El final de la Dinastía XIX. La decadencia del Egipto faraónico. Segundo Periodo Intermedio (1786-1552 a.C.) Imperio Nuevo (1552-1069 a.C.)
El ultimo faraón del imperio medio (como había pasado en el antiguo) es una mujer, Escemiofris (Sobekneferu). Reina cuatro años y con ella termina la Dinastía Media 1786.
Pero lo hace de forma paulatina, se diluye la capacidad del monarca de controlar el valle y el delta no hay sobresalto.
Cuando muere sin herederos, en el siglo XII a.C., termina la dinastía XII y el poder en Egipto se fragmenta, se divide en dos unidades.
Hay una dinastia XIII que gobierna el bajo Egipto, al sur.
Un gobernante de la ciudad de Xais en el delta, se inviste faraón inaugurando la XIV Dinastía.
La Dinastía XIII y XIV, son contemporáneas (1786-1733 a.C.). La XIII Dinastía gobierna el valle.
Ambos son frágiles, pues solo controlan una parte del país
Y que posiblemente están sujetos a muchas tensiones tanto de la aristocracia como de los sacerdotes de sus respectivas zonas.
Estos dos faraones débiles coinciden con desplazamientos de pueblos provenientes de la zona de Siria- Palestina, los Hiksos (reyes de países extranjeros).
Van entrando y arrebatan a los faraones del delta, esa zona del Valle del Nilo. El delta medio. Se enseñorean, no solo arrebatan las tierras a los faraones del delta, sino que introducen sus propias dinastías, desplazando a los faraones egipcios.
Es la primera vez que no la última que en Egipto un gobernante extranjero, aquí los hiksos, se proclama faraón.
En torno al XVII a.C. (1640) los hiksos, que a la dinastía XV se le llama la de los grandes hiksos y a la XVI de los pequeños hiksos.
Dinastía XVII y XVIII que sucede la XIII.
Los hiksos han situado su capital en Ataris un ramal del Nilo, y someten a vasallos a los faraones del sur.
La segunda generación de Hicsos, se les llama pequeños porque los faraones se han sacudido el vasallaje y atacan a los extranjeros.
Se pasa de la dinastía 12 a la 18 que será la primera del Imperio Nuevo.
El primer faraón de la dinastia XVIII que se llama Amosis I (1552-1527) y gobierna desde la ciudad de Tebas donde tiene la sede de su gobierno, comienza a hostigar a los hiksos siguiendo la tarea de sus predecesores.
En 1550, Amosis I, primer faraón del Imperio Nuevo, derrota a los hiksos, y por primera vez en 200 años, el delta y el valle, el alto y el bajo Egipto están bajo un mismo faraón.
Termina el periodo intermedio y comienza el Imperio Nuevo con el primer faraón de la dinastía XVIII.
¿Quiénes fueron los Hiksos, sirio palestinos que durante 200 años se apoderaron del delta?
Invaden el delta y después son expulsados a los 200 años más allá del Sinaí…recuerda a un pasaje de la Biblia.
El libro del Éxodo, se abre con la llegada de un hebreo a Egipto, y de los hebreos disfrutando de una posición privilegiada en el valle del Nilo.
José se codea con el faraón y su familia, es su consejero, y recibe tierras y riquezas.
El Éxodo habla de unos hebreos que llegan a Egipto y llegan a convertirse en gobernadores gracias a las prebendas que les concede el faraón.
Pero al final los egipcios rechazan a los hebreos, los esclavizan y al final los hebreos se acaban marchando.
¿Pudiera ser que lo que ocurre en la segunda etapa de los hiksos sirve de inspiración para el libro del Éxodo?
La historia del Éxodo se basa en el enfrentamiento que ocurre ahora.
Dinastía Nueva. XVIII
A Amenofis le sucede Amenhotep I (1527-1506 a.C.)
Su nombre aproxima a suponer quien era el dios más importante en Egipto en este momento.
En el Imperio Antiguo, la divinidad más importante es Ra, dios del sol y con Ra tienen que ver las pirámides y como se entierran los faraones.
