Cualquiera menos la carne que me da la impresion que me como a mis parientes

Sugerencia de escritura del día
¿Cuáles son tus tipos favoritos de comida?

En realidad, no tengo una comida favorita (mentira, me encanta el cazón en adobo, los calamares frescos en aceite, el pimentón y los salmonetes pequeños de roca) pero probar comidas de otros países supone un placer y una sorpresa siempre.

Prefiero pescado (menos el azul al que tengo intolerancia) y si es fresco y no se ha criado en una piscifactoría mejor.

Aunque con tantas pruebas nucleares, todos tenemos isotopos de amerindio y cesio en nuestro cuerpo y en el caso de Almería con las bombas nucleares que cayeron en Palomares alguna al mar y cuyo 70% radiactivo no ha sido retirado, pues ya me diréis el plan.

Pero hay que celebrar la vida cada año que diría Fernando Botero que falleció ayer y bailar con ella porque estamos aquí para ser felices.

Pienso también en los peregrinos descendientes del Myflower que cada año en Acción de Gracias (Thanks Giving) celebraban más el seguir vivos que la cosecha.

Nos sabemos vulnerables como especie.

En Europa, depende de donde haya sido metrópoli el país, se come bien determinadas cocinas exóticas, en el caso de Ámsterdam, hay unos restaurantes orientales increíble.

En Inglaterra, la comida india (que en realidad el curri es un engendro ingles) o la paquistani.

He de decir que me encanta el sándwich de pepino, solo el que hacen allí, aquí lo he intentado, pero no me sale igual y las chocolatinas de máquinas expendedoras de la calle

Cuando viajo, me gusta comer en tugurios lo más modesto posible, donde cada día los trabajadores interrumpen la faena y toman el menú que siempre es delicioso y barato, además de saludable y equilibrado.

Me paso en Colombia donde estuve 15 días y contratábamos a un taxista que se sorprendía porque le pedía que me llevara a comer donde van los trabajadores que eran como unos bancos corridos al lado de un mostrador, con una comida increíble de buena.

En la India donde haciendo extensiones casi estuve un mes, comía de todo de pequeños puestos callejeros. Había niños menores de 10 años vendiendo una especie de bizcocho borracho con miel, que sabía a gloria.

En Egipto recuerdo que había muchas tahonas y hacían un pan artesanal delicioso, que en ocasiones cubrían de tomate con cosas, no recuerdo bien que, y los repartían recién horneado por los puestos de mercado a los trabajadores, que entregaban unas pocas monedas a cambio. Recuerdo también un humus buenísimo y un aceite de sésamo exquisito.

De Jordania me quedo con el falafel de la calle.

De Marruecos con más cosas porque tiene una cocina excepcional, quizás la pástela de Fez, el tajine, el cabello de ángel, los hojaldres, la harira que toman en el ramadán y toda su pastelería que es increíble.

En el caso de Turquía donde he estado muchas veces, viajando por el país o bien en Estambul que son muchas ciudades en una, el día está marcado por cinco comidas que pertenecen a los cinco rezos islámicos (aunque el país tiene 6 religiones oficiales).

Como los trabajos suelen estar lejos de casa, se come mucho en baretos o en puestos callejeros, a cuál más interesante, siempre con comida cocinada un rato antes o con bocadillos muy saludables como uno que probé de una especia de pescado plano fresco asado con verdura y pan en el Bósforo.

Turquía tiene también una pastelería buenísima y es curioso, porque los hoteles rivalizan entre ellos y cuando se publicitan, aunque por ejemplo tenga 5 estrellas, añaden y con una pastelería suiza.

Al Intercontinental de Estambul que he ido mucho, la pastelería cerraba a las 8 y todo lo del día lo pasaban al bufe de la cena.

Casi siempre coincidíamos con grupos de escandinavos o japoneses que no les decía nada tanta combinación de frutos secos, miel dulce etc.

Pero aquí estaba yo para arrasar en el bufe, primer y segundo plato hacerlo con mousse de chocolate con vete a saber que, delicias turcas, y mil maravillas más de la pastelería que no se cómo no termine diabética o con 200 kilos y en un reallity show para gordas al volver.

Un placer para los sentidos y una celebración de la vida.

Va por ti Fernando Botero, in memoriam.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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