Sokotra

Sugerencia de escritura del día
¿Cuáles son tus planes para futuros viajes?

Viajar es lo más maravilloso que hay porque escapo a la rutina y conozco mundos antitéticos pero increíbles.

Cuanto más lejos mejor, pero en ocasiones me pierdo con ese escapismo cosas que me encantan como experiencias cercanas de atravesar gargantas, rutas en kayak, bicicleta etc.

Por una serie de circunstancias largas de explicar, tengo que esperar un tiempo, no excesivo, para hacer viajes largos.

Cuando pueda, iré a la isla de Socotra en Yemen que, aunque el ministerio del interior aconseja no visitar por su inestabilidad, es una joya intacta.

En el caso de la isla de Sokotra entre otras (tiene también un arrecife de coral increíble)  hay un excepcional  bosque de dragos único en la tierra.

Hay una pista pequeña de aterrizaje, no hay hoteles, te permiten tiendas de campaña, y es un paraíso donde el turismo y los resort de lujo todavía no han llegado y espero que tarden porque tiene una biodiversidad única.

Es de esos viajes que solo se hacen una vez en la vida por la dificultad que conlleva y me veo llevando comida liofilizada como si fuera al espacio, al paso que voy.

Y el caso que el Yemen que conocí se comía muy bien entre otras porque son agricultores modestos y no usan ni pesticidas ni ningún producto químico y su verdura y fruta sabe, tiene sabor, algo que recuerdo en la infancia de lejos.

Su amabilidad orientas el increíble, un país que me dejo enamorada, sé que muchos de los lugares que conozco han sido bombardeados y hoy ni existen.

La gente era de una grandísima cortesía, casi exagerada, cuando llegaba a algún lugar casi siempre sin electricidad, carretera ni agua corriente, nos recibían como si fuéramos extraterrestres, y el enjambre de niños tiraban de mi mano para llevarme a sus casas con sus mamas, que me sacaban casi siempre queso fresco de cabra delicioso con alguna especia y un buen te.

Mi marido a su vez lo llevaban al macfra, el cuarto de estar a estar con los hombres por separado.

Ambos ya no sabíamos como corresponder a ese amor, a mí no me quedaba ni barra de labios, ni bolígrafos, ni lápices, ni pequeñas agendas porque se lo regalaba a las niñas.

Al final optaba por ir al supermercado cercano, casi siempre muy modesto, donde vendían de todo en el suelo y les decía que eligieran lo que quisieran, eso me sobrecogía sobremanera.

Lejos de elegir un balón o una muñeca, que eran baratísimos, porque eran de fabricación china más que dudosa, pedían paquetitos de galletas María, con tres o cuatro galletas, para que yo no me gastara mucho, cuando al cambio de dólares me resultaban céntimos lo que pagaba.

Se me saltaban las lágrimas, de ver como niños tan pequeños estaban educados en no gastar, aunque le ofrecías que eligieran lo que quisieran.

Me acuerdo y me acongoja y me pregunto dónde estarán tantos niños que conocí, mal alimentados y listos como el hambre, con los que me fotografié.

Como perros callejeros, vendían fósiles preciosos por un dólar, bolsas de orégano grandes por céntimos, todo eso en la carretera quizás con 7 años, muy pequeños, pero muy disciplinados, ansiosos de jugar como todos los niños y con curiosidad por todo.

Mi guía (llevaba guía y chofer porque no hay turismo) me decía que primero comprara el producto, porque esos niños tenían su dignidad, estaban allí para algo.

Luego me los llevaba. Al final lo que hacía es que a los chicos les compraba varios balones de futbol y jugaban, pero no le quitaban la red de fuera para no estropearlo y a las niñas les compraba muñecas y balones.

Las mujeres jóvenes, vendían su ropa de ajuar, trajes preciosos por apenas nada de dinero, compre varios trajes, no sé si hice bien, pero la que me lo vendió tenía una delgadez fea, de no comer en dias.

Por la tarde los hombres se metían en las encías Kat, unas ramas frescas que compraban por nada de dinero y que la tenía colocados todo el día, todo el país, tirado por las aceras. Mi chofer y guía también me pedían permiso, pero al dia siguiente se alarmaban que nos hubiéramos ido solos a pasear por ahí.

Me impresiono la cantidad de niños que había, mal alimentados y mal vestidos, casi todo con faldas, me daba la impresión que estaba en Nínive.

Luego me entere que había muchos matrimonios infantiles, y que una mujer que no tiene un hijo al año es como un árbol que no da fruto y puede ser repudiada y si el marido muere, los bienes pasan a la familia del padre quien da las migajas a la nuera y a los nietos si quiere, terrible lo que es la pobreza.

También me entere que en el sur no había poligamia, que las mujeres estudiaban y eran independientes, que había un nivel de vida más alto y que debido a esa doble concepción de la empresa en común que era el país, hubo una guerra civil.

En la actualidad el país está muy fragmentado en tribus, más poderosas que el propio ejército del inexistente estado y que Arabia los bombardea con armamento español, se me hace un nudo en la garganta.

Les han bloqueado el puerto y hay una gran hambruna que está matando miles de personas, la mayoría niños, pero claro, no son rubios como en Ucrania, y los árabes que se quieren anexar la zona y son los que hostigan sin piedad, tiene importantes contratos de miles de millones con occidente, en fin.

Son invisibles como todos los pobres de este mundo, que son media humanidad.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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