La naturaleza moldea y crea formas que engañan incluso a los ojos más expertos.

Los geofactos es un tipo de formaciones naturale que, por su apariencia, pueden ser confundidas con herramientas o esculturas creadas por el ser humano.

Ejemplos famosos de esta confusión son las llamadas Venus de Berekhat Ram y Venus de Tan-Tan, dos objetos que algunos investigadores interpretan como esculturas prehistóricas, pero que otros expertos consideran simplemente el resultado de la erosión y otros procesos geológicos. Otro lugar donde abundan estos falsos artefactos es el Golfo de Cambay, en India, donde formaciones rocosas han sido erróneamente identificadas como restos de una antigua civilización.

Hans-Peter Schulz, un investigador que ha estudiado estos fenómenos, explica que muchos geofactos se originaron durante las glaciaciones, cuando las masas de hielo avanzaron y retrocedieron arrastrando y moldeando rocas a su paso. Durante períodos como el interglaciar Eemiense o la glaciación Weichseliense, el movimiento de los glaciares fracturó piedras, las pulió contra otras superficies y, en algunos casos, les dio formas que recuerdan a herramientas humanas, como puntas de lanza.

En cuevas como la de Susiluola en Finlandia la mezcla de agua dulce y salada, junto con sedimentos, dejó marcas en pequeñas piedras que podrían confundirse con grabados intencionales. Minerales como la arenisca, la limolita y el cuarzo también juegan un papel clave en este proceso, ya que su resistencia variable a la erosión puede crear bordes afilados o superficies lisas que imitan el trabajo humano.

Schulz propuso incluso métodos para distinguir un geofacto de un artefacto, tales como medir los ángulos de las fracturas en las rocas. Si los bordes están redondeados o las marcas siguen patrones aleatorios, lo más probable es que sean producto de la naturaleza.

La línea entre geofacto y artefacto es tan delgada que incluso investigadores experimentados no han podido evitar errores. Uno de los casos más famosos es el del periodista Graham Hancock, que en 2002 anunció el descubrimiento de los supuestos artefactos del Golfo de Cambay. El geólogo Paul V. Heinrich demostró que se trataba simplemente de formaciones naturales compuestas de capas de arena compactada y cemento mineral que, por su disposición, parecían estructuras artificiales.

Heinrich también desacreditó los llamados colgantes de Cambay, piedras planas con agujeros que Hancock había interpretado como joyas prehistóricas. En realidad, los orificios habían sido creados por organismos marinos o por la erosión del agua. Heinrich enfatizó la importancia de contar con geólogos en las excavaciones, ya que su conocimiento de los procesos naturales ayuda a evitar malas interpretaciones.

Uno de los mayores problemas surge cuando geofactos y artefactos aparecen mezclados en un mismo yacimiento. En el de Konczyce Wielkie, en Polonia, los investigadores descubrieron piedras en un depósito fluvial que creyeron ser herramientas paleolíticas. Un estudio detallado reveló que eran geofactos, rocas modificadas por el arrastre de ríos y glaciares.

Algunos arqueólogos argumentaron que, al hallarse a más de 140 metros de su lugar de origen, esas piedras podrían haber sido transportadas por humanos. Pero la idea fue finalmente descartada, ya que los depósitos glaciares y fluviales pueden mover rocas a distancias aún mayores sin intervención humana.

Una pista clave para identificarlos es su contexto. Si varias piedras tienen formas similares y se encuentran en su entorno geológico original, lo más probable es que sean geofactos.

Patrick M. Lubinski, Karisa Terry, Patrick T. McCutcheon, Comparative methods for distinguishing flakes from geofacts: a case study from the Wenas Creek Mammoth site. Journal of Archaeological Science, Volume 52, December 2014, Pages 308-320. doi.org/10.1016/j.jas.2014.09.006

Andrzej Wiśniewski, Janusz Badura, Tomasz Salamon, Józef Lewandowski, The alleged Early Palaeolithic artefacts are in reality geofacts: a revision of the site of Kończyce Wielkie 4 in the Moravian Gate, South Poland. Journal of Archaeological Science, Volume 52, December 2014, Pages 189-203. doi.org/10.1016/j.jas.2014.07.022

Wikipedia, Geofact

La Brujula Verde

La remodelación del centro histórico de Veracruz desentierra vestigios del pasado

Veracruz es un estado de México y también el nombre de su principal ciudad portuaria. La ciudad de Veracruz, fundada en 1519 por Hernán Cortés, fue el principal puerto de entrada y salida de mercancías y personas durante el periodo colonial. Entre sus atractivos se encuentran la fortaleza de San Juan de Ulúa, el Malecón con vistas al puerto, su Centro Histórico con edificios coloniales y el tradicional Gran Café de la Parroquia.

El estado de Veracruz se ubica en la costa del Golfo de México y es famoso por su diversidad geográfica, que va desde playas tropicales hasta las alturas del Pico de Orizaba. La capital es Xalapa-Enríquez, pero la ciudad más conocida es Veracruz, el puerto más antiguo del país. La cultura veracruzana es una rica mezcla de tradiciones indígenas, españolas y africanas, lo que se refleja en su música, como el son jarocho, y en sus festividades, como el vibrante Carnaval de Veracruz y la danza ritual de los Voladores de Papantla. Su gastronomía se distingue por los mariscos, siendo el pescado a la veracruzana un platillo icónico.

Las obras para modernizar las tuberías y la infraestructura eléctrica del corazón de la ciudad revelan objetos antiguos sepultados hace cientos de años

Veracruz desentierra siglos de historia mientras el Gobierno local trabaja en la remodelación del drenaje y el cableado eléctrico en las calles que componen su centro histórico. Entre máquinas excavadoras y montones de escombros, el puerto del golfo de México, un punto estratégico de transporte y comercio transatlántico desde la conquista, redescubre objetos sepultados debajo del asfalto.

