La dinastía surgió de los Macabeos después de la Revuelta Macabea contra el Imperio Seléucida. Este levantamiento les permitió obtener la independencia judía.
El reino asmoneo llegó a expandirse, incluyendo Samaria, Galilea e Idumea.
Herodes el Grande (un idumeo respaldado por Roma) en el 37 a.C.

Los trabajos arqueológicos de preparación para la nueva ala del Museo Torre de David de Jerusalén han concluido con un hallazgo de primer orden: la exhumación completa de una sección de la muralla de la ciudad datada en el período asmoneo o macabeo, construida a finales del siglo II a.C. El hallazgo, ubicado en los terrenos del museo, adyacente a la ciudadela y dentro del complejo histórico conocido como el Kishle, representa uno de los segmentos más extensos y mejor preservados de esta fortificación jamás encontrados en la ciudad.

La excavación, dirigida por la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA), ha sacado a la luz más de cuarenta metros lineales de un muro cuya anchura alcanza los cinco metros. Según los directores de la excavación, el Dr. Amit Re’em y la Dra. Marion Zindel, la construcción, reconocible en las fuentes históricas antiguas como el Primer Muro, destaca tanto por sus dimensiones como por su estado de conservación.

La obra, erigida con grandes piedras pesadas y el característico cincelado típico del período, alcanzó en su origen una altura superior a los diez metros, de la que hoy solo permanece el basamento. Este muro asmoneo circundaba, durante la época del Segundo Templo, el Monte Sión –donde ya se habían localizado otros tramos–, así como la Ciudad de David, el patio de la Ciudadela de David y a lo largo de la fachada exterior de la muralla occidental de la Ciudaad Vieja de Jerusalén.

Puntade flecha de la epoca helenistica
El relato histórico de esta estructura defensiva aparece minuciosamente detallado en los escritos de Flavio Josefo, el historiador del siglo I d.C., quien describió su trazado y sus puertas y la calificó de inexpugnable, jalonada por sesenta torres a lo largo de su recorrido. No obstante, el estado actual del muro revela una historia de destrucción deliberada.
Afirman Re’em y Zindel:
Hay mucho más en este muro de lo que parece a simple vista. Está claro que fue sistemáticamente destruido y arrasado hasta los cimientos. Se trata de una destrucción predeterminada, no resultado del paso del tiempo ni de un ataque enemigo aleatorio, sino de la ejecución deliberada de una acción meticulosamente planificada. Esto plantea interrogantes sobre quién fue el responsable de su demolición.
Los investigadores manejan dos hipótesis principales para explicar el evento destructivo. La primera sugiere que la muralla fue desmantelada por los propios asmoneos como parte de un acuerdo de paz con Antíoco VII Sidetes. Este monarca seléucida, heredero de Antíoco IV Epífanes –figura central en los eventos que conmemora Janucá–, sitió Jerusalén entre el 134 y el 132 a.C. Josefo relata que, ante el asedio, el líder asmoneo Juan Hircano I llegó a un acuerdo con Sidetes, ayudado por tesoros tomados de la tumba del rey David. El armisticio habría incluido, como condición para levantar el sitio, el desmantelamiento de las fortificaciones de la ciudad. Es posible, por tanto, que la destrucción del muro ahora descubierto sea testimonio y vestigio directo de aquel tratado.
La segunda posibilidad apunta a una motivación política interna. El rey Herodes, en su afán por distanciar y distinguir su gobierno del de los reyes asmoneos, podría haber ordenado la demolición sistemática de sus obras monumentales, incluida la muralla de la ciudad, como una declaración de poder:
Los días de los reyes asmoneos han terminado, y yo soy su sucesor.
Esta política herodiana de borrado simbólico, evidenciada en otros contextos, encajaría con la meticulosa destrucción observada en el muro.
Cercana a esta sección recién descubierta, y proporcionando un contexto dramático para estos conflictos, se halla una impresionante evidencia material. En excavaciones realizadas en la década de 1980 en la base del Primer Muro, las arqueólogas Renee Sivan y Giora Solar descubrieron un gran depósito de armamento del período helenístico compuesto por cientos de piedras de catapulta, puntas de flecha, piedras de honda y proyectiles de plomo.
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Los investigadores identificaron este arsenal como prueba inequívoca del sitio de Antíoco VII. Las pesadas armas de destrucción que llovieron sobre la ciudad no lograron penetrar el formidable muro asmoneo y cayeron a su base. Parte de este material se exhibe ahora en una nueva exposición del Museo Torre de David.
Según Eilat Lieber, directora del Museo Torre de David de Jerusalén:
estamos comprometidos con la preservación de este impresionante y único vestigio, y con permitir que el público general experimente este vínculo tangible con el pasado milenario de Jerusalén. En la nueva ala, los visitantes podrán situarse sobre un suelo transparente que se eleva sobre estas piedras antiguas y, junto con las interpretaciones de artistas contemporáneos, este espacio propiciará una nueva conexión con la historia y el patrimonio de la ciudad, señaló Lieber.
El financiamiento del ala proviene de la Fundación Schulich, con sede en Toronto, Canadá, que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de israelíes y canadienses mediante el apoyo a individuos y organizaciones de alto rendimiento. Establecida por Seymour Schulich, uno de los filántropos más notables de Canadá y miembro de la Orden de Canadá, la condecoración civil más alta de la nación, la fundación es una de las mayores del país, habiendo comprometido más de 500 millones de dólares a esfuerzos filantrópicos. La Fundación Schulich apoya con orgullo el arte y la cultura en ambos países.
El descubrimiento del muro asmoneo permanece ya como un testimonio pétreo de los conflictos, acuerdos y transformaciones políticas que definieron uno de los períodos más convulsos y decisivos en la historia de la Jerusalén antigua.
La Brujula Verde
