Cuentan los arqueólogos del Museo Regional de Historia de Varna, que la semana pasada en los trabajos de excavación en la zona de la estación de ferrocarril de Varna apareció una colosal escultura romana muy bien conservada.

Los operarios estaban trabajando cuando vieron el brazo modelado de una escultura. Pararon su labor y avisaron el hallazgo.

Es una escultura única de la época romana de Odessos, que data de finales del siglo II o primera mitad del III y que mide dos metros.

Quizás de un funcionario o miembro de alto rango de la comunidad de Odessos, enviado por el estado central. Para comprender cuál es exactamente el papel público del retratado es crucial la interpretación de la propia parte inferior de la inscripción y la investigación de los repertorios epigráficos de la zona. Los primeros estudios apuntan a que se trata de un hombre llamado Gaius Marius Hermogenes.

La escultura, de dos metros de altura, está bien conservada, con sólo daños menores en la cara y la mano derecha. También está en buen estado el pedestal de mármol sobre el que descansa la figura.
Varna, conocida en la antigüedad como Odessos, fue fundada en el siglo VI a.C. por los griegos de Mileto. Esta antigua colonia griega se desarrolló rápidamente gracias a su posición estratégica en el Golfo de Varna, convirtiéndose en un importante centro de intercambios comerciales y culturales. Antes de la llegada de los griegos, la zona ya estaba habitada por tracios, un pueblo local con el que los nuevos colonos establecieron contactos e intercambios.
Con la expansión del Imperio Romano, Odessos es anexada en el año 15 d.C. e integrado en la provincia romana de Moesia, que más tarde se convirtió en Moesia Inferiore. Gracias a su ubicación y sus equipamientos públicos, la ciudad se convirtió en una importante metrópoli romana. Uno de los elementos más significativos de esta prosperidad es la construcción de baños públicos, que se encuentran entre los más grandes de todo el Imperio, lo que demuestra el bienestar y la importancia de la ciudad bajo el dominio de Roma.
La ciudad no era sólo un centro económico y cultural, sino también religioso. En documentos imperiales del siglo VI d.C., Odessos es descrita como la sacratissima civitas, la ciudad más santa, gracias a la presencia de numerosas basílicas y un influyente monasterio monofisita.
La estatua encontrada, casi intacta, representa a un hombre de alto rango, vestido con una toga, la vestimenta característica de los ciudadanos romanos. El personaje retratado es un hombre de mediana edad, cuyo rostro expresa cierta autoridad. En su mano izquierda, la figura sostiene un pergamino.