En el Imperio medio se fomenta el culto a Amón, el dios de lo oculto que no por casualidad es el patrono de la ciudad de Tebas.
Esta dinastía XVIII viene del valle y viene de Tebas, son partidarios del dios Amón y el nombre de la divinidad aparece en la onomástica de los faraones.
Amenhotep
Segundo faraón de la Nueva dinastía significa, Amón está satisfecho y es el nombre del segundo faraón, viene de Tebas como su predecesor y allí sitúa su capital.
Mientras que en el Imperio Antiguo la capital está en Menfis y se erige la pirámide de Saqqara, y las pirámides de Giza, las grandes pirámides de la III dinastía del Imperio Antiguo, en el imperio nuevo la capital es en Tebas.
Es en Tebas, en la orilla occidental del Nilo, donde están las tumbas de las dinastías XVIII y XIX, lo que se conoce como el Valle de los Reyes.
Estas tumbas empiezan a usarse con Amenofis I, cuando la situación política es estable y el faraón está asentado, nada tienen que ver con las pirámides del imperio antiguo, que se erigen 1000 años antes.
El esquema general que hay detrás de las pirámides es el mismo esquema que van a tener las tumbas de los faraones de la dinastía XVIII en adelante.
Las pirámides de Guiza, tienen la pirámide, donde se deposita la momia y dos templos, el templo alto donde se hacen ceremonias funerarias y se llenan de ofrendas al espíritu del faraón, incluso tiempo después.
Estos templos están en el mismo complejo, uno más próximo a la pirámide y otro más alejado.
Este concepto se aplica igual. Los faraones del imperio nuevo depositan su momia en una tumba subterránea, llamada hipogeo, en el caso de los reyes, en el Valle de los Reyes y en el caso de las reinas en el Valle de las Reinas.
Ahora son los hipogeos en honor a Amón el dios de lo oculto, ahora en vez de buscar a Ra con las pirámides, los faraones buscan a Amón en lo oculto en la tierra. Pero tienen fuera templos donde se les lleva ofrendas una vez muerto.
Así es como se organiza las necrópolis en Tebas.
Tebas va a ser la capital de Egipto durante todo el Imperio Nuevo. Ahora Egipto va a alcanzar un grado de expansión máxima en el Mediterráneo Oriental, Siria-Palestina van a ser vasallas suyas, y su influencia se va a expandir.
Todo ello se va a percibir en el esplendor de su capital Tebas, donde las construcciones más importantes serán los templos del dios Amón, y los faraones de la dinastía XVIII y XIX le van a dedicar los templos de Luxor y Karnak, y la espectacular avenida de carneros.
Mientras en la dinastía V Ra hace que las pirámides busquen el sol en la XVIII y XIX, buscan la profundidad del suelo de donde Amón extrae su fuerza.
A Amosis le sucede Amenhotep I a él le sucede Amose que es una chica de esposa principal que tiene a Hatsepsut y se casa con Tutmosis I casa con esposa secundaria.
Tiene un hijo varón Amenhotep, de esposa secundaria y para que este varón adquiera
De Hatsetsut unido a Tutmosis II, Neferure.
Tutmosis II mas concubina da Tutmosis III (4 años)
Muere Tutmosis II, y Tutmosis III tiene 4 años y la hija de Hatsetsut, Neferure es pequeña también por lo que ella se inviste faraón mientras es regente, y esperan que tengan la edad suficiente para que se casen.
Hatsepsut (1490- 1468 a.C.)
En vez de contentarse con ser regente de su hijastro Tutmosis III se hace proclamar faraona.
Es la tercera mujer faraón con ella comienza el esplendor del Imperio nuevo.
Para consolidarse en el poder se muestra como una devota del dios Amón y erige un obelisco, el más grande de Egipto en Karnak, 35 metros y 325 toneladas (más alto que un edificio de 10 plantas).
En lo alto del obelisco se puede ver a Amón coronando a Hatsepsut, que aparece representada como si fuera un hombre de rodillas con una de las Coronas de Egipto.
Se hace construir una tumba en el Valle de los Reyes, en el acantilado de Dehir el Bahari, donde se entierran los faraones masculinos.