El último hallazgo presentado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) da cuenta de dos cañones de hierro que datan del siglo XVIII, que pudieron haber sido utilizados en la defensa del puerto durante la intervención francesa de 1838 y la ocupación de Veracruz tras la invasión estadounidense de 1847.

El primer cañón, encontrado a inicios de junio, mide dos metros de largo y pesa 750 kilos. Si bien sus características responden a la artillería naval que acompañaba los barcos de correos, algunas modificaciones halladas en su base hacen pensar a los especialistas que se adaptó para dispararse desde tierra. El segundo cañón, hallado en julio, mide 2,82 metros de largo y pesa más de una tonelada.

Ambos objetos, oxidados y cubiertos en su mayoría por restos de arena, fueron hallados sobre la calle Independencia, a unos metros del Zócalo, un área animada con hoteles, cafés, bancos y edificios históricos que hace dos siglos conducía hacia la Puerta de México, uno de los contados accesos terrestres al puerto, que por su importancia comercial para la consolidación de la Nueva España y el asedio constante de piratas, se mantuvo amurallado entre la época virreinal y el siglo XIX.

Los hallazgos, producto de un programa de salvamento arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que arrancó en paralelo a las obras, revelan detalles inéditos de las transformaciones que ha atravesado el puerto, protagonista de la historia nacional desde hace al menos cinco siglos.

La ciudad de unos 600.000 habitantes fue el primer asentamiento de Nueva España fundado por Cortes en 1519 y el primer ayuntamiento de América. En Veracruz también desembarcaron Maximiliano de Habsburgo y Carlota, llamados a encabezar el Segundo Imperio Mexicano en 1864. El puerto también fue testigo de la huida al exilio de Porfirio Diaz en 1911, el dictador que gobernó con puño de hierro el país durante las últimas tres décadas del siglo XIX y cuya caída marcó el inicio de la Revolución.

Si bien el estado de conservación de ambos cañones impide obtener detalles de su fabricación, su forma coincide con los utilizados entre finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX. De ahí que Judith Hernández, especialista del INAH a cargo del proyecto, no descarte que ambas piezas de artillería pudieron haber disparado proyectiles tanto en la Guerra de los Pasteles, un pasaje de la primera intervención francesa en México en 1838, como en la invasión estadounidense de 1817.

Explica Hernández en un comunicado:

En algún momento de finales del siglo XIX, cuando tuvieron lugar nuevas obras de urbanización, debió ser complejo trasladarlos y, simplemente, se cavaron zanjas para enterrarlos y nivelar las calles por encima

La cara actual de Veracruz comenzó a tomar forma a finales del siglo XIX, con la demolición de la muralla que custodiaba el acceso al puerto y el trazo de nuevas vialidades que partían desde el centro de la ciudad. Además de los cañones, durante las obras se han encontrado restos de cerámica, vidrio, huesos de animales que fueron utilizados como elementos constructivos y los restos de cuarteles y una prisión militar que funcionaban como un edificio anexo a la muralla.

https://elpais.com/mexico/2025-08-07/canones-huesos-de-animales-y-restos-de-ceramica-la-remodelacion-del-centro-historico-de-veracruz-desentierra-vestigios-del-puerto.html

Hallan vestigios de siete niños en la antigua Zippalanda Hitita

Zippalanda fue una de las ciudades más importantes y sagradas del Imperio hitita. Aunque su nombre era conocido por los arqueólogos a través de tablillas cuneiformes encontradas en la capital hitita, Hattusa, su ubicación exacta fue un misterio durante mucho tiempo.

Los hititas fueron un pueblo indoeuropeo que se estableció en la península de Anatolia, Turquía, y llegó a formar un poderoso imperio durante la Edad del Bronce. Se les recuerda por ser de los primeros en dominar la metalurgia del hierro, lo que les dio una gran ventaja militar y económica. Su ejército era especialmente temido por el uso de carros de guerra.

La capital de su imperio era la impresionante ciudad fortificada de Hattusa. Una de sus contribuciones más significativas a la historia de la diplomacia fue la firma del Tratado de Kadesh con el faraón egipcio Ramsés II, un documento que a menudo se considera el primer tratado de paz registrado. Además, su sistema legal, aunque riguroso, era notablemente menos severo que el de otros pueblos mesopotámicos de la época. A pesar de su poderío, el imperio hitita colapsó alrededor del año 1180 a.C. debido a una serie de invasiones y crisis que afectaron a toda la región.

La última campaña de excavaciones en Usakli Hoyuk, un montículo que se alza en la árida meseta central de Anatolia, ha desenterrado un descubrimiento que podría reescribir aspectos olvidados de la sociedad hitita: los restos de al menos siete niños depositados en lo que los investigadores interpretan como un espacio ritual vinculado a una misteriosa estructura circular.

El hallazgo, realizado por la Misión Arqueológica Italiana en Anatolia Central —dirigida por la Universidad de Pisa en colaboración con instituciones turcas y británicas—, no consiste en enterramientos convencionales.

Los esqueletos, incluido uno casi completo, aparecieron asociados a concentraciones de ceniza, huesos animales y fragmentos cerámicos, sin patrones claros de inhumación.

Explica Anacleto D’Agostino, codirector del proyecto:

 No son tumbas en fosa, sino depósitos intencionalesEl contexto sugiere un tratamiento diferenciado de los niños en el mundo hitita, algo que las fuentes escritas no detallan.

