La Arqueología Experimental Desvela el Uso de Herramientas Óseas en el Yacimiento Estonio de Pulli

Un reciente estudio, publicado en febrero de 2025, ha desvelado la probable función de unas enigmáticas herramientas de hueso halladas en Pulli, el asentamiento humano más antiguo conocido de Estonia. Esta investigación sugiere que estos instrumentos, datados en el Mesolítico, se empleaban para descortezar pinos, ofreciendo una valiosa perspectiva sobre las actividades diarias de los cazadores-recolectores de hace más de 11.000 años. La colaboración entre arqueólogos polacos y estonios ha permitido descifrar el auténtico propósito de estas piezas mediante una combinación de análisis microscópico y arqueología experimental.

El estudio llegó a un descubrimiento que termina con el misterio de estas herramientas.

El yacimiento de Pulli, situado cerca del río Pärnu, en el suroeste de Estonia, representa la evidencia más temprana de presencia humana en el país. Con una antigüedad que oscila entre el 9000 y el 8550 a.C., durante el Mesolítico Temprano, este emplazamiento ha revelado más de 1.100 artefactos, entre ellos utensilios de sílex, hueso, asta y piedra. A diferencia de los yacimientos neolíticos, donde abunda la cerámica, el material cultural de Pulli refleja una forma de vida anterior con una preservación limitada de elementos orgánicos.

Las herramientas de hueso de alce, encontradas en las excavaciones iniciadas en la década de 1960, han intrigado a los arqueólogos durante décadas. Estas piezas, con extremos biselados, se pensaba que eran cinceles o herramientas de carpintería, pero carecían de los patrones de desgaste habituales para tales usos. La Dra. Heidi Luik, arqueóloga de la Universidad de Tallin, explica: «Durante años, la verdadera función de estos artefactos se nos escapó. Sabíamos que estaban hechas con maestría, pero el desgaste no coincidía con ninguna aplicación conocida en carpintería».

Para resolver este misterio, el equipo recurrió a la arqueología experimental. Este método implica recrear réplicas exactas de herramientas antiguas y utilizarlas en tareas del mundo real para observar cómo se desarrollan los patrones de desgaste con el tiempo. El Dr. Grzegorz Osipowicz, autor principal del estudio, detalla: «No nos limitamos a observar las herramientas bajo el microscopio. Las replicamos con la mayor fidelidad posible y las utilizamos, lo que nos permite comparar los patrones de desgaste microscópicos en las réplicas con los de los especímenes arqueológicos».

Empleando herramientas de sílex similares a las de la Edad de Piedra, los investigadores crearon nuevas versiones de las herramientas de hueso biselado y las probaron en una variedad de materiales: carne, cuero, madera fresca y seca, y corteza de árboles como pino, aliso y abedul. Los resultados fueron concluyentes: los patrones de desgaste de los artefactos originales coincidieron de manera precisa con los generados al descortezar pino fresco. Las marcas de otras especies arbóreas o materiales secos mostraron diferencias significativas, lo que ayudó a delimitar su uso más probable.

En las sociedades mesolíticas, la corteza de pino era mucho más que la simple cubierta de un árbol. Según Luik, «podría haberse utilizado para fabricar flotadores para redes de pesca, asegurando su flotabilidad. También podría haber servido como materia prima para cuerdas, recipientes o mangos de herramientas: aplicaciones versátiles que hicieron de la corteza un recurso importante».

Curiosamente, el procesamiento de la corteza deja escasos vestigios arqueológicos, lo que convierte a estas herramientas en una rara ventana a tecnologías orgánicas que, de otro modo, se habrían perdido. A pesar de los descubrimientos, los investigadores advierten que «las herramientas podrían haber tenido múltiples usos a lo largo de su vida, dejando solo la tarea final marcas identificables. Nunca podemos estar 100% seguros. Una herramienta podría haber sido utilizada para otra cosa anteriormente, pero solo el desgaste más reciente es visible hoy en día».

Este estudio profundiza en la comprensión de cómo los pobladores del Mesolítico interactuaban con su entorno y aprovechaban los recursos disponibles de maneras ingeniosas. Además, subraya el valor del análisis microscópico y experimental para interpretar utensilios cuya función no es evidente a simple vista. Como concluye Osipowicz, «Esta investigación abre nuevas puertas. Demuestra que incluso las herramientas orgánicas fragmentarias pueden ofrecer importantes perspectivas sobre el comportamiento humano, si estamos dispuestos a plantearnos las preguntas correctas».

Osipowicz, G., Lõugas, L. y Luik, H. (2025). Artefactos óseos con extremos biselados de Pulli, Estonia: ¿Herramientas de descortezado del Mesolítico Temprano? Ciencias Arqueológicas y Antropológicas. DOI: 10.1007/s12520-025-02187-6

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

Deja un comentario