Me encanta inventarme otra, como una niña, no adoro a nadie, aunque Buda me cae muy bien, pero los orientales tienen nombres muy teatrales. En realidad, cuando hacia yoga, que lo sigo haciendo, elegí una manera distinta de llamarme. Debía haber elegido un nombre del Bhagavad Gita que me encanta, Arjuna por ejemplo. Y cuando decidíSigue leyendo «Ila, la que adora a Buda»