Este templo se considera de los más espectaculares del Egipto faraónico que se puede ver desde Tebas, desde la otra orilla y domina al resto de templos funerarios de los otros faraones.
Tiene infinidad de relieves loando las hazañas de la faraón donde se habla de la alianza con la misteriosa reina del país de Tut, de donde se trae oro, incienso y mirra.
Mientras Hatsepsut hace alianzas comerciales con los pueblos vecinos, su hija Neferure fallece.
Se queda sin descendencia y el único heredero es Tutmosis III que espera hacerse con el poder.
En 2007 se recupera la momia de Hatsepsut, tenía sobrepeso y padecía cáncer con bastantes dolores a los 60 años y debía estar preocupada por su sucesión.
Cuando Tutmosis III tiene edad suficiente, emprende campañas a las órdenes de su madrastra.
Espera a que fallezca su madrastra para acceder al trono y cuando tiene que elegir un emplazamiento para su templo y tumba elige al lado del templo de Hatsepsut, quiere que su memoria se asocie a su predecesora.
Tutmosis III (1468-1436 a.C.)
Como Hatsepsut era mujer no puede ponerse frente a las tropas para realizar campañas con lo que Tutmosis III desde mucho antes de acceder al poder es quien encabeza las campañas y demuestra ser un gran general y un buen estratega.
Lleva una campaña desde la península del Sinaí hasta la cordillera del Tauro que proyecta el poder de Egipto que se convierte ahora en un imperio y controla zonas fuera del valle del Nilo.
Coetáneos a mediados del 2 milenio, hay dos imperios, los mitani en la cuenca alta de Siria y los hititas en Anatolia.
Tutmosis III vence una y otra vez a los mitanos que ahora pierde la condición de imperio importante y mantiene a los hititas alejados.
Tutmosis III también engalana el templo de Amon en Tebas y se hace representar atrapando de los pelos a sus enemigos de Siria Palestina y al igual que su madrastra es un increíble constructor de obeliscos.
El problema es que la mayoría de obeliscos que erige Tutmosis III en honor a Amón ya no están en Tebas, uno está en Estambul y otro en Londres.
Le sucede Amenofis III/ Amenhotep el Magnífico (1390-1352 a.C.)
Faraón menor con un reinado de larga duración. Gobierna Egipto 40 años en los que Egipto es la potencia oriental en la que proyecta su poder en Siria-Palestina, y ningún imperio se atreve a hacerles frente y viven en paz con sus imperios vecinos (mitani e hititas).
Amenofis III es el momento de mayor esplendor del Imperio Nuevo y como muestra de ese cenit, se hacer erigir Los Colosos de Memnon.
Memnon es una leyenda griega donde cuenta que los colosos es el retrato de un príncipe llamado Memnon que era el hijo del agua y que cuando amanece, las esculturas con los dedos de la aurora comienzan a llorar saludando a su madre.
Un efecto que posiblemente ocurra verdad por el rocío. Estos colosos son una pieza diminuta del gigantesco templo funerario de Amenofis III.
Esta en a la entrada del templo funerario en Tebas que es uno de los templos funerarios más grandes erigidos en el lugar.
El templo se ha perdido, los colosos estaban a la entrada, el templo de Amenofis III tenía 700 metros de largo y 550 de ancho.
Poseía una superficie de 385metros cuadrados y tenía 6 colosos de piedra, cuarcita y alabastro presidiendo cada uno de los patios.
Nunca Egipto había disfrutado de tanta bonanza económica y apogeo cultural como ahora, de proyección de poder sobre sus vecinos y de esplendor.
Pero llega a su fin con Amenofis IV, Amenhotep IV o Ajenaton (1332-1338 a.C.) hijo de Amenofis III.
En el reinado de Amenofis III, ya hay confrontación del poder civil y el religioso, los sacerdotes de Amón que cada vez tienen más tierras, más riquezas y más presencia en el poder a la hora de tomar decisiones y el clero de Amón cada vez compromete más el liderazgo del monarca.
