Cristobal Toral, el NFT (Non Fungible Tokens) y las maletas

Las maletas, dice, tienen tres vidas, les sirven a los viajeros, me sirven a mí para convertirlas en obras de arte y les sirven a los que compren mis cuadros o mis esculturas.

A sus 82 años, el pintor Cristóbal Toral mantiene una gran vitalidad y una tremenda curiosidad por el mundo contemporáneo y los desarrollos tecnológicos.

 Nunca se ha viajado tanto como ahora, y la maleta simboliza ese movimiento, ese ir nómada de un sitio a otro.

Por eso lanza una serie de tres piezas NFT (Non Fungible Tokens)—obra de arte digital cuyo carácter original está certificado— tituladas Maletas en el espacio, donde se ve eso, maletas flotando entres las nubes y las profundidades cósmicas, ahora con un estilo más parecido al cómic, algo más alejado de su realismo habitual, algo más propio del mundo digital.

 Es impresionante el arte, las capacidades expresivas que tiene.

La edad, piensa, no es óbice para esa curiosidad y cree que el proceso artístico es inverso al vital:

Me siento más joven en el terreno creativo que hace 30 años

Maletas, maletas, maletas. La larga carrera de Toral está llena de maletas, que son la obsesión absoluta del artista.

Las de los sin tierra, que viajan en patera con la intención de quedarse en el lado poderoso del Mediterráneo. Las humildes de los que quieren superar los muros, esa valla de Melilla que se pueden encontrar entre la miseria y la esperanza

Tanto ha pintado maletas, tanto ha hablado de ellas, que da pudor preguntar otra vez sobre el asunto maletil.

Pero como su fijación es tan fuerte, se pone otra vez a hablar de ello con locuacidad y alegría: parece ser su tema favorito.

 Las maletas son el símbolo de nuestro tiempo, en el que se está viajando como nunca, pero también el símbolo de la humanidad, que siempre ha sido nómada en busca de mejores condiciones de vida.

Toral dice tener tres referencias: los grandes maestros clásicos (Velázquez, Goya o Rembrandt), los maestros modernos (Rothko, Bacon o Picasso) y la realidad:

Ese interés en la realidad es lo que me lleva a estar en contacto con lo que pasa en el mundo, como los avances tecnológicos.

 Los NFT que ha realizado están certificados por la tecnología blockchain de TrusTOS, desarrollada por Telefónica Tech.

DVD 1113 (30-06-22) El artista Cristóbal Toral, con NFT, en su casa en Madrid. Samuel Sánchez

La iniciativa es promovida por el consorcio Alastria, una asociación sin ánimo de lucro, orientada a la promoción de la citada tecnología de cadena de bloques, de la que Telefónica es miembro fundador.

DVD 1113 (30-06-22) El artista Cristóbal Toral, con NFT, en su casa en Madrid. Samuel Sánchez

Me considero un artista moderno, contemporáneo, pero, eso sí, pintando bien.

 Además de la tecnológica, también le interesan otras realidades, sobre todos las vinculadas con el viaje, ya sea el viaje turístico, los viajes al espacio exterior (yo iba para astronauta pero me quede en pintor) o los viajes migratorios, que ofrecen otra gravedad y otro dramatismo a sus obras.

Esa obsesión con el viaje es la que refleja su obsesión con las maletas.

Para Toral, el turismo tiene una faceta negativa, que es la masificación, la pérdida de carácter de las ciudades, la vulgarización y el atropello, pero también una muy positiva: Su papel es fundamental para la economía.

Si no fuera por el turismo… estaríamos muy mal.

Pero también tiene el corazón puesto en aquellos que se exilian de la guerra de Ucrania o los que migran en busca de una vida mejor y encuentran su destino en el fondo del Mediterráneo o dándose de bruces contra la valla de Melilla, donde recientemente han encontrado la m uerte mas de veinte inmigrantes. 

En una de las piezas NFT hace referencia a la tragedia ucrania, y lo recolectado en una venta (fueron subastadas por Ansorena, con un precio de salida de 2.000 euros) será donado a la fundación del cocinero asturiano José Andrés, World Central Kitchen, que se dedica, entre otras cosas, a alimentar a los damnificados por el conflicto en aquel país.

En su actual exposición en Málaga, Una aventura creadora, que se puede ver en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC, hasta el 13 de septiembre), ofrece sendas instalaciones, una de ellas consistente en un cuadrilátero formado con 120 maletas pintadas con el amarillo y el azul de la bandera de Ucrania, otra referente a la valla melillense, titulada La tierra prometida: una alambrada terminada en concertinas, en las que quedan atrapadas las maletas y la sangre del autor. “

Me afecta mucho que se frene de esa manera a unas personas que solo quieren ganarse la vida, trabajar, poder comer.