El yacimiento, que estuvo habitado desde el III milenio a.C., ya había revelado en 2021 la llamada Estructura circular, un anillo de piedra de función desconocida en el Área F, al norte de la ciudadela. Las últimas excavaciones confirmaron su continuación durante siglos: pese a modificaciones en el espacio circundante durante el Bronce Tardío (siglos XIV-XIII a.C.), los hititas —y sus sucesores— respetaron su ubicación.

Opina Valentina Orsi, arqueóloga de la Universidad Koç, Ankara:

Lo relevante es que los restos infantiles aparecieron junto al pavimento exterior de la estructura, Entre ellos destaca un diente en excelente estado, cuyo análisis genético  podría revelar datos inéditos sobre la población local.

La disposición recuerda a los tófet fenicios, espacios rituales donde se depositaban infantes, aunque aquí no hay urnasPodría ser un área consagrada a prácticas relacionadas con la muerte temprana.

Los hititas, una potencia indoeuropea que rivalizó con Egipto y Babilonia entre 1650-1200 a.C., dejaron extensos archivos cuneiformes pero apenas hay menciones a ritos funerarios infantiles.

Apunta Yağmur Heffron, especialista del University College London: 

En Oriente Próximo, los niños solían ser sepultados bajo viviendas o en vasijas, pero esto es distinto. Se baraja que la estructura fuese un santuario al Dios de la Tormenta, deidad hitita vinculada a Zippalanda

Además de los infantes, se exhumaron huesos de caballos, asnos y ciervos en fosas cercanas, quizá ofrendas. 

Claudia Minniti, zooarqueóloga de la Sapienza de Roma:

En un nivel superior hallamos un caballo completo, restos de banquetes o sacrificios. Los análisis de residuos en cerámica apuntan al consumo de carne y cereales.

Las excavaciones en la ciudadela superior revelaron una secuencia desde la Edad del Hierro (siglos XII-VI a.C.) hasta el período helenístico (siglos IV-I a.C.), con ausencia de ocupación medieval. Bajo capas de pavimentos de cal, aparecieron braseros y muros que sugieren áreas abiertas de reunión. 

Señala D’Agostino:

La estructura circular pertenece a una fase anterior, reafirmando su importancia monumental,

En contraste, la terraza baja albergó una necrópolis medieval (siglos XI-XIII d.C.) con tumbas de cista estudiadas por antropólogos turcos. Los análisis de ADN en una familia sepultada allí podrían esclarecer el impacto de la batalla de Mancicerta (1071 d.C.), cuando turcomanos desplazaron al dominio bizantino.

Desde hace años los investigadores relacionan Uşaklı Höyük con Zippalanda, ciudad hitita citada en la tablilla como centro de culto aal dios de la tormenta.

Afirma Heffron:

 El hallazgo en 2017 de un fragmento cuneiforme y la monumentalidad del Edificio II —posible templo— refuerzan la hipótesis. El uso de granito, material inusual aquí, indica su relevancia,.

El proyecto, financiado por Italia y Turquía, continuará en 2026 con estudios de paleobotánica y ADN. Cada hueso, cada semilla, nos acerca a la vida cotidiana de quienes habitaron este lugar, concluye D’Agostino. Mientras, los restos de los niños esperan, entre cenizas milenarias, a que la ciencia descifre su silencio.

Università di Pisa

La Brujula Verde

Hallan un sello de arcilla de 2600 años de un funcionario real de la época del Rey Josías.

Josías reinó desde aproximadamente el 640 a.C. hasta el 609 a.C. Su reinado es notable por un periodo de profunda reforma religiosa y un resurgimiento de la fe en Yahvé, el dios de Israel. Asumió el trono con solo ocho años, tras el asesinato de su padre, Amón.

El reinado de Josías era de inestabilidad política y decadencia religiosa. El reino de Judá, en este momento, era un estado vasallo del Imperio Asirio. Bajo los reinados de su abuelo Manasés y su padre Amón, el culto a otros dioses (como Baal y Asera) se había vuelto muy popular, e incluso se practicaba en el Templo de Jerusalén

Josías fue un rey de Judá que reinó desde aproximadamente el 640 a.C. hasta el 609 a.C. Su reinado es notable por un periodo de profunda reforma religiosa y un resurgimiento de la fe en Yahvé, el dios de Israel. Asumió el trono a una edad muy temprana, con solo ocho años, tras el asesinato de su padre, Amón.

El contexto del reinado de Josías era de inestabilidad política y decadencia religiosa. El reino de Judá, en este momento, era un estado vasallo del Imperio Asirio. Bajo los reinados de su abuelo Manasés y su padre Amón, el culto a otros dioses (como Baal y Asera) se había vuelto muy popular, e incluso se practicaba en el Templo de Jerusalén.

El punto de inflexión en el reinado de Josías ocurrió alrededor de su decimoctavo año. Mientras se llevaban a cabo reparaciones en el Templo, el sumo sacerdote Hilcías descubrió un libro de la ley. Se cree que este libro era una versión temprana del Deuteronomio.

Cuando el libro fue leído a Josías, este se sintió profundamente conmovido. Rasgó sus vestiduras en señal de luto y arrepentimiento, reconociendo que el pueblo se había desviado de los mandamientos de Dios. A partir de este momento, Josías emprendió una reforma radical para purificar la fe en Judá:

Josías ordenó la destrucción de todos los altares, ídolos y lugares de culto a otros dioses que se habían levantado en todo el reino.

Eliminó todos los objetos de culto a Baal, Asera y el «ejército del cielo» que se encontraban en el Templo de Jerusalén.

Prohibió los sacrificios en los «lugares altos» y en otras ciudades, insistiendo en que el único lugar legítimo para adorar a Yahvé era el Templo de Jerusalén, siguiendo lo estipulado en el libro de la ley.

