Bajo la supervisión del Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie (LDA) de Sajonia-Anhalt, y en estrecha coordinación con el operador de la red de transmisión eléctrica 50Hertz, se están llevando a cabo una serie de excavaciones arqueológicas previas a la construcción del megaproyecto de interconexión eléctrica SuedOstLink, un corredor de corriente continua que atravesará el estado alemán desde Wolmirstedt hasta la frontera sur en Droyßig.

A lo largo de los 170 kilómetros que recorre esta infraestructura —en gran parte paralela a las autopistas A14 y A9—, los investigadores han descubierto un paisaje cultural densamente poblado desde hace milenios, cuyos hallazgos están reescribiendo aspectos clave de la ocupación humana en esta región de suelos excepcionalmente fértiles.

Pero es en el municipio de Krauschwitz, en el distrito de Burgenlandkreis, donde las excavaciones han deparado los descubrimientos más interesantes: un complejo funerario de la cultura Baalberg (de hace unos 6.000 años) y un cementerio asociado a la Cultura de la Cerámica Cordada (tercer milenio a.C.) con ajuares funerarios de una riqueza inusual, incluidas unas misteriosas bolsas decoradas con cientos de dientes de perro.
Hace seis milenios los integrantes de la cultura Baalberg —una de las primeras sociedades agrícolas asentadas en Europa Central— eligieron una elevación natural al norte de la actual Krauschwitz para establecer un asentamiento y, junto a él, un espacio funerario. Allí, los difuntos eran enterrados individualmente en fosas cubiertas por estructuras trapezoidales de madera —llamadas Totenhäuser (casas de los muertos)— que, posteriormente, se recubrían con tierra y loess (un sedimento arcilloso), formando túmulos visibles a kilómetros de distancia.
Hasta ahora, se han identificado cinco de estos túmulos en Krauschwitz, uno de los cuales, con dos inhumaciones, se encuentra justo en el trazado futuro del cable eléctrico. Lo excepcional, sin embargo, es la red de conexiones visuales que estos monumentos mantenían entre sí: desde cada colina artificial era posible avistar otros túmulos cercanos, también cubiertos de loess blanco, lo que sugiere un paisaje ritualmente interconectado.
En total, las prospecciones del SuedOstLink han sacado a la luz más de 15 de estas estructuras funerarias baalbergenses, cuyas zanjas de cimentación y enterramientos internos son hoy la única huella de su pasado esplendor. Explica un arqueólogo del LDA:
Estos túmulos no solo servían para honrar a los ancestros, sino también como marcadores territoriales y de poder. Su influencia perduró siglos: mil años después, la gente de la cultura de la Cerámica Cordada seguía enterrando aquí a sus muertos.
La Cultura de la Cerámica Cordada extendida desde Escandinavia hasta Ucrania entre el 2800 y el 2200 a.C., reaprovechó la elevación de Krauschwitz como necrópolis. De las 15 tumbas excavadas en el área del tendido eléctrico, tres pertenecen a mujeres jóvenes de alto rango enterradas con un objeto singular: bolsas elaboradas con cientos de dientes de perro ensartados.
Aunque el material orgánico (cuero o tela) se ha desintegrado, los más de 350 dientes caninos por bolsa —dispuestos en hileras escalonadas— se han conservado. Los análisis indican que provenían de una raza similar al Munsterlander pequeño, criada específicamente para este fin y sacrificada en edad temprana. Solo en casos excepcionales, como reparaciones, se usaban colmillos de zorro o imitaciones talladas en hueso.
Estas bolsas, de unos 30 cm de largo y 20 de alto, se llevaban colgadas al pecho con correas adornadas con dientes de lobo. Su función exacta sigue siendo un enigma, pero su asociación con restos de neonatos sugiere que podrían haber servido como portabebés: extremidades y cabeza asomaban por la abertura, protegidos por una tela bordada con abalorios y rematada con molares caninos.
Destaca la investigadora principal:
El hallazgo es extraordinario. No solo por la complejidad artesanal, sino porque estas bolsas eran bienes personales no heredables: incluso mujeres fallecidas durante el embarazo las llevaban consigo a la tumba.
De hecho, en el 20% de los enterramientos femeninos de élite en la región —como el de una mujer hallada en Nessa, a solo 1,7 km de Krauschwitz— aparecen estos objetos, siempre vinculados a infantes.
Los equipos del LDA, compuestos por una veintena de arqueólogos, trabajan contra reloj para documentar y extraer en bloques los hallazgos más frágiles antes de que comience la construcción del SuedOstLink. Las bolsas de dientes serán analizadas en los laboratorios del Landesamt, donde se espera desvelar más detalles sobre su manufactura y simbolismo.
Landesamt für Denkmalpflege und Archäologie Sachsen-Anhalt / Landesmuseum für Vorgeschichte
Brujula Verde
