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Sugerencia de escritura del día
¿Cómo sería tu vida sin música?

He crecido con un melómano de padre, que con una cinta de varias horas de una grabadora estéreo nos hacia oír operas, Conciertos de Brandemburgo, Mendelson, Réquiem de Mozart, Shubert, Shuman, Vivaldi, Yejuda Menujin, Bela Bartok, List, Brams, la Callas y un larguísimo etc.

Sin contar a los conciertos de piano que me llevaba, a los que asistíamos solos y que cuando le preguntaba el concertista a mi padre si quería una propina, lo ponía en un compromiso, porque le pedía partituras complejas.

Mi generación boomer es musical hasta las trancas y en la adolescencia en mi casa se cruzaban las músicas de los aparatos de las distintas habitaciones de mis hermanos (heredados de mi padre) y con la habitual clásica de mi padre y el resultado era un caos.

Afortunadamente los techos eran altos y la casa amplia, además de que no teníamos vecinos, y con las ventanas abiertas la reverberación se repartía.

En un piso habría sido un infierno.

Yo era de gustos musicales eclécticos, seguía oyendo música clásica por supuesto, pero me producía mucha curiosidad las composiciones barrocas en el virreinato de Perú, o la música sefardí o la música africana o músicas de antiguas tradiciones.

Era insaciable porque me resultaban otros registros además de que me daba cuenta que además de la música sinfónica que era un avance, había otras músicas sin la tiranía del ritmo.

Hoy adoro la música en directo, quizás porque habré perdido oído o quizás porque habré ganado en paladar, pero podría prescindir de la música sin titubear.

Artísticamente hoy, me proyecto más en una imagen.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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