Hace comprensible la revolución que pone en marcha el hijo de Amenhotep III, Amenofis IV o Ajenaton
Ajenaton
Bien por fascinación del disco solar de Atón o porque ve que el clero de Amón se hace demasiado fuerte, es el momento de elevar a otra divinidad para recortar el excesivo poder del clero de Amón.
Ajenaton pone en marcha una increíble reforma religiosa, que en un primer momento trata de imponer una adoración al dios del disco solar, Atón y cambia la capital de Tebas a Ajetaton (el horizonte de Aton) Tell el Amarna en la actualidad.
Intenta huir de Tebas y del poder incontestable que allí tiene el dios Amón, y trata de llevar adelante esta reforma religiosa para llevar a Aton a ser un dios más importante.
Este cambio de paradigma produce también cambios en arte y es cuando se produce el periodo Amarniense con extraordinarios retratos de Nefertiti, el faraón Akenajon.
Pero mientras hay una gran tensión en el país, el clero de Amón se resiste a perder poder, y la población en un inicio está a favor, pero con el tiempo hay epidemias y hambrunas y lo achacan al cambio de deidad, y la población se pone en contra.
Se llega a una precontienda civil, es el ejemplo de como una buena trayectoria del país se puede alterar y estropear por algo insignificante.
Se pasa en una generación del esplendor de Amenofis III, al caos, a la amenaza de contienda civil, al cierre de templos y al desastre de una situación insostenible.
Esta tensión aflora a finales de la década de los 30 del siglo XIV cuando muere Ajenaton.
Ay que es el padre de Nefertiti.
Ajenaton tiene un hijo Tutanjaton con una esposa secundaria que se casa con su medio hermana hija de Nefertiti y Akenaton, Ajesenaton.
Tutanjaton
Es muy enfermizo, anda en bastones, es un niño cuando sube al trono, alguien así no puede dirigir al país al borde de una contienda civil.
Quien se hace cargo del gobierno es Ay antiguo sacerdote de Amón y es el encargado de desmantelar la revolución amarniense.
Le cambia el nombre de T utanjaton a Tutanjamon al faraón, y en el tercer año de reinado cambia la capital a Tebas y renueva la alianza de los faraones con el templo de Amon.
El proceso es llevado por Ay el padre de Nefertiti, autentico gobernante en la sombra en el ocaso de la dinastía XVIII.
Revierte la revolución de su padre.
Y a la muerte de Tutanjamon fruto de tanta consanguinidad, posiblemente sin haber cumplido los 15 años, sube Ay (1327-1323 a.C.).
Los hititas sabedores de la crisis interna en Egipto atacan el norte aprovechando la coyuntura.
La dinastía XVIII está llegando a su fin…
El abrupto final de la Dinastía XVIII
En el siglo XIV, en un momento de gran esplendor para Egipto faraónico, tiene lugar la Revolución Amarníense, este intento de monoteísmo por imponer el culto a una divinidad, al dios Atón, al dios del disco solar, tratando de limitar el excesivo poder sobre el estado, que había ido adquiriendo el clero de Amon, el dios de lo oculto, de la potencia generadora subterránea de la naturaleza, cuyo clero tiene tanto poder entonces que amenaza la posición del monarca.
Ajenaton pone en marcha esta reforma religiosa.
La reforma amarniense no triunfa, después de la muerte de Ajenaton, le sucede su hijo Tutanjaton, hijo de una esposa segunda casado con Ajesenaton, medio hermana, hija de Nefertiti y Ajenaton.
Sube al trono, pero es un joven enfermo y demasiado débil.
En el tercer año de su reinado, Tutanjatón cambia su nombre por el de Tutanjamón y devuelve la capital a Tebas y renueva la alianza de los faraones con el clero de Amón.
Es un niño sin voluntad ni madurez física, con una salud adversa, para poder mantener la reforma que desea.
Cede ante las demandas del clero de Amón y una importante población egipcia que quiere seguir adorando a sus dioses.
Todo el desmonte de la revolución amarniense, no está llevado por el joven Tutanjamon, sino por un hombre maduro, que ya tiene una cierta edad en ese momento, Ay, padre de la reina Nefertiti, que ha ocupado un cargo importante dentro del clero de Amon.
