Las autoridades egipcias han abierto una investigación y han alertado a puertos, aeropuertos y pasos fronterizos

Un brazalete de oro y lapislázuli de unos 3.000 años de antigüedad ha desaparecido de un laboratorio de restauración en el Museo Egipcio de El Cairo, según han denunciado las autoridades egipcias, que no han precisado desde cuándo se desconoce el paradero de esta joya datada en el reinado de Amenemope, faraón de la Dinastía XXI (1070-945 a.C.) durante el Tercer periodo intermedio.

Los medios de comunicación egipcios informaron que la pérdida se detectó en los últimos días durante una inspección de inventario previa a la exposición Tesoros de los Faraones, programada en Roma para finales de octubre.

Se ha abierto una investigación interna y se ha alertado a las unidades de antigüedades de todos los aeropuertos, puertos marítimos y pasos fronterizos terrestres de Egipto, según el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

El caso no se anunció de inmediato para permitir que las investigaciones continuaran, y se está realizando un inventario completo del contenido del laboratorio, añadió.

Declaro el egiptólogo Jean Guillaume Olette-Pelletier que trabajo en Tanis:
el brazalete fue descubierto en Tanis, en el delta oriental del Nilo, durante las excavaciones arqueológicas en la tumba del rey Psusennes I, donde Amenemope había sido enterrado de nuevo tras el saqueo de su tumba original.
No es el objeto más bello, pero científicamente es uno de los más interesantes.
El brazalete tenía un diseño bastante sencillo, pero estaba hecho de una aleación de oro diseñada para resistir la deformación. Mientras que el oro representaba la carne de los dioses, el lapislázuli, importado de lo que hoy es Afganistán, evocaba su cabello.

El Museo Egipcio de la plaza Tahrir alberga más de 170.000 piezas, incluyendo la famosa máscara funeraria de oro del rey Amenemope.
La desaparición se produce pocas semanas antes de la inauguración, prevista para el 1 de noviembre del Gran Museo Egipcio.
Una de las colecciones más emblemáticas del museo —los tesoros de la tumba del rey Tutankamón— se está preparando para su traslado antes de la inauguración, que se considera un importante hito cultural bajo el gobierno del presidente Abdel Fattah al-Sisi.
En 2021, Egipto organizó un desfile de gran repercusión para el traslado de 22 momias reales, entre ellas las de Ramsés II y la reina Hatshepsut, al Museo Nacional de la Civilización Egipcia en el Viejo Cairo, como parte de un esfuerzo más amplio para impulsar la infraestructura museística y el atractivo turístico de Egipto.
Egipto ha reaccionado con indignación tras conocerse que un brazalete de hace 3.000 años perteneciente al faraón Amenemope fue robado del Museo Egipcio de El Cairo y posteriormente fundido para obtener oro.
El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, explicó en televisión que la pieza desapareció el pasado 9 de septiembre, mientras se preparaban objetos para una exposición en Italia. El responsable atribuyó el robo a la negligencia en los protocolos de seguridad y confirmó que la Fiscalía mantiene abierta una investigación.
La joya, que incluía una cuenta de lapislázuli, fue sustraída de un laboratorio de restauración del museo, que no disponía de cámaras de seguridad. Según el Ministerio del Interior, el brazalete pasó por varias manos antes de ser fundido en un taller de oro.
El brazalete, que perteneció al faraón Amenemope, fue vendido por apenas 4.000 dólares antes de ser fundido
Cuatro personas fueron detenidas, entre ellas un especialista en restauración del propio museo. Este habría entregado la pieza a un conocido propietario de una joyería de plata en el barrio cairota de Sayyeda Zainab. Tras varias transacciones, el brazalete fue finalmente vendido por unos 4.000 dólares a un trabajador de otro taller, quien lo fundió para fabricar nuevas piezas de joyería.
Las autoridades confiscaron el dinero obtenido y difundieron imágenes de cámaras de seguridad en las que se ve a un comerciante recibiendo la joya y pesándola antes de pagarla.
La pérdida de un tesoro que había sobrevivido tres milenios generó frustración entre la población egipcia, muy orgullosa de su patrimonio faraónico. La arqueóloga Monica Hanna, decana de la Arab Academy for Science, Technology & Maritime Transport, pidió suspender las exhibiciones internacionales hasta contar con mejores medidas de seguridad.
Indignación en Egipto por el robo y destrucción de una joya faraónica de 3.000 años