Después de siglos de no ser celebrada, Josías reinstauró la fiesta de la Pascua, cumpliendo con las instrucciones encontradas en el libro de la ley…

El reinado de Josías terminó de forma trágica. En el 609 a.C., el faraón Necao II de Egipto se dirigía a apoyar a los asirios contra los babilonios. Josías, por razones que no están del todo claras (quizás intentando evitar que los egipcios pasaran por su territorio), se interpuso en su camino en la batalla de Meguido. Josías fue herido de muerte y falleció…

La época de Josías fue un periodo breve pero intenso de renovación religiosa y nacionalista para el reino de Judá. Aunque su reforma no sobrevivió mucho tiempo después de su muerte, su reinado es recordado como el último intento serio de volver a la fe de los antepasados y de centralizar el culto antes del exilio babilónico…

El sello de arcilla recién descubierto se relacionaría con un funcionario de alto rango de la corte del rey Josías, un vínculo con la narrativa histórica de la Biblia.

El descubrimiento que combina la arqueología con las escrituras antiguas, investigadores del Proyecto de Cribado del Monte del Templo han desenterrado un sello de arcilla (bulla) de 2600 años de antigüedad con el nombre «Yeda‛yah (hijo de) Asayahu» en escritura paleohebrea antigua. El artefacto, excepcionalmente conservado y que data del período del Primer Templo, podría haber pertenecido al hijo de un funcionario bíblico que sirvió al rey Josías de Judá, un posible avance en la vinculación de la evidencia material con el registro bíblico.

Este diminuto sello de arcilla se encontró entre toneladas de tierra cribada de los escombros del Monte del Templo, tierra que fue removida del sitio religioso más sensible de Jerusalén durante una construcción no autorizada a finales de la década de 1990.

El arqueólogo Mordechai Ehrlich realizó el hallazgo durante un examen rutinario de material clasificado. Inicialmente confundido con un fragmento de hueso, el sello pronto reveló su identidad a través de una inscripción completa y una antigua huella dactilar impresa en su parte posterior, posiblemente del funcionario que lo utilizó.

Declaró el arqueólogo Zachi Dvira, codirector del Proyecto de Cribado del Monte del Templo:

Este es uno de los sellos más completos que hemos descubierto en más de dos décadas. Casi todas las letras son legibles. Hallazgos como este, especialmente con tanta relevancia histórica, son increíblemente raros.

La inscripción dice:

Pertenece a Yeda‛yah (hijo de) Asayahu. El nombre «Asayahu» (una forma teofórica más larga de «Asaya») aparece en la Biblia en relación con la corte del rey Josías. Asayahu figura entre los emisarios principales del rey enviados a consultar a la profetisa Hulda tras el descubrimiento de un rollo sagrado —probablemente el Deuteronomio— durante las renovaciones del Templo (2 Reyes 22:12; 2 Crónicas 34:20).

El dueño del sello bien pudo haber sido su hijo, Yeda‛yah, quien desempeñaba un rol administrativo dentro de la tesorería real o del Templo. Dado el uso de la bula de arcilla como sello para recipientes o bolsas de almacenamiento —probablemente aquellos que contenían alimentos o materiales sagrados—, su presencia apoya la teoría de un funcionario de alto rango que operaba en Jerusalén poco antes de la conquista babilónica en el 586 a. C.

Dijo la Dra. Anat Mendel-Geberovich, experta en epigrafía hebrea antigua que dirigió el proceso de descifrado:

Este sello no habría pertenecido a un plebeyo. Habría sido utilizado por alguien con autoridad, alguien a quien se le confiaba la supervisión de bienes valiosos o espacios sagrados.

Dijo Dvira:

La huella dactilar preservada en la arcilla evoca una inquietante sensación de continuidad. Literalmente, estás tocando la huella de una persona que vivió en Jerusalén durante uno de sus períodos más cruciales, posiblemente incluso una figura mencionada en la Biblia. Es un mensaje silencioso a lo largo de 2600 años

El hallazgo cobra mayor importancia al ser descubierto pocos días antes de Tishá Be Av, el día de luto judío que conmemora la destrucción del Primer y el Segundo Templo. Simbólicamente, el sello parece resonar a través de los siglos, un fragmento de fe e historia rescatado de las cenizas de la pérdida.

En la antigua Judá, los sellos eran más que herramientas: eran declaraciones de identidad, autoridad y legitimidad. Normalmente fijados a las cuerdas que sujetaban las vasijas de los almacenes o los documentos de papiro, las bullae cumplían funciones tanto prácticas como simbólicas.

 Confirmaban la propiedad y evitaban la manipulación, funcionando como la columna vertebral burocrática del gobierno antiguo. Hasta hace poco, la mayoría de las bullas en circulación provenían del mercado de antigüedades, careciendo de contexto arqueológico.

El Proyecto de Cribado, en cambio, ha revolucionado el campo al recuperar miles de hallazgos de un entorno controlado, utilizando técnicas avanzadas de imagen como la Imagen por Transformación de Reflectancia (RTI) para mejorar las inscripciones sin dañar los artefactos.

Iniciado en respuesta a la excavación no supervisada en el Monte del Templo entre 1996 y 1999, el Proyecto de Cribado del Monte del Templo ha producido desde entonces más de medio millón de hallazgos, incluyendo cerámica, monedas, joyas y huesos de animales quemados. Más de 260.000 voluntarios de todo el mundo han participado en el esfuerzo, ayudando a recuperar la historia poco a poco.

Dijo Dvira:

Este hallazgo nos recuerda que bajo cada palada de tierra, una historia espera ser contada, una que conecta la arqueología, la fe y el patrimonio.

Aunque el destino de Yeda‛yah sigue siendo desconocido, su sello de arcilla, ahora estudiado y documentado, ofrece una perspectiva del mundo de la antigua Jerusalén, donde política, religión y profecía estaban unidas.

