Si soy creativa lo deberían decir otras personas, no yo, que es un impudor hablar en primera persona, entre otras porque amañaría la historia a favor.
No tengo visión periférica como una mosca, ni un dron que me sobrevuele (ni demasiado ego).
A partir de la II Guerra Mundial, después de los genocidios y sobre todo, Europa envejeció y ademas no solo dejo de ser Paris la capital del mundo para pasar a serlo NY, sino que además como canon occidental, vino abajo.
Las ideologías tradicionales en Europa se hicieron menos radicales, de tal manera que los comunistas se hicieron socialistas y los socialistas socialdemócratas.
Se dejo de reivindicar la dictadura del proletariado y la lucha de clases y las nuevas democracias europeas se erigieron a partir de la socialdemocracia.
Pero sobre todo la gente busco un lugar al sol después de tanto horror y es Theodor Adorno y su Escuela de Fráncfort la que muestra el camino de vuelta a casa o al ser.
A partir de ahora se abate la idea única hegeliana, la mirada del superespecialista, y se democratiza el conocimiento y la opinión, lo que luego en los 80 con Derridas será llamado Deconstructivismo.
Y hay una característica (quitando el que vivamos una sociedad esquizoide) que me encanta, y es que el individuo se convierte en gestor de sí mismo, no necesita a terceros par ser, ni a superdoctos, ni a nadie más allá de su ambición e imaginación.
Y para mi sería el compendio, a mitad camino entre la proyección personal, la ambición y la praxis.
Aunque he de subrayar que todos somos creativos al nacer y que si se le presta un bote de pintura a un niño pequeño y una pared blanca es capaz de hacer una gran obra que luego te explica con media lengua de forma pormenorizada.
Pero al ir a la escuela, la profesora cuando destaque su curiosidad o haga gala de su imaginación, le dirá que es una tontería o una pérdida de tiempo, con lo cual contribuirá a hacer un individuo frustrado y poco imaginativo, para variar.
Y como decía Einstein, no sé cómo después de acabar la secundaria en el instituto y de terminar la Universidad, puedo seguir conservando la curiosidad intacta.
Y menos mal que fue así.
La imaginación, más que creatividad, es un mecanismo de supervivencia para reinventarme y creerme otra, a fin de cuentas la identidad es una impostura y de las grandes.
Y mejor que así sea, es un placer fabular y saberme distinta según convenga.

Yo lo hago, si estoy contando algo
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Eso es distinto, obviamente no eres invisible, pero definirte tu antes los demas de como eres, que hoy dia la gente es muy aficionada, me parece de verguenza, de hecho paso verguenza ajena.
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