La Cueva de Denisova, ubicada en los montes Altai al sur de Siberia, es un sitio arqueológico único donde se ha documentado la coexistencia de denisovanos, neandertales y Homo sapiens. Un reciente estudio, publicado en Nature Communications, ha logrado reconstruir con gran detalle la historia de esta cueva a lo largo de los últimos 300.000 años.

Arqueólogos excavando en la cámara sur de la cueva de Denísova. Crédito: Z. Jacobs et al.
Más de veinte investigadores de diferentes países colaboraron, utilizando técnicas avanzadas de datación de sedimentos, análisis de ADN antiguo y estudios arqueológicos y paleontológicos.

Su trabajo permitió establecer cuándo y cómo vivieron cada uno de estos grupos humanos en la cueva, además de comprender su entorno, la fauna que los acompañaba y los cambios climáticos a los que se enfrentaron.

Vista superior del diente perforado de ciervo descubierto en la cueva de Denisova, en el sur de Siberia. Crédito: Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology
Aunque la mayoría de las investigaciones previas se centraron en las Cámaras Principal y Este, este nuevo estudio se enfocó en la Cámara Sur, que proporcionó información crucial. Entre 2017 y 2019, se recolectaron casi 500 muestras de sedimentos, las cuales fueron datadas utilizando una técnica óptica. Posteriormente, se identificaron fragmentos de ADN antiguo de humanos y animales.

La combinación de estos hallazgos con herramientas de piedra, huesos y objetos ornamentales permitió crear una cronología detallada de la ocupación de la cueva.

La estatuilla de animal más antigua del mundo, encontrada en la cueva de Denísova. Crédito: Institute of Archeology and Ethnography
Los denisovanos fueron los primeros en habitar la cueva, hace al menos 250.000 años. Aproximadamente 50.000 años después, hace unos 200.000 años, llegaron los neandertales. Hubo períodos en los que ambas especies coexistieron, e incluso se documentó descendencia mixta, como el hueso de una niña con madre neandertal y padre denisovano encontrado en la Cámara Principal.

El ADN de Homo sapiens se identificó en las capas más recientes, datadas entre hace 25.000 y 20.000 años, aunque no se han encontrado restos óseos, sí dejaron señales genéticas y objetos distintivos como un colgante de diente de ciervo y una figura de marfil de mamut.

El estudio también reveló la existencia de dos poblaciones denisovanas distintas: una más antigua (relacionada con los fósiles Denisova 2 y 8) que desapareció hace unos 150.000 años, y una más reciente (representada por Denisova 3 y 4) que habitó la cueva hasta hace unos 55.000 años.

Los antiguos humanos compartieron la cueva con una gran variedad de animales, como osos, hienas, bisontes, rinocerontes lanudos, mamuts, lobos, zorros y ciervos. El análisis de su ADN permitió rastrear los cambios en la fauna en función del clima, observándose, por ejemplo, variaciones en los tipos genéticos de hienas y un aumento de bisontes y ciervos en épocas más frías.

Las condiciones climáticas en la región de la cueva fluctuaron drásticamente, con periodos cálidos y fríos. Estos cambios afectaron a las poblaciones de animales y humanos, quienes tuvieron que adaptarse o migrar. A pesar de estas fluctuaciones, la Cueva de Denisova sirvió como un refugio durante los periodos climáticos más adversos, lo que explica su ocupación prolongada.

Este estudio proporciona una visión integral del ecosistema humano y animal a lo largo de tres ciclos glaciares, consolidando a la Cueva de Denisova como un observatorio natural de la evolución humana en Eurasia. Los autores sugieren que la desaparición de los denisovanos en la región no se debió a extinciones masivas de animales o eventos climáticos extremos, sino que podría estar relacionada con factores sociales o el encuentro con los humanos modernos.

Jacobs, Z., Zavala, E.I., Li, B. et al. Pleistocene chronology and history of hominins and fauna at Denisova Cave. Nat Commun 16, 4738 (2025). doi.org/10.1038/s41467-025-60140-6
