaí, Egipto, contienen la frase semítica Esto es de MŠ, una posible traducción temprana del nombre Moisés (Moshe).

Las inscripciones, datadas a finales de la XII Dinastía egipcia, durante el reinado del faraón Amenemhat III, están escritas en protosinaítico, considerado uno de los alfabetos más antiguos del mundo. Según Bar-Ron, este sistema de escritura refleja un dialecto semítico del noroeste temprano notablemente cercano al hebreo bíblico, pero con rastros de estructura aramea.

Afirma Bar-Ron:

De ser correcto, esta podría ser la primera evidencia inscripta de Moisés como individuo histórico. Y las implicaciones para nuestra comprensión de las tradiciones del Éxodo son enormes.

Dos inscripciones —Sinaí 357 y 361— presentan los caracteres M-Š en configuraciones que Bar-Ron interpreta como marcas de autoría personal: «ZT MMŠ» (Esto proviene de MŠ) y «NʾUM MŠ» (Un dicho de MŠ). Estas inscripciones, afirma, aparecen junto a otras que comparten estilo lingüístico, tono personal e incluso estructura poética, todo lo cual apunta a un único escriba semítico con formación egipcia de élite, en consonancia con la tradición bíblica de que Moisés se crio en el palacio del faraón.

Se utilizaron fotografías de alta resolución, escaneos 3D y el estudio directo de moldes del Museo del Antiguo Oriente Próximo de Harvard para corroborar esta afirmación. Se rastrearon rasgos epigráficos como la letra mem (מ) y ciertas formaciones únicas en múltiples inscripciones para respaldar la idea de una sola mano autora.

Además de Moisés, Bar-Ron propone otra teoría sorprendente: que el visir egipcio Ankhu, conocido por otros registros arqueológicos, podría ser la base histórica del José bíblico.

Una inscripción clave, Sinai 350, presenta un cartucho híbrido egipcio-semítico y referencias a la deidad El, asociada con el culto hebreo primitivo. Su refinada ejecución sugiere que el autor no era un esclavo, sino un funcionario semita de alto rango, posiblemente bajo el mando de Amenemhat III. Este escenario encaja estrechamente con la narrativa de José en el Libro del Génesis.

La tesis de Bar-Ron propone que una élite semita, posiblemente incluyendo a José, alcanzó influencia durante esta época, solo para ser posteriormente esclavizada, una transformación que se refleja en el Éxodo.

Michael Bar-Ron sugiere:

Estos textos podrían proporcionar la primera evidencia arqueológica de la historia del propio Moisés.

Más que un rompecabezas lingüístico, las inscripciones también narran una historia de conflicto religioso. Bar-Ron clasifica las 22 inscripciones en cinco clados: algunas alaban a Baalat (la diosa cananea vinculada a Hathor), mientras que otras muestran signos de desfiguración deliberada, a menudo por escribas posteriores leales a El, el dios de los hebreos.

Declaró Bar-Ron a Patterns of Evidence:

Vemos inscripciones de adoración que alaban a Baalat, solo para que escribas posteriores las modificaran, borrando los símbolos de culto de peces y reemplazándolos con alabanzas a El”,. Esta es la zona cero de la rebelión teológica.

Los restos de un templo incendiado a Baalat en Serabit el-Khadim coinciden con la teoría de  una purga religiosa violenta, posiblemente liderada por seguidores de El, quizás incluso por el propio Moisés. Combinados con frases como nimosh (“partamos”), estos escritos sugieren una narrativa proto-Éxodo registrada en tiempo real.

No todos los académicos están convencidos. El Dr. Thomas Schneider, egiptólogo de la Universidad de Columbia Británica, calificó las afirmaciones de

completamente no probadas y engañosas, son identificaciones arbitrarias de letras y sesgo teológico.

Sin embargo, las inscripciones —descubiertas por primera vez a principios del siglo XX y consideradas indescifrables durante mucho tiempo— están recibiendo una atención renovada. Incluso los escépticos reconocen que ofrecen una visión única del mundo cultural, lingüístico y religioso de los trabajadores semitas en el antiguo Egipto.

