Antes se llamaba moda, la varible que mas se repite en estadistica.
Que agonía de tendencias por favor. La TT es un algoritmo que trata de destacar las palabras clave que marcan la tendencia.en cada momento.
El algoritmo consigue que una palabra clave sea tendencia durante un tiempo determinado.
Es una estrategia de mercado en toda regla, donde nos venden marcas si o si.
Peo las voces en si no son nada, mas alla de un concepto con semas. La instrumentalización que se quiera hacer de ella y las connotaciones que se les adjudique es un factor añadido. Esa y no otra es la mano que mece la cuna.
Y no entro en la percepción subjetiva, en como conforman la realidad a medida sin que nos demos cuenta, en la manipulación que esconden para crear ficciones.
Ahora con tanta competencia se hace un periodismo amarillo, de tremendismo burdo, como si cada dia estuviéramos a punto del apocalipsis o el juicio final.
Y no entro en las teorías conspiranoicas.
En realidad, hay un presente continuo y ciclos, como siempre, pero el lector demanda ser protagonista de una vida novelizada donde ocurren cosas, tantas, tantas, que lo importante pasa desapercibido.
Una jungla de información que genera adiccion y confusión, donde los arboles no dejan ver el bosque.
Quizás, la realidad sea cambiante, y las coyunturas varien a velocidad, o quizás se huye del compromiso de informar, porque no vende.
Son tiempos efímeros, leves, donde el relato de los media se percibe como un continuo flujo incesante que desasosiega, que dispersa y desgasta donde todo este lleno de matices imprecisos.
O quizás sea el mismo pan y circo de siempre con distinto collar.Percibo crispación y agravio comparativo.
En vez de mirar arriba para demandar cambios y cambiar patrones en la economía que eviten la codicia tan falta de ética, los medias que son parte de los grandes grupos económicos, nos azuzan en una contienda ruidosa de pobres contra pobres, donde lo importante pasa desapercibido.
No represento a nada y a nadie mas que a mi misma, por lo que este testimonio no es abanderado de nada, aunque en toda sentencia siempre subyace ideología, no hay grado 0.
Pero me indigna el marketing on line de toda esta pantomima que muchos viven como libertad.
