Querido algoritmo ¿porque nos haces hablar en primera persona que es un impudor?
La identidad es un constructo, un invento, un patchwork.
En realidad casi más somos filtros, una especie de medusas movidas por el oleaje del océano en un lugar impreciso.
El proceso es tan importante o más que el objetivo porque somos de condición efímera.
La vida es un periplo fantástico en el que pasa de todo, pero los imprevistos son parte de la aventura también y desdeñarlos no debe entrar en los planes, porque quizás sea la pimienta que falte al aliño.
Está claro que hay objetivos en los que el tiempo apremia, y no hay que despegar el ojo del reloj, aunque paremos en los linderos, pero las sorpresas forman parte de la vida y renunciar a ellas supone perderse la mitad de la película.
Los objetivos son interesantes en cuanto que cartografían la motivación y el afán de progresar que ha de ser un parámetro a tener en cuenta de nuestra existencia, la premisa del axioma del que hay que partir, pero sin olvidarnos que primero es la vida y que no somos inmortales.
Sin contar que además cuando nos enfocamos en un cometido, supone una exploración y un riesgo a asumir, y la mayoría de veces desconocemos contextos, con lo que improvisar, es parte de la apuesta y parte del proceso, en los que la gestión, condiciona los resultados.
En los 50 del siglo pasado emerge con el dripping de Jackson Pollock el arte procesual, que modifica totalmente a partir de entonces, no solo la manera de trabajo, sino la concepción de este, al potenciar la dialéctica en la transformación de los objetos.
El arte se ve como un viaje creativo o proceso, más que como el producto acabado.
Cambio y fugacidad son la esencia de esta nueva manera de concebir el arte que tiene un guiño con el Dada, y va a estar presente en la realización de las obras de los artistas posteriores.
Y a fin de cuenta todos somos arte o si no deberíamos serlo, porque sin imaginación no hay chiste ni vida.

me parece que si.
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No me lo creo, no hay un mundo a medida para nadie, y a veces en las contrariedades el destino nos hace un favor porque conocemos otro angulo de la realidad cuando nos desdoblamos
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