Orfeo es una figura legendaria de la mitología griega, un poeta y músico dotado de poderes extraordinarios. Su historia es una de las más conmovedoras de la antigüedad, y su figura sigue inspirando a artistas y escritores hasta el día de hoy.
Se le considera hijo de Apolo, el dios de la música y la poesía, o de un rey tracio, y de la musa Calíope. Orfeo era famoso por su capacidad de encantar a cualquier ser vivo con el sonido de su lira. Su música era tan poderosa que podía mover árboles y rocas, calmar fieras salvajes y detener el curso de los ríos.

Su historia más conocida es la del viaje al inframundo. Su amada esposa, la ninfa Eurídice, murió tras ser mordida por una serpiente.

Desconsolado, Orfeo decidió descender al Hades para rogar a los dioses que le permitieran traerla de vuelta. Su música conmovió a Hades y Perséfone, los soberanos del inframundo, quienes accedieron a su petición con una condición: Eurídice lo seguiría en el camino de regreso, pero Orfeo no podía mirarla hasta que ambos estuvieran completamente fuera del reino de los muertos.

En su desesperación y con la duda de si Eurídice realmente lo seguía, Orfeo se giró un momento antes de alcanzar la luz del sol. En ese instante, su amada se desvaneció y regresó para siempre a las sombras del inframundo.

Después de la pérdida de Eurídice, Orfeo vivió en una profunda tristeza. Según algunas versiones del mito, las mujeres tracias, en un estado de éxtasis báquico, lo despedazaron por negarse a rendirles culto o por rechazar su amor. Su cabeza y su lira flotaron río abajo hasta la isla de Lesbos, donde se dice que la lira de Orfeo fue colocada en el cielo para formar la constelación de Lira.
El mito de Orfeo no es solo una historia trágica de amor y pérdida, sino también una exploración de temas como el poder del arte, el dolor y la dualidad de la vida y la muerte. Su figura se convirtió en un símbolo del poder de la música y la poesía para trascender los límites de lo humano. Su culto, conocido como orfismo, era una religión de misterios que enfatizaba la inmortalidad del alma y la reencarnación.
En los Montes Ródopes al sureste de Bulgaria estan las ruinas de la antigua ciudad de Perperikon esculpidas directamente en la roca. Se trata de un lugar dominado por un imponente peñasco que ha sido testigo de miles de años de historia, desde los rituales de la Edad de Piedra hasta batallas medievales.
Situada a unos 470 metros sobre el nivel del mar en un valle bañado por el río Perperischka, cuyas aguas antiguamente arrastraban oro, la ciudad es invisible desde abajo, oculta entre las montañas. Pero al ascender el visitante descubre una megalópolis tallada en la piedra que abarca 12 kilómetros cuadrados.
Los primeros vestigios de actividad humana documentados se remontan al Neolítico, hace más de 7.000 años, cuando los habitantes de la región veneraban el gran peñasco como morada de los dioses.
En aquel entonces Perperikon todavía no era una ciudad, sino un santuario. Los arqueólogos han encontrado ofrendas de cerámica escondidas en grietas de la roca, dejadas por aquellos primeros devotos. Uno de esos fragmentos de vasija está decorado con un sol de cinco rayos, lo que revela que ya en la Edad del Bronce (siglos XV–XII a.C.) este lugar era un centro espiritual.
Con el tiempo el santuario se fue transformando. Durante la Edad del Bronce los artesanos tracios empezaron a tallar la roca, creando altares, pasadizos y salas de lo que para ellos era el principal centro del culto a Zagreo, un dios vinculado a Dionisio, deidad del vino y el éxtasis.
Los textos antiguos mencionan un oráculo de Dioniso en los Ródopes que llegó a rivalizar con el famoso oraculo de Delfos. ¿Es posible que estuviera precisamente aquí? Los arqueólogos creen que sí.
En el noroeste de Perperikon hay un templo ovalado que tiene un altar circular de dos metros de diámetro y marcas de hogueras rituales. Macrobio, un escritor del siglo IV d.C., describió precisamente un santuario con forma de óvalo, lo cual encaja con este descubrimiento.
Resulta tentador preguntarse si fue aquí donde Orfeo, el legendario poeta tracio, practicó sus ritos, pues el orfismo, la corriente religiosa que mezclaba mitos y filosofía, floreció en esta región. Según las leyendas, sus seguidores celebraban ceremonias secretas donde el vino, la música y los sacrificios —a veces humanos— eran parte de un culto a la vida y la muerte.
Perperikon fue también un importante centro político. En el siglo VI a.C. los tracios construyeron aquí un palacio real de 10.000 metros cuadrados integrando el antiguo templo, un complejo con más de 50 habitaciones que incluía salones del trono, mausoleos y hasta un sistema de drenaje avanzado. Los reyes tracios eran también sacerdotes, y este palacio-fortaleza era su sede.
Uno de los hallazgos más espectaculares es un altar de tres metros de altura rodeado de huecos para antorchas donde los sacerdotes realizaban rituales en honor a Dioniso, posiblemente acompañados de danzas y cantos. Los tracios creían en el equilibrio de cinco elementos: tierra, fuego, agua, aire y el caballo, animal que era sagrado para ellos.
Con la conquista romana en el siglo I d.C. Perperikon se transformó nuevamente. Los romanos ampliaron la ciudad, construyeron murallas de 2,8 metros de grosor y añadieron calles empedradas. Más tarde, en el siglo IV d.C., los godos arrasaron la región, quemando todo a su paso.
Aún así, Perperikon resurgió y bajo el Imperio bizantino se convirtió en un centro administrativo y religioso. En el siglo V una basílica cristiana reemplazó al templo pagano, y en el siglo XIV la ciudad ya era sede de un obispado. En 1362 los otomanos la conquistaron ejecutando a sus defensores y enterrando su historia bajo las cenizas.
Las excavaciones, lideradas por el arqueólogo Nikolaj Owtscharow desde el año 2000, encontraron un tesoro de oro de 4.000 años comparable al «Tesoro de Príamo» de Troya, monedas bizantinas, cruces de hierro dobladas, símbolo de la destrucción otomana y un anfiteatro tallado en la roca.
Hoy, Perperikon es un museo al aire libre donde los turistas pueden caminar por sus calles talladas, imaginar los ritos en el templo de Dioniso y contemplar el paisaje que inspiró mitos. Con proyectos financiados por la UE, como un centro de visitantes, su historia sigue viva.
Perperikon, The Gold of Perperikon
Perperikon, Home of gods and people
Ministry of Tourism of the Republic of Bulgaria, Medieval Archaeological Complex Perperikon – town of Kardzhali
Wikipedia, Perperikon
