El ave que ponía huevos de 10 kilos y se extinguió hace 1000 años

Madagascar, famosa por albergar una biodiversidad única, albergo hace de mil años una criatura extraordinaria, el pájaro elefante, el ave más grande que alcanzaba los 3 metros y un peso que podía superar los 700 kilogramos. Dominó los paisajes de la isla durante milenios antes de desaparecer, víctima de los cambios provocados por la llegada del ser humano.

Los pájaros elefante pertenecían al orden Aepyornithiformes y eran aves no voladoras, como sus parientes modernos los kiwis, las avestruces y los emús a los que se parecía físicamente. Pero su enorme tamaño los hacía únicos. La especie más imponente, el Aepyornis maximus, ponía los huevos más grandes conocidos de cualquier animal amniótico, con un volumen de hasta 13 litros y un peso de alrededor de 10,5 kilogramos, aproximadamente equivalente a unos 150 huevos de gallina.

Tenían patas robustas, cuellos largos y cabezas pequeñas en proporción a sus cuerpos. Las alas, al igual que las de otros pájaros no voladores, eran vestigiales, pero sus poderosas patas les permitían moverse con facilidad por los bosques y pastizales de Madagascar. Estudios de sus cráneos indican que, al igual que los kiwis, podrían haber tenido hábitos nocturnos, con órganos visuales reducidos pero un sentido del olfato muy desarrollado, sobre todo el A. maximus, que posiblemente habitaba en las zonas boscosas.

Durante siglos los relatos sobre aves gigantes en Madagascar, como el del gobernador francés Étienne de Flacourt que escribió sobre una enorme ave denominada «vouropatra» que ponía huevos como las avestruces y vivía en lugares remotos, se consideraron leyendas. No sería hasta el siglo XIX que la ciencia confirmó su existencia.

En la década de 1830 viajeros europeos comenzaron a encontrar huevos y fragmentos de cáscaras de un tamaño descomunal, hallazgos que llamaron la atención de los científicos principalmente después de que se descubrieran los moas en Nueva Zelanda, otra especie de ave gigante extinta. En 1851, el naturalista Isidore Geoffroy Saint-Hilaire describió formalmente por primera vez al Aepyornis maximus a partir de huesos y huevos encontrados en la isla.

Curiosamente, algunos huevos de pájaro elefante se encontraron en las costas de Australia, a miles de kilómetros de Madagascar. Los científicos creen que estos huevos pudieron flotar hasta allí gracias a las corrientes oceánicas, como la Circumpolar Antártica, un fenómeno que también ha arrastrado huevos de pingüinos y avestruces a lugares distantes.

Los estudios de isótopos y fósiles han revelado que se alimentaban de hojas y frutos en los bosques. Algunas plantas como la palma Voanioala gerardii, producían frutos con características que pudieron evolucionar para ser dispersados por estas aves gigantes, de forma similar a cómo los casuarios ayudan a esparcir semillas en los bosques de Australia y Nueva Guinea.

Los huevos de pájaro elefante eran enormes pero también extremadamente resistentes, de un grosor de hasta 3,3 milímetros. Las hembras debían extraer grandes cantidades de calcio de sus huesos para producirlos, un proceso que dejó marcas detectables en sus fémures. Los embriones que se encontraron dentro de estos huevos demuestran que las crías ya tenían esqueletos robustos al nacer, por lo que serían capaces de moverse y valerse por sí mismas poco después de la eclosión.

La extinción del pájaro elefante está íntimamente ligada a la llegada de los humanos a Madagascar. Las evidencias más antiguas de presencia humana en la isla datan del primer milenio d.C., y se cree que para el año 1000 d.C. estas aves ya habían desaparecido.

Pero no porque los humanos las cazaran directamente en grandes cantidades, sino porque su impacto en el medio ambiente fue devastador. La transformación masiva de bosques en pastizales para la ganadería mediante el uso del fuego destruyó el hábitat de muchas especiees endemicas como el pájaro elefante.

También es posible que los humanos recolectaran sus huevos, una práctica que habría afectado gravemente a una especie de reproducción lenta como la del pájaro elefante.

Su extinción formó parte de una oleada de desapariciones que incluyó a hipopótamos enanos, tortugas gigantes y lémures de gran tamaño, con las que Madagascar perdió algunos de sus habitantes más emblemáticos dejando un vacío ecológico que aún hoy es palpable.

Aunque desaparecieron hace siglos los pájaros elefante siguen fascinando a científicos y aficionados. En 2023 un estudio de ADN extraído de cáscaras de huevo confirmó que su pariente vivo más cercano es el kiwi de Nueva Zelanda, a pesar de la enorme distancia geográfica que separa a ambas especies.

Es posible que sus ancestros comunes fueran aves voladoras que llegaron a Madagascar y Nueva Zelanda en épocas diferentes, evolucionando de manera independiente hacia el gigantismo y la incapacidad de volar.

Hoy los huevos de pájaro elefante son objetos codiciados por museos y coleccionistas. En 2013 uno de ellos se vendió en una subasta por más de 100.000 dólares.

Hansford JP, Turvey ST. Unexpected diversity within the extinct elephant birds (Aves: Aepyornithidae) and a new identity for the world’s largest bird. R Soc Open Sci. 2018 Sep 26;5(9):181295. doi: 10.1098/rsos.181295

Anusuya Chinsamy, Delphine Angst, Aurore Canoville, Ursula B Göhlich, Bone histology yields insights into the biology of the extinct elephant birds (Aepyornithidae) from Madagascar, Biological Journal of the Linnean Society, Volume 130, Issue 2, June 2020, Pages 268–295, doi.org/10.1093/biolinnean/blaa013

Carol Hand, Evolution of Birds

Julian P. Hume, Extinct Birds

Wikipedia, Aepyornithidae

La Brujula Verde

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

Deja un comentario