Investigación con radiocarbono muestra que la erupción de Thera aconteció antes del reinado de Amosis I

La erupción del volcán de Thera (actual Santorini) fue uno de los eventos naturales más catastróficos y significativos de la Edad del Bronce en el Egeo.

La región oriental del Mediterráneo y Egipto, mostrando la ubicación del volcán Thera (Santorini) y otros lugares mencionados en el texto. Crédito: H.J. Bruins et al. 2025

Fue un evento transformador que no solo remodeló la geografía de la isla de Santorini, sino que también tuvo profundas consecuencias históricas, contribuyendo significativamente al declive de la poderosa civilización minoica y dejando una marca visible en los registros ambientales y, posiblemente, en la mitología de la Antigüedad.

Ladrillo de barro EA 32689 (Museo Británico) procedente del templo de Amosis en Abidos, que muestra el mismo prenombre estampado Nebpehtyra del faraón Amosis. Crédito: H.J. Bruins, 2018 / The Trustees of the British Museum

Fue una explosión de enorme magnitud, con un Índice de Explosividad Volcánica (IEV) muy alto. La columna de cenizas y rocas volcánicas se elevó más de 30 kilómetros hacia el cielo.

Shabti UC 40178. Crédito: H.J. Bruins (2017)

El vaciado rápido de la cámara de magma provocó el colapso de la parte central de la isla, creando la gran caldera llena de agua que hoy define la geografía de Santorini.

La antigua ciudad de Akrotiri en Thera quedó sepultada bajo una espesa capa de ceniza y piedra pómez, preservando sus estructuras y frescos, de forma similar a Pompeya.

Los efectos de la erupción se sintieron en todo el Mediterráneo oriental y más allá.

El colapso de la caldera generó un gigantesco tsunami con olas que alcanzaron los 10 metros de altura.

Estas olas azotaron gravemente las costas cercanas, especialmente las de la isla de Creta, a unos 100 km de distancia, que era el corazón de la civilización minoica.

Se cree que los tsunamis destruyeron parte de la flota minoica y las infraestructuras costeras, asestando un duro golpe a su poder marítimo y comercial.

Una nube masiva de cenizas y gases se dispersó por vastas regiones.

En el Mediterráneo oriental, la ceniza pudo haber provocado días, o incluso meses, de oscuridad e inviernos volcánicos.

La ceniza volcánica se ha encontrado en lugares tan lejanos como Egipto y el Mar Negro.

Aunque la erupción no acabó directamente con la civilización minoica, sí fue un factor clave en su declive.

La destrucción de ciudades, la pérdida de cosechas por las cenizas y el daño a la flota debilitaron enormemente la economía y la estructura social minoica.

Este debilitamiento pudo haber facilitado la posterior conquista o dominación de Creta por parte de los Micénicos continentales…

Un estudio publicado en la revista PLOS ONE ha conseguido datar con precisión uno de los eventos más dramáticos de la antigüedad, la gigantesca erupción del volcán de Thera (hoy Santorini), y compararlo directamente con la cronología de los faraones egipcios. La conclusión es que la erupción minoica es más antigua que el reinado del faraón Amosis I, el fundador de la 18ª Dinastía que marcó el inicio del Imperio Nuevo de Egipto.

Esta investigación, dirigida por los profesores Hendrik J. Bruins de la Universidad Ben-Gurión del Néguev (Israel) y Johannes van der Plicht de la Universidad de Groninga (Países Bajos), pone fin a décadas de debate arqueológico y descarta la hipótesis que vinculaba la erupción con una misteriosa Estela de la tormenta erigida por el faraón Amosis.

La erupción de Thera, ocurrida alrededor del año 1600 a.C., fue un cataclismo de proporciones épicas. Fue la erupción volcánica más grande del mundo en los últimos 10.000 años, superando en magnitud a la famosa erupción del Krakatoa de 1883. Sepultó la ciudad minoica de Akrotiri bajo cenizas y generó tsunamis que alcanzaron las costas de Creta, Turquía e Israel.

Durante mucho tiempo, los arqueólogos han intentado encajar este evento geológico en la línea de tiempo de las civilizaciones vecinas, especialmente la egipcia, cuya cronología histórica es una de las mejor establecidas. Tradicionalmente, muchos situaban la erupción en la 18ª Dinastía egipcia, alrededor del 1500 a.C. Algunos incluso propusieron que estaba ligada al faraón Amosis, basándose en su Estela de la Tormenta, un texto que describe una catastrófica tormenta con cielos oscurecidos, que algunos interpretaron como una consecuencia de la nube volcánica de Thera.

Sin embargo, las dataciones por radiocarbono de la erupción siempre sugerían una fecha más antigua, creando una controversia que parecía no tener solución. El problema principal era la falta de muestras egipcias directamente vinculadas a los faraones de este período crucial –la transición de la 17ª a la 18ª Dinastía– para compararlas con las muestras de la erupción usando el mismo método.

El equipo de Bruins y van der Plicht se propuso llenar este vacío. Su misión: encontrar objetos en museos que pudieran fecharse de manera inequívoca a este período de transición y someterlos a la prueba del radiocarbono. No fue tarea fácil, ya que implicaba extraer pequeñas muestras de objetos invaluables, un proceso conocido como muestreo destructivo.