Ay es el poder en la sombra durante todo el reinado de Tutankamon.
Es el que va a dirigir todo el proceso de reversión de la revolución amarniense.
Ay 1327-1323 a.C.
Después de la muerte de Tutankamon, se convierte en faraón, contrayendo matrimonio con su nieta, la viuda de Tutankamon.
En la tumba de Tutankamon aparece pintado en la pared, Ay, dirigiendo las exequias publicas ante la muerte del faraón.
Ay tiene un reinado breve debido a su edad y se enfrenta a una situación complicada, que es cuando los hititas aprovechando el vacío de poder en Egipto, el desgobierno, se adentran por Siria-Palestina, constituyéndose en amenaza.
Toda la franja de Libano, Palestina etc, que se anexiona con Tutmosis III, heredero de Hatsepsup, dándose cuenta los vecinos de Egipto que con la revolución amarniense había un desgobierno, aprovechan la situación ya que hace frontera con el Imperio Mitani de Mesopotamia y con el Imperio Hitita de Anatolia.
Tutmosis III derrota al imperio de Mitani pero, ahora lo hititas son una superpotencia comandada por un monarca belicoso llamado Supiluliuma.
Viendo el caos en el que está sumergido Egipto con la revolución amarniense, el reinado de un faraón niño, el reinado de un anciano que ocupa el trono en una situación dudosa, hace que los hititas aprovechen esta situación de caos egipcio, para introducirse por la zona sirio-palestina.
Desmontan las posiciones egipcias en la zona y se introducen por la península del Sinai.
La situación es crítica y en este momento interviene Horemhed (1323-1295 a.C.), un militar al servicio del faraón Ay, que obtiene victorias y salva a Egipto de esta inminente invasión hitita.
Ay tiene varones que podrían haberlo heredado, pero Horemheb, aprovecha la fuerza del prestigio para hacerse con el trono.
Toma como esposa una hija de Ay, hermana de Nefertiti, de edad avanzada y a la muerte de Ay, se encuentra en posición de heredar el trono, aunque no tiene ningún vínculo de sangre con la dinastía XVIII, más allá de su matrimonio.
Rinde tributo en su reinado al dios Amón, como se muestra en la escultura que ha quedado.
Lucha por restablecer los dioses tradicionales y revertir la revolución amarniense y lucha por aparecer ante los sacerdotes y el pueblo como un adorador de los dioses tradicionales.
Horemheb no tiene hijos varones y sabe además que ha ganado la batalla pero no la guerra frente a la amenaza hitita, porque Egipto vive un periodo inestable y prepara a un militar que ha servido a sus órdenes.
Toma en matrimonio a una hija de Horemheb para legitimar el trono.
Horemheb es el último faraón de la dinastia XVIIII,
Ramsés I (1293-1295) originario del delta, comienza la dinastia XIX.
Comienzos de la dinastía XIX. Seti I
Ramsés se entroniza, gobierna un año e introduce a su hijo Seti I (1294-1279 a.C.) que tiene un reinado más largo y es el verdadero constructor de la dinastía XIX, porque termina de cerrar la revolución armaniense de Ahenatom.
Continua la línea militar iniciada por su padre, parece que estos faraones provenientes del Delta, tienen un carácter marcado militar que parece que se traslada de padres a hijos e incluso con la onomástica.
Setti hace referencia a la divinidad Seth, que se representa con un cuerpo de hombre y una cabeza de monstruo, dos orejas alargadas, es un dios del desierto, de la tierra roja, pero también, un dios militar, un dios de la guerra, y parece ser que estos faraones son adeptos a esta divinidad.
Setti I es el primero que trae tranquilidad a Egipto después de todos estos desordenes que siguen a la revolución amarniense de Ajenaton.
No solo los hititas hostigan en el Sinai, sino los libios en la parte noroccidental están percutiendo amenazando la seguridad del Nilo, y Setti I se ocupa de ambos.
Frena todas estas incursiones, los libios se convierten en un problema endémico, pero ahora no ya inquietante.
