Claudio el emperador accidental

Tiberio Claudio César Augusto Germánico fue el cuarto emperador de la dinastía Julio-Claudia, gobernando Roma entre los años 41 y 54 d.C. Nació en Lugdunum (actual Lyon, Francia) el 1 de agosto del 10 a.C., siendo hijo de Nerón Claudio Druso y Antonia la Menor, lo que lo conectaba directamente con Augusto, Livia y Marco Antonio.

A pesar de su linaje imperial, Claudio fue marginado durante gran parte de su vida debido a ciertas deficiencias físicas, que lo hicieron ser considerado una vergüenza por su propia familia.

Sin embargo, en privado, cultivó una mente brillante, dedicándose al estudio de la historia y las lenguas. Su ascenso al poder fue fortuito; tras el asesinato de su sobrino Calígula en el 41 d.C., la Guardia Pretoriana lo encontró escondido y, para sorpresa de todos, lo aclamó como el nuevo emperador.

Durante sus trece años de reinado, Claudio demostró ser un líder sorprendentemente competente. Expandió el Imperio Romano con la conquista de Britania en el 43 d.C. y la incorporación de otras provincias como Mauritania, Tracia, Licia y Judea.

También se enfocó en grandes proyectos de infraestructura, construyendo acueductos como el Aqua Claudia y el Anio Novus, además de mejorar carreteras y canales. En el ámbito administrativo, perfeccionó el sistema judicial y reorganizó la burocracia imperial, aunque su dependencia de los libertos generó tensiones con la aristocracia senatorial.

Tras la turbulencia del reinado de Calígula, Claudio logró restaurar la paz y la estabilidad, asegurando el suministro de grano y aboliendo los juicios por traición.

Un aspecto particular de su reinado fue su interés en la aruspicina, el arte etrusco de la adivinación mediante el examen de las entrañas de animales.

En el 47 d.C., Claudio propuso al Senado la creación de un colegio oficial de arúspices para elevar su estatus. Más allá de su fascinación personal por la cultura etrusca (era un experto en el idioma), esta iniciativa era una estrategia política inteligente. Buscaba integrar a las élites etruscas en la vida romana y, al llamar a la aruspicina «arte italiano», pretendía unificar culturalmente el imperio.

Además, quería reforzar las tradiciones religiosas locales bajo su control, como una forma de mantener la cohesión en un momento de proliferación de cultos extranjeros, consolidando su imagen como líder apoyado por los dioses.

Este movimiento, junto con su propuesta de conceder la ciudadanía romana a los galos, mostró su visión de ampliar la base de poder del imperio más allá de la aristocracia tradicional. Aunque el Senado no aprobó la creación del colegio de arúspices, la propuesta de Claudio sentó un precedente para futuras integraciones.

Claudio falleció el 13 de octubre del 54 d.C., y se cree que fue envenenado por Agripina la Menor, su última esposa, para asegurar la sucesión de su hijo Nerón. A pesar de las percepciones iniciales y las burlas, Claudio fue un estratega político astuto que moldeó el futuro de Roma.

Ko, Hanseok, Emperor Claudius’ Promotion of Haruspicy in 47 CE and its Historical Meaning. 인문논총 82권 1호(2025. 2. 28.), doi.org/10.17326/jhsnu.82.1.202502.159

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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