Una misión arqueológica egipcia conjunta entre el Consejo Supremo de Antigüedades y la Fundación de Zahi Hawass para el Patrimonio revela un descubrimiento en la necrópolis de Saqqara: la tumba del príncipe Useref Ra, hijo del faraón Userkaf, primer monarca de la Quinta Dinastía del Imperio Antiguo (hacia 2500 a.C.).

Userkaf fue un faraón crucial que marcó el inicio de la V Dinastía y promovió el culto a Ra. Su decisión de construir su pirámide en Saqqara y la inclusión de un templo solar en sus proyectos de construcción influyeron en el desarrollo religioso y arquitectónico del Reino Antiguo de Egipto.

Fundador de la V Dinastía: Ascendió al trono después del breve reinado de Shepseskaf, el último faraón de la IV Dinastía. Se desconoce la relación exacta entre Userkaf y sus predecesores, aunque algunas teorías sugieren lazos familiares a través de matrimonios.
El reinado de Userkaf se caracterizó por un aumento significativo en la importancia del dios sol Ra. Aunque Ra ya era una deidad importante, bajo Userkaf y sus sucesores de la V Dinastía, su culto se convirtió en una religión de estado. Userkaf construyó el primer templo solar conocido, llamado Nekhenre («Recinto de Ra»), en Abusir, cerca de Saqqara. Este templo, dedicado exclusivamente al culto solar, se convirtió en un modelo para templos similares construidos por sus sucesores.
A diferencia de los faraones de la IV Dinastía que construyeron las grandes pirámides en Guiza, Userkaf eligió Saqqara como la ubicación de su complejo piramidal. Su pirámide, aunque hoy en día se encuentra en un estado ruinoso, se sitúa al noreste de la Pirámide Escalonada de Djoser. Originalmente, tenía una base cuadrada de aproximadamente 73.5 metros de lado y una altura de unos 49 metros.
El complejo funerario de Userkaf presenta algunas características distintivas. Su templo mortuorio se encuentra inusualmente al sur de la pirámide, en lugar del lado este como era la tradición. También se construyó una pequeña pirámide subsidiaria dentro del recinto.
Las fuentes históricas varían en cuanto a la duración exacta de su reinado. El Canon de Turín le atribuye 7 años, mientras que la Piedra de Palermo sugiere un período ligeramente más largo, posiblemente entre 7 y 14 años. Manetón le asigna un reinado mucho más extenso, de 28 años, aunque esto se considera generalmente un error.
Se cree que Userkaf se casó con Khentkaus I, quien pudo haber sido hija de Menkaure (Micerinos), un faraón de la IV Dinastía. Este matrimonio pudo haber ayudado a legitimar su ascenso al trono y a consolidar su poder. Se cree que tuvieron al menos un hijo, Sahura, quien sucedió a Userkaf como faraón…
Sahura sucede a su padre Userkaf. Su reinado se considera un período de estabilidad y prosperidad, marcando a menudo el apogeo político y cultural de esta dinastía. Gobernó aproximadamente entre 2487 y 2475 a.C.
Sahura continuó la política de centralización del poder iniciada por sus predecesores. Su reinado se caracterizó por una administración eficiente y bien organizada.
Sahura fue un faraón activo en el ámbito exterior. Envió expediciones comerciales y de exploración a diversas regiones:
Punt: Se le atribuye la primera expedición registrada al legendario «País de Punt», probablemente ubicado en la costa del Mar Rojo, de donde se traían mirra, ébano, incienso y animales exóticos.
Líbano y Siria: Se intensificó el comercio con estas regiones, principalmente para la obtención de madera de cedro.
Continuaron las explotaciones mineras de turquesa y cobre en el Sinaí.
Hay representaciones de campañas militares exitosas contra los libios.
Al igual que su padre, Sahura eligió la zona de Abusir, al norte de Saqqara, para construir su complejo piramidal. Su pirámide, aunque hoy en día está bastante dañada, fue notable por la riqueza y calidad de sus relieves decorativos en el templo mortuorio y la calzada. Estos relieves proporcionaron valiosa información sobre la vida en el antiguo Egipto, las campañas militares, las expediciones comerciales y las creencias religiosas.
Sahura mantuvo y expandió la importancia del culto al dios Ra. Aunque no se ha identificado con certeza un templo solar construido por él, la fuerte influencia del culto solar se evidencia en la arquitectura y la iconografía de su complejo piramidal.
El reinado de Sahura se recuerda como un período de logros significativos en la economía, el comercio, la administración y el arte. Su complejo piramidal, a pesar de su estado actual, es una fuente importante de información sobre la V Dinastía. Además, estableció un culto funerario duradero que recibió atención incluso durante el Nuevo Reino.
En resumen, Sahura fue un faraón exitoso que consolidó el poder de la V Dinastía, expandió las relaciones comerciales de Egipto y dejó un legado artístico importante en su complejo piramidal de Abusir. Su reinado se considera un punto culminante de esta dinastía.
Saqqara es una vasta necrópolis cercana a la capital egipcia, Memphis, designada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este sitio alberga más de una docena de pirámides, incluidas las famosas pirámides de Giza, así como tumbas más pequeñas en Abu Sir, Dahshur y Abu Ruwaysh. El Ministerio de Turismo y Antigüedades destaca que este hallazgo contribuye a
El hallazgo incluye una imponente falsa puerta de granito rosa, estatuas del faraón Zóser y su familia, y ofrendas rituales.
El ministro de Turismo y Antigüedades celebró el descubrimiento destacando que fue realizado íntegramente por un equipo egipcio, lo que refuerza el papel local en la egiptología. Este hallazgo nos acerca a comprender mejor los rituales y la estructura social de la Quinta Dinastía, afirmó.
Uno de los elementos más sorprendentes es la falsa puerta de granito rosa —la más grande jamás encontrada—, con 4.5 metros de altura y 1.15 metros de ancho. Inscrita con jeroglíficos, detalla los títulos del príncipe: Príncipe Heredero, Gobernador de los distritos de Buto y Nejeb, Escriba Real, Juez y Sacerdote Lector.
En el interior de la tumba la misión encontró una escultura del rey Zóser (de la Tercera Dinastía) junto a su esposa y sus diez hijas.
Zahi Hawass, líder de la excavación, explicó:
estos objetos originalmente estaban en una cámara adyacente a la pirámide de Zóser y fueron trasladados siglos después a la tumba de Useref Ra. Desconocemos por qué se reubicaron, pero seguiremos investigando, señaló.
Entre otros hallazgos destacan: una mesa de ofrendas de granito rojo (92,5 cm de diámetro) con inscripciones que detallan rituales; una estatua de granito negro (1,17 m) de un hombre con títulos jeroglíficos, probablemente de la Dinastía XXVI (664–525 a.C.), lo que indica que la tumba fue reutilizada siglos después; y un segundo acceso a la tumba, flanqueado por bloques de granito rosa con el nombre del príncipe y el cartucho del faraón Neferirkara.
Al norte del umbral, se halló un conjunto de 13 estatuas de granito rosa sentadas en un banco alto, un descubrimiento sin precedentes en Saqqara. Entre ellas, figuras de las esposas del príncipe —algunas sin cabeza— y una estatuilla negra de 1,35 metros colocada boca abajo.
La misión continuará explorando la tumba, cuya estructura y contenido la convierten en un ejemplo único en la zona. Cada objeto nos habla de la vida, la muerte y las creencias de quienes gobernaron Egipto hace 4500 años, concluyó Hawass.
Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto
La Brujula Verde
