安藤忠雄 Tadao Ando o la arquitectura como meditación

Es mejor ser ingenuo y juvenil. Cuando has madurado del todo, dejas de ser capaz de aprender cosas nuevas y de intentar aquellas otras que puedan resultar un fracaso. Como dice uno de mis poemas favoritos, Juventud, de Samuel Ullman, ‘Los años pueden arrugar la piel, pero abandonar el entusiasmo arruga el alma. 

Tadao Ando, nace en 1941 en Osaka (Japón), se forma entre 1962 y 1969 de manera autodidacta en Arquitectura

 Tiene un hermano gemelo, pero crecen en hogares diferentes

Es boxeador aficionado de joven y deja el deporte para dedicarse a la arquitectura.

No recibe formación en escuelas de arquitectura y su aprendizaje es autodidácta, fruto de la lectura y de viajes por África, Europa y Estados Unidos, así como de un minucioso estudio de la arquitectura tradicional japonesa en Kioto y Nara.

Cuando vi la luz proveniente del óculo del Panteon en Roma supe que quería ser arquitecto.

1970 inaugura en Osaka Tadao Ando Architect & Associates, despacho con la que inicia su andadura, primero en pequeñas construcciones de casas, y luego con proyectos más ambiciosos.

1976 recibe un premio de la Asociación Japonesa de Arquitectura por su Casa Azuma, en Osaka.

La opinión pública queda fascinada y se pone de moda, lo que se consolida con su proyecto para el complejo de viviendas Rokko Housing I, en Kobe.

1980 erige la Casa Koshino en la ciudad de Asiya.

Entre sus proyectos destacados están la Capilla sobre el Agua (1985) en Tomanu, Hokkaido,  la Iglesia de la Luz, en Ibaraki, Osaka, ​ el Museo de los Niños (1990) en Himeji.

Es considerado representante del regionalismo crítico, rechaza el empleo indiscriminado de la arquitectura moderna en todas las culturas del mundo.

Sintetiza materiales del movimiento moderno con principios estéticos y espaciales tradicionales japoneses, sobre todo en el modo de integrar los edificios en su entorno natural.

Usa el hormigón liso, con las marcas del encofrado visibles, para crear planos murales tectónicos, que sirven como superficies para captar la luz.

Abomina del consumismo generalizado de la sociedad actual, que es visible en la arquitectura.

Lo que no le impide usar en sus proyectos materiales actuales, aunque empleándolos con sencillez para que generen buenas sensaciones, lo que logra, mediante la luz y el agua.

Utiliza tramas geométricas que sirven de patrón para su distribución espacial.

También busca fórmulas para mejorar el caos urbanístico de infinidad de poblaciones japonesas.

Lo aborda desde una doble vertiente, una de crítica y la otra de sensibilidad y comprensión.

Contrariamente al estilo arquitectónico tradicional japonés, Ando crea espacios interiores cerrados, y no abiertos:

Creo espacios interiores cerrados, y no abiertos. Utilizo paredes para definir los límites de estos espacios, y lo hago basándome en criterios humanos, de forma que las personas perciban esos espacios como apropiados y cómodos.

Con las paredes rompo también la monotonía habitual de, por ejemplo, los edificios comerciales. Finalmente, las paredes separan el exterior, frecuentemente ruidoso y caótico, del interior, que está diseñado como remanso de tranquilidad, aislado de lo demás.

 Tiene  la Medalla de Oro de la Academia Francesa de Arquitectura, el Praemium Imperiale de 1996,​ el Premio Kioto, el Premio Carlsberg y en  1995 el Pritzker.

 Es profesor en la Columbia, en la Universidad de Tokio y en Yale.

Publicado por ilabasmati

Licenciada en Bellas Artes, FilologÍa Hispánica y lIiteratura Inglesa.

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