¿Descubrimiento del Arca de la Alianza?

Simbolizaba la presencia de Dios entre el pueblo de Israel. Era considerada el trono terrenal de Dios y el objeto más sagrado del Tabernáculo y, posteriormente, del Templo de Salomón en Jerusalén.

Ruinas bíblicas desenterradas en Israel podrían ser la clave de un misterio antiguo

Arqueólogos en Tel Shiloh afirman que la estructura coincide con el Tabernáculo bíblico donde se albergó el Arca de la Alianza.

En un descubrimiento monumental que podría reescribir la arqueología bíblica, un equipo de investigadores en el antiguo sitio de Tel Shiloh, Israel, afirma haber desenterrado el mismo lugar donde se almacenó el Arca de la Alianza, un hallazgo que concuerda con las descripciones bíblicas del Antiguo Testamento.

Dirigido por el Dr. Scott Stripling, director de excavaciones en Shiloh, el equipo ha descubierto lo que describen como una estructura monumental de la Edad de Hierro I que coincide con las especificaciones bíblicas del Tabernáculo, la morada terrenal portátil de Dios descrita en Éxodo. El sitio se encuentra en la región montañosa de Efraín, una región señalada en la Biblia como el primer centro de culto central de Israel.

Declaró el Stripling en una entrevista con The Christian Broadcasting Network (CBN):

Hemos identificado un edificio monumental del período de la Edad de Hierro I que se ajusta perfectamente a las especificaciones bíblicas. Está orientado de este a oeste y tiene una proporción interna de 2 a 1, tal como se describe en el libro del Éxodo.

Además de las características arquitectónicas, se encontraron más de 100.000 huesos de animales en el sitio, principalmente de ovejas, cabras y bueyes, los mismos animales enumerados en las leyes sacrificiales levíticas. Los huesos provenían predominantemente del lado derecho de los animales, lo que se correlaciona directamente con Levítico 7, donde el lado derecho se reserva para las ofrendas sacerdotales.

Declaró Stripling a CBN:

La evidencia de rituales sacrificiales aquí es abrumadora. Estos hallazgos no pueden considerarse una coincidencia. Coinciden con el relato bíblico de una manera difícil de ignorar.

Los fragmentos de cerámica descubiertos en la misma capa datan del período en que el Arca habría estado en Silo, alrededor de los siglos XV al XI a. C., antes de ser trasladada a Jerusalén durante la época del rey David.

Según la Biblia, el Arca de la Alianza —un cofre de madera recubierto de oro que contiene los Diez Mandamientos— se conservó en el Tabernáculo de Silo durante casi 400 años. En 1 Samuel 4, se describe cómo los israelitas llevaron el Arca a la batalla, solo para que fuera capturada por los filisteos. Este suceso provocó la muerte del sumo sacerdote Elí, quien cayó y murió al enterarse de la noticia.

Es posible que el equipo de Stripling incluso haya identificado la puerta de la ciudad donde Elí estaba sentado cuando recibió el trascendental informe, un descubrimiento que profundiza aún más la excavación.

Declaró el Dr. Stripling a CBN:

Creemos haber descubierto la misma puerta mencionada en la historia de la muerte de Elí

Una de las características arquitectónicas más llamativas es un enorme muro divisorio interior, que los investigadores creen que pudo haber separado en el pasado el Lugar Santísimo, la parte más sagrada del Tabernáculo donde se guardaba el Arca. Según Éxodo 26 y Levítico 16, solo el sumo sacerdote podía entrar en este espacio una vez al año, bajo estrictas condiciones, debido a la supuesta presencia física de Dios que moraba entre los querubines sobre el Arca.

Si bien el Arca en sí permanece perdida en la historia —desapareciendo de los registros alrededor del año 586 a. C.—, este último descubrimiento en Tel Shiloh ofrece quizás la evidencia arqueológica más sólida hasta la fecha de su lugar de descanso original. Combinado con evidencia histórica, bíblica y material, los investigadores afirman que el sitio se ajusta demasiado a las Escrituras como para descartarlo.

Dijo Stripling:

Si crees que la Biblia se basa en la verdad histórica», , «entonces este sitio bien podría ser donde una vez estuvo el Arca.

La excavación continúa, y4 el mundo observa con expectación. Queda por ver si este descubrimiento finalmente desvela el misterio del Arca de la Alianza, pero una cosa está clara: Shiloh podría ser más que una simple ruina antigua. Podría ser el corazón de una leyenda bíblica.

Mientras el interés por el Arca de la Alianza se intensifica en Israel, otro misterio bíblico se explora en Turquía, donde arqueólogos han comenzado a excavar la formación Durupınar, un sitio que algunos creen que fue el lugar de descanso del Arca de Noé. Ubicada aproximadamente a 29 kilómetros al sur de la cima del Monte Ararat, esta formación geológica con forma de barco y 162 metros de largo se asemeja mucho a las dimensiones descritas en el Libro del Génesis.

Las excavaciones, ya oficialmente en marcha, buscan determinar si este accidente natural podría ser en realidad los restos de la legendaria embarcación. Aunque ha sido objeto de un largo debate entre geólogos y teólogos, el renovado interés y los nuevos datos han despertado de nuevo la curiosidad científica.

Hallan viviendas romanas y hornos medievales en las obras del metro de Roma

Las obras para la construcción de la futura estación de plaza Venecia, parte del ambicioso proyecto de la línea C del metro de Roma, han sacado a la luz restos arqueológicos de época romana y medieval, entre ellos un complejo habitacional de varios pisos y antiguos hornos de cal. Los restos romanos corresponden a estructuras residenciales y comerciales datadas entre el final de la República y el inicio del imperio, que podrían asociarse a las insulae, viviendas colectivas típicas de las clases populares de la Roma imperial, informó este lunes el Ministerio de Cultura.

