El legado del Rey Escorpión, violencia, divinidad y el primer estado del mundo

Hoy en día, el paisaje rocoso al este de Asuán sirvió en su día como escenario de una de las transformaciones políticas más revolucionarias de la historia. Hace más de 5000 años, en los desiertos al este de Asuán, una figura enigmática grabó su poder en piedra. Conocido históricamente como el Rey Escorpión, se presentó como un gobernante divino al representar imágenes violentas de conquista, sentando las bases de lo que los académicos reconocen como el primer estado territorial del mundo.

El Prof. Dr. Ludwig Morenz, de la Universidad de Bonn, junto con el investigador egipcio Mohamed Abdelhay Abu Bakr, revela los últimos hallazgos sobre estos antiguos grabados rupestres en su nuevo libro Cultura y poder en el Egipto prefaraónico: Visualizaciones del gobierno en la periferia sociocultural de Wadi el Malik y Wadi Na’am durante el cuarto milenio a. C..

Su investigación destaca cómo los primeros gobernantes egipcios utilizaron el arte, el simbolismo y el propio paisaje para legitimar su autoridad.

El Rey Escorpión y los orígenes de la realeza egipcia

Se sabe poco sobre el Rey Escorpión, pero su legado perdura en piedra. En un valle desértico al este de Asuán, investigadores documentaron una inscripción rupestre que dice: «Dominio del Rey Escorpión Horus». Según Morenz, esta sencilla frase es, de hecho, el topónimo más antiguo conocido del mundo, un hito revolucionario en la historia de la escritura y la formación de un Estado.

Afirma Morenz:

El Estado egipcio surgió durante este período como el primer estado territorial de la historia mundial. A finales del IV milenio a. C., el reino ya se extendía casi 800 kilómetros a lo largo del Nilo, conectando diversas regiones bajo una autoridad central.

El rey Escorpión no estaba solo en este experimento político, pero su nombre, vinculado a una de las criaturas más peligrosas de la naturaleza, encarnaba la autoridad, el peligro y el poder divino.

Las tallas no representan solo a Escorpión. El conjunto es cuadro rupestre real, que presenta sucesivos reyes protodinásticos identificados por animales que simbolizan la autoridad. El rey Toro precedió a Escorpión, mientras que la secuencia comienza con el rey Horus-Halcón.

Morenz identificó recientemente una nueva figura, el rey Eskolopender, llamado así por el ciempiés venenoso.

Explica Morenz:

Los primeros nombres reales a menudo se vinculaban a animales peligrosos, que representaban fuerza y ​​poder. Estos símbolos comunicaban autoridad y proyectaban miedo en el paisaje. La creación de faraones y la legitimidad divina

Un aspecto central del gobierno de Escorpión era la creación de faraones, término de Morenz para la creación deliberada de la personalidad divina de un gobernante. La realeza de Escorpión se asociaba con la diosa Bat, representada como una vaca celestial, y el dios Min, vinculado a la caza y la fertilidad. Juntos, representaban el equilibrio entre las fértiles tierras del Nilo y el desierto circundante, reforzando el papel del rey como mediador entre el mundo natural y el humano.

La violencia y la imaginería divina eran inseparables. Los grabados rupestres representan a gobernantes pisoteando a sus enemigos, decapitando a sus cautivos y elevándose sobre sus adversarios vencidos.

Señala Morenz:

La escena más dramática muestra a Escorpión aplastando a un enemigo bajo sus pies, con dos cabezas cercenadas tras él. Estas escenas reforzaban visualmente la invencibilidad del gobernante y su ideología política.

Además de la violencia, los grabados también representan rituales sagrados. Una llamativa talla muestra un barco de dios tirado por 25 hombres, que simboliza las procesiones religiosas que conectaban los lejanos valles desérticos con el corazón de la civilización del Nilo.

La elección del paisaje no fue casual. El Wadi el Malik, antaño un corredor verde y rico en recursos, era tanto una ruta práctica para expediciones como un escenario simbólico para afirmar el control. Lo que hoy parece un desierto vacío fue antaño un escenario de disputa donde se inventó la monarquía.

Morenz y su equipo aplicaron métodos avanzados de imagen digital, combinando miles de fotografías tomadas desde múltiples ángulos para revelar contornos sutiles invisibles sobre el terreno. Estas técnicas han permitido a los investigadores documentar el arte rupestre con un detalle sin precedentes, revelando la compleja interacción entre arte, paisaje y poder en el Egipto predinástico.

Explica Morenz:

La región de Wadi el Malik es crucial para comprender la formación temprana de los estados en la periferia de Egipto. Sabemos mucho menos sobre estas zonas fronterizas que sobre los centros culturales centrales a lo largo del Nilo.

El arte rupestre no se trata solo de grabados individuales, sino también de su ubicación en el paisaje, conformando una obra de arte total. Espera que se lleve a cabo un proyecto arqueológico a gran escala y que el sitio sea eventualmente accesible al público a través de visitas guiadas y un centro de visitantes, permitiendo a la gente experimentar de primera mano dónde los primeros reyes de Egipto establecieron su autoridad.

La historia del Rey Escorpión demuestra cómo la violencia, la divinidad y el simbolismo se entrelazaron para forjar uno de los primeros estados de la humanidad. Desde escorpiones hasta toros y halcones, estas tallas transformaron el desierto en un escenario de poder y rituales, conectando geografía, religión y gobierno. Más de 5000 años después, el legado del Rey Escorpión perdura, grabado en piedra, revelando el nacimiento de la civilización misma.

Universidad de Bonn

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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