Mas vale camarero feliz, que Premio Nobel desdichado

Sugerencia de escritura del día
Cuando tenías cinco años, ¿qué querías ser de mayor?

Nada.

Esa idea que de pequeños ya hay una identidad en ciernes, es una falacia, de niños, somos niños, la capacidad se adquiere con el tiempo, aunque pueda haber predisposición natural, a la que no siempre seguimos.

De hecho, en la antigüedad, no se pensaba que antes de los 30 un individuo tuviera un mínimo de madurez, entre otras porque en la juventud la gente anda como las palomas cuando se les lanza al aire y para orientarse dan vueltas concéntricas.

Se buscan.

Hay una misión en la vida que no todo el mundo parece encontrar, y el que la encuentra cuando lleva años interpretando esa identidad, se fatiga y necesita cambiar, porque si no se convierte en caricatura de si mismo.

Es muy popular en las biografías de gente famosa, el que desde pequeños apuntaban maneras, y no digo que no, pero la mayoría de las veces es porque han trabajado por necesidad y han terminado profesionalizándose.

Pero así y todo han tenido una infancia robada, aunque en determinada época hayan contado con dinero en efectivo en su primera juventud, cuando el resto de jóvenes carecía de capacidad adquisitiva.

Yo detesto un poco las biografías, porque son muy mentirosas en su mayoría, y más que engañar amañan el recuerdo a favor, y crean falacias inalcanzables para aquel que las lee y aspira a repetirlas, porque la realidad es mas prosaica y mejor.

Vivo en un lugar de wetbacks, de espaldas mojadas, de emigración ilegal, que han potenciado un milagro económico sin igual, y que sonríe siempre a pesar de ser modestos y que son solidarios con los compañeros, tan carentes como ellos.

Esa gente, nos da una lección moral cada día que pasa, porque contemplan la existencia de forma épica, piensan que, con su esfuerzo, cambiaran su destino y el de su progenie y ven el tiempo de forma cíclica y no lineal como nosotros los occidentales, lo que condiciona la percepción de la realidad.

En Europa, un niño antes de nacer ya le está cursando solicitud sus padres en un colegio elitista, posiblemente bilingüe, por encima de sus posibilidades, que va a redimir su condición, al medrar socialmente.

Si esto no ocurre se verán muy frustrados porque es un proceso a largo plazo, pero da igual los gustos de la criatura, sus veleidades, y su vocación, porque su futuro ya está trazado antes de venir al mundo.

Hay un determinismo.

Pero además cuando termine de cualificarse, la progresión ha de continuar siendo ascendente, cuidado, y si no es asi, por cualquier motivo, generara frustración personal y familiar.

Teniendo en cuenta que la realidad es cada vez más cambiante y que la mayoría de estudios universitarios no se adecuan a las demandas sociales, no es difícil pensar que esta futura personita, le costara trabajo no decepcionar a su entorno ni a sí mismo, cuando entre al mercado de trabajo, espeso y tupido, sin ninguna experiencia.

Sin contar que España es un país de funcionarios decimonónicos que son un lastre para la economía, pero al ser el país con más licenciados universitarios en Europa, y al no adecuarse el mercado de trabajo a su cualificación, no les queda otra que intentar optar por ser auxiliar administrativo de cualquier ayuntamiento que no está ni en el mapa.

Conclusión, traigamos niños al mundo, pero proyectemos luz con su nacimiento, amemos y seamos felices, procuremos una educación, y sobre todo armonía, y que decidan ellos y nosotros lo que seremos de mayores, que para eso estamos dotados de autonomía.

Pero sobre todo que seamos felices.

Más vale camarero feliz, que Nobel Prize desdichado.

Abomino de la competitividad aunque sea motor de progreso

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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