En una de sus obras rellena el despacho oval de la Casa Blanca de maletas, durante la presidencia de Donald Trump, que fue en su mandato gran promotor de los muros que frenan las migraciones.

No es el único espacio sagrado que Toral ha llenado de maletas: también el aire contenido en Las meninas de Velázquez (como lo hubiera descrito Salvador Dalí) o La familia del Carlos IV, de Goya.

No creo en el arte como un elemento decorativo: creo que los artistas debemos hablar de las cosas que pasan, aunque nos critiquen por ello, eso sí, el mensaje debe alcanzar la categoría de arte, sino todo se desvanece.

En 2014, además de maletas, metía en un contenedor de basura un retrato del rey Juan Carlos I (junto con algunas maletas, claro), adelantándose, de alguna manera, al gran deterioro de su imagen pública.

El pintor tiene que ser un testigo de su época, un notario. Por eso soy, más que un artista realista, un artista figurativo. Describo figuras, metáforas. El realismo tiene un horizonte más cerrado. Y el artista figurativo está más abierto a lo que pasa. Lo que ocurrió es que había que quitar los retratos de un rey para poner a otro. Eso es así, que nadie se ofenda.

Hay un contenido enorme, una presencia de la ausencia. En la nave de al lado de este estudio tengo cientos de ellas y cada vez que entro me emociono. Pienso en las personas que han podido tener ese equipaje, qué han llevado dentro, dónde han estado. El viaje, al fin y al cabo, es una trayectoria. Todos venimos de algún sitio y a otro sitio nos estamos yendo.

—Ese ataúd también se refiere al viaje, claro…

El final del viaje, sí. Está forrado de postales que indican por dónde ha viajado ese personaje, sus recuerdos, los zapatos que le han ayudado a caminar.

Podía haber sido, dice, un retratista de la realidad, de un membrillo, de un comedor perfecto, pero ha preferido detenerse en esos símbolos,

La realidad de esos pobres personajes que tienen que cruzar el Mediterráneo y se ahogan… Esa es la realidad: los éxodos, las guerras, el aspecto físico de una realidad social.

Viví en una pobreza muy acentuada, pero de gran riqueza a la vez. Tuve contacto con la naturaleza y la realidad

Al contrario de lo que afirma Koons, en el arte no todo es banal. Pues Koons había dicho que pintaba lo banal porque en el mundo todo es banal. No, el mundo es algo muy serio en el que ahora ­mismo están ocurriendo cosas muy serias. Y el artista ha de recogerlas. Leer eso me emocionó

Él guarda las maletas que usa para contemplarlas, para darles nuevas vidas. Para seguir viviendo en ese mundo que es a la vez irreal y verdadero. De la obra de Toral decía el poeta y crítico José Hierro que tanta realidad terminaba pareciendo una fantasía, una borrachera de realidad. “Así es, esa es la magia del arte… En ese sentido me interesa mucho Edward Hopper porque aparentemente el mundo que representa es muy real, pero si te fijas bien tiene un surrealismo impresionante”.

La realidad, para él, vive en esos equipajes que almacena, y es sorprendente.

Es la imagen de la infinita espera que es la vida. Mira lo que decía Francis Bacon: ‘Todos partimos de la realidad, todo es realidad, incluso la imaginación”.

Se emociona ante los contenedores, ante los basureros donde se acumula innumerable tristeza, y se emociona también ante las vueltas que da la vida: de cabrero pobre a artista con varios estudios, viajero infatigable por un mundo que lo ha coronado.

No, no era tan pobre. Viví, es verdad, en una pobreza muy acentuada, pero de una gran riqueza a la vez porque me permitió tener contacto con la realidad y con la naturaleza. Suelo decir que tuve un bachiller virgiliano alrededor de la naturaleza”.

—Su padre, atormentado por su experiencia en las afueras, le decía: “Haz lo que quieras, pero no vuelvas al campo”. Y aquí está usted, rodeado de encinares de Toledo.

Aquí estoy. A él le hubiera gustado esta finca. ¡La cabra tira al monte, ja, ja, ja! Estos días estoy supercontento porque ha llovido. Soy artista porque soy hombre de campo, qué carajo. 

https://elpais.com/cultura/2022-07-13/a-la-vejez-nft-el-pintor-cristobal-toral-se-pasa-al-arte-digital-a-los-82-anos.html

https://elpais.com/elpais/2018/05/04/eps/1525433718_754057.html#?rel=mas

https://elpais.com/elpais/2018/05/04/album/1525443688_700293.html#?rel=mas

Trianart

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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