Un equipo internacional de investigadores ha hallado las primeras huellas de neandertales en la costa suroeste de Portugal, en los yacimientos de Monte Clérigo y Praia do Telheiro. Las pisadas datan de hace unos 82.000 a 78.000 años y muestran cómo estos antiguos humanos caminaban por las dunas, cazaban y se relacionaban con su entorno. El estudio, publicado en Scientific Reports, confirma la presencia de neandertales en la región y revela detalles fascinantes sobre su dieta, su comportamiento social y su adaptación a los ecosistemas costeros.

Las huellas se conservaron en areniscas fosilizadas y fueron encontradas en dos lugares distintos. En Monte Clérigo los investigadores identificaron varias pisadas que pertenecían a al menos tres individuos: un adulto, un niño de entre 7 y 9 años y un niño pequeño de menos de 2 años.

Explica el estudio:
Estas huellas demuestran cómo los neandertales navegaban por paisajes de dunas, sugiriendo una planificación de rutas y el uso de estos entornos para la caza.

Una de las huellas más llamativas es la de un niño pequeño que muestra un pie aún sin desarrollar completamente, sin el arco característico de los humanos modernos. Esto coincide con lo que se sabe sobre el crecimiento de los neandertales que era similar al nuestro en los primeros años de vida.

En Praia do Telheiro se encontró una única huella, probablemente de un adolescente o una mujer joven. Aunque no hay más pisadas en este sitio su presencia confirma que los neandertales habitaban estas zonas costeras durante el Pleistoceno.

Las huellas evidencian que los neandertales vivían cerca del mar y que aprovechaban los recursos que ofrecía, aunque el análisis de los restos de fauna en yacimientos costeros de la Península Ibérica revela que su dieta se centraba principalmente en grandes herbívoros como ciervos, caballos y uros (una especie de bóvido extinto), así como en liebres.

Señala el estudio:
La presencia constante de estos mamíferos destaca su papel como fuentes de alimento confiables, independientemente de los diversos entornos que habitaban los neandertales.
Además también consumían animales de hábitats cercanos como mariscos y peces, lo que indica una estrategia de alimentación flexible y adaptada a lo que encontraban en cada lugar.
Los investigadores utilizaron un método llamado «análisis de redes» para estudiar las relaciones entre los neandertales y otras especies. Descubrieron que los caballos eran un recurso clave, ya que aparecen en casi todos los yacimientos analizados, sin embargo animales como los hipopótamos o los puercoespines eran mucho menos comunes en su dieta, probablemente porque eran más difíciles de cazar o menos abundantes.
Las huellas de Monte Clérigo revelan que los neandertales vivían en pequeños grupos familiares. La presencia de pisadas de niños junto a las de adultos indica que los más pequeños acompañaban a los mayores en sus actividades diarias, posiblemente aprendiendo desde muy temprano a sobrevivir en un entorno desafiante.
Además, las huellas de animales encontradas en el mismo lugar, como ciervos, sugieren que los neandertales aprovechaban las dunas para cazar.
Las dunas, con su terreno irregular y su vegetación dispersa, eran lugares ideales para acechar a las presas, explica el estudio.
Esto coincide con otros yacimientos, como el de Matalascañas en España, donde se han encontrado huellas de neandertales junto a herramientas de piedra y restos de animales cazados.
Este estudio añade nuevas piezas al rompecabezas de la vida de los neandertales y refuerza la idea de que eran mucho más adaptativos de lo que se pensaba, aprovechando los recursos costeros y variando su dieta según la disponibilidad de alimentos.
Las huellas son un testimonio directo de su presencia en un momento en el que el nivel del mar era más bajo y las costas estaban más expuestas.
Señala el estudio:
El aumento del nivel del mar después de la última glaciación ha complicado la preservación y detección de evidencias neandertales en la costa atlántica. Por eso, cada nuevo hallazgo es especialmente valioso.
Los yacimientos costeros de la Península Ibérica muestran que los neandertales no solo sobrevivieron, sino que prosperaron en estos entornos, aprovechando una dieta variada y recursos predecibles.
de Carvalho, C.N., Cunha, P.P., Belo, J. et al. Neanderthal coasteering and the first Portuguese hominin tracksites. Sci Rep 15, 23785 (2025). doi.org/10.1038/s41598-025-06089-4