En el frente sirio-palestino no solo repele a los hititas sino el sitio de Qadesh lo convierte en una posición egipcia, Qadesh es una localidad situada a orillas del rio Orontes, en la zona de Siria y es un paso estratégico.
Quien controla Kadesh puede controlar fácilmente esta región y esta ciudad es donde Setti I frena el avance de los hititas, que van a ser empujados al norte de Kadesh en Siria.
Desde el punto de vista militar Setti I, frena a los libios, frena a los hititas, siguiendo la línea de Horemheb y trae paz al Nilo.
Hay una ciudad muy importante desde tiempos del Imperio Antiguo que es Abidos, porque los egipcios están convencidos que allí está la puerta que conduce al más allá, al mundo de los muertos.
Allí hay una cantidad importante de templos en honor a Osiris, el dios que reina sobre las almas de los muertos en el más allá.
Setti erige en Abydos, un templo en honor a Osiris que está bien conservado, pero en las paredes de este templo están inscrito todos los faraones, pero no los extranjeros.
La lista de Abydos en La sala de los ancestros
En este bajorrelieve se ve a Setti I con su hijo Ramsés y toda la lista de los que reinan antes que ellos en Egipto.
Estos faraones llegan al trono después de circunstancias accidentadas, Setti y Ramses, se muestran al final de una lista que comienza con menes, el primer faraón de la primera dinastía.
Pero lo interesante de Abydos que es una buena fuente para conocer las dinastías egipcias, de hecho, hay faraones que solo se conocen por esta lista, lo interesante de la lista de Abydos, no son los nombres que aparecen sino los que no aparecen.
No constan todos los faraones, del periodo intermedio de las dinastías hiksos, esas dinastías provenientes de Siria Palestina.
Como si se tratara de una damnatio memoriae o una reescritura de la historia, Setti, los borra de su lista de antepasados.
Pero es interesante que en sus ancestros recientes llega a Amenofis III, no aparece Ajenaton, no aparece Tutankamon, no aparece Ay, el único que aparece al final de la dinastia XVIII es Horemheb.
Al que el padre, Setti I le debe el trono, de tal manera que en la Lista de Abydos, el reinado de Horemheb, dura 60 años, y comienza justo a la muerte de Amenofis III.
Akenaton, Tutankamon y Ay, es como si nunca hubieran existido.
Setti borra así, a los faraones herejes, producto del periodo amarniense, y certifica el credo de Amón y a los sacerdotes de las divinidades tradicionales.
Desde que Tebas es devuelta por Tutankamon como capital, Tebas continúa siendo la capital engrandecida aun con más poder, en la dinastía XIX, al igual que habían hecho sus predecesores en la dinastía XVIII estos monarcas depositan sus momias en el Valle de los Reyes y en el límite de las tierras cultivadas donde llega la inundación.
Erigen sus templos para que les lleven ofrendas después de muertos y se les guarde allí el recuerdo.
En el Valle de los Reyes esta la tumba de Setti I (KV17), que es excavada en el siglo XIX.
Esta tumba es la más grande que se erige hasta ese momento, ningún otro faraón de la dinastía XVIII erige una tumba tan grande, tiene dos pisos con montones de salas, con un túnel profundo, bien decorada, que junto a la de Nefertari, la esposa de Ramsés II en el Valle de las Reinas, se consideran las tumbas más hermosas de todas.
Se conserva muy bien, y transmite mucha información sobre las creencias de los egipcios respecto a la muerte y esta tumba de Setti I es el canon que copian para decorar sus tumbas el resto de faraones después de la dinastía XIX.
Se encuentra el sarcófago de Setti I, que no es de oro sino de alabastro y se encuentra en el John Soane Museum de Londres y tiene una luz en su interior, porque las delicadas figuras que tiene talladas en su exterior, solo se perciben si hay una luz dentro.
Cuando Benzonni descubre la tumba y el sarcófago de alabastro la momia de Setti I, hace miles de años que ya no está allí, porque los sacerdotes, la han llevado a Dehir el Baharilos.
