Hallan restos de Homo Erectus al dragar en la cercania de Java

Este hominino extinto es una figura clave en nuestra historia evolutiva. Se estima que Homo erectus vivió desde hace 2 millones de años hasta hace 100,000 años. Esto lo convierte en una de las especies de homininos más longevas.

Fue el primer hominino en migrar fuera de África en grandes números. Sus fósiles se han encontrado en África, Asia (China, Indonesia, India, Vietnam) e incluso en Europa (aunque algunos hallazgos europeos tempranos a veces se clasifican como Homo antecessor). Esta amplia distribución geográfica demuestra su capacidad de adaptación a diversos entornos.

Homo erectus presentaba una constitución corporal más similar a la de los humanos modernos que sus ancestros. Tenían piernas largas y brazos más cortos en comparación con su torso, lo que sugiere una locomoción bípeda eficiente y la pérdida de la necesidad de trepar árboles de manera habitual.

Eran más altos que los homininos anteriores, alcanzando alturas de hasta 1.8 metros. Su complexión era robusta y esbelta.

Su capacidad craneal era significativamente mayor que la de los Homo habilis, variando entre 850 y 1100 cm³, lo que indica un cerebro más grande y complejo. Sin embargo, la forma de su cráneo era diferente a la nuestra: era largo y bajo, con una frente más huidiza y un marcado toro supraorbitario (prominente cresta sobre los ojos). Su mandíbula era fuerte y carecía de mentón.

Una característica distintiva que apareció en Homo erectus fue una nariz más prominente, proyectada hacia adelante, similar a la nariz externa de los humanos modernos. Se cree que esta adaptación pudo haber evolucionado para ayudar a humedecer y calentar el aire en climas más secos y fríos.

Homo erectus fue un innovador en la fabricación de herramientas. Desarrolló la industria lítica Achelense, caracterizada por la creación de bifaces o hachas de mano, herramientas multifuncionales con bordes afilados para cortar, raspar y golpear. Esta tecnología representó un avance significativo con respecto a las herramientas más simples de Olduvaiense utilizadas por homininos anteriores.

Se considera que Homo erectus fue el primer hominino en dominar el uso del fuego. Aunque la evidencia directa es difícil de obtener, se han encontrado sitios con restos de ceniza y huesos quemados asociados a sus fósiles, lo que sugiere que controlaban el fuego para cocinar, protegerse de los depredadores y mantenerse calientes.

Hay evidencias de que Homo erectus cazaba de forma más organizada y que la carne se convirtió en una parte importante de su dieta, complementada con plantas. Esto requería estrategias de cooperación social y posiblemente una mayor capacidad de comunicación.

También hay indicios de que Homo erectus pudo haber construido campamentos o refugios transitorios, lo que sugiere un comportamiento social más complejo y una planificación a corto plazo.

Un hallazgo intrigante es un caparazón grabado en Java datado entre 436,000 y 546,000 años, que podría ser la primera evidencia de creación artística, lo que indicaría un pensamiento simbólico temprano. También recolectaban pigmentos rojos como el ocre.

Se cree que fueron los primeros en utilizar balsas para cruzar cuerpos de agua, lo que facilitó su dispersión a través de regiones marítimas.

El primer fósil de Homo erectus fue descubierto en 1891 en Java, Indonesia, por el cirujano holandés Eugène Dubois, quien lo nombró Pithecanthropus erectus («hombre-mono erecto»).

Posteriormente, se encontraron más fósiles en China («Hombre de Pekín»), África (como el famoso «Niño de Turkana», un esqueleto casi completo), y otras partes de Asia y Europa.

Homo erectus representa una etapa crucial en la evolución humana. Su bipedismo eficiente, mayor tamaño cerebral, herramientas más sofisticadas, el posible control del fuego y su migración fuera de África marcaron una diferencia significativa con sus ancestros.

Se considera que Homo erectus es ancestral a varias especies humanas posteriores, aunque las relaciones exactas aún se debaten. Se cree que pudo haber dado origen al Homo heidelbergensis, que a su vez se considera un ancestro directo del Homo neanderthalensis y del Homo sapiens.

Homo erectus fue un hominino adaptable, inteligente y pionero que jugó un papel fundamental en nuestra historia evolutiva al expandirse por el mundo, desarrollar nuevas tecnologías y comportamientos, y allanar el camino para la aparición de especies humanas posteriores. Su larga existencia y su amplia distribución son un testimonio de su éxito evolutivo…

Hallazgos arqueológicos en el fondo marino frente a la costa de Java, Indonesia, ofrecen una perspectiva única de cómo y dónde vivió el Homo erectus hace 140.000 años. Durante las operaciones de dragado en el estrecho de Madura, los arqueólogos encontraron restos fosilizados de 36 especies de vertebrados. Este es el primer descubrimiento de fósiles en el lecho marino entre las islas indonesias.

Esta zona, llamada Sondalandia, fue antaño una extensa llanura. Entre los hallazgos se encuentran dos fragmentos de cráneo de Homo erectus. En conjunto, estos hallazgos ofrecen una imagen única de un ecosistema prehistórico y de la posición del Homo erectus en él.

Ya se habían encontrado restos fósiles de Homo erectus en la isla de Java; los más famosos son cráneos procedentes de yacimientos como Trinil, Sangiran y Ngandong. Hasta hoy, los investigadores creían que el Homo erectus había vivido aislado durante mucho tiempo en Java. Los nuevos hallazgos muestran que el Homo erectus javanés se dispersó por las tierras bajas circundantes de Sondalandia durante los períodos de menor nivel del mar.

La especie probablemente se extendió a lo largo de los principales ríos.

Dice en un comunicado el arqueólogo de la Universidad de Leiden y coautor Harold Berghuis:.

Aquí disponían de agua, mariscos, peces, plantas comestibles, semillas y frutas durante todo el año. Ya sabíamos que el Homo erectus recolectaba conchas de río. Entre nuestros nuevos hallazgos se encuentran marcas de cortes en los huesos de tortugas acuáticas y un gran número de huesos rotos de bóvidos, lo que apunta a la caza y el consumo de médula ósea.

Los nuevos hallazgos muestran que el Homo erectus de Sondalandia cazaba activamente bóvidos sanos y fuertes.

No encontramos esto en la población anterior de Homo erectus en Java, pero sí lo sabemos de especies humanas más modernas del continente asiático. El Homo erectus podría haber copiado esta práctica de estas poblaciones. Esto sugiere que pudo haber existido contacto entre estos grupos de homínidos, o incluso intercambio genético.

Hallan rastros únicos de ‘Homo erectus’ bajo el fondo marino del sudeste asiático

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Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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