En la antigua ciudad asiria de Nimrud, un equipo de arqueólogos ha sacado a la luz dos nuevos santuarios en el templo de Ninurta, arrasado por un incendio alrededor del año 612 a.C.

Umbral de la puerta del santuario, localizado por el Museo Penn y arqueólogos iraquíes en Nimrud, Irak. Crédito: Penn Museum
Situada junto al río Tigris, a unos 30 kilómetros al sudeste de Mosul (en el actual Irak), Nimrud fue, junto con Assur, Nínive y Dur Sharrukin, una de las principales capitales del Imperio asirio. Desgraciadamente, los actos vandálicos perpetrados por el ISIS entre 2014 y 2017 dañaron gravemente monumentos históricos como el templo del dios de la guerra, Ninurta, y su zigurat, además del famoso Palacio del Noroeste.

Un podio de estatua descubierto por el Museo de Pennsylvania y arqueólogos iraquíes en Nimrud (Irak). Crédito: Penn Museum
En el marco del Proyecto Penn Nimrud, una de las varias iniciativas de preservación y protección del patrimonio cultural que forman parte del Programa de Estabilización del Patrimonio de Irak (IHSP), liderado por el Penn Museum en colaboración con arqueólogos iraquíes, ha sacado a la luz nuevos y fascinantes descubrimientos que, en opinión de los arqueólogos, «van a enriquecer nuestra comprensión del antiguo Imperio asirio».

El hallazgo más intrigante para los arqueólogos en Nimrud (2024) fue un kudurru, un monumento de piedra con inscripción cuneiforme. Documenta un decreto real por el que se concedía la gobernación de una zona cercana al río Éufrates, en la frontera entre Siria e Irak. Crédito: Penn Museum
Durante la tercera temporada de excavaciones llevada a cabo en 2024, los arqueólogos han descubierto en Nimrud dos nuevos santuarios en el interior del templo de Ninurta. En uno de ellos se encontró un pedestal de piedra de tres metros y medio de alto por dos y medio de ancho, decorado con inscripciones cuneiformes atribuidas al rey asirio Asurnasirpal II. En el segundo santuario se ha hallado un pedestal dañado que, junto con otros fragmentos de estatuas de deidades aún desconocidas y diversos objetos, ofrecen pistas acerca del culto a Ninurta.

Un cuenco, probablemente utilizado para libaciones ceremoniales, fue descubierto por el Museo Penn y arqueólogos iraquíes en Nimrud, Irak (2024). Crédito: Penn Museum
Respecto a la buena conservación del templo, el director del programa IHSP, Michael Danti, ha explicado:
el incendio y el colapso repentino del templo de Ninurta dejaron el lugar en un estado de conservación excepcional. El equipo encontró madera de cedro preservada, traída a Nimrud desde las montañas del Líbano para la construcción del templo, tal como se describe en las inscripciones del rey Asurnasirpal II, donde detalla la edificación del recinto sagrado. La distribución y el estado de los objetos sugieren que los santuarios y sus tesoros fueron saqueados y dañados intencionadamente por babilonios y medos antes de incendiar el lugar.
Uno de los hallazgos más fascinantes ha sido un kudurru, una estela de piedra grabada en cuneiforme datada en el año 797 a.C. y que presenta símbolos de importantes deidades. Esta pieza registra un decreto real que otorga el cargo de gobernador de Hindanu a un hombre llamado Nergal-Eresh, una región estratégica situada a lo largo del río Éufrates, en la frontera actual entre Siria e Irak.
Los investigadores también descubrieron tablillas cuneiformes de arcilla, en excelente estado de conservación, grabadas en asirio y que revelan detalles sobre las actividades económicas del templo, como préstamos en plata y registros de bienes, además de una nota escrita en arameo, un lenguaje ampliamente empleado durante el Imperio asirio tardío.

Tablilla de piedra caliza recuperada durante la tercera temporada de excavaciones en Nimrud. Penn Museum
Otros objetos recuperados incluyen un cuenco de piedra probablemente utilizado para libaciones en ceremonias religiosas, la cabeza esculpida de un grifo, fragmentos de cerámica esmaltada, tablillas de piedra, marfiles tallados y joyas.

Fragmento de cerámica vidriada encontrado durante los trabajos en Nimrud.
Penn Museum
Según los investigadores, la variedad e importancia de los objetos encontrados refleja no solo la riqueza del Imperio asirio, sino también su expansión, tanto a nivel militar como comercial. Todo ello contribuyó a su auge y acabó por convertirla en una de las civilizaciones más importantes de la antigüedad.
