Tras finalizar los trabajos de excavación en el yacimiento egipcio de Oxirrinco, el equipo de arqueólogos ha anunciado el descubrimiento de objetos funerarios como lenguas y uñas de oro, además de diversos amuletos y pinturas murales en un excelente estado de conservación.

Conjunto de amuletos y escarabeos de corazón (parte superior izquierda) descubiertos durante las excavaciones. Archivo Fotográfico de Oxirrinco
La Misión Arqueológica del yacimiento de Oxirrinco (El-Bahnasa), situado a 190 kilómetros al sur del Cairo, y dirigida por las arqueólogas-egiptólogas Maite Mascort y Esther Pons, ha finalizado la presente temporada con fantásticos descubrimientos.

Las excavaciones se han llevado a cabo entre noviembre y diciembre, y han sacado a la luz restos únicos que permitirán a los arqueólogos profundizar en las prácticas funerarias, la vida religiosa y la actividad monástica del antiguo Egipto.

Imagen de las doce plaquitas de oro que cubrían las uñas de algunas de las momias.
Archivo Fotográfico de Oxirrinco
Entre los hallazgos destacan cincuenta y dos momias localizadas en las tumbas 64 y 65 del periodo romano, trece de las cuales aún tenían lenguas de oro en la boca como símbolo de la preparación para la vida eterna, e incluso una de ellas tenía dos lenguas de oro (hasta el momento se han encontrado un total de diecinueve).
Esta era una práctica ritual poco habitual encaminada a proteger la lengua para que el difunto pudiese hablar en el Más Allá y tener todos sus sentidos activados para renacer.
Durante la presente campaña, el equipo arqueológico también ha descubierto en Oxirrinco dos individuos momificados que tenían sobre sus uñas pequeñas láminas de oro, así como una figura de terracota completa que representa al dios Harpócrates.
Además de estos hallazgos, los arqueólogos han localizado dos tumbas de época ptolemaica formadas por tres cámaras funerarias y un techo abovedado. Una de ellas contenía en su interior unas trescientas momias, mientras que la otra, perteneciente a un hombre llamado Wen-Nefer, tenía las paredes de la cámara principal decoradas con textos y escenas polícromas que representan ceremonias funerarias y diversos dioses como Anubis, Osiris, Atum, Horus, Thot, Isis, Neftis y Nut rodeada de estrellas.
Asimismo en la tumba se han descubierto cuatro sarcófagos de piedra caliza, tres de ellos totalmente cerrados, y con algunos restos momificados depositados en su interior además de en otros lugares del sepulcro.
Por otro lado, en el Hipogeo 5 de época Ptolemaica se han recuperado otros objetos de gran valor como dos escarabeos de corazón (un amuleto con carácter mágico y ritual que se ponía sobre el corazón del difunto) y veintinueve amuletos entre los que destacan once pilares Djed (la columna vertebral del dios Osiris), dos tríadas, tres ojos Udjat, y diversas divinidades como Horus, Neftis, Thot e Isis.
Finalmente se han reemprendido las excavaciones en el monasterio copto de San Ciriaco, una basílica cristiana datada entre los siglos V y VII. Esta edificación, de grandes dimensiones y con ricas decoraciones en madera de sicomoro, aporta nuevas pistas para comprender el nacimiento del eremitismo en Egipto, un modo de vida nacido en Oriente, particularmente en Egipto y Siria hacia el siglo III, así como el papel económico y administrativo que desempeñaron los monasterios durante aquel período.
Tras la finalización de esta exitosa campaña, las arqueólogas han destacado:
los hallazgos no solo contribuyen a enriquecer el patrimonio arqueológico egipcio, sino que ofrecen nuevas perspectivas sobre las prácticas rituales y las creencias de la época ptolemaica y romana.
La Misión Arqueológica de Oxirrinco cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura, IPOA (UB) de Barcelona, la Fundación Palarq, la Sociedad Catalana de Egiptología y AIXA Serveis Arqueològics, además de la colaboración del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto y la Universidad de El Cairo.