Si las interpretaciones de Bar-Ron se sostienen bajo un mayor escrutinio académico, podrían marcar un punto de inflexión en la arqueología bíblica, ofreciendo evidencia tangible de que la narrativa del Éxodo podría tener raíces en la historia real.

Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia.

Bar-Ron, M. S. (2025). Presenting critical readings of 22 complex P-S inscriptions across five proposed clades, the Stele of Reniseneb, a seal of an Asiatic Egyptian high official and their implications for early Biblical traditions: A proto-thesis summarizing eight years of critical Proto-Sinaitic research (Unpublished proto-thesis). Johannes Gutenberg University of Mainz.

Hallan una lápida con inscripciones cúficas en la mezquita Dowlatshahi de Yazd, Irán, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Se ha desenterrado una lápida milenaria con inscripciones cúficas durante la restauración de la mezquita Dowlatshahi, ubicada en el corazón de Yazd, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el centro de Irán.

Este significativo hallazgo arroja informacion sobre la compleja historia de una de las ciudades desérticas más emblemáticas de Irán.

Majid Oloumi, director de la Base del Patrimonio Mundial de Yazd, anunció que la lápida se encontró oculta en el pequeño mihrab (nicho de oración) de la mezquita Dowlatshahi, ubicada en la sección Charsouq Shahi de un bazar histórico en el casco antiguo de la ciudad.

Con unas dimensiones aproximadas de 80 por 40 centímetros y enterrada a aproximadamente un metro de profundidad, la lápida fue cuidadosamente extraída bajo la supervisión de arqueólogos y funcionarios del Departamento de Patrimonio Cultural, Turismo y Artesanía de la provincia de Yazd.

La lápida presenta una inscripción en escritura cúfica, una de las formas más antiguas de caligrafía árabe, fechada en el año 493 d. H. (circa 1099 d. C.). La inscripción presenta versículos coránicos en sus márgenes, mientras que la sección central proporciona títulos honorarios e identifica al difunto.

Esta datación vincula la lápida con la dinastía Kakuyid, una dinastía chiita daylamita que gobernó partes de Irán en el siglo XI. Si bien la lápida data del período Kakuyid, la propia mezquita Dowlatshahi se atribuye históricamente a la dinastía Muzaffarid, que gobernó Yazd y otras regiones de Irán en el siglo XIV.

La mezquita y el complejo Charsouq Shahi que la rodea son ejemplos de arquitectura islámica medieval, marcada por el uso de adobe, intrincados azulejos y diseños geométricos.

Esta discrepancia entre el período de construcción de la mezquita y la datación de la lápida podría proporcionar información valiosa sobre estructuras religiosas o entierros anteriores que pudieran haber existido en el sitio antes de la construcción de la mezquita, lo que añadiría complejidad a la narrativa histórica de Yazd. Oloumi enfatizó la importancia de continuar todos los trabajos de restauración y arqueológicos en Yazd bajo la supervisión de expertos, señalando que la ciudad alberga numerosos tesoros históricos ocultos.

Los estudios en curso sobre esta lápida y su contexto arquitectónico podrían revelar facetas desconocidas del patrimonio islámico temprano de Yazd y ofrecer una comprensión más profunda del desarrollo de la ciudad a lo largo de los siglos. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2017, la histórica ciudad de Yazd es famosa por su singular arquitectura desértica, que incluye badgirs (atrapavientos), casas de adobe, callejones estrechos y mezquitas y bazares centenarios.

La ciudad ha sido durante mucho tiempo una encrucijada de las culturas zoroastriana, islámica y persa, lo que la convierte en un destino imprescindible para los viajeros interesados en el patrimonio. La mezquita Dowlatshahi, aunque menos conocida internacionalmente que la mezquita Jameh de Yazd, se erige como una representación significativa de la identidad islámica medieval de la ciudad, especialmente a medida que nuevos descubrimientos como esta lápida continúan enriqueciendo su entramado histórico.