Tras una minuciosa búsqueda, obtuvieron permisos del British Museum y del Petrie Museum de Londres para analizar tres conjuntos de artefactos clave:

  1. Un ladrillo de barro del faraón Amosis: Un ladrillo procedente del Templo de Amosis en Abidos, estampado con su nombre de trono, Nebpehtyra. Este ladrillo fue fabricado alrededor del año 22 de su reinado, tras su victoria sobre los hicsos.
  2. Una tela de lino de la reina Sitdjehuti: Un lienzo de lino utilizado como envoltura funeraria de la reina Sitdjehuti, quien fue tía del faraón Amosis y probablemente murió durante el reinado de su hijo, Amenofis I.
  3. Estatuillas de madera (shabtis) de la 17ª Dinastía: Seis pequeñas figuras funerarias de madera de la 17ª Dinastía, recolectadas en Tebas por el famoso egiptólogo Flinders Petrie.

El ladrillo de Amosis resultó ser la pieza más importante, pero también la más compleja de datar. Los ladrillos de barro del Nilo pueden contener fragmentos de plantas antiguas que estaban en el suelo antes de que el ladrillo fuera fabricado, lo que puede dar una fecha falsamente antigua.

Final del formulario

Los investigadores tomaron cinco muestras diferentes del ladrillo. Cuatro de ellas, que consistían en una mezcla de barro y fragmentos de plantas, arrojaron fechas más antiguas. Pero una muestra, un único y gran fragmento de paja «pura» visible en la superficie del ladrillo, fue identificada como la paja fresca añadida intencionadamente durante la fabricación. La datación de esta paja es la que marca el verdadero momento en que el ladrillo fue hecho para el templo de Amosis.

La datación de esta paja, y la de una de las estatuillas de madera (UC 40179) que estaba vinculada a un alcalde de Tebas que sirvió bajo Amosis, apuntan firmemente a lo que los egiptólogos llaman una cronología baja para el inicio del Imperio Nuevo. Esto significa que el reinado de Amosis comenzó más tarde de lo que algunas teorías históricas sugerían, alrededor del 1539 a.C., en lugar de alrededor del 1580 a.C.

Con sus nuevas dataciones de los objetos egipcios en la mano, los investigadores realizaron la comparación crucial. En lugar de convertir las fechas de radiocarbono a años calendario (un proceso que puede variar ligeramente con el tiempo), compararon directamente las fechas en bruto o sin calibrar de los objetos egipcios con una sólida serie de fechas en bruto de la erupción de Thera, obtenidas de semillas carbonizadas en Akrotiri, un olivo enterrado en la ceniza en Santorini y huesos de animales en depósitos de tsunami en Creta.

El resultado fue que todas las fechas de la erupción de Thera son mas antiguas que las fechas de los objetos del final de la 17ª Dinastía y del inicio de la 18ª Dinastía. Los dos conjuntos de datos tienen una firma temporal diferente.

El resultado es claro, afirma el estudio. La enorme erupción minoica es anterior a la XVIII Dinastía y al reinado de su primer rey, Nebpehtyra Amosis, así como a la última parte de la XVII Dinastía.

Este hallazgo tiene varias implicaciones importantes:

La teoría que vinculaba la erupción de Thera con la Estela de la Tormenta de Amosis queda descartada. La erupción ya había ocurrido cuando Amosis llegó al poder. Los fenómenos descritos en la estela, por tanto, deben haber sido causados por un evento meteorológico extremo, pero no por Thera. Los autores señalan que las lluvias torrenciales en la árida Tebas son extremadamente raras y suelen estar asociadas a patrones climáticos del Mar Rojo, no del Mediterráneo.

La erupción minoica queda firmemente situada en el Segundo Período Intermedio de Egipto, una época de fragmentación política entre el Imperio Medio y el Imperio Nuevo, y no en el esplendor del Imperio Nuevo.

El estudio también corrobora una reconstrucción cronológica independiente propuesta anteriormente por el investigador Chris Bennett, basada en la genealogía de los gobernadores de El-Kab. Bennett calculó que el tiempo transcurrido entre el faraón Sesostris III (Imperio Medio) y Amosis solo podía encajar con una cronología alta para el Imperio Medio (fechas más antiguas) y una cronología baja para el inicio del Imperio Nuevo (fechas más recientes). Las dataciones de radiocarbono de Sesostris III ya apoyaban la primera parte, y este nuevo estudio sobre Amosis confirma la segunda.

En resumen, este trabajo ha logrado cruzar por primera vez la datación absoluta de un evento geológico clave con la de artefactos históricos faraónicos específicos, disipando un debate de décadas. La erupción que modeló el mundo egeo ocurrió antes de que el gran faraón Amosis unificara Egipto y diera inicio a su etapa de mayor esplendor. Concluyen los autores, zanjando así una de las controversias más longevas de la arqueología mediterránea:

nuestra investigación con objetos de museos egipcios apoya una fecha para la erupción minoica de Thera dentro del Segundo Período Intermedio,

Bruins HJ, van der Plicht J (2025) The Minoan Thera eruption predates Pharaoh Ahmose: Radiocarbon dating of Egyptian 17 to early 18Dynasty museum objects. PLOS ONE 20(9): e0330702.doi.org/10.1371/journal.pone.0330702

La Brújula Verde

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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