Estas construcciones fueron halladas junto al antiguo trazado de la Vía Flaminia, una de las principales arterias romanas, cuyo recorrido se documenta desde el siglo III a.C. atravesando lo que hoy es el centro histórico de Roma.

Durante las excavaciones también se identificaron restos medievales relacionados con la vía, que en ese período seguía en uso, aunque ya no pavimentada con losas de piedra (basoli), que podrían encontrarse en un nivel más bajo, sino con sucesivas capas de tierra apisonada que se renovaban al deteriorarse.

Del mismo período datan varios hornos de cal descubiertos en la zona, utilizados para transformar mármol en cal viva y ubicados en el límite de la Vía Flaminia para facilitar el transporte de los bloques de mineral.

Dijo este lunes Daniela Porro, superintendente especial de Roma del ministerio de Cultura:

Una vez más, la construcción de una estación del metro nos permite redescubrir el pasado de nuestra ciudad. El suntuoso palimpsesto de varias épocas que ha emergido del subsuelo y que deberá ser valorado al máximo en la futura estación.

 La intervención en Plaza Venecia forma parte de las obras para completar la tercera línea de metro de Roma, en construcción desde 2007, que atravesará la ciudad desde el noroeste, pasando por el centro histórico de la capital italiana.

La futura estación representa uno de los mayores desafíos de ingeniería de la línea C: estará situada a 45 metros de profundidad, con muros de contención que alcanzarán los 85 metros, además de la complejidad derivada del trabajo arqueológico.

Está previsto que los hallazgos arqueológicos durante las excavaciones se integren en la estación una vez terminada para ser exhibidos. Para proseguir con las obras, los constructores han tenido que excavar por completo la zona de Plaza Venecia y protegerla con barreras hasta que terminen, no antes de 2030.

Agencia EFE

En Chile, tumbas humanas acompañadas de llamas exhiben una conexión poética milenaria

La investigación de los restos indica que estaban domesticados siglos antes de la llegada de los incas a la región

Unas décadas antes de que Diego de Almagro y sus hombres llegaran en 1536 a lo que poco después fue La Serena (norte de Chile), los habitantes del valle del río Elqui aún eran enterrados con llamas que parecían abrazarlos. Ahora, un estudio multidisciplinar ha analizado los restos. Desde sus huesos hasta sus genes, pasando por el sarro de su dentadura, han servido para determinar que los animales eran domésticos. Empezaron a enterrarlos juntos en torno al año 1000 de esta era y dejaron de hacerlo cuando los incas, que consideraban a la llama una simple bestia de carga, empezaron a sepultar a los suyos sobre aquellas tumbas conjuntas.

En 2014, cuando se iba a desdoblar la carretera panamericana, los obreros encontraron restos humanos. Se inició entonces una excavación antes de que el progreso borrara la historia. El Consejo de Monumentos Nacionales de Chile protegió un área de 380 metros por 50 metros. Esa fue la superficie sondeada por el equipo de la arqueóloga Paola González, de la fundación El Olivar, que toma el nombre del lugar del yacimiento que acababan de descubrir.

Se hizo un rescate arqueológico, entre los años 2015 a 2017, en dos de las ocho áreas funerarias detectadas.

 Sacaron de allí cinco contenedores, con 1.500 cajas de material. Lo más relevante fueron 56 camélidos y más de 200 cuerpos humanos. Aún les quedan años para analizarlo todo.

Uno de los primeros frutos que ha dado El Olivar, situado cuatro kilómetros al norte de La Serena y a 2.500 metros del Pacífico, ha sido el estudio de los camélidos enterrados con los humanos.

Dice González:

La gran pregunta era si se trataba animales domésticos o salvajes, en este caso el guanaco, porque nuestra zona sí tiene mucha cantidad de guanaco en estado salvaje.

La ciencia considera demostrado que las llamas (Lama glama) proceden del guanaco (Lama guanicoe) y que hubo varios procesos de domesticación en varias regiones andinas.

Lo primero que hicieron fue analizar las osamentas de los animales. Durante el proceso de domesticación, las llamas empequeñecieron en comparación a los guanacos.

Pero no fue concluyente

Entonces siguieron con un análisis isotópico de los huesos, un método indirecto para saber que comían en el pasado.  La relación de elementos como el nitrógeno o el carbono reveló que tenían una alimentación mixta, de plantas salvajes,

pero también de plantas C4, un indicador químico propio del maíz

Pero no les pareció la prueba definitiva, así que siguieron, ahora, buscando patologías.

Algunos de estos animales tenían una enfermedad que se llama polidactilia, que tiene un dedo más[las llamas son artiodáctilos, es decir, tienen dos dedos en sus pezuñas], esto provoca que sean animales lisiados, pero llegaron a la vida adulta.

 Solo un animal doméstico del que se consigue lana, pero lisiado seguiría teniendo valor para sacarlo adelante.

Aun así, hicieron dos pruebas más. Una fue buscar en el sarro de la dentadura restos de su dieta. Estudios anteriores ya habían demostrado que las bacterias fosilizadas del tartaro pueden ser una ventana al pasado; la otra, un análisis genético.

Encontraron restos de maíz y de zapallo o calabaza.

Los expertos en arqueobotánica nos confirmaron que el zapallo estaba hervido, así que se lo daban como una papilla.

La última prueba, el análisis genético, lo realizó el genetista de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y coautor del estudio, Michael Westbury. Fue la prueba definitiva.

