Un manto de la comunidad indígena Tupinambá expropiado en época colonial, se expone en el Museo Nacional de Río de Janeiro, tras esfuerzos por recuperar elementos culturales brasileños.

El Museo Nacional de Dinamarca, en Copenhague, ha albergado durante más de tres siglos un elemento ajeno a la cultura danesa que, es la joya de la corona entre su colección. Es un manto Tupinambá, originario de una nación indígena de Brasil.

Tras meses de conversaciones y mucha especulación sobre el futuro que deparara a este objeto histórico, finalmente ha tenido lugar la ceremonia en la que el mismo museo entrega el manto de vuelta a las instituciones brasileñas, y donde además no han faltado representantes de la propia comunidad Tupinambá.

Así, el manto vuelve a su tierra de origen. No se pueden obviar los sucesos que llevan a los territorios colonizados a esta situación de saqueos, masacres, y expropiaciones.

El manto, una larga capa rojiza hecha con plumas de ibis escarlata, es un objeto sagrado que forma parte de la cultura y la religión Tupinambá, y por tanto del patrimonio cultural material de Brasil.

Una investigación acerca de los mantos tupinambá llevada a cabo por la estadounidense Amy Buono de la Universidad de Chapman, en California, arroja luz sobre las técnicas de confección y los usos de estas piezas conocidas como assojoaba o guara-abucu.

Fabricada entre los siglos XVI y XVII, momento en el que los Tupinambá son una de las culturas que mejor trabajaba las plumas. Su finalidad es la de participar en los rituales religiosos de los pueblos indígenas antes de la colonización de la región por parte de los portugueses, así como durante las primeras épocas coloniales, antes de que fueran sustraídas y exportadas al continente europeo.

Para su confección se utilizaban más de 4.000 plumas de ibis escarlata, un ave marina que actualmente está extinta en toda la región. Las plumas son cosidas con la mejor técnica para formar una capa que mide 1,80 metros de largo, y que es utilizada por los chamanes o líderes indígenas, ocasionalmente en sacrificios de guerra.
Todas las capas de pluma encontradas, como la que ha sido recuperada recientemente, son confeccionadas por los Tupinambá, lo cual indica que ellos son los principales trabajadores de plumas, que muestran la riqueza de los recursos naturales de Brasil.
Es considerada una reliquia, ya que en todo el mundo solamente existen 11 mantos de este tipo, todos ellos ubicados en museos europeos. Este que ya se encuentra en Brasil tras haber sido donado por el museo danés se mantiene excepcionalmente bien conservada.
No obstante, el mismo Museo Nacional de Dinamarca todavía posee otros 4 mantos similares. El resto se encuentran repartidos entre el Museo de Historia Natural de la Universidad de Florencia y la Biblioteca Ambrosiana de Milán, en Italia; el Museo de las Culturas de Basilea, en Suiza; el Museo Real de Arte e Historia de Bruselas, en Bélgica; y el Museo Quai Branly de París, en Francia.
La llegada de los portugueses al este de Brasil en el siglo XVI supuso el primer encuentro con los Tupinambá, tribus de agricultores semi-nómadas que ocupan varios kilómetros de la costa, y que cuentan con una extensa cultura y tradición ceremonial.
No obstante, su población se vio seriamente afectada por este encuentro entre civilizaciones distintas: los portugueses trajeron enfermedades a las que el pueblo Tupinambá no estaba acostumbrado, provocando un enorme descenso de su población, y prácticamente su desaparición durante siglos.
En la actualidad, esta población es de 4.600 personas, de pequeñas aldeas y habitan en la zona sur de Bahía, y luchan por recuperar los objetos culturales y las tierras que les fueron expropiados desde la ocupación portuguesa. El gobierno de Brasil colabora con esta causa dirigida por los líderes indígenas, trabajando en la repatriación de objetos que siguen expuestos en museos europeos y que pertenecen a distintos grupos originarios.
La devolución de objetos que forman parte del patrimonio cultural material es un primer paso hacia una reparación cultural de algunos de los daños causados a raíz del colonialismo, a través de la sensibilización con la perspectiva de estas comunidades.
PAIS
National geographic