Después del imperio nuevo, cuando llega el segundo periodo intermedio, con los problemas internos de Egipto, los sacerdotes en el Valle de los Reyes, sacan muchas de las momias y se las llevan al templo funerario de Hatchepchup.
Y allí en un montón de momias apiladas unas al lado de otra aparece la momia de Setti I, que junto a la de su hijo Ramsés es de las mejor conservadas.
El apogeo de la dinastía XIX. Ramses II.
Ramsés II (1279-1213 a.C.)
Es el faraón más conocido de la historia de Egipto, junto con Cleopatra y los constructores de las pirámides.
Casi reina durante todo el siglo XIII, muere con más de noventa años y sube al trono joven, su reinado marca el momento de apogeo de la XIX dinastía, marca una época brillantísima desde el punto de vista de las construcciones.
Detrás del brillo de sus construcciones, el reinado de Ramses es el reinado de un fracaso porque a pesar de la propaganda de este faraón megalómano, hereda un país brillante de su padre, está en su mano terminar de resolver los problemas heredados, pero no lo hace, por lo que vive de las rentas de lo que le dejan.
Solo hay que mirar la política exterior, la Batalla de Qadesh, entre Ramses II y Muwatali II (1274 a.C).
Desde Horemheb se lucha con los Hititas, Setti I consigue marcar la frontera, Ramses II monarca belicoso y guerrero quiere continuar la misma política de su padre y de su abuelo.
Este choque está llamado a saber quién de los dos se lleva el gato al agua, el propio Ramses hace del choque y en los edificios y templos que manda levantar, aparece victorioso contra los hititas, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
A pesar de este relato de victoria, los choques contra los hititas continúan la década siguiente, años después en 1259, gracias a las buenas corrientes diplomáticas entre Nefertari y la esposa del rey hitita, que se intercambian correspondencia, se firma el Tratado de Qadesh, entre ambas partes.
Es un tratado que se conoce bien pues hay una versión hitita y una versión egipcia, que se recoge en la fachada de un muro de una construcción.
Lo curioso es que es en el tratado la ciudad de Qadesh se va para los hititas, y todas las tierras alrededor de Qadesh se las quedan los hititas, y la frontera queda ahí, pero ese territorio que Ramsés pretende apoderarse queda en manos hititas.
Con lo que sorprende que después de Ramsés contar la victoria de Qadesh los hititas sigan hostigando y cuando años después decidan hacer un tratado, esas ciudades a las que Ramses había querido apropiarse y los territorios aledaños pasen a manos hititas.
La victoria de Qadesh no es tal, Ramses consigue salvar las muebles in extremis y la victoria se inclina más del lado hitita.
Lo que no ha impedido a Ramsés II llenar Egipto de templos y monumentos loando su ficticia victoria y éxitos como en Abu Simbel, en la frontera con los nubios donde recuerda quien manda allí.
Ramses hace uso de la función propagandística del arte, en Abu Simbel se ve como quiere reflejar la grandeza de su reinado.
Tiene un gusto especial por lo escenográfico, por lo teatral.
Abu Simbel es un templo rupestre excavado en la montaña, en las paredes se cantan las victorias del rey, sostenido por colosos en las columnas que son el propio faraón.
Al final hay una capilla donde están Ra, Amon, Tha y Ramses en medio de las divinidades como si fuera un dios más.
Dos días al año, el 21 de octubre y el 21 de febrero, dos meses antes y dos meses después del solsticio de invierno, el sol penetra hasta el corazón del santuario, se desconoce el motivo, pero se pone en relación con la fiesta de Heb-Seb, con su cumpleaños o con la fecha de acceso al trono.
Deja oscuro a Tha que es un dios del inframundo.
Ramsés es el mayor faraón constructor de la historia de Egipto. A él también se le deben añadidos del gran templo de Amón en Tebas, la sala hipóstila con columnas de 23 metros de altura.
También se conservan los pilonos, las grandes puertas de los templos de Amon, adornados por grandes colosos y la figura del monarca y enormes obeliscos.
El otro obelisco del siglo XIII a.C. está en la Plaza de la Concordia de París para olvidar el lugar donde miles de franceses son guillotinados. Tapa la oscura memoria del lugar.
