Hallan un raro adorno de escarabajo en el entierro de un niño del periodo Hallstatt de hace 2.500 años

Arqueólogos en el suroeste de Polonia han hecho un descubrimiento notable: un adorno funerario elaborado con partes de escarabajo, enterrado junto a un niño hace más de 2.500 años. El hallazgo, desenterrado en el cementerio de urnas de Lusacia del periodo Hallstatt en Domasław, arroja nueva luz sobre las prácticas simbólicas y ornamentales de las comunidades prehistóricas europeas.

El cementerio de Domasław, excavado entre 2005 y 2007, contiene más de 800 tumbas de cremación que datan de aproximadamente el 850-400 a. C., durante el periodo Hallstatt. Entre ellas, la tumba número 543 destaca como una de las más impresionantes. En su interior, los investigadores descubrieron varias urnas, cada una con los restos de un individuo.

La urna 1 contenía los huesos incinerados de un niño, de entre 9 y 10 años. Junto a los restos se encontraron fragmentos de huesos de cabra u oveja, una fíbula de bronce en forma de arpa, trozos de corteza de abedul y restos de polen de diente de león. Sin embargo, lo más extraordinario fueron los 17 fragmentos de exoesqueletos de insectos cuidadosamente depositados en la urna.

Un análisis detallado reveló que pertenecían a Phyllobius viridicollis, un gorgojo verde que aún se encuentra en Europa. Se conservaron doce pronotas completas (la placa torácica del escarabajo, similar a un escudo) y cinco fragmentos. Sorprendentemente, varias de estas piezas estaban ensartadas en una brizna de hierba, a modo de collar o adorno decorativo.

Lo que hace tan significativo este descubrimiento es la aparente preparación intencional de las partes del escarabajo. Las cabezas, patas y abdomen fueron retirados de forma uniforme, lo que sugiere que los escarabajos fueron modificados deliberadamente para uso ornamental. El hecho de que algunos estuvieran ensartados refuerza la interpretación de que fueron elaborados como joyas, posiblemente creadas específicamente para el ritual funerario. La Dra. Agata Hałuszko, quien dirigió la investigación, explicó cómo estos delicados restos orgánicos sobrevivieron durante más de dos milenios. La corrosión de la fíbula de bronce liberó compuestos de cobre, que impregnaron y preservaron los materiales orgánicos cercanos, incluyendo las frágiles conchas de los escarabajos. Este proceso natural, combinado con una excavación meticulosa y un análisis de microscopía electrónica, permitió a los arqueólogos estudiar el artefacto con un detalle excepcional.

La presencia de Phyllobius viridicollis también ofrece una pista única sobre la época del entierro. Estos escarabajos suelen aparecer en mayo y viven hasta julio, mientras que los dientes de león florecen de abril a agosto. En conjunto, los ecofactos sugieren que el entierro del niño probablemente tuvo lugar a finales de la primavera o principios del verano, lo que proporciona una perspectiva excepcional sobre los aspectos estacionales de las prácticas funerarias prehistóricas.

El uso simbólico de escarabajos en adornos tiene precedentes. Los relatos etnográficos de los hutsules, un grupo étnico eslavo del oeste de Ucrania y el norte de Rumanía, describen collares hechos de escarabajos de rosa y cobre, que las niñas usaban como talismanes protectores. En la época victoriana, las alas de escarabajo también estaban de moda en joyería y textiles, celebradas por su brillo iridiscente.

Aunque es imposible saber con exactitud qué significado tenía el adorno de escarabajo para la comunidad de Domasław, estos paralelismos sugieren que los insectos eran valorados tanto por su belleza como por sus asociaciones simbólicas o mágicas. Dado que los insectos suelen simbolizar la transformación y la fugacidad de la vida, su uso en el entierro de un niño pudo haber tenido un profundo significado espiritual.

Debido a la delicadeza de los exoesqueletos de escarabajo, rara vez se conservan en el registro arqueológico adornos elaborados con ellos. La mayoría se habrían desintegrado meses o años después del entierro. Esto hace que el descubrimiento de Domasław sea particularmente excepcional, ofreciendo evidencia directa de prácticas efímeras que, de otro modo, habrían permanecido ocultas a la historia.

Señala el equipo de investigación:

Los insectos descubiertos en contextos funerarios suelen asociarse con prácticas mágicas y el simbolismo de la vida y la muerte. El pronota de escarabajo de la tumba 543 destaca el uso deliberado de materiales faunísticos con fines simbólicos u ornamentales, una evidencia extremadamente rara en arqueología.

El descubrimiento del adorno de escarabajo no solo enriquece nuestra comprensión de la cultura de Hallstatt, sino que también amplía el alcance de la interpretación arqueológica. Al combinar la excavación tradicional con técnicas microscópicas avanzadas, los investigadores pueden recuperar y estudiar incluso los materiales orgánicos más frágiles, profundizando nuestro conocimiento de las sociedades antiguas.

Este hallazgo de Domasław sirve como recordatorio de que las comunidades prehistóricas expresaban significado e identidad a través de algo más que artefactos duraderos como el bronce y la cerámica. Incluso objetos efímeros y delicados, como collares de caparazones de escarabajo, tenían un peso simbólico en los rituales de vida, muerte y memoria.

A medida que salen a la luz más descubrimientos como este, se dibuja una imagen más rica y compleja del pasado humano, donde incluso las criaturas más pequeñas desempeñaron un papel en las ceremonias de la antigua Europa.

Curiosamente, los insectos también han aparecido en notables hallazgos arqueológicos lejos de Europa. Hace apenas unos meses, arqueólogos en Corea del Sur desenterraron una corona de Silla de 1400 años de antigüedad adornada con alas de escarabajo joya, la primera de su tipo.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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