Él determinó que estos animalitos eran guanicoe chilensis, que si bien tiene una versión salvaje, también se domesticó en cierta época

 Lo más relevante es que no existían en la región, no proceden de la zona del norte semiárido chileno, sino que de bastante más al norte, del altiplano boliviano o áreas de Perú. Lo interesante es que estas llamas no llegaron solas, sino que se produce lo que ya es claro para mí, un arribo de una población de pastores altiplánicos. Son estos pastores los que trajeron la práctica de ser enterrados junto a sus llamas.

Patricio López, del Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama (Chile) y primer autor del nuevo estudio, sostiene:

no hay información que avale un proceso de domesticación local

Aunque no descarta que fuera un proceso in situ, necesitarían revisar una secuencia temporal de varios miles de años que son los que se habrían necesitado para completar el proceso.

En el caso particular de El Olivar, la presencia de camélidos domesticados, en este caso llamas, lo asociamos posiblemente a un intercambio de conocimientos e información con grupos del norte de Chile y/o el noroeste de Argentina.

La determinación del estado doméstico de las llamas y su origen es clave para comprender mejor los enterramientos conjuntos. Según la datación por radiocarbono, se iniciaron en torno al 1090. Lo primero que llamó la atención a los arqueólogos fue la disposición de los cuerpos, ambos, humanos y animales, en posición fetal lateral, como acostados.

Recuerda la arqueóloga Paola González:

Se miran uno y otro, entre humano y camélido describen estas figuras simétricas, la posición es totalmente no anatómica, o sea, ningún camélido, toma esta posición de cubito lateral flexionado de forma idéntica al ser humano cuando muere. Están marcando alguna suerte como de fusión de identidades, de acompañamiento; si buscamos algo con lo que asimilarlo, diría que está acompañando en este tránsito al ser humano. Aunque la arqueología no puede dar por ciertas cosas que solo se pueden atisbar, hay un esfuerzo muy notorio por humanizar la relación humano-camélido.

Cuando los incas conquistan el territorio (entre el 1440 y el 1470, según varias dataciones), los enterramientos de llamas y humanos se acaban. Los incas las usaban como animales de carga y para ellos no debían tener el simbolismo que sí tenían para los habitantes de El Olivar. De hecho, entierran a sus muertos en sistas, una especie de sarcófago que colocan encima de las antiguas tumbas conjuntas.

Aunque hay registros de enterramiento de animales, sobre todo perros, o momificación, como hacían en el Antiguo Egipto, en otras culturas del pasado, apenas hay casos de enterramientos conjuntos. Y los pocos que hay son de algún personaje destacado sepultado con caballos o en eventos de sacrificios. Nada como en El Olivar. Y las 56 llamas recuperadas en El Olivar no son las únicas. Aún quedan varias zonas por desenterrar y, por fortuna, el Gobierno chileno acabó por desviar la carretera.

https://elpais.com/ciencia/2025-05-28/decenas-de-tumbas-de-personas-enterradas-con-llamas-en-chile-revelan-una-conexion-milenaria.html

Broches Hornelund de Jutlandia o los adornos vikingos de oro con simbolismo nórdico y cristiano

Los broches Hornelund pertenecen a la orfebrería de la época vikinga, descubiertos en el suroeste de Jutlandia, Dinamarca. Estos dos broches de oro, elaborados con gran detalle y que datan de principios del siglo XI, se encontraron junto a un brazalete de oro, formando un misterioso tesoro que sigue intrigando a historiadores y arqueólogos.

These two intricately crafted gold brooches, dating back to the early 11th century, were found alongside a gold arm ring. Credit: National Museum of Denmark

Cada broche mide aproximadamente 8,5 cm (3,3 pulgadas) de diámetro y pesa entre 60 y 75 gramos (2,1 y 2,6 onzas). Sus diseños muestran una fusión de la mitología nórdica y el simbolismo cristiano primitivo, una combinación artística poco común durante la época vikinga (793-1066 d. C.).

Un broche presenta cuatro cabezas de animales orientadas hacia adelante, elaboradas con un estilo nórdico, obra de un orfebre vikingo local. El segundo broche presenta elegantes motivos de hojas y vides, que evocan temas cristianos primitivos. En la iconografía cristiana, las vides simbolizan a Jesús como la vid verdadera, representando la vida y la resurrección.

Durante la época vikinga, Jutlandia fue un reconocido centro de orfebrería, que producía joyas de alta calidad para las élites locales y posiblemente para la exportación. Se han descubierto broches similares en Suecia y las regiones eslavas, lo que sugiere un intercambio cultural o influencia estilística de países como Estonia, donde los patrones decorativos en espiral eran comunes a finales del siglo X.

Estos dos broches de oro, de intrincada elaboración y que datan de principios del siglo XI, se encontraron junto a un brazalete de oro.

A pesar de ello, los broches de Hornelund siguen siendo únicos en el registro arqueológico de Dinamarca.

Escribió el arqueólogo Władyslaw Duczko en 1987:

 estas piezas destacan en la colección de joyería danesa por su artesanía y su estilo artístico híbrido. El tesoro fue desenterrado accidentalmente en 1892 por un sirviente de una granja que cultivaba los campos cerca de Varde, Dinamarca. Aunque el terrateniente entregó el tesoro al Museo Nacional de Dinamarca (y recibió 295 coronas danesas, equivalentes a unos 4000 dólares estadounidenses actuales), el yacimiento nunca fue excavado adecuadamente.

A día de hoy, se desconoce si los broches formaban parte de un entierro vikingo, una finca o un tesoro escondido, posiblemente enterrados apresuradamente durante tiempos de conflicto o transición.

Hoy en día, los broches Hornelund se exhiben en el Museo Nacional de Dinamarca, donde ofrecen una visión excepcional de la sofisticación artística y la complejidad cultural de la sociedad vikinga.

