A veces sospecho que ya existe, no lo se, a fin de cuentas muchos negocios se constituyen como un anhelo personal, casi siempre imaginativo, pero sobre todo como una proyección del ser.
Ya se que el mundo de los negocios esta asociado a una balsa de tiburones o de pirañas, pero en absoluto es así.
En su mayoría los gerentes de empresas empiezan por ser imaginativos, muchos de ellos con formación que se aleja de lo que es una gestión, pero sobre todo tienen instinto y saben improvisar, otros compensan carencias con arrojo y muchos sobre todo los pequeños con desverguenza y maltrato a sus empleados.
Pero como en todos los colectivos hay churras y merina y son el musculo de la economía de mercado, sometidos a los vaivenes de las coyunturas que les hace vulnerables si no se renuevan.
En mi pais, España, hay deficiencias educativas, desde la infancia se nos insta a que seamos obedientes, y sobre todo un concepto de educación que tiene mas que ver con la sumisión y que genera baja resistencia a la frustración.
Eso continúa hasta la universidad, y en realidad no tendría que ver demasiado con lo que cuento si no fuera porque al final el producto humano que genera, es alguien obediente y sumiso que raramente opta por el emprendimiento empresarial.
Solo quiere un lugar al sol como funcionario de cualquier instituto de secundaria perdido en el mapa.
Y es comprensible, seguimos siendo una sociedad meritoria del XIX, en la que solo cuenta el currículo, totalmente anacrónica con las demandas sociales actuales, hace ya mucho, y hasta que eso no cambie seguiremos siendo el vagón de cola de la economía mundial.
Porque falla soñar, un país de artistas, todavía sometido al control social del XIX, de quién saque la cabeza se le corta, y ahí no solo incluyo a las fuerzas políticas conservadoras, sino a la izquierda obrerista.
Incentivar los sueños, facilitando el acceso al mercado de los jóvenes con iniciativas y de los no tan jóvenes que también quieran un lugar al sol con su experiencia y saber hacer.
Hace falta ambición, ganas de estar, afán de cambio, ilusión y ganas de prosperar, no solo económicamente, sino moralmente, teniendo objetivos y otorgándonos una misión en nuestra existencia.
Una oportunidad de cambio.
Hay que crear puentes y sobre todo cómprame un sueño, los tengo de oferta, y los hay baratos.