Ramsés se entierra en el Valle de los Reyes, construye su templo funerario en la necrópolis de Tebas.
Su templo funerario es uno de los más grandes de todos, el Ramseum es espectacular de grande (KV 7), es la tumba de mayor superficie excavada en el valle.
Por la particular ubicación de la tumba de Ramsés en el Valle de los Reyes, cuando se inunda, suelen formar ríos de agua y lodo que, en el caso de esta tumba, penetran dentro y hoy la tumba es de las más dañada y mal conservada de todas.
La momia de Ramsés, al igual que la de su padre, es sacada y llevada a un escondite de momias por los sacerdotes, antes de que se pierdan y gracias a ello se puede observar como es el hombre que gobierna Egipto hace 3200 años.
Mide 1,80, esta 20 centímetros por encima de la media, es pelirrojo, es posible que en su familia hubiera más pelirrojos y por eso llevaban a Seth en su cartucho, que era el dios del desierto rojo.
Muere de muerte natural con más de 90 años, con artritis y dolores de huesos, experimenta decadencia física y la decadencia del monarca es la decadencia del país.
Con su muerte comienza el final de la dinastía XIX y la decadencia del Egipto faraónico.
Merenptah (1213-1202 a.C.)
En el Valle de los Reyes hay una tumba gigantesca para los hijos de Ramses II, donde se entierra Ramses a muchos de sus vastagos (12) que fallecen antes que él.
Merenptah es el 13 hijo de Ramses, cuando llega al trono es un hombre de 60 años, con mala salud, no está en condiciones de ponerse frente al ejército, ya que los libios de nuevo están hostigando por el norte.
El clero de Amon de nuevo se hace fuerte y Merenptah no está en condiciones de hacerles frente con una campaña.
Seti II (1202-1196 A.C.)
Hereda todas las crisis de su padre y se enfrenta a una rebelión en el seno de su propia familia.
Uno de los príncipes reales, conchabado con el clero de Amón en Tebas, se rebela contra su padre e independiza de su poder toda la zona del valle del Nilo, quedando en manos de Setti II solo la región del delta donde la dinastía de Ramses es querida porque son oriundos de allí.
Setti II pasa gran parte de su corto reinado luchando contra su propio hijo y contra los sacerdotes de Amon.
Terminado de pacificar el Valle del Nilo y de apagar la revuelta, Setti II de forma prematura muere.
Deja un hijo pequeño, Siptah que no tiene edad para ocupar el trono, Hijo de Tauseret.
El reinado de Tauseret (1196-1188 a.C.) coincide con la Guerra de Troya.
Esta madre regente que se convierte en faraona, aparta a su hijo del trono, toma un amante proveniente de Siria, el canciller Bey, con el ascendiente que tiene sobre la reina se hace con el trono.
Sethnat (1189-1186), nieto de Ramses II y fundado de la XX dinastía, ultima dinastía del imperio, se subleva contra Tauseret y el sirio que no se sabe si es el mismo canciller Bey.
Pero entre medio están Los Pueblos del mar, que arrasan la cultura, cretense minoico, la micénica, incendian el eje de Siria- Palestina y por fin llegan a Egipto, todo eso en el siglo XII a.C.
Hereda el trono su hijo Ramsés III (1186- 1154 a.C.) y en su tumba que es diferente porque tiene una muralla, un foso y dos torres vigías, cuenta en las paredes como Egipto usa de todos sus recursos para luchar contra las invasiones de los pueblos del mar.
Egipto, gracias a Ramses III es de los pocos imperios que sobrevive a los pueblos del mar.
Debido a los problemas internos, las invasiones de los pueblos del mar, Egipto con el reinado de Ramses III se encamina al ocaso del Imperio Nuevo.
Con el final del segundo milenio termina la edad de bronce y empieza la edad de hierro, en el Mediterráneo Oriental comienza una era nueva, un periodo diferente, y en ese periodo los egipcios no serán la potencia dominante.
A partir de ahora comienzan en Egipto las invasiones asirias, persa, griega que culmina con los faraones griegos, y en el 30 a.C. la dominación romana.