Museo Nacional de Dinamarca

Arkeonews

¿Cómo 20000 habitantes de Pompeya se avituallaban en un entorno volcánico?

Pompeya era una ciudad romana en la región de Campania, cerca de Nápoles, Italia. Su historia y  fama están esta ligadas a la erupción del Vesubio en el 79 d.C., que la sepultó bajo una gruesa capa de ceniza volcánica y piedra pómez.

Hogaza de pan carbonizada de Pompeya

La ciudad prosperó enormemente gracias a su estratégica ubicación y a la fertilidad del suelo volcánico, lo que la convirtió en un importante centro comercial y agrícola. Su destino comenzó a sellarse con un gran terremoto en el año 62 d.C. La erupción del 79 d.C. enterró la ciudad, conservándola de una manera única.

Mosaico de Pompeya representando comida

No fue hasta 1748 cuando comenzaron las primeras excavaciones. El gran avance arqueológico llegó en 1863, bajo la dirección del arqueólogo italiano Giuseppe Fiorelli, quien desarrolló una técnica innovadora para preservar los cuerpos de las víctimas, rellenando con yeso los huecos dejados por los cuerpos en la ceniza solidificada.

Gracias a esta excepcional conservación, los arqueólogos han podido reconstruir con gran detalle la vida cotidiana en una ciudad romana del siglo I, mostrando sus casas, templos, teatros y la vida de sus habitantes.

Un estudio publicado en la revista Scientific Reports analiza restos orgánicos para reconstruir las prácticas agrícolas, ganaderas y pesqueras de los pompeyanos antes de la erupción del Vesubio.

La erupción del Vesubio en el año 79 d.C. sepultó bajo cenizas y lava la ciudad de Pompeya y también conservó, como en una cápsula del tiempo, detalles minuciosos de la vida cotidiana de sus habitantes. Entre ellos, restos orgánicos –desde huesos de animales hasta semillas carbonizadas– que han permitido a los arqueólogos reconstruir, cómo los pompeyanos gestionaban sus recursos alimenticios.

Ahora un estudio interdisciplinar en la revista Scientific Reports revela nuevos datos sobre las técnicas de cultivo, cría de animales y explotación de recursos marinos que sostenían la dieta de esta población romana.

La investigación, fruto de la colaboración entre el Laboratorio de Investigaciones Aplicadas Annamaria Ciarallo del Parque Arqueológico de Pompeya, el Laboratorio DistaBiF de la Universidad de la Campania Luigi Vanvitelli, y con aportes clave de la Universidad La Sapienza de Roma y el Departamento de Arqueología de la Universidad de York, se basa en el análisis de isótopos de carbono y nitrógeno presentes en los restos orgánicos.

Esta metodología, que examina variaciones atómicas imperceptibles a simple vista, ha permitido descifrar qué comían los habitantes de la ciudad y cómo se cultivaban los alimentos, se criaba el ganado e incluso cómo se aprovechaban los recursos del mar.

Pompeya destaca entre los yacimientos arqueológicos por la excepcional conservación de materiales orgánicos, lo que ha facilitado un análisis detallado de su sistema alimentario. El estudio confirma que la dieta pompeyana era notablemente diversa, con un consumo significativo de cereales y legumbres –base de la alimentación romana–, pero también de proteínas animales, tanto terrestres como marinas.

En el caso de los cerdos, los análisis isotópicos revelaron variaciones significativas en su alimentación, lo que sugiere diferencias en las prácticas de cría: algunos ejemplares fueron alimentados con desechos domésticos o productos agrícolas, mientras que otros pudieron pastar en entornos más naturales. Por otro lado, cabras y ovejas mostraban patrones distintos indicando que su manejo respondía a estrategias diferenciadas, posiblemente orientadas a la producción de lácteos, lana o carne.

Pero quizás uno de los hallazgos más reveladores es la confirmación del papel clave de los recursos acuáticos. Aunque ya se sospechaba gracias a referencias literarias antiguas que los pompeyanos consumían pescado y marisco, el estudio demuestra que este aprovechamiento fue intensivo. Restos de peces, moluscos y crustáceos encontrados en contextos domésticos y comerciales apuntan a una cadena de suministro bien organizada, posiblemente vinculada a la cercana costa del golfo de Nápoles.

Las conclusiones del estudio no se limitan a la dieta humana. El análisis de cultivos como trigo, cebada y lentejas revela que los agricultores pompeyanos empleaban técnicas avanzadas para maximizar su producción, aunque aún queda por determinar si utilizaban abonos o sistemas de rotación de cultivos.

Estos datos son especialmente valiosos para entender cómo una ciudad densamente poblada –se estima que Pompeya albergaba entre 10.000 y 20.000 habitantes– lograba autoabastecerse en un entorno volcánico.

Subraya Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya:

La investigación no termina con la excavaciónEste estudio demuestra que, incluso en materiales excavados hace décadas, las nuevas tecnologías pueden revelar información revolucionaria. Con un tercio de la ciudad aún por excavar, el potencial es incalculable.

Los hallazgos refuerzan lo expuesto en la exposición L’Altra Pompei celebrada el año pasado en la Palestra Grande del yacimiento, donde ya se adelantaban algunas de estas líneas de investigación. Pero el camino por recorrer es largo. Según Zuchtriegel, el parque seguirá invirtiendo en el estudio de restos humanos y orgánicos, que aún guardan muchos secretos.

Parco Archeologico di Pompei

Soncin, S., Amoretti, V., Comegna, C. et al. Baseline isotopic variability in plants and animals and implications for the reconstruction of human diet in 1st century AD Pompeii. Sci Rep 15, 28308 (2025). doi.org/10.1038/s41598-025-12156-7

Brujula Verde